Izan Noah era un alfa ambicioso, estaba a solo un paso de conseguir aquel puesto tan ansiado por todos, La cima de aquella piramide que los mismos Alfas crearon. Sin embargo, su destino se entrelaza con el de Luna, una mujer extraña con demasiados secretos por descubrir, a quien salva de un ataque brutal. Los recuerdos de Luna son escasos, pero poco a poco revive el doloroso pasado de su familia, masacrada por la manada de Izan. Enamorarse del delicioso olor que emanaba del hombre que la habia salvado habia sido imposible de evitar, su destino era estar a su lado. Pero que pasara cuando descubra que el puesto que Izan desea, en realidad, le pertenece a ella. Ahora, entre la verdad, el amor y la venganza, Luna debe decidir: ¿seguir a su compañero o destruirlo?
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Capitulo 20: Los deseos de la Diosa
Pov Selene Luna.
Todo se sentia tan diferente, todos mis sentidos despiertos por completo, todos mis recuerdos al fin donde pertenecían, al fin volvía a ser yo, el tesoro de Los Kram, yo habia vuelto y esta vez para quedarme, esta vez estaba segura, esta vez no iba a fallar, se arrepentirán de haber codiciado la luz que no les pertenecia, pagarían con sangre haberme traicionado... y comenzaría con el.
Me quede ahí observando la luna, siempre me había gustado la manera en la que la luna me curaba y llenaba cuando estaba en mi forma de lobo, me sentía conectada a ella, como si fuéramos una sola.
Escuche sus pasos acercarse a mi, se detuvo a mi lado visiblemente incomodo, ni siquiera voltee hacia el, el era como me lo imaginaba... igual a ellos, cabello negro, ojos oscuros, mandibula cincelada, un cuerpo trabajado que solo un alfa puro podia tener, un aura asesina, unos ojos sin alma... Un alfa desalmado.
Siempre me pregunte por que razón se habian creado las castas, por que existían los alfas, betas y omegas, talvez la diosa queria probar su nivel de humanidad, si lograban tener bondad, si lograban amarse con igualdad... fracasaron en la prueba.
— Luna... — mi nombre salio de sus labios, pero ya no tenia calidez, ya no significaba nada, el era solo uno de ellos, otro alfa que me habia traicionado.
— Izan Noah — su nombre salio de mi boca y salto en su lugar, me miro asustado.
— Puedes hablar... en tu forma de lobo.
— Puedo hacerlo — mi voz se escuchaba suave y rasposa, habian pasado siglos desde la ultima vez que cambie, lo olvide, mi mente lo borro por completo, talvez como una manera de protegerme o de traerme hasta este punto.
— Que... ¿Quién eres? — su voz se escuchaba temblorosa, me miraba con los labios abiertos en completo shock.
Movi mi rostro hacia el y su cuerpo se movio hacia atras asustado, lo mire a los ojos, a aquellos ojos que compartía con ellos, con mis torturadores.
— Tu peor pesadilla, Izan
Su cuerpo se estremeció, bajo la cabeza avergonzado — ¿Lo sabes?... — sus palabras eran una mezcla entre pregunta y afirmacion.
— Lo se todo, lo recuerdo todo, al fin he vuelto a ser yo, este es mi verdadero yo.
— Yo... — sus labios temblaban, estaba sin palabras.
— Ya se quien es tu verdadero tu, Izan Noah, solo otro alfa con pateticas ambiciones, estas podrido por dentro Izan, me das lastima.
— ¡¿Que?!... ¿Por que? Luna... — podia ver la confusión en su rostro.
—Selene, ese es mi nombre, Luna era algo asi como un apodo, una afirmación ¿Sabes por que me lo pusieron?... Ellos decían que yo era la luna, que el espíritu de la luna residía en mi interior, que brillaba como ella... es tierno.
— ¿Ellos? — Izan estaba congelado en su mismo lugar, podia verlo en sus ojos, en la postura de su cuerpo, me temia.
— Mi familia, Izan ¿Alguna vez escuchaste hablar sobre el Clan Kram? — Izan negó con su cabeza, completamente perdido — Ya nada de eso es importante ahora, quítate la camisa y dámela, estaré desnuda cuando cambie.
Izan sacudió el rostro aturdido, se despojo de su camisa y la puso a mis pies, di paso a mi cambio, al fin volviendo a ser yo, mi cuerpo real, mire mi piel lisa, completamente lisa, no habian marcas, no quemadas, no cicatrices, yo estaba de vuelta.
— Tu... tus... tus marcas — Izan me miraban con los labios temblando, casi apunto de tener un colapso, sus ojos se conectaron con los mios — Puedes verme.
— Puedo hacerlo — tome la camisa entre mis manos y me la coloque, suspire y di un paso hacia al frente dispuesta a irme.
Izan me tomo del brazo, voltee hacia el, el miedo marcaba su rostro.
— ¿Qué harás? ¿Vas a rechazarme?
Una risa divertida salio de mis labios, lo mire seria.
— No voy a rechazarte Izan — di un paso hacia él, acercándome hasta que su rostro quedo cerca del mío y susurre — Voy a quitarte todo lo que amas, te arrebataré aquello que tanto deseas y anhelas, tomaré lo que por derecho me pertenece... Nunca has escuchado aquel dicho que dice... Malditos todos los que codicien la luz que no pueden alcanzar... Se arrepentirán de haberme traicionado... Vas a arrepentirte Izan, lloraras lágrimas de sangre y desearas jamás haber pisado aquel bosque, desearas jamás haber ido detrás de mí, te haré desear jamás haberme conocido, pero al final volverás arrastrándote, te tendré de rodillas ante mí y voy a disfrutar cada maldito segundo de tu sufrimiento.
Me aleje de el con una sonrisa torcida, sus ojos me miraron con sentimientos encontrados, habia herido su ego, pero jamas lo admitiría, jamas admitiría que tenia miedo de que todo eso se cumpliera, tan patetico.
Me aleje de el y camine con calma hacia la casa, ahi estaban los tres esperándome, katia me miro sorprendida.
— Mi luna...eres... hermosa — abri los brazos y ella corrio hacia mi, su olor me rodeo por completo — Estaba tan preocupada por ti — acaricie su espalda y la rodee con mi olor, ella me miro suspirando.
— Lo siento, no quería preocuparte omega, lo había olvidado todo, si lo hubiera sabido no te hubiera hecho pasar por eso, no volverá a suceder — bese su frente con cariño.
Levante el rostro y ahi estaba mateo, me solte de Katia y corri hacia el, lanzándome a sus brazos, mi corazon se lleno de una dicha indescriptible.
— Cumpliste con tu promesa... me encontraste — me aleje del abrazo y lo mire, la sonrisa en sus labios me llenaba de felicidad — Te extrañe tanto, Matt
— No tanto como yo a ti
Me aleje de su abrazo y mire a Astor, me acerque a el enrollandome entre sus brazos.
— Gracias
— ¿Que? ¿Por que?
— Por todo — me aleje de su abrazo y lo vi, ojos claros, cabello castaño, mirada cariñosa.
— No hay nada que agradecer.
— ¿Y ahora que haremos? — Mateo me miro intrigado
Lo mire con una sonrisa en mi labios — Cumplir los deseos de la diosa.
Quien es ella?