Por el error de un angel, morí. reencarne y soy la mejor amiga de la protagonista.
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Capitulo: Seré diferente a la hipócrita de la extra.
Mary no necesitó más de un día para confirmar lo que ya sospechaba, cada detalle de esa historia estaba ahí, y lo peor no era reconocer a Yuyu ni a Terence, lo peor era reconocerse a sí misma en una versión que no le gustaba en lo más mínimo.
Estaba de pie frente a una de las mesas de la panadería, con las manos apoyadas en la madera, mirando las bandejas sin verlas realmente, su cabeza estaba en otro lugar, repasando lo que sabía, lo que iba a pasar si no hacía nada.
—Mary es la amiga que sonríe de frente y critica por detrás —murmuró en voz baja, con una mueca que no ocultaba su disgusto—. La que empieza a compararse, la que se molesta por todo, la que termina sola.
Cerró los ojos un segundo, recordando escenas que ni siquiera había vivido en ese mundo, pero que sentía como propias.
—Yuyu alejándose… Terence mirándome como si fuera lo peor… —su voz bajó más—. Qué forma tan patética de arruinarlo todo.
—Mary.
La voz de Yuyu la sacó de sus pensamientos. Mary abrió los ojos y giró ligeramente la cabeza.
—¿Sí?
Yuyu estaba a su lado, sosteniendo una bandeja, observándola con curiosidad.
—Te he llamado dos veces —dijo con suavidad, pero con un toque de preocupación—. ¿En qué estás pensando?
Mary se quedó en silencio un segundo, evaluando, luego exhaló despacio.
—En que tengo que dejar de hacer las cosas a medias —respondió, sin rodeos.
Yuyu parpadeó, sorprendida.
—Eso suena muy serio para esta hora de la mañana.
—Lo digo en serio —añadió Mary, enderezándose un poco—. Ayer casi cometo un error con los pedidos, y no es la primera vez, si voy a estar aquí, voy a hacerlo bien.
Yuyu la miró con atención, como si tratara de encontrar algo más detrás de esas palabras.
—Siempre has sido buena, solo te distraes —dijo, inclinando un poco la cabeza—. No tienes que presionarte tanto.
Mary negó con suavidad.
—Quiero hacerlo bien porque sí, no porque alguien me lo diga.
Yuyu sonrió, y esa sonrisa no tenía duda ni sospecha.
—Entonces me alegra escucharlo —respondió—. Me gusta verte así.
Mary sostuvo su mirada un momento, luego asintió y tomó la bandeja que tenía enfrente.
—Dame eso —añadió, señalando la que Yuyu llevaba—. Yo me encargo de ordenar todo.
Yuyu levantó las cejas, sorprendida.
—¿Segura? Esa es la parte que más se te complica.
—Por eso mismo —respondió Mary, extendiendo la mano—. No voy a evitar lo que no sé hacer.
Hubo un pequeño silencio antes de que Yuyu le entregara la bandeja.
—Está bien —dijo al final, con una leve risa—. Pero no me culpes si te corrijo.
—Corrígeme todo lo que quieras —respondió Mary, con una seguridad que no había mostrado antes.
Yuyu se quedó mirándola unos segundos más, luego negó con una sonrisa suave y se alejó para atender a unos clientes.
Mary soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo y se giró hacia las bandejas, esta vez con una atención distinta, más centrada, revisando cada etiqueta, cada detalle, sin prisa pero sin descuido.
—Esto no es difícil —pensó—. Solo tengo que hacerlo bien.
—Eso está mal puesto.
La voz llegó desde atrás, firme, directa. Mary no se sobresaltó, ya sabía quién era antes de girarse.
—¿Qué parte? —preguntó, manteniendo el tono tranquilo.
Terence estaba de pie a unos pasos, con los brazos cruzados, observando las bandejas.
—Ese pan no va con los de la derecha —respondió—. Ese es de efecto calmante, no de energía.
Mary miró la bandeja, luego asintió.
—Tienes razón —dijo sin discutir, moviéndolo de lugar—. Gracias por decirlo.
El silencio que siguió fue corto pero denso. Terence no esperaba esa respuesta.
—Normalmente no lo admites tan rápido —comentó, sin apartar la mirada.
Mary se giró hacia él, apoyando una mano en la mesa.
—Normalmente no me doy cuenta tan rápido —respondió con sinceridad—. Pero estoy intentando cambiar eso.
Terence entrecerró levemente los ojos, evaluando cada palabra.
—¿Intentando? —repitió.
—Sí —asintió ella—. No me gusta hacer las cosas mal, aunque antes lo disimulara.
Él no respondió de inmediato, su mirada bajó un segundo hacia las bandejas, luego volvió a ella.
—Veremos si es verdad —dijo al final, con un tono neutro.
Mary no se molestó, ni se tensó, solo asintió.
—Es justo —respondió—. No tienes por qué creerme todavía.
Terence se quedó en silencio un momento más, luego se giró sin añadir nada y se alejó hacia la entrada.
Mary lo siguió con la mirada unos segundos antes de volver a su trabajo.
—No va a confiar en mí —pensó—. No de inmediato, y tiene sentido.
Continuó organizando las bandejas, esta vez con más cuidado, repasando mentalmente lo que sabía, corrigiendo errores antes de que sucedieran, y poco a poco, el ritmo del trabajo empezó a fluir de forma más natural.
—Mary.
Levantó la cabeza al escuchar la voz del dueño.
—Ven un momento.
Se limpió las manos y se acercó, sin tardar.
—¿Sí?
El hombre la observó con una expresión seria, pero no molesta.
—Hoy no has cometido ningún error —dijo directamente—. Eso es nuevo.
Mary no sonrió, pero su postura se mantuvo firme.
—Estoy prestando más atención.
—Eso veo —asintió él—. Sigue así.
—Lo haré.
El hombre la miró un segundo más, como si quisiera decir algo más, pero al final solo hizo un gesto con la cabeza y volvió a lo suyo.
Mary regresó a su lugar, sintiendo algo distinto en el ambiente, no era aprobación completa, pero era un cambio, y eso bastaba por ahora.
—No es complicado —pensó—. Solo tenía que dejar de actuar como alguien que no quiero ser.
—Mary, ven un segundo —llamó Yuyu desde el mostrador.
Mary se acercó de inmediato.
—¿Qué necesitas?
Yuyu estaba atendiendo a una clienta, pero se inclinó un poco hacia ella.
—¿Puedes encargarte de este pedido? Es para llevar, pero lleva mezcla de tres tipos y no quiero confundirme.
Mary miró el pedido, revisó las notas y asintió.
—Ya lo hago.
—Gracias —respondió Yuyu con una sonrisa rápida antes de volver a la clienta.
Mary tomó los productos, revisó cada uno con cuidado, los colocó correctamente, y antes de entregarlos, volvió a verificar.
—Aquí tiene —dijo, extendiendo la bolsa.
La clienta la tomó y la miró con atención.
—Siempre me atiende la otra chica —comentó.
Mary no se incomodó.
—Hoy estoy ayudando con algunos pedidos —respondió con calma—. Si hay algún problema, puede volver y lo revisamos.
La mujer asintió, satisfecha, y se fue.
Yuyu se giró de inmediato hacia ella.
—Lo hiciste perfecto —dijo, con un brillo claro en los ojos—. Ni siquiera dudaste.
Mary se encogió de hombros levemente.
—Revisé dos veces antes de entregar.
—Eso es nuevo —respondió Yuyu, sonriendo más—. Me gusta.
Mary la miró un momento, luego desvió la vista.
—A mí también —admitió.
El día continuó, y con cada pequeño momento, cada decisión, Mary sentía que estaba empujando la historia en otra dirección.
Cuando el flujo de clientes bajó, Yuyu se apoyó en el mostrador, mirándola.
—Estás diferente —dijo sin rodeos.
Mary levantó la vista.
—¿Diferente cómo?
—Antes parecía que estabas en otro lugar incluso cuando estabas aquí.
Mary sostuvo su mirada, sin esquivar la pregunta.
—Tal vez me desperté hoy y decidí que ya no sería tan torpe como antes.
Yuyu la observó unos segundos, luego asintió.
—Entonces me alegra —dijo con suavidad—. Porque me gusta trabajar contigo así.
Mary no respondió de inmediato, pero sus hombros se relajaron un poco.
—No voy a ser la misma persona —pensó con firmeza—. No importa cuánto tarde, no voy a llegar a ese final.
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Esta vivo, sin magia, no fue un castigo como se lo esperaba, o tal vez perder su magia para él si lo sea.
La vida de Mary dio un giro que no se esperaba, pero en el proceso encontró el verdadero amor, Adrien es un buen hombre 😍😍😍
Adam dio a entender qué quiere algo con Yuyu, más adelante cuando todo se estabilice y las heridas sanen. /Whimper/ Mary prometió ir a trabajar a la panadería, cambio pan por joyas, pobre panadero se quedo sin su empleada loquilla /Grievance/