Mi nombre era Cecilia y !reencarne en una princesa de una novela! Encima en una princesa olvidada cuyo destino es trágico. Voy a cambiar eso! Me apartare de ese destino para no morir.
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Pesadillas extrañas. Llegan estorbos al palacio
Estaba en un páramo, que parecía solitario, un árbol sin hojas se mecía con el viento y hacía ruidos extraños, mientras lo hacía, parecía llamarme, pero decía unas veces Griselda y otras Cecilia...
Me fui acercando como si estuviera atraída como un imán... No podía evitarlo aunque quisiera. Había algo más, una figura que no podía distinguir, lo curioso era que parecía no hacer sombra, aunque estaba de día. Pero, a medida que me iba acercando había una oscuridad que rodeaba todo. Empecé a desesperar, quería irme pero no podía escapar. Entonces vi algo espeluznante. Esa figura acuchillaba a otra, que se parecía a mí yo anterior, a la vez la atacaba e intentaba acosar, pero ahora era Griselda. Pude dilucidar brevemente que estábamos confluyendo ambas en el mismo lugar. Teníamos una conexión, nuestras tragedias al morir.
Al llegar al árbol, todo desapareció, y pude ver ahora al Archiduque junto a un niño. Ambos me saludaban agitando sus manos, con sus rostros felices por verme. Ya no había oscuridad, era de día nuevamente y extrañamente me sentía feliz, la desesperación había desaparecido. El árbol también se había ido y en su lugar había un talismán, igual al que me había dado la gitana. Allí fue cuando desperté, pero ya no estaba inquieta sino que tenía un sentimiento de paz que me confortaba.
Carlota golpeó suavemente mi puerta y se sorprendió de verme ya despierta, en lugar de siempre renegando para poder dormir algo más. Le comenté que había tenido un sueño extraño, que no recordaba muy bien, solo la sensación de tranquilidad al despertar. Me dijo que si era así, entonces era un sueño quizá premonitorio de algo bueno por venir. Si, quizá le contesté, la verdad que nunca fui muy espiritual asi que me costaba creer en esas cosas.
No me duró mucho la tranquilidad, porque recordé que tenía que ver a la modista por vestidos más formales para el almuerzo. Salí en el carruaje para la tienda, al llegar pude ver que estaba lleno de gente, parece que le estaba yendo bien. Me dieron paso enseguida, ventajas de ser princesa pensé, y pedí hablar con Sorvina. La felicité por lo bien que iba todo y me agradeció, ya que por mis diseños y la fiesta de té que había hecho, ahora estaba muy solicitada, aquí y en otros imperios. Además, me facilitó algunos vestidos formales bastante escotados que podíamos usar con la emperatriz. Que fuera formal no quería decir que nos íbamos a vestir aburridas, todas encorsetadas y mojigatas. Íbamos a imponer tendencia jajaja.
Pedí que los vestidos los llevaran al palacio y le encomendé a Sorvina que nuestros vestidos de esa reunión, como el de Sofía, fueran exclusivos para que no hubiera copias. Al menos hasta que se hiciera la fiesta, después si quería, podía confeccionar los que quisiera.
Al llegar al palacio, me enteré que teníamos visitas indeseables. El emisario del reino Castle junto con la princesa habian llegado. Como en unos días eran las fiestas, habían arribado, adelantándose. Seguramente iban a ir llegando el resto del contingente. Por lo visto tenían prisa para concretar un compromiso con Charles, sin saber que él había hablado con mi padre, que sorpresa se llevarían jajaja. Igual con lo rastreros que eran, era muy probable que tuvieran algun plan para engancharlo al Archiduque. Pobrecitos, las que le esperaba...Ya estaba pensando en matar dos pájaros de un tiro e iba a hablar con Iliana para estar atentas a estas lacras.