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Nunca Es Tarde Para El Amor

Nunca Es Tarde Para El Amor

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Embarazo no planeado
Popularitas:25.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa ángulo

esta hermosa novela se trata de una mujer que dejó de vivir sus sueños juventud por dedicarse a sacar adelante a sus hermanos también nos muestra que que no importa la edad para conseguir el amor.

NovelToon tiene autorización de Rosa ángulo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 22

Siempre me he dedicado a dar tanto amor, olvidando que a quien primero me debo amar es a mí misma.

¿Sabes, Enrique? He sido leal a muchas personas, olvidando que a la primera persona a la que debía ser leal era a mí. He llorado tantas veces, esperando que, así como yo sequé miles de lágrimas ajenas, alguien secara las mías… y aprendí a hacerlo sola.

Perdí seres queridos, Enrique, personas que jamás pensé perder. Y con el tiempo me di cuenta de que en realidad no los había perdido, porque los llevaba en el corazón.

A pesar de todo eso, siempre conservé la ilusión de encontrar un gran amor. Y tú me hiciste darme cuenta de que ya es tarde para mí… de que no puedo seguir soñando con algo que es imposible.

Está bien. Hoy me doy por vencida. Hoy digo “basta”. Hoy me rindo. Hoy solo quiero paz.

Durante años levanté el rostro al cielo y le pedía a mi madre que me mandara un buen hombre, porque ella sabía cuánto le temía a la soledad. Hoy aprendo que la soledad no es mala, que muchas veces es mejor estar sola que cargar con miles de problemas encima.

Quisiera decirte que te odio, que fue un error haberte conocido… pero gracias a ti voy a ser madre, algo por lo que ya había perdido la esperanza.

Tú me hiciste lo mismo que me hizo tu tío.

No… mentiras. Tú fuiste peor que él.

Por lo menos tuvo el valor de mirarme a la cara y decirme: “No puedo con una carga que no es mía”. En ese momento lo vi como un cobarde, pero hoy me doy cuenta de que fue un hombre valiente, porque al menos fue sincero conmigo.

—Sabes, Victoria, no me vuelvas a comparar con el imbécil de Franco. ¿Lo entendiste? Somos totalmente distintos. Está bien, te mentí… pero dime algo: ¿me habrías aceptado en tu vida si te hubiera dicho que era un hombre casado? ¿Lo habrías permitido?

Mientras el hombre se acercaba, ella retrocedió. Cuando llegó al sofá, se sentó. Sus lágrimas no cesaban; seguía llorando como una niña.

El padre de Enrique había analizado cada palabra que Victoria había dicho. Entonces lo entendió: Victoria solo era una mujer grande en años, pero por dentro seguía siendo una jovencita que tuvo que madurar demasiado rápido para sacar adelante a sus hermanos. Ahora comprendía por qué Fernanda hablaba tanto de ella, por qué la describía como una mujer fuerte y valiente. Había sabido representar ese papel para que nadie la viera débil… pero esa, esa era la verdadera Victoria: una mujer frágil.

—Enrique, déjala en paz. ¿Acaso no ves el estado en el que está? Por favor… Andrés, tráeme un vaso de agua.

El hombre se acercó a ella, se arrodilló a su lado, tomó su rostro entre sus manos y limpió sus lágrimas con suavidad. Cuando ella levantó la mirada y lo vio, no supo qué decir. Solo lo abrazó y lloró hasta desahogarse.

Cuando la vio un poco más calmada, le entregó el vaso de agua.

—Tienes que tranquilizarte, por esos niños que llevas dentro. Ellos sienten todas tus emociones, lo sabes —dijo con una calma y una ternura que lograron relajarla.

Al terminar de beber, el hombre le sonrió. Ella lo miró fijamente: tenía los mismos ojos de Enrique, profundos, color café… pero su mirada era distinta, más serena.

—A partir de ahora no te sentirás sola. Cada vez que llores, habrá alguien que seque tus lágrimas, y ese hombre voy a ser yo. Mucho gusto, soy el padre de Enrique… también llamado Enrique.

Eso hizo que ella sonriera, con el rostro enrojecido y los ojos hinchados.

Enrique se sentía fatal al verla así; jamás pensó que hacerle daño le dolería tanto.

—Yo fui quien pidió conocerte. Tenía que conocer a la mujer por la cual mi hijo ha perdido la cabeza… y la que me va a hacer abuelo. Quiero pedirte disculpas por todo lo que él ha hecho. Sé que eso no es suficiente, pero, a pesar de sus mentiras, no es un mal hombre. Actuó por impulso, y no lo justifico, ni es algo de lo que me sienta orgulloso.

Cuando su padre se levantó, Enrique aprovechó que ella estaba calmada y se sentó a su lado. Comenzó a acariciar su cabello con ternura.

—Nada es tarde, ¿me entiendes? Nunca es tarde para nada.

Luego la atrajo hacia él con una delicadeza extrema, como si temiera romperla.

—Te amo, Victoria.

Al decirlo, se aferró a sus labios. El señor Enrique podía jurar que ni con su primer amor había visto a su hijo actuar de una forma tan impulsiva y, al mismo tiempo, tan tierna… decidido, pero con miedo a perderla.

Mientras él la abrazaba, su perfume la relajó tanto que se quedó dormida. Al darse cuenta, la tomó entre sus brazos y la llevó a la inmensa recámara del departamento. La observó largo rato mientras dormía.

—Lo siento, mi amor… pero voy a arreglar cada cosa que comencé mal contigo.

—Creo que fue un error pedirte conocerla. No sabía que estaban tan mal. Cuídala muy bien… y no olvides pedir una cena saludable para ella. Mañana vendré a verla; sé que se va a quedar, porque te conozco —dijo el hombre antes de salir.

Andrés también se había ido. Enrique se concentró en el trabajo; pronto tendría que viajar de nuevo y no quería hacerlo sin antes solucionar lo que tenía con Victoria… y volver a hablar con Melissa. Ni él mismo sabía en qué momento su vida se había complicado tanto.

Cuando miró la hora, ya eran las nueve de la noche. Había pedido la cena temprano, pero decidió no despertarla. El celular de Victoria comenzó a sonar. Al ver que era José, contestó. Al otro lado, el hombre reaccionó con insultos y dijo que iría por su hermana.

Tras convencerlo, colgó y fue a despertar a Victoria. Ella abrió los ojos y, al verlo, sintió su corazón latir con fuerza.

—Tienes que cenar.

—¿Qué hora es?

—Las nueve de la noche.

—¿Por qué me dejaste dormir tanto? Tengo que irme.

—Tú no te irás. Te quedarás hoy conmigo.

—¿Te estás volviendo loco, Enrique? ¿Acaso quieres que, cuando llegue tu esposa, me encuentre aquí?

—¿En serio me crees capaz de eso?

—De ti espero cualquier cosa.

Eso le dolió, pero sabía que lo merecía.

—En este lugar eres la primera mujer que entra, aparte de mi padre y Andrés. Nadie más.

Ella se relajó un poco. Al levantarse, se mareó y él la sostuvo de inmediato.

—Si te sientes mal, te llevaré al médico.

—No… creo que lo que tengo es hambre.

Él fue rápido a la cocina, calentó la cena y se la llevó. Mientras comía, ella observaba el lugar con asombro; él lo notó y se acercó con delicadeza.

—¿Te gusta? ¿Sabes que esa ventana que ves ahí no se rompe ni con una bala? Todo este lugar me grita a ti.

—¿A mí?

—A la mujer que lo puede todo —dijo con una media sonrisa—. Me halaga que pienses eso de mí. Entonces… ¿eso quiere decir que puedo volver a conquistarte?

¿Estaba siendo estúpido? No tenía que conquistarla; con sus mentiras ya la había enamorado. Se acercó, acomodó un mechón de su cabello.

—Quiero que te quedes conmigo esta noche. No te haré nada. Siempre te voy a cuidar. Tú ahora eres mi mundo, Victoria.

La miraba con tanta intensidad que ella sentía que perdía el control.

—No vas a convencerme… me iré.

—¿De verdad quieres irte? ¿Me quieres dejar?

Cuando dijo esas palabras, ella regresó y lo abrazó. Él la levantó entre sus brazos y la llevó hasta la habitación.

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Yohana patricia Aguancha
Un poco enredada la redacción q
Zoraida Rodriguez
x favor queremos ver el final
Martha Alvarado
pésima novela como se te ocurre escritora rebajar de esa manera a una mujer si tú eres mujer como no le das un poco de dignidad a la protagonista ten tu un poco de dignidad al escribir una mujer nunca debe permitir que un hombre la trate como basura y seguir revolcándose con el como si nada eso no es amor eso es enfermedad mental
Cildana Gutierrez
cómo hago para seguir viendo los otros capitulos?
Lina Marcela Velasquez
estoy igual q viki..con la diferencia q Ami los pelados no me gustan..
Arely Anahi Pacheco Mezo
aaaahhhh ya no tengo uñas x tanto suspenso del capitulo, ahora si agárrate melisa pq esta no te la perdona Enrique ya veremos como te descubren todo lo malo que hiciste y ver tu caída 🤭🤭🤭
Elsa Espindola
me encantó buenísima la trama cuántas maldad hay en esa mujer
Elsa Espindola
me encantó buenísima la trama cuántas maldad hay en esa mujer
Elsa Espindola
me encantó peye. final yá terminó???
Elsa Espindola
me encantó peye. final yá terminó??? pre junto??
Mártá Orti Bia
la novela es buena pero con muy muchos errores que tenemos que descifrar pero buen relato p
Cuquy De Cristofano
tierna historia 🥰
Mayka Puche Velasquez
Hola saludos está interesante la novela , pero que no se tan larga
mariela
Victoria tu mejor decisión fue criar y educar a tus hermanos no dejarlos por amor a un hombre que por lo visto es cruel si lo hizo con su sobrino y a su hermano le quitó prácticamente la herencia a Enrique lo humillaron y lo golpearon por eso es frío y dominante.
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