En un mundo donde las sombras danzan al ritmo de secretos y los corazones se entrelazan en un juego peligroso, Rachel se encuentra atrapada entre el pasado y el presente. La muerte de Henry desencadenó una serie de eventos que cambiarán para siempre la vida de todos los involucrados. Evand, ahora distante y misterioso, guarda secretos que amenazan con destruirlo todo.
Los padres de Rachel, atrapados en su ambición, podrían encontrar la redención o la perdición. Y Marisol, con su corazón roto y una venganza ardiente, está dispuesta a hacer pagar a Evand por su abandono. ¿Quién sobrevivirá a esta tormenta de pasiones y traiciones?.
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Las confesiones
Lissa no dijo ni una sola palabra; simplemente asintió con la cabeza en señal de aprobación o reconocimiento. Por otro lado, Rachel comenzó a alejarse, acompañada de Melissa, mientras ambas continuaban su camino.
...
Después de casi una hora de arduo trabajo en la cocina, Rachel y Melissa finalmente lograron terminar de preparar el desayuno. Ambas se esmeraron en colocar la mesa, asegurándose de que cada elemento estuviera perfectamente ubicado y que todo luciera acogedor. Con atención al detalle, sirvieron los platos, que aún emanaban vapor, y que habían sido elaborados con esmero.
Un rato más tarde, Rachel decidió ir a buscar a Evand. Tras unos minutos de espera, se pudo escuchar el sonido de pasos que descendían por las escaleras. En ese momento, Evand hizo su aparición, bajando junto a Rachel, y ambos se dirigieron hacia la mesa lista para disfrutar del delicioso desayuno que habían preparado.
_ Hola, Evand _ saludó Melissa, iluminando el entorno con su sonrisa radiante.
_ Hola, Melissa, hola Lissa, ¿cómo están? _ preguntó Evand con amabilidad, dirigiendo su mirada a ambas chicas con un aire de cordialidad.
_ Estamos muy bien, ¿y tú? _ respondieron Lissa y Melissa casi al unísono, sus voces destilando entusiasmo y energía positiva.
_ Eso es bueno. Yo estoy bien, gracias _ contestó Evand, sintiéndose complacido con la calidez del intercambio.
Tras este breve diálogo, Rachel se acercó a Evand con una sonrisa amistosa y le sugirió que fueran al comedor. Al llegar al lugar, se mostró atenta hacia él, asegurándose de que se acomodara cómodamente en su silla, con gestos de cuidado y consideración.
_ Yo también soy capaz de hacerlo _ comentó Evand, con un matiz de leve determinación en su voz, dejando en claro su deseo de actuar por su cuenta y mostrar que podía valerse por sí mismo.
Rachel decidió no decir nada y eligió permanecer a su lado, guardando completo silencio. Se sentó junto a él, permitiendo que la serenidad del instante invadiera el ambiente que los rodeaba. El silencio se convirtió en un puente entre ellos, creando una atmósfera de paz que parecía envolverlos por completo.
_ Ahora sí, Lissa, cuéntame, ¿quién es esa persona que te tiene tan intrigada? _ preguntó Rachel, dejando entrever en su tono de voz una mezcla de curiosidad y emoción.
_ Es que... me da un poco de vergüenza _ respondió Lissa, sintiéndose algo nerviosa, mientras evitaba cruzar la mirada con Evand.
_ ¡Vamos! No seas así, prometo que no diré nada a nadie _ insistió Rachel, animándola con una voz suave y insistente para que se atreviera a revelar su secreto.
_ Yo ya sé quién es _ interrumpió Evand, luciendo una sonrisa cómplice que hacía pensar que estaba al tanto de algo más.
_ ¿Qué? _ exclamó Lissa, visiblemente sorprendida ante la afirmación de Evand.
_ ¿Quién es? _ preguntó Rachel, sintiéndose inquieta.
_ ¿Acaso no es evidente? _ hizo una pausa, mientras buscaba las palabras adecuadas para expresarse _. Se trata de él, Castiel. ¿Es cierto o me estoy equivocando? _ dijo, mientras mantenía su mirada fija en Lissa, como si esperara una confirmación.
_ No, bueno, sí. La verdad es que me gusta Castiel. ¡No le dirás nada, verdad! _ respondió Lissa, lanzándole una mirada de reojo y mostrando un aire de preocupación en su expresión.
_ Soy un secreto bien guardado _ contestó Evand, acompañando sus palabras con una sonrisa cómplice que dejaba entrever que no revelaría nada.
En el momento en que Evand soltó esas palabras, una explosión de risas resonó entre todos los asistentes. El comentario había provocado un aire de diversión colectiva, uniendo a todos en un instante de alegría compartida.
_ Yo puedo ofrecerte mi ayuda _ dijo Evand, posando su mirada sobre ella con un tono de genuina sinceridad que desarmó cualquier duda.
_ ¿De verdad estarías dispuesto a hacer eso por mí? _ preguntó ella, y al instante su rostro se iluminó con una brillante sonrisa que reflejaba la felicidad que sentía en su interior.
_ Desde luego _ respondió él con determinación, reafirmando su compromiso de manera firme y clara.
Lissa se puso de pie rápidamente, dejando su asiento detrás, y corrió hacia Evand, lanzándose en un efusivo abrazo. El ambiente estaba lleno de risas y charlas mientras disfrutaban de su desayuno. Después de un rato, una vez que ya habían terminado de comer, Rachel se dirigió a sus amigos con entusiasmo.
_ Oigan, ¿quieren acompañarnos? _ preguntó Rachel, con una sonrisa en el rostro.
_ ¿A dónde? _ interrumpió Lissa, intrigada por la propuesta.
_ Lo que está ocurriendo es que vamos a retirarle el collar cervical a Evand, _ comentó, mientras lo observaba con suma atención.
_ Está bien, hagámoslo _, respondió ella con firmeza en su voz.
Transcurrió una hora y todos los que estaban en la casa decidieron marcharse en dirección al hospital. Una vez que llegaron, ingresaron al edificio con el propósito de proporcionarle atención a Evand.
...2 Horas Después...
Ya habían salido y Lissa y Melissa estaban a punto de marcharse cuando Rachel sugirió:
_ Oigan, ¿por qué no se quedan a dormir en mi casa?
Una de ellas accedió y respondió: _ Está bien, siempre y cuando a Evand no le incomode.
Evand, con una sonrisa en el rostro, se expresó de manera convincente: _ No, para nada.
Con esa afirmación, todos decidieron regresar a la casa de Rachel. Tras varios minutos de trayecto, finalmente llegaron. Entraron y cerraron la puerta detrás de ellos. Rachel estaba a punto de acomodarse en el sofá cuando, de repente, recibió un mensaje de Zheng.
Cuando Rachel abrió el mensaje en su teléfono, se encontró con que Zheng le había escrito para informarle que estaba esperando fuera de su casa. En el texto, él le pedía que saliera para poder mantener una conversación con ella. Después de leer cuidadosamente el mensaje, Rachel consideró que era un momento adecuado para darle una respuesta. Sin embargo, en lugar de responder al instante, tomó la decisión de apagar su celular. Una vez hecho esto, se levantó y se dirigió hacia la puerta de su hogar.
_ Chicos, en un momento regreso _, anunció Rachel con una sonrisa.
Evand, mostrando una chispa de curiosidad en su mirada, le preguntó: _ ¿Y a dónde te diriges?
Rachel respondió con serenidad: _ Voy a salir, Zheng quiere tener una conversación conmigo.
Evan asintió, sintiéndose un tanto intrigado por la repentina salida de Rachel.
_ Está bien... _, murmuró, mientras su mente comenzaba a devanarse en pensamientos sobre lo que podría estar ocurriendo.
Una vez transcurrido ese instante, Rachel decidió permanecer en silencio y simplemente se dirigió hacia la salida de la casa. En el transcurso de su salida, se percató de la presencia de Zheng, quien se encontraba cerca. Intrigada, se acercó a él con paso decidido.
_ ¿Y qué es lo que piensas decirme? _ preguntó ella con un tono de curiosidad en su voz.
_ Bueno, eh… _ contestó él, esforzándose por encontrar las palabras correctas que pudieran expresar lo que intentaba transmitir.
Así fue como comenzaron a sumergirse en una conversación prolongada que se extendió durante aproximadamente una hora. Durante ese tiempo, intercambiaron ideas, compartieron anécdotas divertidas y disfrutaron de varias risas, dejándose llevar por un intercambio de palabras que parecía no tener conclusión. La charla fluyó con naturalidad, llenándolos de un sentido de conexión que hacía que el tiempo transcurriera sin que se dieran cuenta.
Luego de lo sucedido, Rachel había logrado atravesar la puerta de la vivienda. Al pasar el umbral, se dio cuenta de que Lissa, Melissa y Evand estaban acomodados en el sofá, aguardándola con una mirada llena de expectación.
_ ¿Y de qué quería hablar contigo, Zheng? _ preguntó Evand, con un matiz de curiosidad en su voz.
_ Bueno, la verdad es que… _ titubio Rachel, sintiendo un ligero nerviosismo.
_ Pues… _ respondió Lissa, con una expresión de expectación en su rostro, ansiosa porque Rachel continuara con su historia.
_ Me confesó que le gustaba alguien _ declaró Rachel, dejando la frase en el aire y sin ofrecer más detalles sobre la persona en cuestión.
_ Ah, ¿y quién es, si se puede saber? _ inquirió Melissa, mostrando un evidente interés por el chisme que acababa de escuchar.
_ No puedo decirte quién es _ contestó Rachel, con una sonrisa enigmática que solo alimentaba la curiosidad de sus amigas, manteniendo así el misterio que rodeaba a esa persona que había captado la atención de su amiga.
_ Si no me lo cuentas, no te ayudaré con lo que me pediste esta mañana _ declaró Melissa, con una firmeza que no dejaba lugar a dudas.
_ Está bien, está bien, ¡vale! _ respondió Rachel, mostrando un leve indicio de impaciencia en su tono.
_ Sí _ dijo Melissa, como si estuviera esperando la respuesta que sabía que vendría.
_ Zheng me confesó que le gustas _ continuó Rachel, dejando caer la información de manera directa y sin adornos.
Las palabras de su amiga sorprendieron a Melissa, quien quedó completamente paralizada por la revelación. Su mente se quedó en blanco, incapaz de procesar la noticia que acababa de escuchar. Era como si el mundo a su alrededor se desvaneciera mientras trataba de entender aquello.
_ ¿Qué? _ exclamó, sorprendida _. Acabas de mencionar que le gusto a Zheng.
_ Así es, y si él se da cuenta de que fui yo quien te lo contó, estoy segura de que me va a matar _ respondió Rachel, visiblemente nerviosa, mientras se mordía el labio inferior en un gesto de ansiedad.
_ Bueno, eso es un poco... impactante _ dijo Melissa, sintiendo cómo un profundo rubor comenzaba a invadir sus mejillas _. La verdad es que a mí también me gusta él _ confesó, sintiéndose aún más avergonzada por la revelación.
_ ¿Y qué piensas hacer? _ preguntó Rachel, con una expresión de curiosidad en su rostro.
Luego, Rachel sacó su celular y decidió enviar un mensaje a Zheng, buscando una manera de resolver la situación.
_ No lo sé... _ murmuró Melissa, visiblemente confundida y ansiosa por la incertidumbre.
_ Tranquila, sé cómo ayudarte _ respondió Rachel, tratando de infundir confianza en su amiga mientras pensaba en las posibles soluciones.
Al escuchar aquellas palabras, Melissa experimentó una inmensa felicidad que la llevó a abrazar a todos los presentes en la sala. Su alegría era tan contagiosa que no pudo resistir la tentación de compartir ese momento especial con los demás, envolviéndolos en su entusiasmo y afecto.
Por su parte, Rachel decidió que era un buen momento para retomar la conversación. Así que, con una sonrisa en el rostro, tomó su celular nuevamente y, después de pensarlo un instante, le escribió un mensaje a Zheng, dado que había recibido una notificación de él antes que le había despertado curiosidad.
Al finalizar su conversación con Zheng, Rachel tomó una decisión y pulsó el botón de apagado de su teléfono móvil. Con movimientos delicados, colocó el dispositivo sobre la mesa, asegurándose de que estuviera bien posicionado y estable.
_ ¿Y ahora qué hacemos? _ preguntó uno de ellos, observando a los demás con una mezcla de confusión y desasosiego.
_ No lo sé, ¿y tú? _ respondió Melissa, enfocando su mirada en Lissa, esperando quizás alguna señal de claridad.
_ Yo tampoco tengo idea _ contestó Lissa, y en ese instante, giró su mirada hacia Rachel, buscando en su expresión alguna pista que pudiera ofrecer una solución.
_ Pues yo tampoco tengo respuestas, así que dejen de mirarme, porque estoy en la misma situación que ustedes _ intervino Rachel, dejando entrever su frustración con un tono agudo.
_ Pero Rachel, ¡si tú eres la que siempre tiene tantas ideas! _ exclamó una de las chicas, visiblemente sorprendida por la falta de alternativas en la que se encontraba su amiga.
_ Sí, eso es cierto, pero… ¿y eso qué tiene que ver? _ les dijo, lanzando una mirada desalentada a los tres, como si el peso de la situación la aplastara.
En ese momento, la puerta se abrió de golpe, y apareció Castiel, haciendo que el ambiente se llenara de energía con su simple presencia. Había estado escuchando parte de la conversación y parecía decidido a cambiar el tono de la conversación.
_ Chicos, ya tengo la solución perfecta para combatir el aburrimiento _ anunció con una amplia sonrisa en su rostro, iluminando la habitación con su entusiasmo contagioso.
_ Ajá, bueno, ¿y cómo va eso? _ inquirió Melissa, mostrando un claro interés en la conversación.
_ Hoy en la tarde hay una fiesta en la casa de Martha. ¿Qué te parece? ¡Es genial! _ respondió él con entusiasmo evidente, sus ojos brillando de emoción.
_ Suena bien, así que sí, definitivamente iremos _ dijo Melissa, dibujando una sonrisa en su rostro que reflejaba su entusiasmo por la idea.
_ Oye, Rachel, ¿podrías decirme dónde están nuestras habitaciones? _ preguntó Lissa, dirigiendo una mirada curiosa hacia ella y esperando una respuesta.
_ Claro, están en el primer piso, justo arriba. Las tres primeras puertas a la izquierda _ respondió Rachel, señalando con su dedo hacia la parte superior de las escaleras.
_ Perfecto, gracias _ contestó Lissa, antes de comenzar a ascender por las escaleras en dirección a su habitación.
...1 Hora después...
Todos ya habían cambiado de ropa, así que solo les quedó salir de la casa. Tras varias horas de viaje por carretera, finalmente arribaron a la casa de Martha.
_ Zheng, no sabía que ibas a estar aquí _ exclamó Rachel con una mezcla de sorpresa y alegría al verlo.
Al escuchar esas palabras, Melissa desvió su mirada hacia Rachel, sintiendo una ligera incomodidad en la situación.
_ Ah, ya sabes, ¡oh! Hola, Melissa _ dijo Zheng.
_ Hola, Zheng, ¿cómo te encuentras? _ preguntó Melissa, tratando de sonar casual, aunque su tono traicionaba su nerviosismo.
_ Yo estoy bien, gracias. ¿Y tú, cómo has estado? _ contestó él, mostrándose interesado en la conversación.
_ Estoy muy bien, gracias _ contestó ella, sonriendo ligeramente.
_ Me alegra saber eso _ respondió él, sintiendo un alivio _. Oye, ¿te gustaría que entráramos juntos? _ preguntó Zheng, observando a Melissa con expectación, esperando su respuesta.
_ Sí, claro _ dijo ella, manteniendo la mirada fija en él, lo que hizo que una chispa de complicidad se encendiera entre ambos.
Cuando finalmente todos los presentes se reunieron, decidieron formar un círculo en el centro de la habitación.
_ ¡Perfecto! Ahora que todos estamos aquí, la fiesta puede volverse mucho más emocionante _ anunció Martha, mirando a cada uno de ellos con palpable entusiasmo _. ¡Vamos a jugar a Verdad o Reto! _ exclamó, llena de energía.
_ ¿Quién se atreve a comenzar? _ preguntó, mientras observaba a su alrededor, esperando que algún valiente tomara la iniciativa.
_ Yo lo haré _ respondió Suzanne con determinación, levantándose de su asiento.
_ Está bien _, dijo sin ofrecer más explicaciones.
_ Martha, ¿prefieres un reto o la verdad? _ preguntó, mientras su mirada se posaba en ella.
_ Reto _, contestó con firmeza ella.
_ Perfecto, te reto a que nos digas quiénes de los que estamos aquí te gusta _, afirmó, sosteniendo su mirada con intensidad.
Antes de responder, Martha se tomó un momento para pensar cuidadosamente sobre la situación que se presentaba.
Finalmente, con un leve titubeo, confesó: _ Me gusta Marcos _, volviendo su mirada hacia él.
En ese instante, él esbozó una sonrisa que provocó que ella se sintiera incómoda y nerviosa.
_ De acuerdo _ comentó una voz dentro del grupo.
_ ¿Quién es el siguiente? _ preguntó, dirigiendo su mirada a todos los que estaban presentes.
_ Yo soy _ respondió Martha, levantándose con firmeza de su silla.
_ Muy bien _ asentó la persona, sin dar más explicaciones.
_ Melissa, ¿prefieres un reto o una verdad? _ indagó, mirándola fijamente con intensidad.
_ Reto _ respondió Melissa, sin dudar en ningún momento.
_ Entonces, te reto a que le des un beso a Zheng en la boca _ lanzó el desafío, provocando reacciones diversas entre los presentes.