Sé que no quieres ni escuchar mi nombre, tristemente lo comprendo, he cometido atrocidades contra ti, de las que me arrepiento profundamente.
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BÉSAME.
...CHARLES JONES...
-Alan, cancela el viaje. No iremos. - Saco mis maletas de la cajuela.
-Charles, ¿estás bien? ¿Qué te pasa?
-Me pasa que he dejado algo muy preciado allá arriba. [Señala su edificio]. Algo que no quiero perder, y no hablo de nada material. – Siento una desesperación, necesito verla, confesarle lo que siento en persona.
-Hermano, ¿Samanta está en tu departamento?, ¿te has enamorado de ella? – Me pregunta con su mano en mi hombro.
Sin dudar de mi respuesta le respondo. – Sí, la amo. – No sé qué cara tengo en este momento, ni con qué tono he dicho esas palabras, pero ha sido suficiente para que Alan me entienda.
-Entonces, ¿qué esperas?, sube y habla con ella, se feliz. Yo cancelaré todo.
-Gracias, hermano. – Tomo mi maleta y vuelvo a entrar al edificio.
...TIEMPO ACTUAL....
Tomo su mano y la pongo en mi pecho. – Nunca antes había latido de esta manera, nunca antes me había sentido nervioso ante una mujer y nunca antes me había enamorado, hasta ahora. Por favor créeme, pídeme lo que sea para comprobarte que lo te digo es verdad.
-Bésame, solo bésame, Quiero probar de tus labios porque yo también, yo también te amo.
Mi dios, mi corazón se quiere salir. Posiciono mis manos en su cara, inclino un poco mi cabeza y uno nuestras bocas en un beso tan anhelado.
Mis labios tratan de disfrutar lo más que pueden, mi lengua quiere memorizar todo su interior y mi cuerpo quiere sentirla, pero debo parar. Me detengo y la observo, sus labios están rojos y su cuerpo agitado.
– Samanta, esa actitud del millonario arrogante se ha ido de mí. Perdóname por haberte tratado tan mal. – Acaricio sus cachetes mientras ella solo me mira. – Desde ahora conocerás una faceta diferente de mí, una donde te amo.
-Charles, te perdono. Creo en todo lo que me has escrito, y más ahora, porque con este beso hubo una conexión, un sentimiento de por medio, ... te amo.
Beso su frente y la abrazo, la calidez que me brinda su cuerpo me da vida. – Te amo, samanta. - Sus manos rodean mi cintura y todo en este momento es tan perfecto.
-Charles, …
-Dime. – Mis brazos no la sueltan.
-No he desayunado, me tengo que ir. – Se separa de mis brazos. Sus orejas están rojas, ¿le dio pena decirme eso?
– Mírame. – Levanto su barbilla con delicadeza. – No te iras, quiero disfrutar de tu compañía más tiempo. A partir de mañana los dos estaremos muy ocupados, tú en la universidad y yo en el trabajo.
-Entonces, ¿qué propone, señor Jones? – Esa sonrisa me fascina.
– Todavía no lo sé, contigo todo se da espontáneamente y eso me encanta. Por el momento date un baño mientras que te preparo algo para que comas. Utiliza cualquier ropa de mi closet.
-Bien. – Me responde. Se levanta de puntillas y me da un pequeño beso en mi cachete, soy el hombre más feliz. Rápido se va, dejándome ruborizado ante su acción.
Una alegría se nota en mi rostro, cualquiera que me conozca se sorprendería al verme así, soy una persona que no demuestro abiertamente mis emociones, pero con Samanta todo es distinto.
Quito mi saco junto y mi corbata. Me arremango las mangas de la camisa para empezar a cocinar.
A mi hermano y a mí nos enseñaron las labores de la casa, mi madre hiso todo lo posible por no educarnos de una forma machista, y lo logró. Mientras lavo las verduras, puedo escuchar el ruido de la regadera, Samanta ya se está bañando.
...MINUTOS DESPUÉS....
-Tomé una de tus camisas, solo que el pantalón me queda muy grande, por eso no lo utilicé. – Volteo a verla, ¡señor!, se ve tan sexy.
-No te preocupes. Ahora siéntate, ya está la comida. – Al decirle esto una sonrisa se le dibuja en la cara, realmente tiene hambre. Se sienta y le sirvo el plato.
-Se ve muy rico, ¿tú lo has hecho? – Me pregunta asombrada.
-Sí, pruébalo. – Toma una cuchara, se sirve y prueba. Detenidamente observo sus expresiones al probar de ese bocado, su boca lo disfruta.
-Charles, está delicioso. ¿Dónde aprendiste a cocinar? – Se acomoda su cabello detrás de sus orejas y empieza a comer.
-Mi nana junto con mi madre me enseñaron, al igual que mi abuela.- Me siento a su lado y la observo. ¿Todo esto me está pasando?, ¿la mujer que amo también me ama?, ¿el charles jones de hace años ha vuelto?, las respuestas a esas preguntas es un sí.
-Quiero saber más de ti. – Me mira.
-Claro, pregúntame lo que sea.
-Empecemos por lo básico.
-Bien, mi nombre es Charles Russo Jones, nací en Sicilia, Italia, pero desde hace quince años radico en New York. Al principio viví con mis abuelos maternos, pero desde hace diez años me independicé de ellos. Me gradué en la carrera de economía, cuento con dos doctorados y actualmente soy el CEO de una compañía en bienes raíces, de la cual mi abuelo me cedió. En mis tiempos libres me encanta leer, informarme de las cosas actuales que pasa en este mundo, soy un fanático del café a todas horas, dentro de pocos días cumpliré treinta años, y por ultimo, en este momento, me encuentro comprometido con una hermosa mujer de nombre Samanta Young. – Esto último la ha dejado roja como un tomate. Me levanto de la silla para empezar a lavar los platos.
-¿Por qué decidiste vivir en New York? – Su pregunta me hace recordar lo que pasó con mi padre.
-Perdóname si mi pregunta te ha ofendido. - Sin darme cuenta me quedé callado.
Me doy la vuelta para responderle. -No me ofendiste, solo que me hizo recordar mi pasado. Mi familia tiene su propio negocio, uno del que no me agrada para nada y del que yo me quedaría a cargo, fue por eso que decidí alejarme. Mi padre me prohibió cualquier contacto con ellos, mi madre y mi hermano hicieron todo lo posible por visitarme a menudo, pero hace tiempo que ya no lo hacen. Ahora mi hermano, dos años menor que yo, ha quedado al frente del negocio. Perdóname al no decirte a que se dedican, pero por tu bien es mejor que no lo sepas.
-Entiendo. Debió ser duro para ti dejarlos.
-Sí, así fue, pero mis abuelos suplieron el amor que pude recibir de ellos. Son pocas las personas a las que les cuento esto, Alan, mi mejor amigo y asistente, mis abuelos, y ahora tú.
-Gracias por tenerme la confianza de contarme.
-Samanta, quiero que lo nuestro funcione. No me siento presionado al contarte esto, es fácil hablar contigo.
Se levanta de la silla y camina hacia mí. Posiciona sus manos en mis hombros y sus ojos en los míos. - ¿Qué haces? – Le pregunto.
-Apreciándote. – Se inclina para besarme, pero la interrumpo. Tomo su cintura y la siento en la mesa. Una de mis manos toma su pierna y la otra la apega a mí.
Coloca sus manos en mi cuello y me besa.
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Ariana Grande - Imagine. 🎶🎶
Aunque la leí hace varios años, como la vuelvo a disfrutar jajaja
Hasta parecía que era su única ocupación en la vida porque se superaba con cada cosa que hacía jaja 🤭🤭