no todos sufren por amor y aquellos son los que el mundo desprecia mas y cree lo peor que puede imaginar en su mente es mejor ser criticado a ser humillado esta historia es original sin plagios ni copias similar parecido a otras pero original trata de acuerdo al titulo
NovelToon tiene autorización de Brendawalkers para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
promesas sin amór
Aquella respuesta fue demasiado rápida
Demasiada automática
Bianca reconoció inmediatamente ese tono
Era la voz de alguien que había salido herida antes
Y por alguna razón eso le despertó curiosidad
_suena a experiencia personal
Yanet sonrió apenas
_y tu suenas como alguien que todavía piensa en otra persona
El comentario golpeo más fuerte de lo esperado
Bianca endureció la expresión
_no hables de lo que no sabes
_entonces no me mires como si estuvieras comparandome con alguien más
Silencio
Tensión
Electricidad incomoda
El mayordomo apareció nuevamente
La ceremonia está lista
Blanca sintió el peso de aquellas palabras en el pecho
Era real
Hiba a casarse
con una desconocida
Y aún así
cuando volvió a mirar a Yanet algo dentro de ella se desordeno un poco
Porque Yanet la estaba observando exactamente igual
cómo si también estuviera intentando entender porque aquella situación comenzaba a sentirse peligrosa
El salón principal estaba extrañamente silencioso
Demasiado elegante para una boda tan vacía
Bianca permanecía de pie junto a la mesa donde el notario organizaba documentos
Un matrimonio reducido a papeles
Que apropiado para la familia
A unos pasos de ella Yanet acomodaba el brazalete plateado en su muñeca sin mostrar el menor rastro de nerviosismo
Eso comenzaba a irritarla
_Siempre eres tan fría_ pregunto Bianca de repente
Yanet levanto la mirada hacia ella
_siempre haces preguntas tan personales a mujeres que apenas conoces hace un momento
_siempre que estoy a punto de casarme con ellas
Eso consiguió una pequeña sonrisa
Pequeña
Pero real
Y Bianca odiaba admitir que se veía bonita
El notario carraspeó discretamente
_si ambas están listas podemos comenzar
Ninguna respondió inmediatamente
Porque aceptar aquello en voz alta lo volvía real
Finalmente Yanet avanzó primero
Segura
elegante
cómo si caminar hacia un matrimonio no significara nada
Bianca la siguió unos segundos después aunque por dentro sentía el pecho insoportablemente pesado
El notario comenzó hablar aunque Bianca apenas escuchaba
“…última voluntad…”
“…unión legal…”
“…beneficiarias…”
Palabras vacías.
Su mente estaba en otro lugar.
En otra persona.
sasha sonriendo bajo las luces de la estación.
Sasha abrazándola fuerte antes de marcharse.
Sasha prometiendo volver.
Bianca apretó la mandíbula.
Qué patético.
Estaba a punto de casarse y seguía pensando en alguien que probablemente ya la había olvidado.
—Señorita Bianca.
La voz del notario la hizo volver.
—¿Acepta usted este matrimonio bajo las condiciones establecidas en el testamento?
El silencio cayó sobre la habitación.
Bianca observó el documento frente a ella.
Después miró a Yanet
La mujer seguía tranquila, aunque ahora había algo distinto en sus ojos.
Atención.
Como si realmente estuviera esperando su respuesta.
Bianca soltó aire lentamente.
—Sí. Acepto.
El notario asintió y volvió hacia yanet
—¿Señorita Yanet moreno?
yanet no respondió enseguida.
Miró brevemente la lluvia detrás de los ventanales.
Luego a Bianca.
—Acepto.
Así de simple.
Sin emoción.
Sin amor.
El sonido de la pluma firmando el documento pareció demasiado fuerte.
Y con eso, todo cambió.
El notario cerró la carpeta.
—Felicidades. A partir de este momento, ambas quedan legalmente unidas en matrimonio.
Bianca sintió cero felicidad.
Solo cansancio.
El mayordomo se acercó con dos copas de champagne.
—Una tradición de la familia
yanet tomó la suya primero.
—¿También fue idea del abuelo muerto?
Bianca casi se atraganta con una risa.
—Empiezo a pensar que vas a insultarlo cada cinco minutos.
—Empiezo a pensar que él se lo merece poquito pero también le doy gracias en gran parte por cuidarme
Por primera vez esa noche, Bianca sonrió de verdad.
Pequeño error.
Porque yanet se quedó mirándola unos segundos más de lo normal.
Y Bianca lo notó.
El ambiente cambió apenas.
Sutil.
Incómodo.
Peligroso.
Yanet desvió la mirada primero y bebió un poco de champagne.
—Bien —dijo finalmente—. Ahora hablemos de las reglas.
—¿Reglas?
—Si vamos a vivir juntas, necesito límites claros.
Bianca volvió inmediatamente a su expresión fría.
Claro.
Por supuesto.
Eso tenía más sentido.
—Escucho.
yanet levantó un dedo.
—Primero: no me interesa enamorarme de ti.
Directa.
Bianca sintió una punzada absurda en el orgullo.
—Descuida. El sentimiento es mutuo.
—Segundo: mantendremos las apariencias en público.
—Obvio.
—Tercero: no entrarás a mi habitación sin permiso.
Bianca arqueó una ceja lentamente.
—¿Y si quiero hacerlo?
yanet sostuvo su mirada.
—Entonces descubrirás que no soy tan amable como aparento.
Silencio otra vez.
Maldita tensión.
Bianca no entendía por qué aquella mujer le resultaba tan irritante… y tan difícil de ignorar.
—Perfecto —respondió finalmente—. Entonces tú tampoco entras a la mía.
—Trato hecho.
El mayordomo observaba aquello con expresión preocupada.
Parecían una pareja discutiendo después de años de casados y apenas se conocían.
De repente uno de los empleados entró apresurado al salón.
—Señorita Bianca… hay alguien en la entrada preguntando por usted.
Bianca frunció el ceño.
—¿Quién?
El empleado dudó.
—Dice llamarse… sasha
El mundo se detuvo.
Literalmente.
Bianca sintió cómo el corazón le golpeó el pecho con fuerza.
No.
No podía ser.
Después de cinco años…
¿Por qué ahora?
Y al girarse lentamente hacia la entrada, notó algo peor.
yanet la estaba observando cuidadosamente.
Como si acabara de descubrir exactamente dónde estaba la herida más profunda de Bianca.