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​Luz En El Cristal

​Luz En El Cristal

Status: En proceso
Genre:Dominación / Amor-odio
Popularitas:42k
Nilai: 5
nombre de autor: EJ CB

​Él es cristal: frío, poderoso e inquebrantable. Ella es la luz que amenaza con romperlo.
​Alistair Vance, un CEO implacable que lo toma todo por la fuerza, encuentra su obsesión en la dulce Evie Morales. Pero cuando una traición cruel destruye su confianza, ella desaparece, dejando al hombre más poderoso del mundo de rodillas.
​Él está dispuesto a quemar el mundo para encontrarla. Ella solo quiere olvidar que alguna vez lo amó.

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El precio de una mentira

 ​El vuelo de regreso a la ciudad fue un descenso directo a los infiernos del lujo. Evie estaba sentada en el asiento de cuero del helicóptero, con la mirada perdida en las nubes que se teñían de sangre con el atardecer. A su lado, Alistair era una estatua de granito. No había vuelto a dirigirle la palabra desde que la obligó a subir, pero su mano no se había apartado de su muslo, apretando con una fuerza que reclamaba territorio, una posesividad silenciosa que quemaba a través de la tela de su vestido.

​Al llegar a la mansión, el despliegue fue abrumador. Guardias de seguridad flanqueaban la entrada, y el servicio doméstico esperaba en fila, con la cabeza baja. Alistair la llevó directamente a la suite principal, ignorando las lágrimas silenciosas que resbalaban por la cara tierna de Evie.

​—Esta será tu habitación, Evie. De aquí no sales sin mi permiso. Tendrás a los mejores médicos, la mejor comida y todo lo que el dinero pueda comprar —dijo él, soltándola finalmente al cerrar la pesada puerta de roble detrás de ellos.

​—No quiero tu dinero, Alistair. Solo quiero mi libertad —susurró ella, abrazando su vientre con un gesto que a él le pareció una bofetada.

​Alistair se acercó a ella, sus ojos negros brillando con una luz maníaca. La tomó por la mandíbula, obligándola a mirarlo.

—Tu libertad murió en el momento en que decidiste dejar que ese campesino te tocara. Ahora eres mía, y ese niño también lo es, por decreto mío.

​Alistair se alejó de ella y sacó su teléfono satelital. Su voz, fría como el cristal que daba nombre a su imperio, dictó una orden que hizo que la sangre de Evie se congelara.

​—¿Localizaron la camioneta del chico? Bien. No quiero testigos, y no quiero competencia. Hagan que parezca un accidente de montaña. Asegúrense de que no quede rastro de él para mañana al amanecer.

​Evie sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. Corrió hacia él, agarrándolo de la camisa de seda, tirando de él con desesperación mientras sus rizos negros se agitaban con su angustia.

​—¡No! ¡Alistair, por favor! —gritó ella, cayendo de rodillas frente a él—. ¡Él no tiene la culpa de nada! ¡Él es un buen hombre, me salvó la vida cuando tú me dejaste morir! ¡No le hagas daño, te lo suplico!

​Alistair la miró desde arriba, con una expresión de desprecio absoluto. Verla suplicar por otro hombre era el veneno más puro para su orgullo.

—¿Tanto lo amas, Evie? ¿Tanto valoras la vida del hombre que plantó su semilla en lo que es mío? Cuanto más ruegas por él, más ganas me dan de ver su cuerpo en el fondo de un barranco.

​Evie se dio cuenta de que su mentira, la que diseñó para proteger su dignidad, se había convertido en la sentencia de muerte de su único amigo. Asher, con sus ojos color gateado y su bondad infinita, iba a morir por una culpa que no era suya. El peso de la responsabilidad la aplastó. No podía dejar que mataran a un inocente.

​—¡Es mentira! —gritó ella, con la voz rota por el llanto, aferrándose a las piernas de Alistair—. ¡Es mentira, Alistair! ¡Detenlos, por favor!

​Alistair se tensó, deteniéndose a medio paso hacia la puerta. Se giró lentamente, su mirada clavada en ella como un puñal.

—¿Qué has dicho?

​—Es mentira... —sollozó Evie, hundiendo el rostro en sus manos—. Asher nunca me tocó. Él solo me dio un techo y comida. Me cuidó como a una hermana. Nunca hubo nada entre nosotros... lo inventé porque te odio. Lo inventé porque no quería que tuvieras el derecho de ser su padre tras lo que me hiciste con Sloane.

​El silencio que siguió fue sepulcral. Alistair se arrodilló frente a ella, tomándola por los hombros con una fuerza que la obligó a enderezarse. Sus ojos negros buscaban la verdad en los de ella, analizando cada milímetro de su expresión.

​—Dilo otra vez, Evie —exigió él, con la voz temblando por una mezcla de alivio violento y furia contenida—. Dime de quién es ese hijo.

​—Es tuyo, Alistair —susurró ella, derrotada, sintiendo que entregaba su última pizca de independencia—. Es tuyo. Aquella última noche... fue la única. No ha habido nadie más. Nunca ha habido nadie más que tú, ¡maldita sea!

​Alistair cerró los ojos y soltó un suspiro largo, como si le hubieran devuelto el alma al cuerpo. La certeza de que su sangre corría por las venas de Evie lo llenó de un poder embriagador, una satisfacción tan profunda que casi borró la rabia de los meses de búsqueda.

​Se levantó y volvió a usar el teléfono.

—Cancelen la orden. Déjenlo ir. Pero si vuelve a acercarse a la ciudad, mátenlo. ¿Entendido? —colgó y guardó el aparato.

​Se volvió hacia Evie y la levantó del suelo como si fuera una muñeca de porcelana, sentándola en la cama. Sus manos, ahora más suaves pero igual de posesivas, se posaron sobre su vientre. Esta vez, Evie no se apartó; no tenía fuerzas. Estaba vacía, despojada de su secreto y de su aliado.

​—Es mío —murmuró Alistair, con una sonrisa oscura que no llegaba a sus ojos—. Mi hijo. Mi luz. Mi sangre.

​—te odiará, Alistair —dijo ella, mirándolo con una tristeza infinita—. Crecerá viendo cómo tienes a su madre presa. Sabrá que eres un ogro que solo sabe usar la fuerza.

​Alistair se inclinó y le dio un beso corto y ardiente en la frente, un beso que sellaba su destino.

—No me importa que me odies, Evie, mientras estés bajo mi techo. Aprenderás a amarme de nuevo, aunque tenga que romperte y volverte a armar mil veces. Y mi hijo... mi hijo tendrá el mundo a sus pies, porque nadie, absolutamente nadie, volverá a alejarlos de mí.

​Evie se quedó en silencio, sintiendo el calor de la mano de Alistair sobre su piel. Estaba en la mansión de cristal, de vuelta al lujo y a la protección asfixiante. Había salvado a Asher, pero se había condenado a sí misma. El Ejecutor estaba de vuelta, y esta vez, el cristal era tan grueso que ninguna luz podría escapar jamás.

1
B💫🤍Tasharen ^_^
quiero más capítulo ☺️
Isabella Medina🌹
obsesionado 🤭
Isabella Medina🌹
🥺😕🤷♥️
Camila Rojas🌹
Cada vez más bueno este libro🌹
Camila Rojas🌹
/Heart//Heart/
Marisel Rio
💕💕💕💕💕 Me encantan los protagonistas solo espero que cuando lleguen los problemas los afronten juntos y no se dejen engañar 💕💕💕💕
🦋 ⃝⃕✨åÐåï✨ ⃝⃕🦋
😞😞😔😔😔
🦋 ⃝⃕✨åÐåï✨ ⃝⃕🦋
ay noooo 😱😱😱😱
🦋 ⃝⃕✨åÐåï✨ ⃝⃕🦋
😒😒😒😒😒 rata callejera
Alejandra Mendoza🌹
más, más 🥰🌹
Angela Zambrano. J
❣️
Fatima Suárez🌹
Me encanta demasiado 🥰❤️‍🔥🤩
Fatima Suárez🌹
Uhm,ujhum🥰
Fatima Suárez🌹
me encanta esto
𝙅𝙖𝙣𝙚𝙩𝙝 ♥💫
Bello capítulo
𝙅𝙖𝙣𝙚𝙩𝙝 ♥💫
❣️
Anyi Teran🌹
más por favor
Lulu García Verde
Esa mujer es tonta el no la hecho nada se cree una mártir que asco
Ley Rui2
más capitulo 🤭
Camila Torres🌹
te puedes esconder debajo de las piedras, pero el te encontrará ☺️
Sara Gómez🌹: total 🤫
total 1 replies
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