Marlene, muere en su mundo y se convierte en una persona con una maldición, la cual está destinada a morir de una peor manera.
Ella no está dispuesta a morir dos veces y por eso convierte su maldición en algo ventajoso para ella.
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inconveniente (3/3)
Ante eso, Valeria mandó a uno de los sirvientes a traer el decreto real del regente, y en unos minutos ese sirviente llegó con el decreto.
Valeria se lo hizo llegar y la víbora lo miró por todas partes, como tratando de encontrar un fallo o algo falso. Se sentía avergonzada y no estaba dispuesta a dejar que esa niña se saliera con la suya.
Al no encontrar nada, decidió dejar ir el asunto:
—Dadas las circunstancias actuales, es mejor que mi cuñada menor tome el mando del palacio del regente. No vamos a causar molestias innecesarias, y menos haremos que alguien muera. Por el momento es todo por hoy. Me quedaré un momento con mi cuñada menor para hablar sobre la gestión del palacio —ordenó la emperatriz retirada, y todos esos sirvientes poco a poco se fueron de allí luego de hacer una reverencia ante ella.
Al poco tiempo quedaron solamente la emperatriz retirada, sus doncellas y Valeria.
Ya sin gente del regente cerca, la emperatriz se sintió libre de tomar represalias en contra de esa insolente de Valeria.
Ella inmediatamente le hizo señas a dos de sus sirvientas, quienes fueron a Valeria y la sostuvieron con fuerza.
Valeria fingió inocencia, y por eso preguntó:
—¿Qué significa esto, cuñada mayor? —preguntó Valeria de manera inocente, y la emperatriz retirada se acercó a ella y le dio dos bofetadas que casi la hicieron caer.
La mujer le tomó la barbilla a Valeria y la apretó con fuerza:
—Escucha bien, niña idiota: en este imperio todos saben que soy la emperatriz, y mi autoridad no es menos que la de Vladimir. Espero que sepas cuál es tu lugar, y nunca más en tu vida te metas en mis asuntos —fue lo que gritó la emperatriz, antes de darle a Valeria diez bofetadas más.
Su cara delicada se hinchó, y tenía las marcas de manos en todo el rostro.
Ante la situación, Valeria no lanzó una lágrima y la emperatriz retirada se sintió aún más motivada en seguir haciéndole daño a la pequeña esposa del regente.
Mandó a llamar a dos guardias, y les dio orden de azotar la espalda de Valeria sin piedad, hasta que ella perdiera el conocimiento.
Rápidamente esos dos guardias tomaron un banquito y acostaron a Valeria en él, y comenzaron a azotarle la espalda con violencia, cosa que complació a Mariela.
Ella y sus sirvientas se estaban burlando de Valeria, hasta que cuando iban por diez azotes, de un momento a otro la puerta del lugar fue derribada y los que azotaban a Valeria cayeron muertos porque una espada los atravesó.
Aquella persona no era otra más que Vladimir.
Acto seguido, él tomó a su esposa en brazos, quien estaba adolorida por los golpes en la cara y espalda.
Después de eso, él, con una voz más fría que el invierno y caliente como un volcán, habló:
—Parece que la emperatriz retirada quiere matar a mi inocente esposa. No me he ido aún del imperio, y ya mi esposa está siendo intimidada por sirvientes —dijo el regente e inmediatamente hizo una seña, y las sirvientas que estaban allí fueron sometidas de rodillas y se les dieron cien bofetadas a cada una.
La cosa no quedó ahí, sino que el regente ordenó a dos de sus hombres más fuertes que se le hiciera lo mismo a la emperatriz retirada: el doble de los azotes que se le habían dado a Valeria.
La mujer estaba asustada. Nunca en su vida había visto a Vladimir ser tan despiadado.
Rápidamente ella intentó suplicar por su vida:
—Cuñado, todo ha sido un malentendido. Solo estaba disciplinando a mi cuñada, como hacen las hermanas mayores. Hace rato fue insolente —se explicó aquella mujer, pero fue inútil. El regente no estaba dispuesto a dejar pasar la situación así nada más:
—No sabía que la emperatriz retirada tenía la autoridad de mandar en mi gente y menos darle lecciones a mi esposa. De no regresar al palacio por algo que había olvidado, de seguro mi esposa habría muerto en manos de esos salvajes. Espero que lo de hoy te sirva de lección —terminó de decir el regente, y Mariela fue puesta en el banquito y se le comenzó a azotar fuerte.
La mujer lanzaba gritos de dolor y suplicaba por piedad.
Vladimir se fue de allí con su esposa en brazos, quien estaba aún tranquila, porque sabía lo que iba a suceder.
Los dos llegaron al palacio, y Vladimir llevó a su amada en brazos hasta su habitación y la depositó con suavidad en la cama.
Él, con una delicadeza, tocó su cara y estaba enfadado como un perro rabioso:
—Si no me regreso al palacio otra vez, esa mujer te habría matado —fue lo que dijo Vladimir, y Valeria sonrió:
—¿Preocupado, regente? No te preocupes. Te voy a enseñar un truco de magia —dijo ella, y delante del regente usó su magia de maldición y transfirió todo el daño a la emperatriz retirada.
Vladimir estaba sorprendido y ella le dio un beso en la mejilla:
—Sé de tus posibilidades, pero no confío en esa arpía. ¿Quién se cree para tocar el cuerpo de mi esposa? —preguntó el regente con mucho enojo, y en su lugar recibió un beso en los labios.
—Ya verás el gran show —dijo Valeria, y Vladimir declaró lo que fue a hacer allí.
Dijo directamente la razón de por qué se devolvió.
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Nos vemos, es todo por el momento, no olviden dejar su lindo apoyo.
Esta Valeria estaba más salada que la pepita de la sirenita!. Y bien gafa también, porque si tenia una magia poderosa debió defenderse! 😔
soy fan de los. Villanos ❤️❤️❤️❤️