PoV Dea Ashnot
Mi vida habia estado cuidadosamente planeada incluso antes de nacer, el destino estaba escrito para mi, una maldicion y una bendicion ¿Como saber cual escoger? ¿Como saber cual era el camino correcto? ¿A que destino me llevaría cada decision que tomara?
Ellos se llevaban cada parte de mi, haciendome pedazos y volviendome a unir como un rompecabezas.
Eran mi perdición y mi salvacion, mi silencio y mis gritos, mi destino y mi verdad.
Cuando llegara la hora de escoger ¿A quien escogería?
Segunda parte de mi novela: La luna sagrada del rey Alfa.
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Capitulo 23: Muerte lenta
Dio la vuelta y salto sobre ellos corriendo por el bosque, sabía a donde se dirigía y yo también deseaba ir ahí, todo se volvió un destello de imágenes de lo rápido que íbamos hasta que llegamos al santuario, salí de mi forma Lycan y camine hacia el trono, un suspiro de placer salió de mis labios cuando me senté, todo mi cuerpo estaba lleno de la sangre de Sterling. Cerré los ojos y los observé, tranquilos, viviendo sus vidas, trabajando por sus manadas, todos estaban bien, entonces yo estaba bien, complacida, dichosa de erguirme por encima de ellos y mantener la paz con sangre si era necesario.
Necesitaba quitarme todo esta mierda de encima, abri el enlace y escuche la voz de Eliam.
— Reina ¿Todo bien?
— Todo perfecto, ven al santuario y trae ropa para mi y algo para limpiarme
— Voy reina.
El enlace sé cerro y me quedé en silencio observando aquellas pequeñas flamitas rojas, satisfacción, paz, tranquilidad, todo estaba bien.
No pude conseguir mas de Sterling y eso me molestaba un poco, pero admito que me satisfacio verlo morir en manos de Celeste.
Celeste
Todavía no podía creer que había pasado tres años intentando tener una conversación así sea un poco decente con mi lycan y nunca se había atrevido a decirme su nombre hasta que ellos lo quisieron. Maldita celeste traicionera.
El gruñido que le siguió a mis palabras casi me hizo reír, esto era la normalidad, el día a día, lo que me hacía sentir en casa, en paz, en donde pertenecía.
El silencio se apagó cuando escuche pasos llegar y Eliam apareció caminando hacia mí, me levante y sus ojos se pasearon por mi cuerpo, estaba completamente llena de sangre y mi cabello se estaba pegando a mi espalda asquerosamente.
Llego al frente de mi y estiro su mano con un botella de agua, me voltee para que la vaciara en mi cabello, cuando un gruñido furioso nos interrumpio.
— ¡Aleja tus manos de ella!
En menos de un segundo Azuma lo tenia tomado del cuello y Rhys le agarraba la mano que quedo suspendida en el aire cerca de mi, la botella cayo de sus manos haciendo un sonido desagradable y el agua se boto por todo el suelo.
— Pero que coño hacen, suéltenlo — me voltee hacia ellos y empuje Azuma hacia un lado haciendo que su mano lo soltara y Eliam tomo una boconada de aire — Suelta su mano ahora.
Rhys volteo hacia a mi y sus ojos estaban oscuros, en llamas.
— ¿Por que mierda esta aqui mientras tu estas desnuda?
— Él iba a tocarte
Eliam solto un gruñido y Azuma gruño mas fuerte acercandose a el de nuevo, me meti en el medio poniendo las manos en su pecho para separarlo.
— Que quieras pelear con tu hermano por algo tan malditamente trivial es una estupidez, el vino aquí porque lo llame, no iba a tocarme iba a echar el agua de la botella en mi cabello para limpiarme — Azuma seguía mirándolo furioso e intentando pasar sobre mí— Aléjate de el Joder
Lo empuje del pecho y el me tomo por las muñecas acercándome a su pecho viéndome furioso.
— ¿Por qué lo llamas a él? ¿Por qué mierda no se lo pediste a Safira? ¿Quieres enloquecerme Dea?
Lo mire seria y jale mis manos soltándome de su agarre y moviendome hacia atras.
— El mundo no gira entorno a ti idiota, obviamente no lo sabes, pero Eliam es la unica persona de toda mi gente en el que realmente confio — camine hacia ellos y tome la mano de Rhys haciendo que lo soltara — Asi que no se atrevan a tocarlo o no respondo — Eliam me miraba sorprendido — ¿Trajiste mas agua?
— Si reina
El agarro un bolso que habia puesto en el suelo y lo reviso sacando otro bote de agua, me voltee y movi mi cabello hacia atras.
— Deja que yo lo haga
Vi por el rabillo del ojo como Rhys le quito la botella y se detuvo detrás de mí vaciando el contenido en mi cabello y restregándolo con su otra mano, el piso se tiño de agua roja, Eliam le dio otra botella y me voltee tomándola de su mano, cerré mis ojos y me eche en el rostro, en el pecho y me restregué con la otra mano quitando todo rastro de sangre
Azuma solto un gruñido — Deja de verla asi.
— No la estoy viendo
Solte un gruñido de molestia — Cállense y vayanse los tres.
— No me voy a ir — Rhys me jalo de la cintura pegándome a él — No te quiero desnuda delante de nadie más nunca en la vida
Lo miré con una sonrisa burlona — Pero mira quien lo dice, estoy segura de que el 90% de la población femenina en el sur y el norte ya te han visto desnudo, no dejas mucho a la imaginación
El solto una risa y puso su mano en mi mejilla.
— Quisiera aportar mas a tu imaginación.
— No gracias
Golpee su mano haciendo que dejara de tocarme y me aleje de él, me acerque a Eliam, el abrió el bolso y saco una toalla acercándola a mí, la tome de sus manos y me seque el cuerpo y se la devolví, tome el vestido que había traído y me lo puse, sus ojos nunca se despegaron de los míos.
Eliam era respetuoso y había aprendido a respetar mis límites y reglas incluso encuentra de sus deseos de hermano protector.
— Gracias por venir Eliam, puedes retirarte.
El hizo una reverencia y dio la vuelta alejándose
Camine hasta mi trono y me sente cerrando mis ojos, infinita satisfacción, un gruñido de placer salio de mis labios, era tan delicioso que incluso podria igualarse al placer que senti al tener sus manos en mi cuerpo. Me tense cuando las imagenes pasaron por mi mente, aprete mis piernas sintiendo palpitar mi sexo, sentia sus miradas quemandome la piel, un susurro en mi oido.
— ¿En que estas pensando diosa? — me quede en silencio intentando mantener la calma, darles el control no era una buena idea, por lo menos no hoy y no en este momento — Deberíamos...
— No. Quiero dejar una cosa clara, no les pertenezco, no le pertenezco a nadie. Y si llega a suceder algo entre nosotros, sera cuando yo lo quiera, cuando yo lo diga, cuando yo lo desee, de resto déjenme en paz, hoy tengo algunos asuntos que atender, no tengo tiempo para placeres mundanos, otro dia me mostraran todo lo que han aprendido complaciendo a mujeres a lo largo de estos años, hoy no deseo jugar nada que no termine en muerte lenta.