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El Omega Que La Muerte Juró Proteger

El Omega Que La Muerte Juró Proteger

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Romance / BL
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

“Salvé al alfa más peligroso del reino…
y ahora dice que soy suyo.”
Aren Solaris es un omega sanador que nunca creyó en el amor.
Pero todo cambia cuando salva a un hombre que no debía sobrevivir.
Darian Valerius.
El alfa más temido del reino.
Frío. Poderoso. Peligroso.
Y ahora completamente interesado en el omega que lo salvó.
Pero Aren no es un omega común.
Su presencia calma incluso a los alfas más salvajes…
y hay quienes están dispuestos a capturarlo a cualquier precio.
Porque algo antiguo está despertando.
Un destino que une a la vida… y la muerte.
Y Darian ha tomado una decisión peligrosa:
Proteger a ese omega.
Porque si alguien intenta llevárselo…
tendrá que enfrentarse primero con el alfa más peligroso del reino.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3 Un secreto que no debería existir

La sala de interrogatorios quedó en silencio después de las palabras de Darian.

El hombre atado a la silla respiraba con dificultad.

Sangre seca cubría su labio inferior y parte de su mejilla, pero aun así mantenía una expresión obstinada.

Aren Solaris lo observaba con calma.

No había ira en su mirada.

Ni miedo.

Solo curiosidad.

—Dijiste que alguien me busca —dijo finalmente.

Darian permanecía apoyado contra la pared, con los brazos cruzados y una expresión pensativa.

—Así parece.

El beta detrás de Aren tragó saliva.

—Esto no tiene sentido…

Aren ignoró el comentario.

Su atención seguía en el prisionero.

—¿Quién te envió?

El hombre soltó una pequeña risa.

—Aunque te lo dijera… no lo creerías.

Darian se acercó lentamente.

Su presencia cambió la atmósfera de la habitación.

El prisionero dejó de reír.

—Te haré otra pregunta —dijo Darian.

Su voz era tranquila.

Pero había algo en ella que hacía que las personas obedecieran.

—¿Quién te envió?

El hombre dudó.

Sus ojos se movieron hacia Aren.

Luego hacia Darian.

Finalmente escupió sangre al suelo.

—No importa.

Darian suspiró suavemente.

—Eso es una pena.

En un movimiento rápido, tomó al hombre por el cuello de la camisa y lo levantó ligeramente de la silla.

El prisionero palideció.

—No tengo mucha paciencia —continuó Darian.

El hombre temblaba ahora.

—Y tampoco mucho tiempo.

Aren habló entonces.

—Darian.

El alfa lo miró.

—¿Sí?

—Bájalo.

Hubo un momento de silencio.

Luego Darian obedeció.

El hombre cayó nuevamente contra la silla, respirando con dificultad.

El beta parpadeó sorprendido.

Que Darian Valerius escuchara a alguien…

No era algo común.

Aren se acercó al prisionero.

—No viniste a matarme.

—No.

—Entonces tu misión era capturarme.

El hombre no respondió.

Pero su silencio era suficiente.

Aren inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Por qué?

El hombre levantó la mirada.

Por primera vez parecía verdaderamente inquieto.

—Porque tú…

Se detuvo.

Sus labios temblaron ligeramente.

—No deberías existir.

El beta frunció el ceño.

—Ya dijiste eso.

Aren permaneció tranquilo.

—Explícate.

El prisionero negó lentamente.

—No puedo.

Darian se apartó de la pared.

—Eso significa que alguien más vendrá.

Aren lo miró.

—Probablemente.

El beta palideció.

—¿¡Probablemente!?

Darian sonrió ligeramente.

—Esto apenas comienza.

El prisionero comenzó a reír.

Una risa baja y amarga.

—No entienden…

Aren lo observó.

—¿Qué cosa?

El hombre lo miró fijamente.

—Cuando ellos vengan…

Sus ojos se llenaron de miedo.

—Nadie podrá detenerlos.

El silencio volvió a llenar la sala.

Finalmente, el guardia habló.

—¿Qué hacemos con él?

Darian respondió sin pensar.

—Encerrarlo.

Aren negó suavemente.

—No.

Todos lo miraron.

—Si realmente vino por mí —continuó Aren— entonces quiero hablar con él más tarde.

Darian levantó una ceja.

—Eres muy confiado.

—No.

Aren respondió con calma.

—Solo soy lógico.

Darian lo observó unos segundos más.

Luego soltó una pequeña risa.

—Eso me gusta.

El beta suspiró.

—Esto se está volviendo un desastre.

Salieron de la sala de interrogatorios poco después.

Los pasillos del palacio estaban más silenciosos ahora.

La mayoría de los guardias se habían desplegado por el edificio.

El ambiente seguía tenso.

Aren caminaba al frente.

Darian lo seguía.

El alfa no apartaba la mirada de él.

Finalmente habló.

—Ese hombre tenía miedo.

Aren respondió:

—Sí.

—No de mí.

—Lo noté.

Darian inclinó ligeramente la cabeza.

—Eso es interesante.

El beta caminaba detrás de ellos.

—¿Qué es interesante?

Darian respondió sin mirar atrás.

—Que alguien esté más aterrorizado de quien lo envió… que de mí.

El beta guardó silencio.

Aren habló entonces.

—¿Qué fue lo que dijo antes?

Darian lo miró.

—¿Antes?

—Cuando susurró.

Hubo una pausa.

Darian lo observó unos segundos.

—Dijo algo curioso.

—¿Qué cosa?

El alfa respondió lentamente.

—Dijo que el sanador con aroma a girasoles finalmente había aparecido.

Aren se detuvo.

El beta frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

Darian respondió:

—Eso es lo que me gustaría saber.

Aren reanudó su caminata.

—No significa nada.

Pero Darian no parecía convencido.

—Tal vez.

Siguieron caminando en silencio durante varios minutos.

Finalmente llegaron nuevamente a la enfermería.

Aren se giró hacia Darian.

—Deberías descansar.

El alfa apoyó una mano contra la puerta.

—¿Siempre eres así?

—¿Así cómo?

—Tranquilo.

Aren respondió con una simple frase.

—Entrar en pánico no resuelve problemas.

Darian sonrió.

—Eso es cierto.

El beta murmuró:

—Pero a veces ayuda a liberar estrés.

Ninguno de los dos respondió.

Aren comenzó a preparar nuevas medicinas.

El sonido de frascos y morteros llenó la habitación.

Darian lo observaba.

Había algo en ese omega que no lograba entender.

No era solo su actitud.

Ni su aroma.

Era algo más profundo.

Algo que despertaba su curiosidad.

—Aren Solaris.

El omega levantó la mirada.

—¿Sí?

—¿Siempre has trabajado aquí?

—Sí.

—¿Desde cuándo?

Aren pensó unos segundos.

—Desde hace seis años.

—¿Antes de eso?

—Estudiaba medicina.

Darian lo observó en silencio.

—¿Tu familia?

Aren respondió mientras trituraba hierbas.

—No tengo.

El beta levantó la cabeza.

—Eso no es cierto.

Aren lo miró.

—No recuerdo.

La habitación quedó en silencio.

Darian lo observó con más atención.

—¿No recuerdas?

—No.

—¿Nada?

Aren negó ligeramente.

—Solo fragmentos.

Darian apoyó los brazos sobre la mesa.

—Eso es muy conveniente.

Aren levantó una ceja.

—¿Para quién?

El alfa sonrió.

—Para alguien que claramente está siendo buscado.

Aren no respondió.

Pero por primera vez…

Parecía estar pensando.

Porque si alguien realmente estaba enviando asesinos para capturarlo…

Entonces tal vez había algo en su pasado que él mismo desconocía.

Algo que había sido olvidado.

O quizás…

Borrado.

Y en algún lugar del reino…

Alguien estaba esperando.

Esperando el momento perfecto.

Para reclamar algo que creían suyo.

Y ese algo…

Era Aren Solaris.

...****************...

¿Qué creen que significa que Aren “no debería existir”? 🌻

El prisionero mencionó al sanador con aroma a girasoles…

¿Será solo una coincidencia o alguien realmente está buscando a Aren?

Me gustaría leer sus teorías en los comentarios.

¿Quién creen que está detrás de todo esto?

Con cariño,

tu autor, Annyely.

1
Annyely
“¡Gracias por leer! Me alegra que te esté gustando. ¿Hay algún personaje que te llame más la atención?”
Annyely
Gracias por leer ✨
Si te gustó el capítulo puedes dejar un comentario o un me gusta, eso ayuda mucho a que la historia llegue a más lectores.
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