La joven Caramel tiene una nueva oportunidad de vida, y está decidida a no cometer los errores del pasado, tomar sus propias decisiones, si puede, desquitarse un poco de aquellos que la hicieron sufrir y ¿por qué no? Encontrar un verdadero amor.
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Beatrice
A los tres días de la llegada de Stefan, arribó al sitio la tía Beatrice, quien reiteró que no puede viajar a la capital sino hasta dentro de seis meses, pero si el joven príncipe desea ir a verla, ella no se negará a ayudarlo, siempre y cuando no altere su agenda, ni compromisos.
Mientras Stefan y la tía charlaban, Caramel recordó la alegría que sintió al enterarse que esa poderosa mujer era su familiar.
Hace siete años
Tras saber que me quedaría a estudiar en la mansión, Acedo propuso compartir clases, su padre ya contrató a maestros que cubren casi todas las áreas, así que habló con mi papá y éste aceptó que estudiemos juntos, aunque le sorprendió que el chico tiene magia así que luego de hablar a solas con él, se enteró de que no está tomando clases, por lo que propuso que esa área la cubrirá nuestra familia.
Lo mejor de todo fue que al siguiente día nos llamó a su despacho, al entrar, Acedo y yo nos encontramos con una bella mujer, de cabello pelirrojo, igual que el mío, lo llevaba atado hacia atrás de forma elegante, sus ojos tienen un verde militar intenso; se nota que tendrá unos 50 años, sonríe bellamente, y nos miró con bastante interés.
Paolo: Caramel, hermosa, ven y siéntate junto a mí; Acedo, niño, toma también asiento. Permítanme presentarles. Ella es tu tía Beatrice, trabaja en la Confederación de Magia que está en el reino de Údine y durante los próximos quince días evaluará a ambos y sus habilidades mágicas, para determinar cómo se realizará su educación.
Beatrice: Hola Caramel, debo reconocer que eres casi idéntica a la tatara-abuela Chiara, que fue una de las más afamadas magas de la familia, es un verdadero placer conocerte. Y este joven es bastante atractivo, ¿es tu prometido?
Acedo: (Completamente apenado y asustado) ¡No señora, sólo soy el vecino!
Caramel: (Muy divertida) ¡Tía! ¡¿Cómo puedes decir eso?! Mira cómo se puso el pobre… no le hagas ese tipo de bromas… jajajajaja… casi haces que se le salgan los ojos del susto… jajajajajaja
Beatrice: No te preocupes niño, no hay mejor forma para romper la tensión que hacer una broma. Bien se que no son novios, ni nada por el estilo, pero si están en esto juntos quiero pensar que al menos son buenos amigos…
Acedo: (Recuperando el aliento) Sí lady Cardinalli, somos buenos amigos, tenemos varios temas en común y nos llevamos bastante bien.
Paolo: (Suspirando) Claro que no son más que amigos y no pueden ser nada más. Si Caramel quiere heredar el marquesado no puede casarse con cualquiera, tu entiendes muchacho… así que ese es un tema que resolveremos más adelante.
Beatrice: (Sorprendida) ¿Quieres heredar el marquesado? ¿No quieres dedicarte a la magia? Paolo, creí que querías que la llevara a Údine.
Paolo: (Incómodo) Un paso a la vez, Caramel es mi tesoro y no la entregaré a nadie en este momento. Lo primero es indagar qué nivel de magia poseen, si pueden usarla y buscarles un compañero espiritual.
Beatrice: Bueno, en eso debo darte la razón, lo primero debe ser revisar qué son capaces de hacer estos cachorritos.
Al siguiente día comenzaron las clases, la verdad de todos los maestros, el de esgrima era el más exigente, me costaba mucho seguir sus instrucciones, así que siempre me gritaba y me regañaba porque mi condición física era de lo peor.
Acedo, quien ya tenía tiempo en las clases era mucho mejor, claro, y de repente entendí por qué cambió tanto su cuerpo.
Caramel: ¿Cómo lo logras? Yo estoy a punto de arrojar un pulmón, el corazón y posiblemente mi estómago…
Acedo: Jajajajaja, no seas floja… aunque creo que sí, este entrenamiento es pesado para una niña, pero ve el lado positivo, si no estuvieras aquí… podrías estar en una fiesta de té siendo la prometida de Gavin.
Caramel: (Sarcástica) No, digo… si lo pones así, con gusto me pongo a correr…
Las pruebas que nos puso la tía Beatrice eran muy raras. Lo primero fue buscar unas plantas específicas en el bosque cercano y nos enfatizó que debíamos ver en todas direcciones para encontrarlas, se trataba de dos diferentes así que ambos compartimos las imágenes, analizamos las instrucciones y aunque yo propuse separarnos para abarcar más terreno en menos tiempo, él no cedió y comenzamos a caminar juntos.
Avanzamos sin problemas hasta llegar a una cascada, era hermosa y no dudé que podría estar cerca de ella alguna de las flores que la tía nos pidió encontrar, el ruido del agua, la tarde cálida, pronto comencé a recordar que Stefan prometió enseñarme a nadar, pero debido a la muerte de mi mamá no llegamos ni a la primera clase.
Mientras miraba como hipnotizada la caída del agua, me sorprendió escuchar una voz desconocida a mi espalda: Esta es mi cascada, si quieres nadar, ¡deberás buscarte la tuya!
Caramel: (Asustada) Wow… ¿Quién eres tú y cuando llegaste?
Niño: Esto no te importa, lo que debes entender es que no puedes meterte a nadar…
Caramel: (Triste) Aunque quisiera no podría… no sé nadar… pero no seas grosero sólo por eso.
Niño: No me importa si puedes o no… te prohíbo venir a meterte en mi cascada.
Acedo (protegiéndome tras él): Oye niño, no me importa quién eres o te creas, no le hables así a mi amiga…
Caramel: Cálmate amigo, y tú niño… ¿vives aquí?
Niño: Eso no te importa, ¡lárguense ya!
Caramel: (Sonriendo) No te preocupes, ya nos vamos, sólo discúlpame por admirar la belleza de tu hogar, es tan bonito que me hizo sentir nostálgica…
Niño: (Sorprendido) ¿De verdad… te gustó?
Caramel: (Sonriendo) ¡Claro! Si yo tuviera un hogar como este tampoco me gustaría que otros entraran sin pedirme permiso. Disculpa las molestias que te ocasionamos.
Acedo: (Molesto) ¡Caramel, no le sigas la corriente! Tampoco tienes que disculparte con él, no hemos hecho nada malo.
Caramel: (Perdiendo la paciencia) Amiguito, por favor, por qué no te adelantas y sigues buscando lo que nos pidió la tía. Yo te alcanzo en un minuto, ¿por favor?
Acedo: (Molesto) ¡No tienes que hacer lo que él quiere! (Mirándola fijamente) Bueno… si quieres humillarte por alguien que no vale la pena allá tú… por eso siempre te trató mal Gavin… así jamás serás una digna líder del marquesado…
Una vez que Acedo se fue, Caramel volvió a mirar la cascada y comenzó a decirle al chico junto a ella.
Caramel: (Mirando a la cascada) Muchas gracias por tu paciencia con nosotros. Mi tía nos probará para saber nuestras capacidades mágicas y nuestra primera tarea es encontrar y recolectar dos flores. Nos dijo que son muy especiales, ¿podrías, ayudarnos a llevarlas con nosotros?
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