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LA TENTACION DEL LOBO

LA TENTACION DEL LOBO

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Pareja destinada / Amor eterno / Hombre lobo / Mundo de fantasía / Amor a primera vista
Popularitas:20.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Marceth S.S

Scarlet siempre ha vivido al límite: cuchillos afilados, fuego constante y una cocina donde el control lo es todo. Lo último que necesita es Alaska, el frío eterno… y un hombre que parece decidido a desordenar su vida.

Luke solo quiere paz. Silencio. Distancia de todo aquello que alguna vez lo rompió. Pero cuando Scarlet llega a la montaña, su mundo se sacude de una forma que su lobo no sabe explicar. La reconoce por su aroma a cerezas, la desea con una intensidad peligrosa… y aun así, no la acepta como su mate.

Entre discusiones, roces inevitables y una tensión que arde incluso bajo la nieve, ambos luchan contra un vínculo que se resiste a ser nombrado. Porque a veces el destino no llega con claridad, y el amor verdadero aparece cuando menos estás dispuesto a reconocerlo.

En Alaska, donde el invierno observa en silencio, negar al mate puede ser el error más grande de todos.

NovelToon tiene autorización de Marceth S.S para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 23: Fruta prohibida

Luke

El corazón me martilleaba en las costillas como un animal enjaulado. Me obligué a fijar la vista en el grifo, apretando el borde del fregadero hasta que mis nudillos crujieron. Tenía la espalda ardiendo, marcada por sus uñas, y la sangre todavía rugiendo en mis venas.

—Eh, pequeña. ¿Qué haces despierta? —conseguí decir. Mi voz sonó más ronca de lo normal, pero Aria, bendito sea su sueño, no lo notó.

Me giré lo justo para verla. Me recompuse la camisa a medio camino, ocultando el caos en mi piel. Le serví un vaso de agua con manos que, milagrosamente, no temblaron. Ella bebió despacio, con esos ojos soñolientos, me recordaba tanto a mi hermana de pequeña

—Toma, a la cama —le dije, depositando un beso suave en su coronilla—. Es muy tarde ya.

—Buenas noches, Scarlett —murmuró Aria con un bostezo.

—Buenas noches, Aria —respondió ella. Su voz era un hilo, todavía cargada de la humedad del beso que acabábamos de compartir.

En cuanto Aria desapareció por el pasillo, el silencio volvió a caer sobre nosotros, pero ya no era eléctrico. Era pesado. Incómodo.

—Yo… yo también me voy a dormir. Buenas noches, Luke —soltó Scarlett de golpe. No me dio tiempo ni a mirarla a los ojos. Se escabulló como si estuviera huyendo de un incendio, dejándome allí, solo, con el sabor de su boca todavía quemándome la lengua.

Me quedé apoyado contra la encimera fría, mirando la cocina vacía.

Maldita sea.

Yo era el hombre de hielo. El que nunca perdía los estribos, el que siempre tenía un plan, el que mantenía la máscara de frialdad sin importar el caos que lo rodeara.

El control era mi armadura, mi mayor orgullo. Y ahí estaba yo, con la respiración errática y la erección doliendo, rompiéndome en mil pedazos por ella.

Pero no era cualquier mujer.

Era Scarlett.

Mi mate.

La única mujer capaz de hacer que mis muros se desmoronaran con un simple “te quiero” desafiante. Me molestaba haberme dejado llevar así, haber permitido que mis instintos dominaran mi juicio.

Me molestaba que ella tuviera ese poder sobre mí.

Cuatrocientos años.

Cuatro siglos caminando por este mundo, viendo imperios caer y cenizas levantarse. He conocido a más mujeres de las que puedo recordar, he probado labios de seda, de fuego y de hielo en casi todos los rincones del planeta.

Para alguien como yo, el beso suele ser un trámite, una distracción momentánea o el preludio necesario para una alimentación placentera.

Pero lo que pasó con Scarlett... eso no sigue ninguna de las reglas que me he impuesto en todo este tiempo.

Fue una cosa de otro mundo. Algo visceral, una fuerza de gravedad que no me pidió permiso para arrastrarme.

Con Scarlett, no fue solo el roce de la piel o el sabor de su boca, fue como si, por un segundo, los siglos de oscuridad en mis venas se encendieran con una electricidad que creía extinta.

Me dejé llevar.

Yo, que me enorgullezco de mi control, de mi distancia cínica, me vi perdido en el aroma de su cuello, en la suavidad de su pulso latiendo contra mis labios.

Y la verdad es que mi mente no estaba solo en el placer mundano.

Cada instinto que he refinado desde mi conversión gritaba una sola cosa

MÁRCALA

HAZLA TUYA

Si no fuera por la interrupción de Aria, las cosas no se habrían detenido en una simple entrega de piel.

El hambre que sentí no era solo sexual, era una sed de posesión absoluta.

Estuve a milímetros de hundir mis colmillos en ella, no para drenarla, sino para reclamarla, para dejar mi huella permanente en su esencia y encadenar su destino al mío. Quería morderla con una ferocidad que me asusta incluso a mí.

Me detuve a tiempo, pero el eco de ese deseo sigue quemando.

Me he prometido a mí mismo que esto no volverá a suceder.

No puedo permitir que una mortal —por muy especial que sea— desmonte las murallas que tardé centurias en construir.

He jurado recuperar mi frío. Me juré que no me dejaré arrastrar de nuevo por este delirio, porque si vuelvo a perder el control así, no habrá marcha atrás.

Pero incluso mientras me lo prometo, el recuerdo de su sabor me persigue, y sé que soy un mentiroso.

No sé cuánto tiempo pasé allí, sumido en mis propios demonios. Cuando finalmente salí al salón, la luz azulada del televisor parpadeaba contra las paredes. Pensé que estaría esperándome, que seguiría despierta para terminar lo que empezamos.

Pero estaba dormida.

Se había quedado frita en el sofá, hecha un ovillo, con la manta cayéndosele por un lado. Se veía tan pequeña, tan ajena a la tormenta que había desatado en mí hace apenas veinte minutos.

Sentí una punzada de culpa. El sofá era incómodo y la casa estaba fresca, no podía dejarla ahí.

Caminé hacia ella con cautela. Me agaché y la tomé en brazos con cuidado de no despertarla. Estaba tan cálida, tan ligera. Su cabeza cayó de forma natural contra mi cuello y por un segundo, me permití cerrar los ojos y simplemente respirar su aroma.

La subí las escaleras y la deposité en mi cama, arropándola con la suavidad que no me permitía mostrar cuando estaba despierto. Me incliné y dejé un beso casto en su mejilla, un roce que apenas fue nada, pero que para mí lo era todo.

Me quedé mirándola un momento. El instinto me gritaba que me metiera bajo las sábanas con ella, que la rodeara con mis brazos y me perdiera en su calor. Pero sabía cómo terminaría eso. Si me quedaba, la despertaría a mitad de la madrugada y la follaría hasta que ambos olvidáramos nuestros nombres, y ahora no era el momento. No así.

Di media vuelta, cerré la puerta con suavidad y bajé de nuevo al salón. Me tiré en el sofá, el mismo que aún guardaba su rastro, y me preparé para una noche de insomnio.

Scarlett

El sol comenzó a filtrarse por las rendijas de las persianas, bañando la habitación con una luz dorada que me obligó a parpadear. Me removí entre las sábanas, sintiendo una suavidad y un aroma que se había vuelto habitual para mí.

El olor a bosque, madera y ese toque metálico y limpio me golpeó de lleno, estaba en la cama de Luke.

Me incorporé de golpe, con el corazón acelerado. El último recuerdo que tenía era estar en el sofá, luchando por mantener los ojos abiertos mientras el televisor emitía algún programa nocturno.

Él me había subido.

Él me había acostado aquí.

¿Quién más podría haberlo hecho?

Bajé las escaleras con el corazón en un puño, intentando no hacer ruido. Al llegar al salón, me detuve en seco.

Allí estaba él. Luke, el hombre que anoche casi me devora en la cocina, estaba estirado en el sofá, que claramente se le quedaba pequeño. Sus pies colgaban por el borde y tenía un brazo sobre los ojos, ocultando su expresión.

Estaba sin camisa, y desde donde yo estaba, podía ver perfectamente las marcas de mis uñas en rojo vivo en sus hombros.

El contraste era brutal.

Su cuerpo poderoso y letal, ahora vulnerable en el descanso, rodeado por la calidez de su hogar.

De repente, se tenso. Su brazo cayó a un costado y sus ojos se abrieron, fijándose en mí al instante. No hubo rastro de sueño en su mirada, pasó de la inconsciencia a la alerta máxima en un segundo.

Era fría, recuperando esa máscara de control que tanto me irritaba y me atraía a la vez.

La tensión de la noche anterior seguía ahí, pero ahora estaba teñida de una extraña solemnidad.

—Te despertaste —dijo él. Su voz era un trueno bajo, todavía áspera por el sueño.

—Me llevaste a tu cama —dije, más como una pregunta que como una afirmación. Me abracé a mí misma, todavía vistiendo su camiseta gris, que ahora me recordaba demasiado a cómo se sentían sus manos sobre mí.

Luke se sentó despacio, frotándose la nuca. Se quedó mirando el suelo un momento antes de clavar sus ojos en los míos.

—El sofá es incómodo, Scarlett. No iba a dejar que te destrozaras la espalda mientras yo dormía como un rey arriba.

—Pero es tu habitación —rebatí, dando un paso hacia él—. Debiste dormir en tu cama, además ya la obtuve durante una semana, o no lo sé, compartirla.

Él soltó una risa seca, sin rastro de humor, y se puso de pie. Al caminar hacia mí, sentí que el espacio en el salón se reducía peligrosamente. Se detuvo a escasos centímetros, lo suficiente para que pudiera ver el ligero tono violáceo del chupetón que yo le había dejado cerca de la clavícula.

—No te equivoques —susurró, inclinándose hacia mi oído—. Si me hubiera quedado en esa cama contigo, después de lo que pasó en la cocina… ninguno de los dos habría dormido ni un solo segundo.

1
Kerly Pina
¿Por qué dura tanto para subir un capítulo?
Melisuga
¿En algún momento la marcará de verdad?
🙄🙄🙄
Melisuga
¿Y tú, Luke?
¿Aprenderás que ella es tu dueña?
Melisuga
Perfecta declaración de poder y mando.
Melisuga
Capaz que sí. Pero solo la estás tratando como tu pareja sexual, y Scarlett es mucho más que eso. Reconozco que no sabes tratar a una mujer completa y empoderada, pero de ahí a dejarla a su suerte en un lugar que conoces más que bien y a ella le es ajeno... ¡Se te fue la catalina, Beta!
Melisuga
Sigues sin entender el punto, Luke. Acaba de darte cuenta que tú eres quien se equivocó al ignorar a Scarlett desde el principio. El resto fue una cascada de eventos derivada de ese.
Melisuga
🤭🤭🤭
A mí me dolió, y no fue conmigo.
Melisuga
Si sigues así, Scarlett te va a dar una exprimida de 🥚🥚 que vas a recordar toda tu vida, por prepotente
Melisuga
¿Por qué será!
🤔🤔🤔
Ahora... ¡No te quejes!
Melisuga
Mujer que no te atreves a marcar, por cobarde. 😠😠😠
~Mio^Mio~
Eso, asi se hace Scarlett.
Ese hombre es tuyo y de nadie más 🌋🔥🥵
Melisuga
Tu lobo debería saltarte a la yugular a ti. Estás permitiéndole a dos chiquillas que invadan tu espacio y te coqueteen sin pudor alguno. ¿Ella tiene que guardar la forma y aguantar callada que te manoseen, y tú te pones en modo tóxico porque alguien la saca a bailar? ¡Muy gracioso!
Liz Del Angel
excelente
Ely Sarmiento
🔥🔥🔥
Melisuga
¡Ay, lobito prepotente y arrogante!
🤭🤭🤭
Melisuga
Sí, todo muy lindo pero no quieres marcarla.
yolmari
excelente
Limaesfra🍾🥂🌟
aash 🙄Luke ya me caes gordo aunque tengas tablita de chooolate🍫
~Mio^Mio~
Exactamente, y un sobrino al que le gusta provocar... y más aún cuando sabe el efecto que causa 🤭 🤣
Melisuga
¡Cómo quisiera que Scarlett te cobre bien grande tanta arrogancia!
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