Dos amigos, un destino marcado por la sangre y una búsqueda desesperada. Cuando su amiga de la infancia desaparece sin dejar rastro, Joan y Ralph deberán despertar el poder oculto de sus linajes. Desde las sombras de la Hermandad del AMO hasta los secretos prohibidos de civilizaciones ancestrales, descubrirán que la realidad es solo un velo... y que para rescatar a quien aman, primero deben aceptar quiénes son en realidad.
En el juego del AMO, la lealtad es un mito y la sangre es la única moneda. ¿Estás listo para cruzar el umbral?
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CAPITULO 21: A LA CAZA DE LOS DESERTORES.
Los cuatro volvieron a entrar en la cabaña, sus caras serias crearon un clima tenso. Ralph se estaba colocando la camiseta tras ser de nuevo curado por Annie.
- Tenemos que hablar – fueron las palabras de Joan.
Ralph asintió, Annie se levantó para irse, pero él la tomó de la mano y la sentó a su lado. Ella agachó avergonzada la cabeza. Joan junto con Vicky se sentaron formando un arco a un lado de la chimenea, Sally ayudada por Jack ya que su llanto no la dejaba abrir los ojos.
- Sally, no ha sido agradable iniciar una búsqueda pensando que estabas en peligro y más cuando, los cuatro nos hemos jugado la vida sin importar las consecuencias, porque lo que realmente nos importaba era encontrarte sana y salva. – habló reflexivo Joan. – Verte que en realidad estás de viaje de turístico romántico, pues no lo veo bien. Por una parte, nos demuestras que no has sido sincera conmigo y Ralph, por otra alarmar sin necesidad a tú hermana tampoco mejora las cosas por no decir que te has venido sin el consentimiento de tía Rachel. Aun así, te pido disculpas, por descargar contigo toda tensión, miedos y frustración que he vivido en este viaje.
- Tampoco yo he querido ofenderte, hasta ahora como he dicho Annie se ha encargado de curarme, sería un desprecio hacia ella que tu me curaras. Además de estar de acuerdo con lo que ha dicho Joan, también yo me disculpo.
- Sabía que me teníais un amor especial y temía perder vuestro cariño – se fue calmando Sally. – respecto al mensaje que recibió Annie de mí no sé lo que le pude escribir para que tomara esa decisión.
Annie se lo mostró y lo leyó.
–Lo siento Annie, te lo envié sin pensar. Iba para una amiga, pero en ese momento estaba ofuscada porque me acababa de pelear con mi madre y si me he venido sin su consentimiento. Estáis en vuestro derecho a enfadarse conmigo.
-En realidad, estoy muy contento por volverte a ver. – una sonrisa en el rostro de Joan hizo que Sally se le echara al cuello para romper a llorar de nuevo. – Lo siento. Te he echado mucho de menos.- Lo sé, yo también os he echado de menos a ti, a tu madre y a Ralph en mi viaje a Irlanda.– luego lo hizo con Ralph que también la abrazó muy fuerte.
-Tuve miedo de no volveros a ver, pensé que os ibais a quedar en Irlanda y Japón para siempre. Gracias por lo que habéis hecho, no me lo esperaba que fuerais capaces de venir por mí.
-Fue tu hermana quien activó la hermandad.
-Gracias, Annie. Eres una muy buena hermana.
Un grupo de Ninjas comandados por la mujer pelirroja, se acercaron a donde estaba la cabaña. Desde su escondite vio a Joan y Vicky abrazados. La puso de mal humor, dispuesta a dar la orden de atacar cuando escucharon más pisadas. Alertada por si la descubrían antes de lo previsto, la reculó y se escondieron subidos a árboles que estaban camuflados en la oscuridad.
El escuadrón de Bruno se acercó por varios flecos y quedó quieto en el mismo punto franqueable en el que había estado Jasleen y sus ninjas. Estuvieron observando con calma como primero hablaban Joan y Vicky, luego vieron que de la cabaña salía Sally llorando seguida de un joven rubio.
Al poco se les unieron Joan y Vicky, para finalmente adentrarse de nuevo en la cabaña. Esperaron, pero no salía nadie.
-Vamos a esperar cinco minutos, y entramos. Raymon y Fletcher irán por el flaco izquierdo, mientras que Simon y Parker por el flaco derecho. Yo me quedaré aquí por si salen por la puerta.
- ¿Quién estará vigilando si salen por detrás? - intervino por sorpresa Jasleen, que sobresaltó a Bruno.
-Joder Jasleen, podrías haber avisado que estabas aquí. – masculló entre dientes Bruno.
- Hagamos un trato, te voy a ayudar a que tengas un ritual de cine. A cambio quiero a Degoh. Lo que hagas con los demás me la trae floja.
- ¿Desde cuándo eres tan considerada conmigo?
-Sólo me limito a cumplir las órdenes de Mark.
- Es una lástima que le seas leal a un perdedor como Mark, en cuanto cumpla con mi cometido y consuma el ritual, al primero que eliminaré será a él. Estás a tiempo de cambiar de bando. – dijo acercándose tanto a su cara, que Jasleen declinó apartando su rostro y poniendo las manos en su pecho.
- Si pretendes metérmela con esos argumentos, estás perdiendo el tiempo. Tu ritual no te va a servir, la única mujer capaz de dar el poder a un hombre en ese ritual soy yo. Pero resulta que se lo daré a Degoh, porque es el único hombre que me interesa.– le empujó – aparta tu aliento que apesta a podrido.
-Eres una zorra muy astuta, sé de lo que eres capaz. - la tomó del brazo violentamente y la acercó a él - Pero no olvides que estás en mí zona de control, más pronto que tarde tendrás que pagarme. Así que yo me lo pensaría dos veces.
La soltó con brusquedad y se volvió a colocar en su posición. Dando órdenes a los suyos para que se fueran a posicionarse, ignorando que Jasleen le miraba con verdadero odio y asco.
Joan estaba mirando por la ventana, cuando se acercó Ralph. Los dos miraban hacia la oscuridad del bosque.
- ¿En qué piensas?
- Después de lo vivido en el Pozo del Diablo, ya son dos veces en las que me he encontrado con la muerte cara a cara. – se volteó para mirar hacia Vicky, que estaba sentada junto a Sally y Annie hablando y con Jack colocando leña en la chimenea. - Tengo miedo de no cumplir con mi propósito, hay mucho que proteger.
- Lo sé hermano, a mí también me asalta ese miedo a no ser capaz de proteger a las chicas y Jack. En el Pozo del Diablo, recibí un golpe terrible de realidad. Pero ver a nuestros padres, sintiéndose orgullosos de nosotros y halagando nuestro esfuerzo me llena de coraje para seguir adelante. – animó Ralph.
- Tienes razón, no podemos rendirnos. Aún queda camino por hacer. – le sonrió agradecido. Luego se volvieron a los otros. – Es mejor irnos, no me fío de que me hayan seguido.
A medianoche, cuando creían que se habían dormido decidieron entrar bruscamente a la cabaña. Para ese instante ya les llevaban una ventaja de más de una hora. Cuando Bruno vio la cabaña vacía con el fuego encendido tiró con rabia su gorra en el suelo.
- Esos bastardos me las pagarán.
Salieron hacia la parte de atrás, para introducirse en la montaña. Iban corriendo sin tregua alguna, ya que sabían que les llevaban ventaja y no era pequeña.
El grupo se paró cerca de una catarata, Joan se acercó a la misma y vio que dentro había un refugio. Entraron y se sentaron. A pesar de la humedad y el frío de la noche, allí paulatinamente fueron entrando templado del cuerpo. Jack se sentó y abrazó a Sally, Joan lo hizo junto a Vicky que se apoyó en su hombro para descansar. Annie se sentó a unos metros de Ralph, pero este la tomó por la cintura y la acercó para abrazarla.
La noche transcurrió tranquila, Joan arropó a Vicky, pero no tenía intención de dormir. No quería sorpresas. Después de los múltiples ataques sorpresa que habían vivido, intuía que en la selva se podían multiplicar perfectamente.
Antes del alba ya estaban camino a la selva. Todo estaba tranquilo, no parecía que les persiguiesen hasta que un disparo lejano les alertó. Un grupo de pájaros volaron hacia el cielo espantados, hubo algo de griterío. Joan tomó la mano de Vicky y les ordenó correr. Raph más recuperado lo hizo con Annie de su mano.
Los perseguidores, iban siguiendo sus huellas, los ninjas que acompañaban a Jasleen se ofrecieron en ayudarles a rastrearlos. Logrando reducir la distancia entre el grupo perseguido y el perseguidor.
Uno de los matones que iba retrasado a bastante distancia fue atacado por un puma. Uno de los compañeros que lo vio disparó al puma, llevándose la represalia de Bruno por el hecho de que podían alertar, como así fue, a sus objetivos.
Llegaron al filo de un desfiladero, donde en cuestión de segundos fueron acorralados. Primero por los Ninjas dracon que habían rastreado sus huellas, segundo por Bruno y sus hombres.
- Por fin, he dado caza a los desertores. – habló Bruno con su retorcida sonrisa sarcástica. Todos volvieron, Vicky palideció, Joan y Ralph miraban desafiantes a Bruno y sus acompañantes, Sally, se abrazó a su hermana que la tenía más cerca junto a Jack.
La tensión se palpaba en el ambiente, los músculos estaban totalmente tensos en ambos lados. Examinándose y esperando pacientemente a que el otro bando diera el paso de atacar.
La sonrisa de Bruno se volvió más retorcida cuando salió del cielo, dos voltors humanoides cayeron encima de Ralph y Joan respectivamente inmovilizándolos contra el suelo. Bruno se acercó firme, con paso seguro y dominante hacia Joan. Sabía que Joan era deseado por Jasleen y también había comprobado la información de que entre Vicky y Joan había algo especial que hacía que se trataran con complicidad y respeto. Cegado por la sensación de tener el control, estaba dispuesto a eliminarlo para demostrar su autoría dentro de la cúpula de los Dracon, solo de pensar en tener el poder sobre los Dracon, alimentaba su ego.
El voltor de un color azul grisáceo, le cogió con brusquedad del pelo para tirar de él y que se incorporara un poco, lo suficiente para que recibiera una violenta patada en toda la cara de Bruno que le partió la nariz. Haciendo que al girar por la fuerza de la patada vomitara sangre. Después el voltor alzó a Joan que atontado le costaba mantenerse en pie.
- ¡Joooan! – reclamó con rabia Ralph, sus movimientos por intentarse zafar de su cautivador. El voltor que lo retenía, puso su mano en la cabeza y lo empujó a golpearse virulentamente contra el suelo dejándolo inconsciente.
- ¡NOOOO! – gritó Annie ocultando su terror entre sus manos. Al ver que dejó de moverse pensó en lo peor, que lo había matado.
Sus ojos cristalinos por las lágrimas que afloraban por el miedo y la impotencia recorrían como aceite caliente en sus mejillas, ante la brutal paliza que estaba recibiendo Joan y por la forma en que habían dejado inconsciente a Ralph. Su dolor estallaba en su pecho como dinamita endiablada, Vicky, no aguantando más detuvo la masacre.
- ¡Basta Bruno! – todos se volvieron a ella, Joan con la visión borrosa de un ojo se volvió a ella como si no quisiera aceptar que la voz provenía de Vicky. Esta al ver a Bruno que la miraba receloso, cambió su tono de desesperado a seductor. – No hay necesidad de mancharte con la sangre de este desertor. Tengo lo que anhelas, el mapa de la llave maestra, mi cuerpo e información sobre el AMO y sus puntos débiles para destruirlo para siempre.
La traición supo a sangre, a hierro ardiente clavado en su corazón, sintiendo el desgarro del tejido de su carne, cuando la vio acercarse melosa a Bruno. Joan hundió su cabeza en el suelo mezclado con su sangre. Bruno a pesar de dudar de Vicky, se confió y socarrón rio, tomó a Vicky del brazo.
-No esperaba que menos de ti Sanders. Tirad por el desfiladero a los dos desertores.