Abigail, una dulce jovencita, tímida y fiel enamorada del romance desde muy joven sufre por culpa de quién debió protegerla, ella creerá en una serie de mentiras que la hundirán por años en una profunda tristeza...
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CAPÍTULO 21
Al día siguiente...
Voy camino a la casa de mi padre, anoche no pude dormir casi nada, no puedo creer que Jacob este de nuevo en la ciudad, me aterra la idea de verlo y que se ria en mi cara de lo que hizo conmigo
Llegué a la casa y entré, pase por la cocina y saludé a todos los empleados.
-Hola buenos días, buen provecho, no se levanten, subiré a ver a mi padre
-Señorita espere, hay algo que quiero decirle, venga vamos a la sala.
-Dime Ernesto, se puso mal mi padre?
-No, el sigue estable, de hecho está despierto, no ha tenido dolor, creo que el señor tendrá un buen día hoy.
-Eso es bueno, dime entonces de que se trata, mi nana te manda a decir que la tienes olvidada,.
-Digale que apenas tenga un tiempo libre iré a verla.
-Se lo diré, ahora dime qué es eso que debes decirme.
-Señorita Abigail anoche después que se fue vino a buscarla ese muchacho, Jacob.
Mis piernas flaquearon, Ernesto enseguida me sostuvo, no pienso describir lo que sentí.
-Hablas enserio Ernesto? Que quería ? Que le dijiste
-Señorita no pude decirle que usted se casó, le dije que la dejara tranquila, que ya usted no vivía aquí porque siguió con su vida, que usted vivia con alguien más, yo lo vi afectado.
-No comprendo, porque vino aquí? Acaso cree que después de dejarme puede venir a buscarme como si nada, yo me fuese escapado con el si me lo fuese pedido, tal vez así nuestro hijo estaría hoy conmigo, pero no, el solo se fue.
-Usted no me está pidiendo un consejo pero si me permite se lo daré, usted debe hablar con el, hay cosas que no encajan, soy un viejo, sé más de la vida que usted, hay algo que me dice que no todo es lo que parece, el desapareció sin saber que usted esperaba un hijo suyo, hablé con él y así no sigue cargando Sola con ese dolor que no la deja continuar.
-No lo sé, me asusta el simple hecho de verlo
- No diga eso, usted me ha demostrado que no es ninguna cobarde, usted tuvo las Agallas de independizarse en el momento más duro de su vida, ha superado situaciones muy duras, pinsenlo, ese joven es bueno y sincero igual que usted
-Ya no tengo fuerzas para seguir siendo fuerte Ernesto, trato de mantenerme fuerte ante la situación de mi padre pero me aterra la idea de perderlo, cuando él se haya ido a quien tendré? No tengo más familia.
-Me tiene a mi y nunca la dejaré sola, la quiero como a mí propia hija, yo nunca la dejaré, sabe que puede contar siempre conmigo, que dice si yo hablo con él muchacho, por lo menos para escuchar su versión.
-Me has hecho llorar Ernesto, también te quiero como un padre, la verdad no sé qué hacer, que dices si lo pienso.
-Tome su tiempo, y no lloré, empiece a conseguir motivos que la hagan sonreír, vamos la acompaño arriba.
Subímos a la habitación y antes de entrar Ernesto me dió un abrazo.
-No olvidé lo que hablamos, estaré aquí por si me necesita.
- gracias, se que puedo contar contigo.
Respiré profundo y entré, me duele ver a mi padre así, con esa expresión de dolor que apenas me vio trato de disimular.
-Has vuelta Abigail, creí que no volverías, necesito hablar contigo, no tengo mucho tiempo
-Como estás padre, me dijo Ernesto que te sientes mejor hoy.
-Nunca estaré mejor, no me queda mucho tiempo lo sé.
-Padre necesito respuestas, dime cómo era mi hijo, necesito saber porque nunca me diste el cariño que tanto necesite - dijo sin rodeos aby
-Fui un mal padre, ahora lo sé, cometí tantos errores contigo y ya no tengo tiempo para remediarlo, cuando perdí a tu madre me perdí, nada me importaba, la amaba tanto, te soñamos pero ella no pudo ni conocerte.
-Me veías como la culpable de su muerte verdad?
-Llegue hacerlo pero sabía que no era así, tú no.pediste nacer hija, ella nunca me perdonará el daño que te hice, yo me encargué de apagar la luz de tus ojos, eras tan dulce, tan risueña, tan noble, tratabas a la servidumbre como a tu familia, tú madre era igual, fui mal padre, me fue más fácil culpar al muchacho que te embarazó pero no, yo destruí a mí propia hija.
-Me hiciste daño, mucho, por años te necesite mucho pero eras como un desconocido al que le temía, luego cuando supiste de mi embarazo recibí el peor trato que un padre puede darle a su hija, te falle pero no deje de ser tu hija, te necesitaba, me enamoré padre, hasta el día de hoy no puedo dejar de amar a ese hombre
- Fracasé como padre, lo sé, debí darte una oportunidad, creí que tenías tanto por lograr que arruinabas tú vida, crees que puedas perdonarme?
-Siento que algo ocultas padre, que algo no terminas de decir, y bueno yo no soy quien para negarte el perdón, no te odio ni quería que murieras cuando lo dije, estaba sintiendo el dolor más desgarrador de mi vida, dime cómo era mi hijo, cómo lo vistieron, quiero su acta de defunción, por favor padre necesito eso, lo merezco.
- No, nunca lo vi.
-Debiste esperar a que yo despertara, tenía derecho a verlo, a despedirme de él, necesitaba ese cierre papá, no tienes la idea lo que siento cada vez que pienso en él, en la forma que me lo arrancaron del vientre y se lo llevaron, nunca recibió un beso de su mamá, ni un nombre le diste, porque papá ? Era tú sangre también, tú nieto - dijo llorando Abigail
-Soy un miserable, lo sé debes escucharme pero primero deja que mi enfermera me ayude con este dolor, llamala no lo soporto más, no llores hija