Lían Miller vive su vida social como arquitecto, pero es solo una fachada, su mayor trabajo es asesinar personas porque debe pagar una deuda con su vida.
Pero todo da un giro cuando conoce a Daisy Wilson. Empieza a desafiar a su superior y encontrar el camino a la venganza para redimir su futuro.
¿Quién es Daisy?
¿Qué sucederá cuando se encuentren?
+ dark romance
NovelToon tiene autorización de Jisieli para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 21: Comunicación fallida
El búnker subterráneo quedaba debajo de un supermercado. Tiene una entrada secreta y es por los baños del lugar. Pero si queremos pasar desapercibidos tenemos que entrar por los conductos de aire.
— Entraré yo — le digo.
— Iremos contigo — responde Robohan.
— Exacto — responde Orlando — No te dejaremos ir solo.
— Creo que no entendieron. Si vamos todos juntos, tendremos más probabilidades de que nos descubran.
— Pero ir solo es arriesgado también — dice Orlando.
— Sí. Pero ustedes saben que aunque no me guste, soy el mejor en esto.
— De acuerdo — acepta Robohan — Pero te estaremos observando por las cámaras por si necesitas ayuda.
— No sabía que habían hackeado el sistema de vigilancia del búnker.
— Bueno, quién mejor para ello que mi hija Layla — responde Robohan.
Mi cara se endurece al escuchar eso.
— ¿Confías en ella? — pregunto.
— Sé que mi hija se sobrepasó contigo y me disculpo por no haberla tenido vigilada. Pero es buena en lo que hace. Además de que la necesitamos para esta operación.
— Bien. Si tú confías en ella, yo confiaré en tí.
— Lían, ya que vas a ser tú el que entrará por los conductos de aire, te explicaré y te guiaré hasta el detonador — dice Orlando.
Nos equipamos con chalecos antibalas, pistolas, cargadores y comunicadores.
Varias camionetas negras se detuvieron en el supermercado. Yo fui el único en bajar de la camioneta negra. Llevo un disfraz para que las personas no vean mis armas dentro del super. Orlando me habla por el oído. Tengo puesto un pequeño comunicador.
— ¿Lían, me escuchas?
— Afirmativo — respondo.
— En los mismos baños públicos están los conductos de aire. Debes doblar a la derecha y luego a la izquierda.
Sigo las indicaciones de Orlando y me encuentro con dos puertas.
— ¿Cuál es? — pregunto.
— El de mujeres
— Genial — digo con sarcasmo.
Cuando entro al baño de mujeres todas las que estaban se quedaron mirándome y luego empezaron a lanzarme papel higiénico.
— ¡Idiota, no vistes el cartel! — grita una de ellas.
— ¡No se entra al baño de mujeres! — grita otra.
Estoy cansado de estas bobadas. Mi mujer es más bella mil veces que ellas. Así que me quito el disfraz y quedan al descubierto mis armas.
Tomo una y la apunto.
— Si se van tranquilas y calladitas no les va a pasar nada.
Las chicas pasan por mi lado con la cabeza baja y sin hacer un escándalo.
Cuando la puerta es cerrada detrás de mí, busco un destornillador y algo para subirme y alcanzar el conducto de aíre.
Desarmo la caja de ventilación y con un poco de trabajo escalo y entro.
— Ya estoy dentro — enciendo mi linterna.
— Sigue recto y cuando veas dos caminos toma el de la izquierda.
Es muy difícil arrastrarse por los conductos y poco a poco se van haciendo estrechos.
Cuando doblo a la izquierda no puedo seguir avanzando, me quedo atascado. Al parecer el cinturón en donde tengo los cargadores, molesta.
— No hay remedio — me digo.
Quito el cinturón, metro mi arma en un bolsillo del pantalón y sigo arrastrándome.
— Ahora dobla a la derecha y sigue recto. Te vas a encontrar otra con caja de aire.
En efecto, me encuentro con otra caja de aire. Voy a desarmarla, pero me detengo cuando escucho algo y miro por las rendijas del conducto de aire.
— Una de nuestras chicas dice que vio a un tipo armado en el baño .
— ¿Enserio?
— Creo que deberíamos avisarle al jefe.
— ¿Seguro? A lo mejor no es nada grave y lo vas a molestar.
— Mejor molestarlo ahora que después.
<¡Mierda! Si esos hombres avisan a Rino todo será más difícil.>
Quito los tornillos con una rapidez y me impulso para salir cayendo sobre sobre uno de los hombres y al mismo tiempo lo golpeo con la parte trasera de la pistola, en la cabeza, dejándolo noqueado.
— ¡Oye que te pasa! ¡¿Quién mierda er...
No dejo que termine de hablar al otro hombre y le doy un golpe justo en su tráquea dejándolo sin respirar y muerto al instante.
— ¿Lían qué sucedió? — pregunta Orlando — Escuchamos ruidos. No podemos ver nada porque en donde estás no hay cámaras.
— Nada importante. Dime a dónde debo ir.
— Ve a los motores de ventilación queda en el centro del búnker.
— ¿Ahora crees que soy adivino?
— Sale de esa habitación y toma el túnel derecho te llevará directo. Solo que en el camino te vas a encontrar con una sala que tiene cargamento de armas. Layla mantiene el sistema controlado así que no te preocupes por las cámaras de vigilancia.
— De acuerdo.
Abro la puerta y miro a los lados.
Sigo por el túnel indicado y me encuentro una sala con cargamento de armas. Todas las armas están siendo puestas en cajas y tiene n un logo conocido. Miestras estoy escondido le hablo a Orlando.
— ¿Orlando, qué sabes CALI?
— Es una empresa de servicios de paquetería. Nunca he sabido bien que es lo que envían pero es muy famosa.
— Pues ya descubrí qué es lo que envían. Te mandaré fotos como evidencias.
Pero tu imperio va a caerse y yo seré el culpable de que eso suceda.> Necesito pasar por esta sala. Pero no tengo balas suficientes para hacerlo. — ¿No hay otra forma de llegar que no sea por aquí, Orlando? — La única manera es entrar disparando. — Pero no me van a alcanzar las balas. Tuve que deshacerme del cinturón dónde tenía los cargadores. No podía pasar por el conducto de aire. — ¡Oh cielos! No se me ocurre otra manera. — A mí sí — dice Robohan — Necesitamos una distracción que haga que todos salgan de sus lugares. — ¿Qué sugieres? — pregunta Orlando. — Nosotros. Entraremos por la puerta secreta y llamaremos la atención. Así se activará la alarma. — De acuerdo. Me gusta ese plan— dice Orlando. — Espera nuestra señal — dice Robohan. Busco un lugar para esconderme mientras tanto. Por otro lado Robohan y Orlando, junto con veinte hombres entran al lugar. Disparan a todo el que se le acerque y lo matan. Las balas van y vienen. La alarma se activa y todos dejan lo que estaban haciendo para ir a enfrentar la situación. — Parece que esa es la señal. Lían sale corriente hasta que llega al cuarto de motores. Esos que sostienen la vida en el búnker subterráneo. Debo preguntarle a Orlando lo que debo hacer. Pongo mi dedo índice en el pequeño micrófono de mi oreja y presiono. — Orlando, ya llegué a la ubicación. Dime ahora el siguiente paso. Nada se escucha desde el otro lado. — ¿Orlando estás ahí? ....Robohan responde. Pero nadie responde. Luego se escucha una voz familiar. — Hola Lían — dice Layla con un matiz muy extraño. — ¿Layla por qué los demás no me escuchan? — Porque corté la comunicación contigo. — ¿Por qué harías eso? — Porque te odio. Si yo no puedo tenerte, nadie más lo hará. — ¡Layla, deja de jugar! ¡Tu padre también está aquí! — ¡No estoy jugando! ¡Y ya no considero a ese hombre llamado Robohan como mi padre! — ¿Por qué dices esas cosas? — ¡Porque por su culpa casi muero!. ¡Fue por él que todos me creyeron muerta, porque casi lo estaba!. ¡Pasé por varias cirugías para recuperar mi cuerpo lleno de golpes y cortadas!. ¡Rino me torturó hasta el cansancio! — Pero te estás comportando igual que las personas que te hicieron daño. — Ja. ¡¿Y crees que me importa?! Solo quiero venganza. Todos van a pagar. — Te quedarás sola. ¿No te importa? —advierto. — No. No me importa. Siempre lo he estado. Además no estoy sola esta vez, Rino me está ayudando. Me deja desconcertado escuchar sus palabras. — ¡¿Trabajas con el hombre que te hizo daño y hablas de venganza?! — Solo por ahora. Soltaré el gas venenoso por los conductos de aire y todos se van a morir. Escucho la risa sínica de Layla por el comunicador. Al parecer le causa gracia. Mientras tanto.... — No me puedo comunicar con Lían —dice Orlando. — Esto es malo — dice Robohan con cara preocupa. Las balas no dejaban de ir y venir. — ¿Qué supones? — Creo que mi hija tiene algo que ver. — ¿Pero no dijistes que confiabas en ella? — Sí. Pero lo decía más por mí. Quería creer que ella seguía siendo la misma. — Que desastre. Ahora todos estamos en peligro. — Debemos avanzar. Se acabó el juego. Debemos llegar a donde está Lían. Robohan saca de una bolsa negra una bazuca y apunta al enemigo. Los hombres de Rino al verlo en posición se empiezan a retirar, pero él no les da chance y les dispara tres veces. Las explosiones fueron devastadoras, dejando muertos por donde quiera. — Ahora sí. ¡Vamos! — ordena a todos. ...****************... ...Muchas gracias por leer 💜 💫 💫 ...
Gracias escritora por tu excelente novela .
Que tus caminos sean abonado con muchos éxitos.❤️