Alguna vez as imaginado que pasaria si sales con tu mejor "amigo? soy Lixy Soledo y vivo con mi mejor amigo mejor dicho él vive conmigo! Damon Falcó el chico que cualquier chica quiere al lado, guapo y carismático pero es mi mejor amigo, y ahí una regla! y la regia es! No salimos con amigos!
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capítulo 21
El aire acondicionado del departamento en Houston zumbaba suavemente, un contraste absoluto con el caos mental que reinaba en la sala. Damon seguía procesando la cifra. Cuatro. Cuatro latidos, cuatro nombres, cuatro futuros universitarios y, sobre todo, cuatro razones para que su vida, tal como la conocía, diera un giro de 180 grados.
—¿P-por qué 4? —logró articular Damon, todavía con la mirada fija en un punto inexistente de la alfombra.
—Esos metiste, que bárbaro... —respondió Lixy, cruzándose de brazos y tratando de ocultar el nerviosismo tras su sarcasmo habitual—. Te pasaste de eficiencia, Damon.
Damon finalmente parpadeó y la miró. Una chispa de orgullo masculino, ese que Lixy tanto conocía, empezó a brillar en sus ojos azules. Se enderezó, recuperando su postura de mando.
—Felicítame —soltó con una media sonrisa.
—¡Qué descarado! —exclamó ella, lanzándole un cojín—. ¡Yo soy la que va a parecer un globo aerostático y tú quieres una medalla!
—Vas a ser mamá de 4, gata... ¿qué más quieres? —Damon se acercó y se sentó a su lado, tomándole la mano.
—¡Uno! Uno habría sido suficiente para empezar... ¡Pero 4! —Lixy suspiró, recargando la cabeza en el respaldo del sofá—. Ni siquiera sé si cabemos todos aquí.
Damon miró a su alrededor, evaluando el espacio con ojos críticos.
—Necesitamos una casa.
—Mi departamento está bien... —empezó Lixy, pero él la interrumpió de inmediato.
—Tu departamento será vendido.
—¡¿Ah?! —Lixy se incorporó de golpe—. ¡Ni lo pienses, Damon Falco! Tengo muchos años en mi depa, me costó mis ahorros, no quiero venderlo.
—Los niños estarán más a gusto en una casa amplia, Lixy. Con jardín, seguridad, una habitación para cada uno... o al menos más de dos baños —Damon fue pragmático—. Aquí estaríamos amontonados en seis meses.
—Pues sí, pero... me da nostalgia —murmuró ella, bajando la guardia—. Es mi lugar.
—No lo hagas entonces. No lo vendas si no quieres, pero yo compro la casa —sentenció él con esa seguridad financiera que no aceptaba réplicas—. Yo me encargo de eso.
—Pero también quiero ayudar —insistió Lixy—. No voy a ser una mantenida solo porque tengo una guardería en el vientre.
—Ayudas alimentándote bien y siendo una linda gata —Damon la atrajo hacia él, rodeándola con sus brazos—. Solo quiero que los cinco estén bien, Lixy. Nada más.
Lixy suspiró, rindiéndose ante la calidez de su abrazo.
—Suspira Bien... pero yo elijo la decoración de la cocina.
—Hecho.
Damon se deslizó un poco hacia abajo en el sofá y, con una delicadeza que contrastaba con su imagen de tipo rudo del bar, puso una mano sobre el vientre todavía plano de Lixy.
—Aún están muy pequeños —susurró, casi para sí mismo.
—Sonríe Pero serán bellos —respondió ella, cubriendo la mano de él con la suya.
—Sonríe Lo serán porque son míos.
—¡Oye! ¡También míos! —protestó Lixy dándole un pequeño empujón.
Un Mes Después: El Clan en el Bar
Treinta días pasaron volando entre náuseas matutinas y catálogos de bienes raíces. Lixy ya no podía ocultar del todo su estado; aunque todavía no tenía una "panza" prominente, su ropa empezaba a quedarle más ajustada y su brillo era diferente. Esa noche, decidió pasar por el bar antes de que Damon cerrara.
—¡Lixy! —Cecilia se acercó de inmediato en cuanto la vio entrar—. Hola, Ceci.
—Felicidades, ya me enteré de la noticia bomba —Cecilia la abrazó con cuidado—. ¿Cómo te sientes? ¿No tienes miedo?
—Un poco —confesó Lixy, sentándose en una de las banquetas de la barra—. Ya que es de alto riesgo por ser 4, pero el médico dijo que probablemente sea cesárea. No hay mucho espacio ahí dentro para maniobrar.
—Entiendo, pero espero y no sea necesario algo tan drástico —dijo Cecilia con empatía.
—Lo mismo pienso yo —intervino Lizbeth, apareciendo con una bandeja—. Aunque conociendo a Lixy, seguro los saca a patadas antes de tiempo.
—Cuñada, te rajarán como a un pescado —soltó Raphael, que venía detrás de su esposa con su habitual tacto de elefante.
—¡Raphael! —Lixy lo miró con ganas de lanzarle un vaso.
—Dejen de ponerla de nervios —ordenó Damon, saliendo de la oficina y colocándose detrás de Lixy, poniendo una mano protectora en su hombro.
—Cierto —añadió Ulices, limpiando la barra con parsimonia—. Se dice que la mujer debe estar tranquila para que los bebés no salgan acelerados.
—Solo bromeamos —dijo Lizbeth, restándole importancia con un gesto.
—Exacto —secundó Cecilia.
Raphael, siempre buscando desviar la atención, miró a su esposa.
—¿Y tú para cuándo, Liz?
—Después de ella, jajaja —respondió Lizbeth con una risita—. No hay prisa.
—Espero que tengas 5 —soltó Lixy con malicia, devolviéndole el comentario a su hermana.
—¿Esos son los deseos para tu bella hermana? —Lizbeth se puso las manos en las caderas.
—Okay, 8 —corrigió Lixy, ganándose una carcajada de Ulices.
—¡No exageremos! —exclamó Raphael, abriendo mucho los ojos.
—8... —murmuró Ulices divertido—. Eso ya es una comunidad autónoma.
Damon sacudió la cabeza mientras servía un vaso de agua para Lixy.
—9... estas dos parecen conejas cuando se ponen a competir —comentó con sarcasmo.
—¡Sape! —Lixy le dio un golpe en el brazo—. ¡Oye!
—¡Auch! —Damon se quejó, aunque se estaba riendo.
—¡Sape! —Lizbeth le dio otro golpe a Raphael por inercia.
—¡Auch! ¿Yo qué hice? —protestó Raphael.
Lixy miró a Damon con los ojos entrecerrados.
—Primero los metes y después yo soy la "coneja"... qué fácil para ti.
—¡Bien que me decías que la metiera toda! ¡Descarada! —soltó Damon sin filtro, provocando un silencio sepulcral en la barra.
—¡OMG! —Lizbeth se cubrió la boca, roja como un tomate.
—Fuertes declaraciones —murmuró Raphael, tratando de no estallar de risa.
—¡DAMON! —gritó Lixy, sintiendo que el calor le subía a la cara mientras los clientes cercanos disimulaban que no habían escuchado nada.
—Mañosa... —Damon le guiñó un ojo, totalmente impasible—. Solo digo la verdad.
—Pff, jajajaj —Lizbeth finalmente se soltó a reír—. Bueno, al menos sabemos que hay pasión en ese "matrimonio express".
—Tú no te quedas atrás, Liz —le recordó Raphael con una sonrisa lobuna.
—¿Ah, yo por qué? —preguntó ella, desafiante.
—Porque cada vez que...
—¡Me difamas! —lo interrumpió Lizbeth rápidamente—. ¡Cállate, Raphael!
—¡Más rápido! Jajajajaja —añadió Raphael, recordando alguna escena privada.
—¡RAPHAEL! 💢 —el grito de Lizbeth fue la señal para que Lixy se tapara los oídos.
—¡No estén diciendo sus intimidades aquí! —sentenció Lixy—. ¡Bastante tengo con mis cuatro problemas internos como para imaginarme los suyos!
—¡Si no, sean sucios! —exclamó Cecilia, abanicándose con la mano mientras intentaba recuperar la compostura.
—Son unos pervertidos —sentenció Damon, aunque su tono denotaba que poco le importaba el juicio ajeno.
—¡Qué descaro! —Lixy se cruzó de brazos, mirando a Damon con los ojos entrecerrados—. Los dos son unos descarados.
—¿Ah? —Lizbeth parpadeó, señalándose a sí misma.
—Tú no, sister... ¡ellos dos! —aclaró Lixy señalando a Raphael y Damon.
—Cierto —apoyó Lizbeth, recuperando su alianza fraternal.
Raphael (😑) y Damon (😑) intercambiaron una mirada de resignación masculina ante el repentino frente unido de las hermanas.
—Las santas... —murmuró Damon con sarcasmo.
—Castas —añadió Raphael.
—Puras —remató el mayor de los Falcó.
—Y mucho más —respondió Lixy con una sonrisa triunfante, dándole un último sorbo a su jugo de naranja.
Damon dio un aplauso corto para disolver la reunión.
—Bueno, ya... Todos a trabajar. Saliendo necesitamos su ayuda, nos mudamos a una casa más grande y hay mucho que cargar.
Todos se dispersaron a sus puestos. Damon se quedó un momento solo cerca de la barra, revisando unos recibos, cuando una presencia conocida hizo que se tensara.
—¿Ahora resulta que serás padre? —La voz era fría, cargada de un resentimiento antiguo.
Damon se quedó de espaldas, reconociendo el tono al instante. Luna estaba allí, de pie entre las sombras de la entrada.
—Responde —insistió ella, dando un paso hacia la luz.
—Serio Sal de aquí, Luna —dijo Damon sin girarse.
—¡Mírame, Damon! —exigió ella.
Él se giró lentamente, manteniendo una expresión gélida.
—¿Serás padre? —preguntó Luna, con los ojos inyectados en rabia.
—Sí.
—¡Nunca quisiste hijos! —le recriminó ella, alzando la voz—. Conmigo siempre dijiste que no era el momento, que los niños estorbaban en el negocio. ¡Me lo repetiste mil veces! ¿Por qué con ella sí?
Damon suspiró, cruzando los brazos sobre su pecho.
—No fue mi decisión, Luna. Las cosas simplemente pasaron.
—¿Entonces ella se embaraza y tú no dices nada? ¿Simplemente lo aceptas? —Luna rió con amargura—. Ella te atrapó, Damon. Te amarró con un embarazo.
—No es asunto tuyo —respondió él con voz peligrosa—. Y no hables de ella como si la conocieras.
—¡Quiero saber! ¡¿Por qué con ella sí y conmigo no?! —gritó Luna, desesperada.
Damon la miró con una mezcla de lástima e indiferencia.
—...Porque con ella no tuve que planearlo. Simplemente sucedió porque la quería cerca, y ahora que vienen los cuatro, no hay un solo lugar en el mundo donde prefiera estar que no sea con ella. Ahora, vete. No vuelvas a pisar mi bar.
Lixy...qué fue eso ???....celos !!...no qué no ? /Slight//Chuckle//Chuckle//Proud/