Alessandro Smith, apasionado por el arte, pero con un triste pasado.
Siendo raptado de pequeño por los enemigos de sus padres, emprendió un camino de odio hacia todos, adquiriendo una personalidad fría y mezquina. Sin embargo, en medio de sus momentos de frialdad, llegó a su vida una mujer que cambiaría todo lo que conocía.
El amor es capaz de cambiar incluso el corazón más frío.
★ Esta es la continuación de "Naciendo un villano".
★Contenido violento y erótico...
★Si no les gusta lo que leen pueden renunciar a la lectura...
El color del lienzo
Autora: Itzelita león M (Itha León)
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,¿que te paso en la espalda?-
–¿Mañana empiezas a trabajar conmigo?- preguntó él.
–Si, lo haré después de la universidad.- dije con una sonrisa.
Entré en casa y Alessandro estaba en la sala tomando un café.
–¡Te hacia en la cama de Stephy!- dije.
–¿Y Daniela.?- ¿Daniela?
–Ella se fue a su casa Alberto la llevo.
Él dejó su café y salió de la casa, estoy cansada para más drama.
Subí a mi cuarto y me recosté en la cama.
★Alessandro.
–Maldita sea.- conduje muy rápido a casa de Daniela, tan rápido que me pase varios altos.
Cuando llegué comencé a tocar a la puerta con desesperación después de unos minutos la puerta se abrió.
Ella estaba en un pijama muy cómoda y calientita.
–¿Dónde está él?- pregunté haciéndola aún lado
–Él no está, solo me trajo a casa.
–Tu y el?-
–Ha oye creo que le gustó cómo beso, pero me invitó a salir mañana, quizá y pasemos al próximo nivel muy pronto, pero sabes creo que no le gustan las vírgenes.
–Entonces me haré cargo de eso. – dije rodeándola de la cintura y besándola con pasión.
Claro que vi cuando sus ojos se cerraron.
Me sumergí más en ese beso era tan delicioso.
Después deje de besar sus labios y baje a su cuello, mientras mi mano entraba por su blusa.
Sus pechos encajaban a la perfección con mis manos.
–Dani… Daniela. – dije extraviado en su sabor.
ya no podía resistirlo más
La cargue y la lleve a la cama.
–Alessandro, solo me enseñarás para que lo haga bien verdad?- preguntó ella.
–Si, creo que a Alberto no le gustan las vírgenes, a nadie le gusta la vírgenes así que te haré un favor.- dije y ella sonrió.
–Gracias supongo.
–Calla y bésame.- dije y ella pasó sus brazos por mis hombros.
Nos besamos, mientras mis manos tiraban de su blusa hacia arriba, ella no llevaba sujetador así que sus pechos quedaron al aire, eran de buen tamaño, están a la perfección en mis manos, mientras los masajeaba y tiraba de sus pezo NES.
Mi boca descendió lentamente hacia ellos.
Llevando uno de ellos a mi boca, ella solo cerró los ojos y su respiración comenzó a agitarse, ella desprendía un olor tan exquisito
Sus botones eran mágicos ya que estaban tan parados y deliciosos, creo que sus montañas son un buen lugar para deleitarse por un buen rato, sus gemidos entraban por mis oídos.
Mientras mi boca la devoraba mi mano viajó a adentro del pantalón de su pijama, ella no llevaba bragas así que solo sonreí al sentirla tan húmeda.
Mis dedos se movían solos, y resbalaban con Facilidad mientras mi boca no dejaba esos deliciosos pechos.
Cuando me cansé de ellos bajé lentamente por su vientre hasta llegar a su monte de Venus.
Le quité el pantalón y la vi totalmente desnuda ante mi.
Le abrí las piernas y sumergí mi cabeza entre medio de ella, mi lengua viajó por sus pliegues, jugueteó con ella mientras su mano tiraba de mi cabello y sus caderas se arquearon dando más profundidad en su interior.
Era alucinante.
Ella se liberó en mi boca y bebí totalmente de ella.
Luego de eso me puse en pie, me quité mi camisa y el resto de mi ropa, subí encima de ella y le abrí las piernas con una de mis piernas.
–Por favor hazlo lento. – dijo ella y solo asentí.
Lentamente fui adentrándome en su interior, están apretada, que siento que me horca.
Una lágrima salió de sus ojos pero aún así no me pido que me detuviera, continúe entrando en ella hasta que sentí que algo trono en su interior, era su barrera, ella es mía ahora, solo mía.
–Aless. – dijo cerrando los ojos con fuerza.
–¿Estás bien?- pregunté.
–Si. – respondió ella.
Después de ver que ella se reponía comencé mi vaivén me movía lentamente en su interior después los movimientos fueron más acelerados, ella gemía sin parar, una y otra vez.
Era asombroso.
Escucharla gemir como me hacían ir más y más rápido, me encantó como ella me apretaba tanto y como mi miembro desciende entrando y saliendo.
Llegó el momento en que ambos llegamos a nuestra liberación.
Me quedé por un instante dentro de ellas no quería salir pero ella se miraba cansada por ser su primera vez, fue bueno supongo.
Salí sin ganas de su interior y me recosté en su cama.
–¿Crees que a él le guste?-
–¿Qué cosa?- pregunté.
–Cuando ya sabes tenga sexo con el
–Cállate, y duerme.- dije.
Ella se enojó y se dio la vuelta.
Su espalda estaba llena de marcas.
–Daniela que te paso en la espalda?- pregunté pasando mi mano por sus cicatrices.
Ella no dijo nada solo se mantuvo en silencio por un buen rato.
–Nada, solo me golpearon por defender a alguien. – dijo ella y lanzó un bostezo. .
–¿A quien?-
–Tengo sueño hablamos otro día si.-
–Será mejor que me vaya.- dije y ella se dio la vuelta.
–No, no te vayas, acabas de quitar mi virginidad, solo quédate está noche ¿Si?-
–Ok
Ella se acomodo en mi brazo y se quedó dormida con su cabeza en mi pecho.
Mientras yo no dejaba de pensar en esas cicatrices en su espalda. Son iguales que las mías.