Sufrí un accidente y fingí perder la memoria para poner a prueba el amor de mi esposo y de mi hija. Me llevé una sorpresa desagradable cuando me dijeron que yo era la esposa del guardaespaldas y que no teníamos ningún lazo familiar.
Decidí seguir con el juego y, cuando se arrepintieran, ya sería demasiado tarde. Su amor, para mí, ya no valía nada.
Cuando mi esposo llevó a su primera novia a casa para que fuera la niñera de mi hija, no imaginaba que ella planearía quedarse con todo lo que era mío.
Después de que mi esposo y mi hija me abandonaron sola en la calle por culpa de la niñera, aun sabiendo que yo padecía síndrome de pánico, terminé sufriendo un accidente tras entrar en crisis.
Fue entonces cuando decidí darles una última oportunidad, una última prueba… la cual no lograron superar.
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Capítulo 10
POV Clara
Fui a la ventana y, en lugar de ver un jardín con piscina de una mansión, vi edificios vecinos, un coche pasando allá abajo, al otro lado alguien recibiendo pizza de las manos de un repartidor.
Era diferente de la realidad que viví por seis años, pero yo sentía que era una realidad mejor.
Aquel accidente no me mató, pero mató de una vez a la Clara ilusionada que aún creía en aquel matrimonio.
La Clara que se dedicaba a ser una madre y esposa perfecta, murió.
Ahora yo solo quiero correr contra el tiempo y recuperar mi vida de vuelta.
Jeremy y Millie, querían vivir su cuento de hadas con Lucía sin mí y sin sentir culpa. Ahora no necesitan más preocuparse.
Julien salió del cuarto, vistiendo bermudas y camiseta.
Me giré y corrí hasta él.
— Marido, ¿por qué no hay fotos nuestras en ningún lugar?
Él pareció sorprendido y un poco torpe.
— Humm... bien... — él se rascó la nuca, mostrando que era un hábito al sentirse en situaciones complicadas.
— ¡Todo bien, no hay problema! ¡Vamos a tirar fotos ahora!
Tomé el celular de él y lo puse en su mano.
Él miró para mí, aún indeciso, pero acabó desbloqueando el celular y encendiendo la cámara.
Abracé la cintura de él y sonreí mientras él tiraba la foto.
Miré la foto y me pareció gracioso.
— ¿Por qué esa cara? ¿Por acaso no gusta de tirar fotos conmigo?
Él me miró de vuelta, aún con aquella expresión indecisa.
— Señora, ¿usted realmente perdió la memoria?
Él preguntó nuevamente y yo rodé mis ojos y me estiré, quedando en las puntas de los pies para apretar las mejillas de él.
— ¡Vamos, yo quiero una sonrisa en esa foto!
Aquella muralla de músculos, de repente me tomó en el colo y se sentó en el sofá, conmigo sentada en la pierna de él.
Me quedé sorprendida, cuando él direccionó nuevamente la cámara para nosotros.
— ¡Haz eso de nuevo!
Él pidió y yo sonreí, y enseguida apreté las mejillas de él, jalando para los lados.
Tomé el celular de la mano de él y sonreí viendo la foto.
La foto quedó muy divertida, el tipo de foto que nunca tuve con Jeremy.
Inmediatamente posté en el Instagram de él.
Él tomó el celular y miró la publicación, pensativo.
— Usted aún va a colocarme en problemas — él dijo.
Le di un beso en el rostro de él.
— ¡La vida no tendría ninguna emoción si no tuviéramos problemas!
Inmediatamente el celular de él tocó y yo sonreí. No esperaba que la foto iba a repercutir tan rápido.
Julien se levantó, alejándose para atender.
— Sí, señor... — lo oí diciendo al celular — Mañana yo borro.
Daba para oír los gritos de Jeremy y yo estaba aguantándome para no caer en la carcajada.
— Ella piensa que soy el marido de ella, no voy a borrar la foto ahora.
Lo oí una vez más y sonreí. Julien era interesante, es así que se dice.
— Yo voy a cuidar de ella, señor. No precisa venir a buscar.
Oí un poco más de la conversación y fui para el cuarto.
¿Ahora Jeremy se preocupa que yo estoy tirando foto con otro hombre?
Cuando Lucía postó una foto con él en el Instagram de ella él dijo que era algo inocente, pero cuando acontece lo contrario él se queda con rabia?
Dios mío, ¿cómo yo me enamoré en el pasado por un hombre tan idiota?
Me cambié, vistiendo una camisa blanca de Julien y me acosté en la cama esperándolo.
Él apareció, solo para decir que iba a dormir en el sofá.
— ¡Ah, no! — me indigné, levantando de la cama.
Fui hasta él y lo empujé haciéndolo caer sentado en la cama.
— Tú eres mi marido y marido y mujer duermen juntos. ¡Si vas para el sofá yo voy atrás!
¡Qué cosa! Ahora yo quiero recuperar todo que perdí.
Se acabó esa historia de marido y mujer durmiendo en cuartos separados.
Yo quiero dormir al lado de mi marido y sentir su abrazo.
Se acabó aquella vida de matrimonio con amor unilateral.
Ahora yo voy a vivir para mí y si ese guardaespaldas aceptó fingir ser mi marido, él va a tener que ser el marido que yo quiero, ¡el tipo de marido que a mí me gusta!
Volví para la cama y me acosté.
Quedamos mirándonos por algunos segundos hasta él desistir de salir y se acostar al lado mío.
En ese momento yo ni conseguía mirar para él, estaba preguntándome si exageré, hasta porque mal nos conocíamos.
— ¿Usted quiere apoyar la cabeza en mi brazo?
Julien preguntó, haciéndome girar para él.
Lo miré, pensativa.
Si yo aceptar, voy a realizar más un deseo de esposa que nunca tuve.
Si recusar, voy a estar siendo sensata, ni sé los antecedentes criminales de él. ¿Quién sabe si él es un ex presidiario?
O tal vez él ya tenga una novia y yo estoy estropeando su vida.
O tal vez él es celibatario y yo estoy aquí tentando al hombre...
Son tantas cuestiones, pero la única respuesta que consigo decir es:
— ¡Es claro que yo quiero!