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Arde El Cielo

Arde El Cielo

Status: Terminada
Genre:Fantasía LGBT / Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🔞Esto es sólo fantasía. Personajes e historia ficticia.🔞⚠️
🔞🚫No me denuncien por hechar volar mi imaginación.🚫🔞

Natt, no solo renuncia a su hogar, sino a su propia naturaleza, por una conexión ni él mismo entiende...

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El pasado de Natt acababa de morir frente a ellos

El refugio era una cueva natural oculta tras una cascada de agua helada, a kilómetros de los restos humeantes de la montaña. El sonido del agua golpeando las rocas. Dentro, el aire era húmedo y frío, pero la temperatura alrededor de Natt y Dag desafiaba cualquier lógica física.

Dag estaba sentado sobre una manta de lana áspera, con la espalda apoyada en la piedra. Su cuerpo era un mapa de guerra: quemaduras, cortes y la marca dorada que ahora se extendía como una hiedra de fuego hasta su pecho. Natt, con el torso desnudo y el hombro aún supurando un rastro de esencia dorada, se acercó a él. Sus ojos ámbar estaban inyectados en sangre, fijos en la piel de Dag con una mezcla de adoración y un hambre que ya no tenía nada de divina.

-Te estás desvaneciendo.- Susurró Natt, su voz ronca, casi un gruñido -Tu luz se está enfriando porque tu cuerpo no sabe cómo retenerla después de lo que le hiciste a Hrim.-

-Entonces caliéntame.- espondió Dag. Sus ojos ámbar buscaron los de Natt con una urgencia animal. Ya no recordaba el nombre de la ciudad que ardía tras ellos, pero recordaba el sabor de la lengua de Natt, y eso era lo único que importaba.

Natt no esperó. Se lanzó sobre él, atrapando los labios de Dag en un beso que supo a hierro y a desesperación. Sus lenguas chocaron con una violencia húmeda, enredándose mientras intercambiaban gemidos ahogados y babas que resbalaban por sus mentones unidos. Natt metió su mano en el cabello de Dag, tirando con fuerza para exponer su cuello, donde empezó a succionar y morder con una ferocidad que buscaba marcar cada centímetro de piel.

Se despojaron de los restos de sus ropas con una torpeza febril, desgarrando la tela en el proceso. Cuando sus pieles finalmente se tocaron por completo, el sonido del contacto fue un “zas” de carne contra carne que resonó en las paredes de la cueva. El cuerpo de Natt era una masa de músculo y cicatrices de oro, mientras que el de Dag vibraba con una luz blanca que amenazaba con estallar.

Natt empujó a Dag contra la piedra fría, abriendo sus piernas con brusquedad para encajarse entre ellas. El contraste entre el frío de la cueva y el calor abrasador de sus cuerpos creó una neblina de vapor que los envolvía. Natt bajó sus manos hacia los glúteos del muchacho, apretándolos con una posesividad que dejó marcas rojas instantáneas.

-Eres mío...- Gruñó el ángel al oído de Dag, su aliento quemando el tímpano del chico -No del Cielo, ni de la Resistencia. Mío.-

El acto comenzó con una crudeza que no conocía la delicadeza. Natt entró en él de un solo golpe, un empuje violento que hizo que Dag echara la cabeza hacia atrás, soltando un grito que se convirtió en un gemido ronco. El sonido del choque de sus caderas era rítmico y obsceno, constante de piel húmeda golpeando piel, mezclado con el chapoteo de los fluidos que empezaban a lubricar su unión.

Dag se aferró a los hombros de Natt, sus uñas clavándose en la espalda del ángel, justo donde los muñones de las alas palpitaban. Cada embestida de Natt era como un martillazo de placer que borraba el dolor de sus heridas. Dag movía su cadera hacia adelante, buscando más, exigiendo la profundidad total, mientras sus lenguas volvían a encontrarse en un beso sucio, compartiendo el aliento y los quejidos que rebotaban en la piedra.

-¡Natt! ¡Rómpeme! ¡Haz que olvide todo menos esto!- Suplicaba Dag, sus ojos en blanco mientras el éxtasis lo consumía.

Natt aceleró el ritmo, sus movimientos volviéndose erráticos y poderosos. El sonido de sus carnes chocando se volvió más rápido, un eco de brutalidad carnal que eclipsaba el sonido de la cascada exterior. Natt no le quitaba los ojos de encima, observando cómo la marca dorada en el rostro de Dag brillaba con cada estocada, alimentándose de la fricción y el deseo. Las babas caían del labio de Natt hacia el pecho de Dag, brillando como perlas de plata bajo la luz del Brote.

La intensidad subió hasta un punto insoportable. Dag sentía que su interior era puro fuego, una lava que Natt estaba removiendo con su propia esencia. El ángel caído buscó la boca de Dag una última vez, asfixiándolo con un beso mientras sus cuerpos se sacudían en una serie de embestidas finales que hicieron que el polvo cayera del techo de la cueva.

El orgasmo llegó como una explosión de cenizas y luz. Dag gritó el nombre de Natt con una fuerza que le desgarró la garganta, mientras sentía que el fuego blanco de sus venas se vertía finalmente en el ángel. Natt se hundió en él con un rugido animal, apretando a Dag contra la piedra con tanta fuerza que por un momento parecieron una sola masa de carne, sudor y luz.

Se quedaron allí, unidos, jadeando pesadamente. El sonido de su respiración agitada era lo único que llenaba el refugio. Las heridas de Dag habían dejado de sangrar. La luz se había estabilizado, anclada de nuevo al mundo físico a través del placer más absoluto. Natt se separó lentamente, sus ojos ámbar ahora oscurecidos por una paz exhausta.

-Te he recuperado...- Susurró Natt, limpiando un rastro de sudor de la frente de Dag.

El joven sonrió, una sonrisa cansada pero real. No recordaba el pasado, pero el presente era una sinfonía de sensaciones que le aseguraban que estaba vivo.

Sin embargo, la paz fue interrumpida por un susurro desde la entrada de la cueva. Una figura encapuchada, arrastrando una pierna y cubierta de sangre plateada, se apoyaba en las rocas.

-Qué... qué desperdicio de Gracia...- La voz era débil, pero inconfundible.

Laura estaba allí. Pero ya no era la serpiente orgullosa del mercado. Sus alas habían sido arrancadas de nuevo, esta vez de forma brutal, y su piel plateada se estaba volviendo gris ceniza. Se desplomó en la entrada, sosteniendo un pequeño cilindro de cristal en su mano temblorosa.

-Hrim... no ha muerto...- Jadeó -Solo has destruido su forma... el Cielo está enviando... al Serafín del Olvido. Corran... el mapa... está aquí.-

Natt se puso de pie, cubriendo a Dag, pero la mujer ya no era una amenaza. Laura extendió el cilindro hacia ellos antes de que su cuerpo empezara a desintegrarse en un polvo fino y amargo. El pasado de Natt acababa de morir frente a ellos, dejándoles una última oportunidad para sobrevivir al invierno divino que se avecinaba.

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💗🌷Lizi🌷💗
No manches amor a primer intentó de asesinato 🤭😶
Skay P.: Así son las cosas.😄
Es como "...me quiso robar el celular, pero nos enamoramos y ahora estoy embarazada".😅🤞
total 1 replies
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