Dentro de nosotros hay una batalla entre dos fuerzas. Unos le llaman el bien contra el mal. Otros en cambio le llaman destino. Pero para Saulo Di Ángelo de Abner esa eterna contienda estaba en las páginas gastadas de un antiguo libro. De pronto sentía el peso de todos sus ancestros a sus espaldas. Pedían sin voz que escuchará y estuviera quieto porque era el resultado del amor de miles antes que él.
¿Podrá cambiar lo que está escrito? ¿Quién triunfará en su alma? El bien, el mal... Acompañame en esta nueva obra y descubrirás si el destino puede torcerse.
NovelToon tiene autorización de Yinet Leonor para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Esto es tan raro
El Marquesado de Santa Cruz era precioso. Sol reconocía esto. Nunca había puesto un pie antes en este territorio. Ni cuando su amiga Melody se casó. Claudio y su hermano Saulo tenían cuentas saldadas, pero no perdonadas. Y para ser justa ella no habría venido hasta acá sino fuera porque su hija estaba aquí. Iba a pasar esa navidad con ella y no le importaba dónde fuera. Gabriel le había comentado que Camila se había vuelto muy cercana a los hijos de Claudio. ¿Qué ironía de la vida? No quería ni imaginar cómo serían esos jimaguas. Si salieron a su madre se volvería loca. Recordaba que Melody no se callaba, ni por un segundo. Si salieron al padre, ya los imaginaba como unos locos obsesionados quitando de en medio cuánto obstáculo encontraran en su camino y si era una liga de ambos sinceramente le faltaba imaginación para catalogar algo así. Quizá catastróficos, fuera el término adecuado.
Al bajar frente al castillo se encontró con que Melody la esperaba. No la había vuelto a ver desde que se graduaron en Delta Adhara, pero la reconocería en cualquier parte. El matrimonio le había sentado muy bien. A su lado estaba un hombre bastante apuesto. Supuso que era Claudio, pues solo lo había visto dos veces en su vida y siempre por poco tiempo. La primera vez fue en la cima de las Ruinas de la Luna y la segunda en la Propia Academia. En la Reunión de Padres y Patrocinadores del último curso en la institución. Menudo susto que les había pegado a todos entonces.
- Bienvenida al marquesado de Santa Cruz señora Flamme.- dijo Claudio con una sonrisa tensa.
- Gracias por recibirme con tan poco tiempo de aviso Marqués de Santa Cruz, pero usted comprenderá que una madre quiera pasar navidad con su hija.
- ¡Oh! Basta de tanta formalidad. Ven aquí. Te he echado tanto de menos a ti y a todos. - decía la marquesa Melody olvidando todo decoro, mientras daba un cálido abrazo a Sol. - Ven. Ahora debes estar cansada del viaje. Sé cuánto detestas viajar en carruaje. Descansa y luego nos ponemos al día. Además los chicos no están aquí han ido al pueblo a comprar los regalos para colocar en el árbol de la plaza. Este año estamos preparando un bonito espectáculo al aire libre, para los niños del orfanato. Los preparativos están casi listos. Los niños están entusiasmados y ya quieren que llegue la noche de navidad. En realidad no son los únicos. También los nobles del marquesado. Incluso hemos organizado una subasta y el dinero que se recaude se les donará a partes iguales entre la escuela, el hospital y también el orfanato. Te va a encantar, pero ahora a descansar. No sabes todo lo que tengo que contarte y quiero que me digas todos los detalles de lo que sucede en Castela. El clima, la moda, qué se lee, qué se bebe. Los chismes de la sociedad. Todo. Tu sobrino el Príncipe heredero es un primor. Muy considerado. Dice Claudio que es idéntico a Gabriel de niño y tu hija es encantadora y se parece tanto a ti que a veces me confundo y le digo Sol en vez de Camila y se pone más sería que Cael cuando ...
Y así siguió hasta que por fin la dejó en la habitación. No. Melody seguía siendo una cotorra parlanchina. Eso no cambiaba, pero ahora lejos de molestarla le arrancaba una sonrisa. Sol se dejó caer en la cama. Estaba destrozada. Ya se estaba haciendo vieja para las aventuras y su hija la hacía arrastrarse por dos Reinos. Esa chiquilla. ¿Estaría feliz de verla? ¿Y Saulito? Hacía dos años que no lo veía. Seguro había cambiado. Estaba entrando en la adolescencia. Este podría ser el período más peligroso que atravesaría. Rafael había dado una excelente solución, pero había que esperar que Saulo volviera. Gabriel no quería tomar una decisión sin hablarlo con él. Y hasta lo entendía. Ella no hacía nada sino consultaba antes con Cael. Dios cómo lo extrañaba. Si él supiera lo que estaba pasando seguro estaría aquí para apoyarla y ayudarla a solucionar las cosas.
Fue despertada por una sirvienta. Venía a comunicarle que la cena estaría lista en media hora y ella fue designada como su doncella para ayudarla a prepararse. Sol se fue al baño y se dio una ducha. Escogió un vestido abrigado. Ya estaba haciendo bastante frialdad, pronto nevaría. Se dejó el pelo suelto. y se colocó un cintillo. Usó joyas discretas y nada de maquillaje. Pensaba comerse a besos a Camila y también a Saulito. No le iba a importar que protestaran. Antes de terminar de calzarse los zapatos los dos irrumpieron en su habitación. Sol los abrazó y besó como había planificado, pero ellos no protestaron. Al contrario se aferraron a ella como si fuera un puerto seguro.
Sol comprendió que algo pasaba, para que aquellos ariscos estuvieran más pegajosos que una barra de guarapera en tiempo de caña. Despidió a la doncella. Alegó que los niños la llevarían al comedor y le agradeció por ayudarla. Cuándo se quedaron solos Sol se enteró de lo que pasaba. Era muy simple. Camila le había contado a Saulito todo. Incluso que los adultos no querían que él lo supiera para no asustarlo. Saulito disimulaba bien el miedo, pero la verdad es que estaba aterrado. Incluso evitaba su reflejo hasta en los cubiertos. Temía ver sus ojos de otro color. Cogió verdadera tirría al color dorado y todo tipo de amarillo.
Camila esperaba un regaño, pero su madre le dio un abrazo. Ella al igual que su hija pensaba que ocultar la verdad no era saludable, ni lo más acertado. Dado al enemigo que enfrentaban. Siempre había creído que por más perfecta que sea una mentira terminará descubriéndose. Camila había hecho lo correcto. Ahora en sus brazos se derrumbó y ambos se abrazaron llorando a ella. Contaban entre hipidos que las pesadillas de los dos eran más frecuentes. Ya no querían ir a dormir y la medicina del Duque Costa Rivera se les había acabado. Sol les traía más y ellos la tomaron aliviados. Esa noche querían quedarse con ella.
Sol les entregó un presente de parte de Rafael para cada uno. Un broche para Saulito y una sortija para su hija. La gema que contenían era la Rodrocrositas. Se utilizaba para calmar la mente y algunas personas aseguraban que alejaban a los malos espíritus. Les explicó que el Duque Costa Rivera iba camino a su territorio para encontrar medicinas más efectivas y revisar todo tipo de información que pudiera servir. Informó a Saulito que posiblemente si su papá lo permitía se iría por un tiempo a Castela y viviría un tiempo en el Marquesado Del Alba donde su abuelo le enseñaría el arte secreto del Caballero Dragón, Después pasaría una temporada en casa del Duque Costa Rivera. Este se encargaría de que los Ejecutores de las Sombras le enseñarán sus técnicas de combate y también a estudiar los diferentes tipos de medicamentos.
Por supuesto también visitaría otros lugares como el Ducado Flamme con sus tías Lidia y Teresa. El obispado de Castela con sus tías Natalia y Doris y también Sugey con Camila. Visitaría a sus padres en Abner y estos a él cada vez que hubiese oportunidad. El objetivo era mantenerlo en movimiento para que la entidad no pudiera poseerlo. El chico suspiró aliviado, pues desde que Camila le explicó lo que estaba sucediendo con él. Era más consciente. A veces sentía como esa cosa lo llamaba y trataba de invadir su cabeza. Esto lo aterraba porque entre el mundo que veía y el que temía. Existía una puerta que de ser abierta, sus pesadillas se volverían reales no solo para él sino para todos.
Por primera vez sintió lo afortunado que era y cuánto lo quería su familia. No estaba solo en esta guerra que debía luchar eso lo reconfortaba. Estaba asustado, pero también furioso. Este era su mundo y el de sus seres queridos. No permitiría que esa cosa entrará como si para lograrlo tenía que quitarse la vida. Es verdad que en el pasado fue un niño travieso y a veces innecesariamente cruel, pero de ahí a cometer las atrocidades que decía un libro escrito muchos siglos antes de que él naciera había un gran trecho. Adoraba a sus padres. ¿Cómo podría asesinarlos?
La única explicación racional era la más simple. El Saulo de ese libro debía estar poseído y no contaba con dos personas. Su tía y su prima, por tanto concluyó que el del libro y él solo compartían el nombre. Ese no era él. No obstante, había algo que le estaba molestando.
-¿Tía Sol por qué las pesadillas me han seguido hasta acá?
- No lo sé cariño, pero podemos averiguarlo.
- ¿Y si las pesadillas me siguen hasta Castela?
- Ya veremos entonces, pero ahora vamos a comer. Ven que te pongo el broche. Puede que funcione.
- Mami.
- Si preciosa.
- Gracias por venir.
- Mila claro que iba a venir cariño. Soy tu madre y si me pides las estrellas yo te traigo la luna, porque en este mundo nada es suficiente para darte.
Después se fueron a cenar. Conoció a Lucía y Kai. Eran hermosos, educado, encantadores y Sol se preguntaba. ¿Por qué eran tan centrados teniendo los padres que tenían? Hizo sobremesa con Claudio y Melody. Ni en sus sueños más imaginativos esto sucedía. Melody tuvo que atender una visita de última hora y como anfitriona tuvo que ausentarse. Los chicos se habían ido a la sala de música. Estaban enseñando a tocar a Saulito por idea de Camila. Decía que así él podía tocar su propia música y escucharla cuando quisiera. Lo primero que pidió aprender era la melodía del Ave María de la caja musical. Claudio y Sol habían quedado sólos en la mesa con un silencio que se llevaba con más silencio hasta que la música llegó.
- Ave María. ¿Dios cómo es posible? Creí que nunca volvería a oír algo así.
- ¿Entonces son ciertos los rumores de que usted es la Santa de Castela y viene de otro mundo?- preguntó Claudio.
- En realidad lo de Santa es cosa de la gente. No se lo crea, pero sí. Es cierto que vengo de otro mundo, al menos mi alma.
- Sabe. Esto es tan raro.
- ¿El que venga de otro mundo? Sí lo es.
- Sí eso también, pero no. Yo me refería a que después de mi pasado con ustedes... el que estemos aquí compartiendo mesa y conversando como amigos es lo raro y que nuestros hijos se hayan hecho tan buenos amigos.
- Sí tiene razón es raro, pero he visto cosas más extrañas. Así que esto lo puedo considerar normal en mi vida.
- Señora Soledad no quiero ni imaginar lo que ha sido de su vida entonces.
- Hasta ahora ha sido extraordinaria y llámeme Sol. No soporto mi nombre completo.
- Esta bien solo si usted deja de decirme Marqués de Santa Cruz.
- Hecho Claudio. Ahora vayamos a oír esa maravillosa melodía de mi mundo original.