Matt y Fanny son hermanos, pero comparten un oscuro deseo hacia el otro que sale a flote tras la muerte de sus padres.
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Episodio 23: Paciencia
^^^Matt Hawk.^^^
Tiempo, es lo único que me tiene lejos de su cuerpo, de su corazón, de su jodida alma.
La paciencia siempre ha sido una de mis virtudes, una de las pocas que tengo, e inesperadamente, ha comenzado a desaparecer con rapidez.
Mañana es el cumpleaños de mi hermana.
A media noche tendrá sus malditos 18 años, algo que he estado esperando, anhelando desde...
Ya ni siquiera recuerdo desde cuando, ha pasado demasiado tiempo desde entonces, desde la primera vez que empecé a ser consciente de ella.
Ha pasado una eternidad desde la primera vez que soñé con ella, deseando que sea mía en cuerpo y alma. Después de hoy nada me detendrá para hacerlo, pero entonces hay algo más.
Hay algo que debo hacer antes de reclamarla.
Necesito su verdad, tengo que desnudar su alma, de otro modo no tendría sentido, no cuando tendré su cuerpo, pero nunca sus pensamientos, sus secretos.
Estoy cansado de ellos, de sus secretos, de verla esconderlos con recelo, dispuesta a morder y arañar como una gata salvaje. Protegiéndolos del mundo, de mí, sobre todo de mí.
Sé que todos necesitan su espacio, necesitan mantener las cosas para sí mismos, pero ella no.
Mi hermana no puede mantenerme alejado de esa parte de su vida, no se lo permitiré.
Así que esta noche se acaban los secretos, no seguirá huyendo de mí y le demostraré que no importa cuánto corra, siempre, siempre la encontraré y la llevaré a donde pertenece.
Conmigo.
Ella pertenece a mi lado.
Sé que también lo desea, desea quedarse conmigo en la casa que estamos construyendo, en la casa de sus sueños, en el hogar que me ha exigido crear porque no se sentía cómoda en nuestra antigua casa.
También he visto la reacción de su cuerpo cuando la sostengo entre mis brazos, besando, lamiendo y sintiendo el exquisito sabor de sus labios, entre una mezcla de menta y miel.
Ahora son mis sabores favoritos.
Espero pacientemente a la hora de decir buenas noches para saquear su boca, sin molestarme en ocultar mi necesidad de probarla, de saborearla.
A estas alturas su boca se ha convertido en mi único alivio, en mi único alimento para mantener en control esta necesidad que tengo por ella.
Puedo decir lo mismo de Fanny.
He visto cuánto odia cuando debo finalizar nuestro beso, lo odió por sobre todo anoche, cuando la levante del suelo y puse su trasero sobre el capó del auto. Metiéndome entre sus piernas y ella abriéndose para mí.
Había abandonado su cintura cuando el deseo de sentir la piel de sus muslos fue demasiado para resistir. Sin soltar sus labios, besándola en todo momento mientras estaba a un centímetro de tocar el centro de su intimidad con la mía.
Entonces ella lo hizo, gimiendo en mi boca y haciéndome gruñir cuando sentí su calor en mi dureza. Había abierto los ojos con sorpresa al sentirme, tal vez no esperaba que estuviera excitando, algo que es una tontería porque sería imposible no estarlo cuando toda su esencia golpeaba mis fosas nasales.
Nuestro breve encuentro terminó ahí, siendo lo más lejos que hemos llegado hasta ahora en nuestra pobre escusa de buenas noches.
Pero esa fue la última noche, la última que mantuve mis manos lejos de ella.
Veo la hora en mi celular, marcando las once de la noche. Una hora más, una hora más y podré deleitarme con su cuerpo.
Hasta entonces, bien y podría sacar todo a colación.
Ahora se terminan las mentiras, no estaré conforme con nada más que la maldita verdad, ya sea que le guste a Fanny o no.
Veo el cabello oscuro de mi hermana, con su rostro siendo iluminado por las llamas de la fogata que hemos hecho, inicialmente para comer malvaviscos hasta que sea media noche.
—¿Tengo algo en la cara?.—Sonríe mi hermana al notar mi mirada.
—Dime, abejita.—Me fijo en su rostro y en cualquier cambio que haya en este por mi pregunta.—¿Yo te gusto?
Su cuerpo se tensa.—¿Qué ocurre contigo ahora?
—Definitivamente, debo gustarte.—Continúo.
—Sigue soñando.—Ella se pone de pie.
—¿Nuestros padres lo sabían?
Su expresión cambia, es un segundo que muestra el horror en sus ojos, pero que logra disfrazar con una mueca de asco al segundo siguiente.
—Estás diciendo estupideces, si esto es por los besos, entonces creo que deberíamos dejarlos atrás. De todos modos se suponía que era una mala broma, nunca espere que fueran demasiado lejos.
Me pongo de pie.—Papá y mamá lo sabían, lo descubrieron de alguna manera. Descubrieron que su hija estaba enamorada de su hermano, así que te tacharon de enferma.
Ahora no puede esconder el dolor que atraviesan sus ojos, quiero golpearme por ser yo quien lo provoca, pero entonces no llegaríamos demasiado lejos cuando sigue guardando silencio.
Se supone que debería confiar en mí, ella debería saber, debería ser consciente de que nada será lo suficientemente jodido como para alejarme de su lado, sin importar la atrocidad que haya cometido, siempre, siempre estaré con ella.