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Obligada A Amarte

Obligada A Amarte

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Mujeriego enamorado / Posesivo / Atracción entre enemigos / Arrogante / Amor-odio / Completas
Popularitas:83.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Siempre pensé que mi destino lo elegiría yo. Desde que era niña había sido un espíritu libre con sueños y anhelos que marcaban mi futuro, hasta el día que conocí a Marcelo Villavicencio y mi vida dio un giro de ciento ochenta grados.
Él era el peligro envuelto en deseo, la tentación que sabía que me destruiría, y el misterio más grande: ¿Por qué me había elegido a ella, la única mujer que no estaba dispuesta a rendirse? Ahora, mí única batalla era impedir que esa obligación impuesta se convirtiera en un amor real.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo XXIII Noticia inesperada

Punto de vista de Marcelo

El doctor entró nuevamente a la habitación, llevando un carrito de esos que hacían ecografías. Quería saber cuál era la condición y estado de salud del bebé.

En la habitación solo estábamos Diana, Leonardo y yo. La excusa oficial era que queríamos guardar en secreto cualquier cosa que pudiera salir en la pantalla.

Ayudé a Diana a levantar su camisa. Leonardo aplicó un gel que hizo a Diana quejarse por el frío. Sonreí al ver su expresión de niña malcriada.

Leonardo colocó un pequeño aparato sobre el vientre de mi esposa y empezó a deslizarlo, viendo fijamente la pantalla.

—Es un feto de aproximadamente un mes. Tiene un buen peso y tamaño para el tiempo de gestación. No presenta pérdida del líquido amniótico. Hasta aquí, todo está normal. Ahora escuchemos su corazón.

Leonardo encendió algo en el monitor y este empezó a reproducir los latidos de mi hijo. Era la primera vez que me sentía tan emocionado en la vida, y Diana ni se diga: ella soltó lágrimas de felicidad.

Sin embargo, nuestra felicidad fue empañada por una mirada de advertencia de Leonardo. Sus ojos se ensancharon y su expresión no era la misma de hace unos segundos.

—¿Qué pasa, Leonardo? ¿Todo bien con mi hijo? —preguntó Diana, visiblemente preocupada.

—¿Escuchan ese otro sonido? —preguntó, obligándonos a hacer silencio.

—Sí, ¿es normal? —pregunté, ansioso.

—Es perfectamente normal cuando son dos fetos viviendo simultáneamente en el mismo saco gestacional. Felicitaciones, tendrán gemelos o gemelas.

Quedé en shock ante la noticia de que sería padre dos veces al mismo tiempo. Era increíble que Diana me daría la dicha de tener dos hijos míos. No pude contener la emoción, así que la besé con ternura en los labios.

—¡Gracias, amor mío! —dije, sosteniendo nuestras miradas.

—Aún no lo puedo creer —dijo ella con la emoción contenida—. ¡Tendré dos hijos!

Una vez terminó el estudio, la abracé fuertemente a mi pecho. La felicidad que estaba teniendo no la había sentido nunca. Estaba formando una familia, mi propia familia, y eso era algo que no podía ser descrito.

—Ahora debes cuidarte mucho más. Los embarazos múltiples son muy complicados si no se lleva un régimen estricto en la rutina diaria. Por los momentos, te colocaré unos suplementos vitamínicos y una cita con una nutricionista amiga mía. Una vez más, felicitaciones.

Leonardo salió de la habitación, dejándonos solos. Diana fue dada de alta unas horas más tarde, cuando su cuadro de deshidratación fue controlado. A la salida de la clínica, un grupo de periodistas nos estaba esperando, ansiosos por saber si había pasado algo malo con nuestro bebé.

—Señor Villavicencio, ¿cómo se encuentra su familia? ¿Pasó algo con el embarazo?

No pude evitar gritarle al mundo la felicidad que sentía, así que por primera vez di una declaración fuera de un ambiente controlado.

—Mi familia está perfectamente bien. El día de hoy nos dieron la maravillosa noticia de que tendremos dos bebés.

Después de dar la única declaración, subí al auto junto a Diana, que se había adelantado. El carro avanzó, dejando a los periodistas con una primicia que no imaginaron iban a tener ese día.

Llegando a la mansión, llevé a Diana a nuestra habitación. La cuidaba como mi mayor tesoro y, de ahora en adelante, todos en la casa estaban a su disposición. Ella no podía mover un solo músculo, porque hasta para limpiarse la nariz le colocaría una persona que lo hiciera por ella.

—Estás exagerando, solo estoy embarazada, no enferma —reprochó, haciendo pucheros.

—Hasta que no esté controlada la anemia y la falta de peso, no te dejaré hacer nada. Ahora lo más importante es que tú y los gemelos estén bien.

Mi parte posesiva volvió a surgir y esta vez no había opción a discutir. Ellos eran mi prioridad y por encima de quien sea los iba a proteger.

—Ahora descansa mientras te preparan un almuerzo nutritivo. Tengo que volver a la oficina y, si necesitas algo, puedes llamarme. Estaré al pendiente del teléfono.

Salí de la mansión con pena en el corazón por tener que dejar a mi esposa sola, pero el deber me llamaba y ahora menos que nunca podía dejar de trabajar. A mis hijos y a mi mujer no podía faltarles nada.

Una vez en la oficina, Irene, la amiga de Diana, me abordó.

—Disculpe, señor Villavicencio, quería preguntarle si es posible que pueda visitar a Diana... perdón, a la señora Villavicencio.

—Por supuesto, creo que su visita le haría bien. Ahora, tampoco creo que le guste mucho que la llames señora Villavicencio. Por lo que sé, ustedes se conocen de toda la vida —Había mandado a investigar a Irene y estaba limpia, por eso le permití que fuera a visitar a mi esposa.

—Muchas gracias, señor. Solo es por respeto a usted, y sí, tenemos años conociéndonos.

—Bueno, solo dime el día que vas a ir para anunciarte con las personas de seguridad de la casa.

—Si es posible, hoy mismo después del trabajo.

—Me parece perfecto, puedes ir. Te doy el resto del día libre.

La emoción en la cara de Irene era genuina. Saber que iría a ver a Diana la llenó de ilusión.

—Gracias, jefe, muchas gracias.

Irene salió corriendo por sus cosas, mientras yo la anuncié con las personas de seguridad para que supieran que le podían dar acceso. También llamé a Diana para que supiera que su amiga iba en camino. En fin, después de hacer varias llamadas, me concentré en el trabajo que tenía pendiente, aunque las notificaciones felicitándome no se hicieron esperar. El mundo ya sabía que los Villavicencio tendrían gemelos.

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Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que hermosa novela, cada vez me sorprendes más, muchas felicidades escritora y gracias por compartirla 👏👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que bueno, era hora de que empiecen a pagar todas sus fechorías 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Viejo desgraciado, padre no es el que engendra sino el que cría, pero tu lo hiciste bastante mal, no supiste criar a ninguna, ella era solo una niña
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena jugada de ellos, me imagine la cara de Luis, eso es solo el principio de lo que te toca pagar jaja 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Viejo desgraciado infeliz, ojalá y lo hagan pagar por todo el daño causado 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esta familia esta metida hasta las masas en todo lo sucedido con Diana y su madre, gente mas desgraciada
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena, Diana al fin dejo de ser sumisa y se está convirtiendo en una mujer de gran carácter
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Cuidado que los siguen, espeto esta ves se den cuenta
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay pobre Diana, al fin le contó
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Las dudas de ella son razonables, cuéntale hombre si no la perderás
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Cuéntale hombre, ella lo entenderá, después no te querrá si le sigues ocultando cosas
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Viejo infeliz como tan miserable, lo que hacen por dinero 😱🤔👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Marcelo cuéntale si no ella se enojara después
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esos son unos desgraciados infelices, unas verdaderas ratas
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Pero listo guardias son más pajarones
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que les pase nada no mas, por favor escritora 🤔👏👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Diana cuídate de la la zorra de tu hermanastra ella es tan mala como tu supuesta familia
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Así debe ser siempre, poner a las zorras en su lugar
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Bonito capitulo 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
De quien sera hija Diana, esa mi inquietud, porque por algo se odian estas familias
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