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El Precio De Las Oportunidades: Ecos Del Pasado

El Precio De Las Oportunidades: Ecos Del Pasado

Status: En proceso
Genre:Reencuentro / Romance de oficina / CEO
Popularitas:454
Nilai: 5
nombre de autor: SakuDiHina

Aurelia creía haber dejado atrás los secretos de su pasado.

Hasta que vuelve a encontrarse con Franco.

Lo que nace entre ellos los lleva a descubrir documentos ocultos, acusaciones manipuladas y una verdad que alguien lleva años intentando enterrar.

Una nueva pista los obliga a regresar al lugar donde todo comenzó.

Y allí comprenden que nada era como les contaron.

Ahora Aurelia y Franco deberán descubrir quién manipuló los acontecimientos que cambiaron sus vidas y cuánto están dispuestos a arriesgar para conocer la verdad.

Porque amar puede ser una elección.
Perdonar, otra.
Pero descubrir la verdad...
puede tener un precio demasiado alto.

NovelToon tiene autorización de SakuDiHina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19 — La noche del anuncio

Ana anunció ante un pequeño grupo que Aurelia estaba intentando destruir sus relaciones con los cuatro.

Víctor volvió a defenderla.

—No voy a permitir que la humillen.

Andrew respondió:

—Nadie la está humillando. Estamos revisando pruebas.

Ana lloró.

—¿Por qué ya no me creen?

Xavier contestó:

—Porque empezamos a comparar lo que dices con lo que ocurre.

El anuncio terminó con Ana saliendo del lugar junto a Víctor.

Walter recibió un mensaje de un número desconocido.

«Si quieren saber quién comenzó todo, busquen el archivo de Blackwood».

Se lo mostró a Aurelia.

Franco reconoció la dirección del archivo.

—Hay una antigua casa familiar en esa propiedad.

Aurelia sintió un escalofrío.

—Entonces iremos allí.

La noticia cambió el ánimo de la oficina. Hasta ese momento, Blackwood era un nombre ligado a recuerdos incómodos y documentos antiguos; ahora se convertía en un lugar concreto al que tendrían que regresar con un propósito preciso.

Walter propuso no acudir todos juntos. Primero verificarían los accesos y después decidirían quién necesitaba estar presente. Aurelia aceptó porque no quería convertir una pista anónima en una excursión impulsiva. Había aprendido que una investigación se debilitaba cuando todos reaccionaban al mismo tiempo.

Mientras los demás organizaban la visita, Ana se quedó sola en el apartamento. Miró los mensajes que había enviado durante las últimas semanas y comprendió que ya no podía controlar la forma en que los cuatro interpretaban sus palabras. Hasta entonces había conseguido que cada duda terminara en una discusión sobre Aurelia. Ahora las preguntas regresaban hacia ella.

Pensó en borrar algunas conversaciones, pero se detuvo. Si eliminaba algo y alguien descubría la maniobra, la sospecha sería peor. También recordó una frase que había escuchado años atrás: cuando demasiadas personas conocen una parte de una historia, siempre existe alguien dispuesto a utilizarla. Ana no sabía si aquella persona seguía cerca, pero por primera vez empezó a preguntarse si también ella había sido utilizada.

Al día siguiente, Aurelia llegó temprano. Encontró a Franco revisando una carpeta junto a la ventana.

—¿No dormiste? —preguntó ella.

—Un poco. Lo suficiente para saber que no quiero entrar a Blackwood con la cabeza llena de suposiciones.

Aurelia sonrió.

—Eso también me preocupa.

Franco cerró la carpeta y se acercó. No había nadie más en el pasillo. Le tomó la mano durante unos segundos, con una naturalidad que todavía estaban aprendiendo.

—Pase lo que pase allí, no tienes que volver a ser la niña que entraba a esa casa intentando demostrar que merecía estar en ella.

Aurelia sostuvo su mirada.

—Y tú no tienes que convertirte en el hombre que resuelve todo por mí.

—Trato hecho.

El beso fue breve, íntimo y tranquilo. No buscaba olvidar el problema, sino recordar que podían entrar juntos en aquella historia sin volver a vivirla como antes. Un ruido de pasos los obligó a separarse.

Walter apareció con los registros de acceso. La visita quedaba confirmada para esa misma mañana. Aurelia tomó la carpeta y respiró hondo.

—Vamos a Blackwood. Pero esta vez no vamos a buscar culpables. Vamos a buscar documentos.

Franco asintió. Esa diferencia sería importante para todo lo que siguiera.

Durante el trayecto, Walter explicó que la visita tendría dos objetivos separados: comprobar qué había desaparecido y determinar si alguien había manipulado los registros. Aurelia insistió en que nadie debía preguntar al administrador por Ana antes de revisar los documentos. No quería que el testimonio se contaminara con una sospecha previa.

Ana, por su parte, recibió un mensaje que no esperaba. No decía quién lo enviaba. Solo advertía: «No vayas a Blackwood». Se quedó mirando la pantalla. La primera reacción fue obedecer; la segunda, preguntarse por qué alguien seguía dando instrucciones. Por primera vez, el miedo no estaba dirigido a Aurelia. Estaba dirigido hacia la persona que podía estar detrás de todo.

Cuando Aurelia llegó a la propiedad, Franco caminó a su lado sin tocarla hasta que estuvieron fuera de la vista de los demás. Entonces entrelazó sus dedos con los de ella. No fue un gesto de protección, sino una forma silenciosa de decirle que estaba allí.

—Si en algún momento quieres salir, me lo dices.

—Y si yo quiero quedarme, no me sacarás.

—Jamás.

Aurelia sonrió. Entraron juntos al archivo con una decisión sencilla: primero los hechos, después las emociones.

Antes de salir, Aurelia anotó tres preguntas para el día siguiente: qué cajas habían sido retiradas, quién autorizó los movimientos y qué relación tenían con la sociedad intermediaria. Franco leyó la lista.

—Son preguntas concretas.

—Eso necesito.

Ana, lejos de allí, volvió a mirar el mensaje que le pedía no ir a Blackwood. No sabía si responder o ignorarlo. Finalmente lo guardó sin contestar. Había entendido algo que la inquietaba: si alguien seguía intentando dirigir sus movimientos, entonces la historia era más grande que su enfrentamiento con Aurelia.

La revisión quedó registrada en el expediente. El equipo acordó continuar solo cuando existiera una nueva fuente verificable, evitando repetir conclusiones ya establecidas.

1
Betty Manzur
asta aquí llegó no le veo nada interesante todo es Ana y Ana y quien es ana
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