Svetlana Ivanova es una chica que trabaja como aeromoza, allí se enamora del dueño de la aerolínea más importante de Rusia, en su luna de miel descubre que su esposo le es infiel.
Dolida, se va a caminar por la playa, dónde conoce aún guapo caballero, con el cual pasa una noche mágica.
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Cap. 23, ¿Por qué me golpeas?
Es el día, llego el gran día en que estaré con Víktor, me siento nerviosa, supongo que es normal, es nuestra primera vez, mientras me maquillo, pienso en como demonios le voy a explicar a mi esposo que he estado con otro hombre, cómo diablos me explico a mí misma que siento que voy a traicionar a Alex.
Supongo que mi mamá tiene razón, no he tomado una decisión contundente en cuanto a esto, pero Víktor se merece que le dé una oportunidad para saber si es él, el hombre de mi vida.
Termino de maquillarme, me coloco un vestido, color turquesa, corte sirena, con escote en el pecho, un collar que mi esposo me regaló por la mañana, dejo mi cabello semi recogido, los zapatos altos.
Me miró al espejo y atreves de él, veo a una mujer triste, debo evitar llorar, no puedo llorar.
—¿Estás lista, amor?—Entra Víktor y me mira de los pies a la cabeza, él está impecable como siempre, con sus trajes a la medida.
—Te ves hermosa, que tal si dejamos la cena para después—Se acerca con sigilo, y me da un beso en el hombro descubierto.
—Viktor sabes que me debes esto, no seas tan ordinario—Me dirijo a la puerta, lo estoy evitando, quiero alargar esto lo más que pueda.
Llegamos al restaurante, es uno de mis favoritos, nuestra reservación es un piso donde hay mucha privacidad, no es un área común, fue aquí donde me pidió que fuera su esposa, a un recuerdo lo feliz que estaba ese día, todo lo contrario a hoy.
En la mesa hay rosas, velas, una botella de champán enfriando y dos copas, muy romántica la velada.
Descorchan la botella y nos sirven en las copas.
—Vamos a brindar—me mira a los ojos—brindemos porque desde ahora seremos un matrimonio verdadero.
—Salud— es lo que puedo decir, siento que tengo las palabras atoradas en la garganta.
—Esta noche serás mía, completamente mía, para siempre—Me susurra, ya que la silla está muy cerca de la mía.
Trago un poco de líquido espumoso, miró a todos lados, solo hay dos parejas más, bastante retiradas de nosotros.
Comienza a sonar otra canción romántica y mi esposo me pide bailar, no le puedo decir que no, así que lo hago.
Me rodea la cintura con sus brazos, yo rodeo su cuello con mis brazos, nos movemos al compás de la música, el momento es tan romántico, y yo solo deseo que esta persona no sea Víktor, no me gusta su olor, me gusta el olor de Alex.
—Nena, creo que ya te complací bastante por hoy, nos podemos ir, no aguanto más.
—¡No hemos cenado!—Digo inútilmente en un intento por qué ese momento no llegue.
—Pienso que no vamos a morir de hambre si no lo hacemos ahora—Me besa el cuello, con desespero.
No me queda de otra que aceptar e irnos.
Conduce y no con dirección a la casa, sino a otro lugar.
Estaciona en uno de los mejores hoteles de la ciudad, de verdad que Víktor está siento muy lindo, y yo aquí sin saber qué hacer.
En la habitación comienza a besarme, tan fuerte y rústico que me duele los labios, no puedo ni corresponder al beso, porque no me lo permite, me restriega lo duro que está, siempre había soñado con este momento, siempre lo había deseado, ahora que si va a suceder no quiero.
—Viktor, espera por favor— está bajando el vestido de mi cuerpo.
—¿Qué pasa nena?, no ves como estoy, ¿no me deseas?—Vuelve a besarme.
—¡Viktor no puedo!—me mira con lujuria y confusión.
—¿Qué dices?— se limpia los labios.
—¡Que no puedo!, Víktor es qué… Estrujó mis dedos, los nervios me van a matar.
—¿Qué pasa?, ¡habla rápido!
—Es que… Me giró, muerdo mi labio tan fuerte que el sabor a hierro me detiene.
—¡Habla maldita sea!—Está desesperado.
—Ya no soy virgen, he estado con otra persona—Aprieto las manos.
Silencio, un incómodo silencio me rodea, volteo para ver qué pasó, Víktor está sentado en un taburete, se está sirviendo un trago.
—Supongo que lo dices para vengarte por todas las veces que estuve con Tatiana en nuestro matrimonio—Niego.
—No, no lo digo por eso, ni lo hice por eso—me encojo de hombros cuando lanza el vaso al suelo.
—¿Quién es? —Veo como de sus ojos sale fuego. Metafóricamente.
—N… No sé—miento, jamás le diré que es Alex.
—Dime quién es, porque va a morir ahora mismo, y tú, eres una maldita zorra, juzgándome, mientras te revuelcas con quién sabe quién, y con cuántos.
—¡Respétame!, tú tienes la culpa de todo esto, porque si me hubieras dicho la verdad desde un principio, si no te hubieras llevado a tu amante a la nuestra luna de miel, nada de esto hubiera sucedido—Le grito molesta.
—No hay excusas, eres una zorra—No lo veo venir hasta que siento su mano en mi cara.
—¿Qué te pasa?, ¿te has vuelto loco?, ¿por qué me golpeas?
—Te lo mereces, te mereces eso, eres una zorra, no entiendo para qué hiciste todo esto de curarme si… ¡Maldita sea!
—¿Dime quién es Svetlana?, no, no importa, no me digas, lo voy a descubrir y te juro que cuando lo haga lo voy a matar con mis propias manos, haré que me mire a los ojos mientras da su último suspiro—Habla cómo un desquiciado, no lo reconozco.
—¡Estás loco Víktor!, ¿por qué hablas así?
—Es tu culpa mujer, ahora sí no me vas a dar lo que quiero, me voy a buscar quién si lo haga—abre la puerta—Desde ahora te digo, no conoces ni la mitad de Víktor Jodchenkov.
Me aterra escuchar como habla, me dio tanto miedo, solo quiero que no le suceda nada a Alex, a él no.
Perspectiva de Alexandre.
Siento que la tensión se me bajó de ver a la feliz pareja.
—Alexandre, ¿qué paso?, siento que tu humor cambio, ¿te sucede algo?
—No, no es nada, vamos a comer.
El mesero llega con la comida.
—Los señores de aquella mesa, se fueron— pregunta Nathalie—Puede hablar con confianza, es mi hermano.
—Señora Jodchenkova— dice el mesero sorprendido—Se fueron, parece que tenían mucha prisa, ya saben, el amor es así.
Carraspeó la garganta, creo que es demasiada información.
Trato en lo posible de no estar con mi cara de mal humor, pero es algo imposible, tengo tantos celos que solo quiero tomar y borrar la escena de ellos dos bailando.
Pues que esperabas tonta 🤨
la que debería hacer un morlote eres tu por la bajesa que acaba de hacer 😡😡😡