NovelToon NovelToon
El Heredero Del Imperio Eterno

El Heredero Del Imperio Eterno

Status: En proceso
Genre:Héroes / CEO / Fantasía épica
Popularitas:275
Nilai: 5
nombre de autor: Manuel Saucedo

Durante ocho años, Shen Yuchen vivió bajo un nombre que no era el suyo.

Sin familia, sin poder, sin pasado y con una sola orden: no regresar hasta que terminara el plazo.

Pero la noche en que los ocho años llegan a su fin, alguien escribe su verdadero nombre en una calle olvidada de Lóngchéng.

Desde ese momento, todo comienza a derrumbarse.

Un falso heredero ocupa su lugar.

Un hombre con su mismo rostro asegura ser el verdadero Adrián Valerius.

Antiguas familias empiezan a perseguirlo.

Sus recuerdos esconden secretos que alguien borró deliberadamente.

Y dentro de su cuerpo despierta una fuerza relacionada con las misteriosas Nueve Puertas, un poder que incluso las familias más antiguas temen.

Mientras descubre la verdad sobre su origen, Shen Yuchen deberá construir su propio poder, enfrentarse a clanes, cultivadores, imperios empresariales y enemigos ocultos durante siglos.

Pero existe un problema todavía mayor:

Su identidad no fue simplemente robada.

Fue dividida.

NovelToon tiene autorización de Manuel Saucedo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Corona Vacía

La dirección llegó cinco minutos después.

Un edificio de oficinas abandonado en el Distrito Norte.

Shen Yuchen lo reconoció.

No el edificio.

La zona.

Qinghe quedaba a menos de cuatro kilómetros.

El mismo sector donde había comenzado todo.

La elección no podía ser casual.

Jian Mo revisó mapas.

—Cinco entradas.

Gu Meilin estaba sentada frente a Meridian.

Su muñeca aún dolía.

Tang Lian insistía en que debía descansar.

Meilin ignoraba.

—La señal de He Liang está dentro.

—¿Segura?

—Meridian lo detecta.

Yuchen observó.

—¿Cuántas personas?

—No puede saberlo.

—Cámaras.

Xu Ke buscó accesos públicos.

—Nada.

—Tráfico.

—Dos vehículos entraron en la última hora.

Jian preguntó:

—¿Matrículas?

—Falsas.

—Esperable.

Yuchen miró el mensaje.

SOLO.

—Quieren mi resonancia.

Meilin respondió:

—O tu presencia.

—¿Diferencia?

—Una resonancia puede copiarse.

—¿Una presencia?

—No sabemos.

Yuchen pensó en las palabras antiguas:

El Portador no abre las Puertas. Las Puertas se abren para él.

Quizá había alguien esperando algo que solo ocurriría si Yuchen, Adrian y He Liang coincidían.

—No puede entrar Adrian —dijo.

Jian lo miró.

—¿Por qué?

—Si tienen a He Liang y yo entro, serían dos piezas.

—Y Adrian sería tercera.

—Exacto.

Meilin comprendió.

—Entonces debemos mantenerlo lejos.

El teléfono de Yuchen vibró.

Mensaje.

Adrian.

No vayas.

Yuchen respondió:

¿Sabes dónde?

Sí.

¿Cómo?

No respuesta.

Después:

Lin Yue conoce el símbolo.

Yuchen escribió:

¿Qué es?

Adrian tardó.

La Corona Vacía.

Yuchen sintió un escalofrío.

Nombre.

Por fin.

Organización?

Más antigua que las Nueve Casas.

¿Aliados?

No.

¿Enemigos?

La respuesta llegó.

Depende de quién seas.

Yuchen frunció el ceño.

¿Dónde estás?

Nada.

Adrian.

Respuesta:

Lejos.

Yuchen no le creyó.

Pero era suficiente.

La organización del símbolo tenía nombre.

Corona Vacía.

Gu Zhenhai llegó a Vanguard poco después.

Tang Lian no estaba feliz de ver a otro anciano poderoso entrando en su laboratorio.

—¿Ahora todos conocen la dirección?

Yuchen respondió:

—Tenemos que trabajar en seguridad.

Zhenhai colocó un libro antiguo.

—Encontré esto.

Meilin se tensó.

—¿Archivo interior?

—Sí.

—¿Qué hace aquí?

—Intento compensar errores.

Meilin no respondió.

El anciano abrió.

Un símbolo.

Nueve estrellas.

Centro vacío.

—Corona Vacía —dijo Yuchen.

Zhenhai lo miró.

—Ya sabes el nombre.

—Desde hace cinco minutos.

—Entonces tienes mejores fuentes que la Casa Gu.

—A veces.

—No te acostumbres.

Señaló texto.

—La Corona Vacía existía antes de que se establecieran las Nueve Casas actuales.

—¿Casa Yu?

—Anterior incluso a su caída.

—¿Qué quieren?

—No lo sabemos.

Jian soltó una risa.

—Otra organización antigua que nadie entiende. Excelente.

Zhenhai ignoró.

—Hay registros de apariciones cada varias generaciones.

—¿Qué ocurre cuando aparecen?

—Cambios.

—Eso no significa nada.

—Caídas de Casas. desaparición de herederos. apertura de territorios sellados.

Yuchen miró símbolo.

—¿Cultivadores?

—Algunos.

—¿Líder?

—Nunca identificado.

—¿Por qué corona vacía?

Zhenhai respondió:

—Según una interpretación, esperan a alguien que pueda ocuparla.

Silencio.

Yuchen recordó el Portador Sin Nombre.

Meilin también.

—¿El Portador?

Zhenhai cerró libro.

—Podría estar conectado.

—Entonces He Liang...

—Quizá no es prisionero.

Eso cambió la situación.

Yuchen miró fotografía.

He Liang entraba por voluntad propia.

No estaba siendo arrastrado.

—¿Y si se unió?

Jian habló.

—Entonces la invitación sigue siendo trampa.

—Sí.

—Pero diferente.

Yuchen asintió.

Prepararon entrada.

Yuchen iría aparentemente solo.

Jian seguiría desde distancia.

Meilin permanecería en vehículo con Meridian.

Wei Kuan recibió ubicación, pero Yuchen no le pidió presencia.

Luo Ming también.

No entrarían a menos que algo ocurriera.

He Jun se quedó en Vanguard con Tang y Song De.

Antes de irse, el niño se acercó.

—Llévate la campana.

Yuchen la miró.

—Tu maestro te la dio.

—Para ti.

—Dijo que sería mía.

He Jun asintió.

—Entonces úsala.

Yuchen tomó.

El bronce estaba frío.

No reaccionó.

Hasta tocar su piel.

Una vibración.

Pero no dolor.

Calma.

Jian observó.

—Protege de ilusiones.

—¿Cómo?

—No sé.

—Sorprendente.

Jian sonrió.

—Empiezas a sonar como yo.

—Eso sí me preocupa.

A las once y cuarenta y siete de la noche, Yuchen llegó al edificio.

Solo.

Al menos visualmente.

Vestíbulo oscuro.

Ascensor sin energía.

Una luz roja indicaba escaleras.

Mensaje en su teléfono:

PISO 9.

Subió.

Cada piso estaba vacío.

En el quinto escuchó pasos.

Se detuvo.

Nada.

Campana vibró.

Una vez.

El pasillo cambió.

Por un instante había visto una puerta.

Después desapareció.

Ilusión.

La campana realmente funcionaba.

Siguió.

Piso siete.

Otra ilusión.

Su padre de pie al final del pasillo.

—Yuchen.

Él no respondió.

La campana vibró.

La figura desapareció.

—Barato —murmuró.

Una voz por altavoz respondió:

—No para todos.

Yuchen se detuvo.

—Corona Vacía.

—Un nombre útil.

—¿Incorrecto?

—Incompleto.

—Como todas sus respuestas.

Silencio.

La voz sonrió.

—Te pareces a Jianhong.

—Todos siguen diciendo eso.

—¿Lo consideras cumplido?

—Todavía no.

—Llegarás a decidir.

Piso nueve.

La puerta estaba abierta.

Gran sala.

Ventanas cubiertas.

Una mesa.

He Liang sentado.

Joven.

Dieciocho.

Igual que la foto.

No estaba atado.

No estaba herido.

Frente a él había una mujer.

Rostro cubierto por velo negro.

Yuchen recordó la reunión de las Nueve Casas.

¿La misma mujer?

No podía estar seguro.

—Siéntate —dijo ella.

Yuchen permaneció de pie.

—¿Él está aquí voluntariamente?

He Liang respondió:

—Sí.

Su voz era tranquila.

—¿Conoces a He Jun?

—Es mi hermano.

—Está vivo.

He Liang cerró los ojos un instante.

Alivio real.

—Bien.

—¿Por qué te fuiste?

—Porque Jianhong me lo pidió.

Yuchen sintió presión.

—Mi padre.

—Sí.

—¿Dónde está?

—No puedo decirlo.

—Todos aprendieron la misma frase.

He Liang casi sonrió.

—Me advirtió que dirías algo así.

Yuchen miró a la mujer.

—¿Quién es?

—Una intermediaria.

—Corona Vacía.

—Parte.

—¿Qué quieren de mí?

Ella respondió:

—Nada que puedas dar hoy.

—Entonces para qué llamarme.

—Para mostrarte que estás persiguiendo la historia equivocada.

La mujer colocó tres objetos.

Una pieza de jade.

Una fotografía.

Un sello negro.

Yuchen reconoció jade.

Parecido al de Han.

—Elige uno.

—No.

—¿Por qué?

—Porque las personas que preparan opciones controlan el resultado.

Silencio.

He Liang levantó una ceja.

La mujer rio suavemente.

—Shen Jianhong realmente hizo un buen trabajo.

Yuchen sintió irritación.

—Hablen.

La mujer señaló He Liang.

—Él no contiene tu tercera resonancia.

—Entonces.

—Contiene una llave que puede encontrarla.

Yuchen recordó Meridian.

—He Jun también.

—Fragmento secundario.

—¿Quién tiene la resonancia?

—Nadie.

Silencio.

—Eso no tiene sentido.

—Porque sigues pensando que una resonancia necesita un cuerpo.

Yuchen sintió algo.

—Está dentro de una Puerta.

La mujer inclinó cabeza.

—Mejor.

—¿Cuál?

—La que tu padre mantiene cerrada.

Luoshui.

Jianhong.

Dentro.

Yuchen comprendió.

—Entonces He Liang puede abrirla.

—Sí.

—¿Y yo?

—Puedes hacer que responda.

—¿Adrian?

—Puede estabilizarla.

Tres.

No tres resonancias.

Tres funciones.

—El Pozo dijo tres portadores.

—El Pozo utiliza lenguaje antiguo. Portador no significa recipiente.

Yuchen guardó la información.

—¿Por qué mi padre dijo que no reuniéramos las tres resonancias?

—Porque Jianhong no sabe toda la verdad.

Eso era peligroso.

—¿Y ustedes sí?

—Más.

—Entonces dígala.

—Todavía no.

Yuchen rio.

—No vine hasta aquí para recibir otra advertencia incompleta.

La mujer no se ofendió.

—Viniste porque creías que He Liang estaba en peligro.

—Sí.

—Entonces puedes irte.

Yuchen miró al joven.

—¿Vienes?

He Liang negó.

—Todavía no.

—He Jun te espera.

—Lo sé.

—Entonces.

—Si salgo ahora, quien busca la llave me encontrará.

—¿Quién?

He Liang miró a la mujer.

Ella respondió:

—Shen Tianyu.

Yuchen quedó inmóvil.

Su tío.

—¿Por qué?

—Porque necesita abrir Luoshui antes que tú.

—¿Para qué?

—Recuperar algo.

—¿Qué?

La mujer miró directamente hacia él.

—A la persona que está detrás de tu Segunda Puerta.

Yuchen sintió frío.

—¿Quién?

—Tu madre.

Silencio.

Shen Lihua.

Muerta.

Sacrificada.

Guardiana original.

No podía.

—Mi madre murió.

—Su cuerpo.

Yuchen sintió la Puerta perdida agitarse.

—Está mintiendo.

—Quizá.

—¿Entonces para qué decirlo?

—Para que dejes de asumir que muerte y desaparición significan lo mismo en este mundo.

La campana Luoshui sonó.

Una vez.

Muy fuerte.

La mujer giró.

He Liang se levantó.

—No.

Yuchen sintió otra presencia.

No dentro de la sala.

Abajo.

Una presión familiar.

Shen.

Jian Mo gritó por el comunicador:

—¡Yuchen! ¡Tenemos compañía!

Yuchen caminó hacia ventana.

Vehículos rodeaban edificio.

Meilin habló:

—La señal acaba de cambiar.

—¿Quién?

Silencio.

—Shen Zhaoling.

Yuchen cerró los ojos.

Después otra señal apareció.

Mucho mayor.

Meilin susurró:

—No está solo.

La mujer del velo habló:

—Tianyu llegó.

Yuchen miró a He Liang.

Todo había sido acelerado.

Su tío.

El hombre que supuestamente desapareció.

El hombre que preparó a Zhaoling.

El hombre que mantuvo vivo a Adrian.

El hombre que estuvo con Jianhong frente a la Puerta de Luoshui.

Estaba abajo.

Después de ocho años escondido...

Shen Tianyu finalmente había decidido aparecer.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play