–Escúchame Tammy entre mi sueño y tu, te prefiero a ti.
–No digas estupideces. Dentro de 10 años miraras atrás y te arrepentirás.
–Me arrepentiré si dejo atras a la unica mujer que me ha importado en la vida.
–¿Es que no lo entiendes? Tienes ante ti la oportunidad de tener una vida futura increible y ¿vas a dejarla por la hija de una prostituta? –Pose la palma de mi mano en su boca antes de que pudiera decir otra estupidez. Junte nuestras frentes mientras sus lágrimas bañaban mi mano.
–Me importa una mierda de quien eres hija, no sigas por ese camino Tammy. –Tomo mi mano y la aparto de su boca.
–Tienes que ir, y si la vida decide que tenemos que volver a encontrarnos, lo haremos Andrew. Y ese día sabremos si todo esto de verdad valió la pena. –Acercó su rostro al mío y me beso. Cerré los ojos y la abrace fuerte, la amaba más que a nada, no quería hacer esto si ella no estaba conmigo.
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Capítulo 23
Tammy
¿Francesca? Creo que ha mencionado ese nombre antes pero no recuerdo quién es.
Disfrutaba leer los mensajes que Andrew había dejado, yo también lo extrañaba.
^^^Tammy [10:22 PM]^^^
^^^Yo también te extraño.^^^
^^^Acabo de llegar al hotel, salí a cenar con mi madre.^^^
^^^¿Quién es Franscesca?^^^
Andrew [10:22 PM]
Por un momento llegué a pensar que te habías mudado al otro lado del mundo y que no volvería a saber de ti.
^^^Tammy [10:23 PM]^^^
^^^¿Estas borracho?^^^
Más demore en responderle que en Andrew estar llamándome. Conteste de inmediato y salí de la habitación para tener privacidad. Mi madre estaba concentrada en su teléfono y solo le señale el mío para que supiera que saldría a atender la llamada.
–Andrew. –Dije su nombre para saludarlo cuando cerré la puerta tras de mi.
–Extrañaba tu voz.
–¿Estas borracho?
–No tomo licor ¿recuerdas? Y Francesca es mi novia.
Cuando escuché esas palabras, senti una punzada en el pecho. Pero Andrew se largo a reír al obtener como respuesta silencio. Camine hacia la pequeña terraza y me senté en la hamaca.
–Franscesca es mi ama de llaves, ya te había hablado de ella antes Sapito. Es quien me enseño a cocinar y quien sabe mi secreto aparte de ti.
–Había olvidado como se llama. Me asustaste.
–¿Te asustaste? –Respondió riéndose. Carajo! Lo dije en voz alta.
–Noo... quise decir me sorprendiste. Como dices que no tienes nunca novia.
Seguía riéndose. No me creía ni cinco de lo que le decía. Sabía muy bien que me habían dado celos, pero no se lo iba a confirmar y darle el gusto.
–Si, como no... bueno mi pequeño sapito celoso ¿Cómo van esas vacaciones?
–Muy bien. Nunca había venido a Miami y es como un sueño Andrew. Y aún más compartir con mi madre. Casi nunca pasamos tiempo juntas.
–Me alegra mucho que estés feliz. Sobre todo después de lo que pasó en la preparatoria.
–No quiero ni recordar eso.
–Lo sé, lo siento. Sabes que no voy a permitir que eso vuelva a pasar nunca.
–Lo sé. Y... gracias por eso.
–¿Cómo siguen las heridas? Debes tener cuidado con el agua del mar, se pueden infectar y dejarte cicatrices.
–En realidad son muy pequeñas. Estuve poco tiempo en el mar y las limpie bien al salir. No te preocupes.
–¿Tu madre las vio?
–Casi le da algo, pero le dije que me metí en una pelea y le resto importancia.
–No puedo hacerme una imagen tuya peleando con alguien.
–No me gustan los problemas. Así que muy probablemente nunca lo verás.
–Lo prefiero así. Y ¿Que estas haciendo en este momento?
–Estoy en una bonita terraza, acostada en una hamaca blanca mirando al cielo. ¿Y tu?
–Acostado en mi cama. Sin camisa por sí te interesa saber.
–Idiota. –Soltó una carcajada.
–Apuesto lo que sea a que te sonrojaste. –No se equivocaba.
–Déjame en paz Andrew. Si no tienes más que decir voy a colgar.
–Oye, espera, espera. Solo estoy bromeando. Bueno. Te lo dije para molestarte pero en verdad estoy así. –No le respondí, entonces continuó hablando. –¿Cuando regresas?
–A mediados de la otra semana.
–Bien, síguela pasando genial Sapito. Nos vemos a tu regreso y de vez en cuando envíame un mensaje para saber que estás bien.
–Gracias Andrew.
Cerro la llamada y puse el teléfono sobre mi pecho suspirando. Quería verlo, y escuchar su voz me había terminado de alegrar aún más el día. Estaba tan feliz que me asustaba, pero no iba a dejar que ningún mal pensamiento arruinará estas vacaciones con mi madre.
El martes regresábamos a casa. Cuando le avise a Andrew, se ofreció en recogernos en el aeropuerto. Cuando le dije a mi madre. Tuvo una sonrisa que no se le quito en todo el viaje.
Nuestro vuelo llegaba a las 8:37 pm. Cuando cruzamos la puerta de salida vi a Andrew con dos ramos de flores en las manos. Me detuve un momento y mi madre me codeo para luego decirme.
–Dudo que ese ramo de rosas rojas sea para mi. –La mire muy roja mientras ella continuaba su camino hacia Andrew.
Y en efecto. Al llegar a su lado, Andrew le había entregado un elegante ramo de tulipanes naranjas a mi madre, y después de abrazarme a mi, me tendió el precioso ramo de rosas.
–Eres un caballero Andrew, gracias por recogernos.
–No es nada Gwen. Yo feliz de volver a ver a su hija.
Rodé los ojos y mi madre no paraba de sonreír y halagarlo. Subimos al auto de Andrew, mi madre ocupo el asiento trasero, y yo al copiloto. Y unos segundos después de haber puesto el auto en marcha, Andrew me mira y extiende su mano hasta apretar cariñosamente mi barbilla añadiéndo un.
–Te eche mucho de menos Sapito.
El gesto y el mote no le pasaron desapercibidos a mi madre. Y como la curiosa que era, no tardo en preguntar.
–¿Sapito?
–Una larga historia Gwen. Pero para resumirtelo, por un sapo hable por primera vez con Tammy.
A mi madre le parecía muy gracioso. Por lo menos no le dio por preguntar más del asunto y continuamos el camino a casa sin conversaciones vergonzosas. Al llegar, bajo del auto seguida por mi madre.
–Cariño, ve abriendo la puerta. Andrew y yo sacamos las maletas. –Me dijo pasándome las llaves de la casa.
Camine hasta el portón. Abrí y decidí entrar a la casa para esperarlos. Igual solo eran dos maletas. Seguro que Andrew cargaria con ambas.
Andrew
Volver a tenerla cerca a mi, me proporcionaba una sensación de tranquilidad, la había echado mucho de menos. Al llegar a su casa. Tammy entra primero y me encuentro con su madre en el maletero del auto.
–No te preocupes por las maletas Gwen. Yo las llevo.
–Ya me imaginaba que lo harías. Pero envié primero a Tammy porque necesito hablar contigo en privado Andrew. –Me tendió un pequeño papel con su número de teléfono. Lo tome extrañado y añadió. –Espero no equivocarme contigo. Llámame cuando no estés con Tammy para encontrarnos en algún lugar y creo que esta demás decirte que Tammy no debe saber sobre esto.
podemos ver cómo actúa y repercute en el diario vivir el bullying que realizan los que se creen poderosos por tener más dinero que el resto.
Que viva y perdure el amor y que la pena por su madre Tammy la pueda sobrellevar junto a su amado ❤️