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Amar A Un Militar

Amar A Un Militar

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor eterno / Completas
Popularitas:7.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Eimy jamás imaginó que una simple conversación por chat cambiaría su vida. Todo comenzó cuando conoció a un hombre que pertenecía al Ejército. Al principio solo eran mensajes, pero con el paso de los días nació una conexión especial que poco a poco se convirtió en amor. Después de muchas conversaciones, Eimy decidió darle una oportunidad a sus sentimientos y aceptar estar con él. Sin embargo, cuando pensaba que por fin había encontrado al hombre indicado, descubrió una verdad que jamás esperaba: él tenía esposa. Ahora Eimy deberá decidir si luchar por ese amor o alejarse antes de terminar con el corazón roto.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22 A las doce de la noche

Con el paso de los días, Amy y yo empezamos a hablar cada vez más seguido. Después de todo lo que había pasado, para mí era importante ver cómo poco a poco ella volvía a confiar en mí.

Ya no eran solamente conversaciones cortas.

Ahora me escribía para contarme cómo había estado su día, qué había hecho en la universidad o simplemente para hablar un rato. Incluso empezó a mandarme fotos de su embarazo y a enseñarme cómo iba creciendo su barriga.

Una tarde me mandó una ecografía.

Abrí la imagen y me quedé mirándola.

—¿Y eso qué es pues? —le pregunté.

Amy respondió rápidamente:

—Ajá, paisa, ¿qué va a ser? Es la ecografía de la niña.

Me quedé sorprendido.

—¿Una niña?

—Sí, una princesita.

—Uy, juepucha... entonces voy a tener una hija.

—Ajá.

—Qué noticia tan berraca.

Amy soltó una pequeña risa.

—No te emociones tanto.

—¿Cómo no me voy a emocionar pues?

Desde ese momento, cada vez que hablábamos, Amy me contaba cómo iba el embarazo. También me mostraba la barriga por videollamada.

—Mirá, paisa, ya está grandísima.

—Sí se nota, pues.

—La niña no para de moverse.

—Esa salió inquieta como vos.

—¡Oye! No empieces.

Yo me reía.

Aunque nuestra situación seguía siendo complicada, agradecía que Amy pudiera hablar conmigo nuevamente.

Sin embargo, había algo que ella siempre dejaba claro.

—Leandro, una cosa es que hablemos y otra muy diferente es que yo quiera irme a vivir contigo

—Yo sé, Amy.

—Todavía no quiero estar contigo.

—Está bien.

—Y tampoco quiero que estés conmigo el día que nazca la niña.

Aquello me dolía, pero respetaba su decisión.

—Bueno, pues. Si eso es lo que querés, lo respeto.

—Gracias.

Habían pasado las semanas y finalmente Amy llegó a las 41 semanas de embarazo.

Esa noche estábamos hablando por videollamada. Ya era aproximadamente medianoche y yo estaba acostado, tratando de descansar después de un día pesado de trabajo.

Amy estaba en su casa.

—¿Y vos qué hacés todavía despierta? —le pregunté.

—No tengo sueño, paisa.

—Tenés que descansar.

—Ya sé.

Seguimos hablando tranquilamente durante unos minutos.

De repente escuché que Amy hizo una pausa y soltó un quejido.

—Ay...

Me incorporé inmediatamente.

—¿Qué pasó?

—Nada.

—¿Cómo que nada? Te escuché.

Amy respiró profundamente.

—Creo que me molestó la barriga.

—¿Te duele?

—Un poquito.

Me preocupé.

—Princesa, ¿tenés dolores ya?

—Sí.

Me quedé serio.

—Bueno, ve al hospital.

—¿Ahora?

—Sí, ahora mismo, pues. Ya estás de 41 semanas.

—Voy a esperar a ver si se me pasa.

—No, Amy. Mejor que te revisen.

Ella guardó silencio.

—Voy con mi mamá —dijo finalmente.

—Sí. Andá con ella.

—Ajá.

—Y apenas llegués me avisás.

Amy asintió.

—Bueno.

Yo seguía preocupado.

—¿Ves? Por eso te decía que descansaras.

—Ay, paisa, no empieces a regañarme.

—No te estoy regañando, pues. Estoy preocupado.

Ella soltó una pequeña risa.

—Ya sé.

Yo intenté quitarle un poco de tensión al momento.

—Aunque usted misma me dijo que no quería que yo estuviera el día del nacimiento.

Amy me miró.

—Sí, ¿y?

—Entonces yo no voy a viajar.

Lo dije en tono de recocha.

Amy soltó una carcajada.

—¡Ay, Leandro!

—¿Qué pues? Yo estoy obedeciendo órdenes.

—No seas bobo.

—Usted dijo que no quería verme allá, entonces yo juicioso me quedo quietico.

—Ajá, pero igual tienes que estar pendiente.

—Eso sí. Para eso sí estoy.

Amy dejó de reír y volvió a ponerse seria.

—Voy a ir con mi mamá al hospital.

—Eso. De una.

—Cuando llegue te aviso.

—Bueno. Y si el dolor aumenta o pasa cualquier cosa, no esperés. Que te atiendan de una.

—Sí, paisa.

—Cuídate mucho, Amy.

—Tú también.

La llamada terminó.

Yo dejé el celular sobre la cama, pero no pude dormir.

Apenas habían pasado unos minutos y ya estaba mirando la pantalla otra vez, esperando que apareciera un mensaje de Amy.

Aunque ella había decidido que yo no estaría presente ese día, yo solamente quería saber que tanto ella como mi hija estuvieran bien.

Y aquella noche, por primera vez, sentí que el momento que durante meses habíamos estado esperando podía estar mucho más cerca de lo que imaginábamos.

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Cliente anónimo
Porque no platica y comparte con su pareja? El es el responsable de los problemas
Cliente anónimo
Pero el tiene compromiso con otra mujer aún!!
Lau
uff me gusta 🤭 interesante aunq me da pena la mujer se tiene que divorciar si ya no da para más su relación 🙆
Iskka Amira
Se las recomiendo es algo diferente y más vivido, para que cambien la rutina. 🫂🫂🫂🫂🫂
Lineth
buen comienzo
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