Oliver y Yuuki, dos personas totalmente diferentes, se ven obligados a casarse. Yuuki es talentoso, pero presumido debido a su buen estatus, mientras que Oliver odia a las personas ricas, sin imaginar que sería vendido por sus propios padres para casarse con el arrogante Yuuki.
Su relación no empieza nada bien, pues Oliver culpa a Yuuki por tener que verse atado a él en un matrimonio que no pidió y Yuuki aún añora a su primer amor. Pero lo que empezó como un mal matrimonio, empieza a ser una relación donde la pasión es la principal protagonista, aunque Yuuki se ve sometido a los arranques de ira y celos de Oliver, en especial con el regreso del ex amor de Yuuki.
¿Podrán esos encuentros pasionales convertirse en algo más?
¿Será Oliver capaz de borrar los sentimientos que Yuuki aún tiene por su ex?
Advertencias
En esta historia se tocan temas delicados, los personajes pasarán por muchas situaciones, así que si eres menor de edad, por favor abstente de leer.
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Odio
Él seguía diciendo que yo no tenía modales solo por mi pasado y lo sabía. Sin embargo, lo que aún más me dolió, es que le doy náuseas… No podía sentirme más molesto y más aún por haber pensado en "invitarlo" a comer, este no se merece ni mi desprecio. No pude aguantar más, abrí la puerta totalmente enojado y no esperé más para tomarlo del cuello.
—¡Eres un maldito ignorante, lo peor de este mundo, no vales ni un solo centavo de los que tanto presumes...! ¡Eres basura!
Lo solté dejando que cayera al suelo y lo levanté solo para darle un golpe en el estómago tirándolo a la cama.
—No sé qué tipo de maleficio le pones a la gente, hasta venía a invitarte a cenar, pero veo que tú solo sabes decir pestes de la gente creyéndote superior. ¡Me das asco!
Lo miraba con sumo odio, salí y cerré la puerta de un portazo, debía controlarme o era capaz de golpearlo hasta lastimarlo con gravedad y hoy es su prueba de vestuario, quizá me regañaban si le dejo alguna marca en su rostro y ellos vean que le he pegado. Prefería evitar sermones, pero ahora todo lo mínimamente bueno que intente verle se fue al caño.
—¡No me voy a dejar…! —Lo escuché maldecir.
Sentí como me empujó y volteé a verlo aún enojado, escuchar eso no ayudaba a calmarme, todo lo contrario.
—¿¿Cómo te atreves a golpearme?? ¡Mi padre me verá hoy y le diré lo que me hiciste! ¡No te vas a salir con la tuya!
—¡De acuerdo, ve! ¡Díselo! ¡Llórale lo que quieras! No me importa nada de lo que hagan tú o tu engreído padre. ¡Para mí no son nada más que basura!
—¡Eres…! ¡No eres mejor que yo! ¡Tú me desprecias por ser rico! ¡Eres miserablemente pobre, tú no mereces…!
Lo empujé también aventándolo a la pared y tomando su rostro con algo de fuerza. Cuando vi sus ojos llorosos, quise detener mi furia, pero su prepotencia estaba haciendo que perdiera los estribos.
—Deberías dejar de burlarte y despreciar a los que tienen menos que tú porque quizá un día tu vida puede depender de ellos.
Lo besé mordiendo su labio hasta sentir el ligero sabor a sangre y lo solté separándome, a mí no me interesaban los negocios de mi padre, no ya que son suyos, así que me daba lo mismo si Yuuki iba de llorón.
—¡Eres un idiota! —exclamé.
—¡Entonces deshaz el matrimonio! ¡No espero casarme con alguien con unos modales como los tuyos! ¡Dices que yo soy basura, pero tú lo eres aún más!
Me reí, pero sin ninguna intención de gracia, era todo lo contrario.
—¡Si pudiera deshacerlo lo haría! Pero adivina que…, genio. —Apreté más mis dedos sobre sus mejillas, haciendo que se le clavaran mis uñas—. Ni a ti ni a mí nos toman en cuenta.
Jamás me había sentido tan enojado como ahora, todo el tiempo burlándose de los demás, diciendo que no tenían modales, pero él solo sabía abrir las piernas.
—¡Los modales del asco los tienes tú! Yo no ando diciendo que si toco a un pobre me voy a contagiar! —Lo miré despectivamente—. ¡Yo no soy basura comparado a tu lado porque tipejos como tú no merecen ni la vista ni la atención de otros, crees que todo ese "dinero y poder" te hacen alguien en la vida, ¡pues no! Solo te vuelven un cretino.
Levanté mi mano en ademán de golpear su rostro, pero me detuve en el aire.
Yuuki
Siempre diciendo que soy basura. Escucharlo hablar con desprecio, hacía que me sintiera la peor persona, cuando en realidad era él quien era un hombre horrible. Lo escuchaba con el ceño fruncido, estaba al borde de las lágrimas. Él iba a golpearme de nuevo, y entonces se detuvo. Esto es suficiente, no lo aguanto más.
—¡Te odio! —grité.
—El sentimiento es mutuo —masculló.
Me di la vuelta y comencé a caminar hacia mi habitación, empecé a empacar las pocas cosas que tenía aquí, solo ropa de las mejores marcas y algunos accesorios. Tomé mi celular y lo guardé en mi maleta, me cambié de ropa y salí con mi maleta, ignorando su presencia. No pienso vivir más con este idiota. Creo que supuso que solo se me encerraría en mi habitación porque me vio salir y rodó los ojos, salió tras de mí y me tomó de la cintura cargándome y quitándome la maleta de las manos sin importarme mis quejas. ¿Cómo diablos tenía tanta fuerza? Patalee con todas mis fuerzas y, sin embargo, todo fue en vano.
—¡Suéltame! —grité.
—La última vez que te dejé solo casi te secuestran y te matan, así que de aquí no vas a salir, así como así —afirmó sin importarle cuanto luchaba.
—¡Idiota!
Dijo llevándome de nueva cuenta adentro y dejó la maleta a mi lado.
—¿Deja de ser tan berrinchudo, quieres? ¡No aguantas nada! ¡Eres débil aparte de engreído!
—Me iré a mi antiguo departamento, está pagado y, ¡no pienso desperdiciar mi tiempo contigo! Puedes hacer lo que te dé la gana.
Creo que me puse la soga al cuello. Vi cómo alzó la ceja ante lo que dije y se acercó más a mí tomando mi rostro para que no volteara la mirada. Siempre tenía ese efecto en mí, pero, continuaba insultándome.
—¿Lo que yo quiera? ¿En serio? Supongo que mi error fue dejarte con la posibilidad de caminar.
Y ahora amenazándome con no dejarme caminar. ¿Se considera un héroe?
—Por supuesto que fue tu error —bramé.
No sabía lo que estaba diciendo, no obstante, considero que no debí decirlo. Comenzó a quitarme la ropa, a pesar de mis protestas y me llevó al sillón. Apenas entendí que pasaba, cuando sentí sus mordidas. Lo peor de todo, es que me gustaba. Estoy tan demente como para sentir placer a pesar de la situación. A pesar de decirme cosas aún más insultantes, involuntariamente sollocé sintiendo sus caricias. Estaba a punto de pedirle que me preparara cuando lo hizo de una sola vez.