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La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:197.6k
Nilai: 4.3
nombre de autor: Eva Belmont

Isadora Valença creía vivir un matrimonio perfecto… hasta descubrir que su marido la engañaba con su mejor amiga.

Poco tiempo después, un accidente la hace desaparecer.
Para todos, Isadora murió.

Años más tarde, regresa como Lívia Montenegro, una mujer fría, poderosa e irreconocible. Con una nueva identidad y un imperio en sus manos, su único objetivo es ajustar cuentas con el pasado.

El destino la pone nuevamente frente a frente con Adriano Bastos, el hombre que la destruyó. Arrepentido y marcado por la culpa, se enamora de Lívia… sin saber que ella es la esposa que cree haber perdido para siempre.

Entre venganza, deseo y sentimientos sin resolver, Isadora debe decidir:
¿revelar la verdad… o hacerlo pagar hasta el final?

Una historia de renacimiento, poder femenino y venganza emocional.

NovelToon tiene autorización de Eva Belmont para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

Isadora salió del restaurante sin recordar haberse levantado de la silla.

El aire frío de la noche golpeó su rostro como un choque tardío de realidad. Las luces de la calle parecían distantes, irreales, como si el mundo hubiera perdido nitidez de repente. Caminó hasta el coche en automático, los pasos demasiado firmes para alguien que acababa de tener la vida implosionada.

Entró, cerró la puerta y se quedó allí, parada.

Las manos reposaban en el volante, pero no temblaban. Eso la asustó más que cualquier reacción explosiva. Esperaba llorar. Gritar. Sentir rabia. Pero había solo un vacío pesado, opresor, como si alguien hubiera arrancado algo esencial de dentro de ella y dejado un espacio hueco en su lugar.

Isadora encendió el coche y siguió por las calles sin destino cierto. No quería ir a casa. No quería enfrentar el silencio del apartamento, ni el olor de Adriano impregnado en los muebles, ni la taza de café olvidada en el lavabo.

Un año.

La palabra resonaba en su mente como un martillo insistente.

Un año de miradas desviadas. Un año de noches sola. Un año de mentiras dichas con naturalidad aterradora.

Estacionó en una calle tranquila y apagó el motor. Cogió el celular en el bolso. Había varias llamadas perdidas de Adriano. Tres mensajes no leídos.

Isadora no abrió ninguno.

En cambio, accedió a las fotos de la galería. Pasó por imágenes antiguas, de viajes, aniversarios, momentos felices que ahora parecían pertenecer a otra vida. En una de las fotos, Clara aparecía al lado de ellos, sonriendo, abrazada a Isadora, mientras Adriano envolvía a ambas con un brazo.

El mareo vino de repente.

Isadora bloqueó la pantalla y respiró hondo. Por primera vez desde que escuchó la verdad, algo se formó con claridad dentro de ella: necesitaba ver por sí misma. No las palabras de Clara. No los mensajes fuera de contexto. Necesitaba observar a Adriano. Oír. Esperar. Entender hasta dónde llegaba la traición.

Cuando finalmente decidió volver a casa, ya pasaba de la medianoche.

El apartamento estaba oscuro, silencioso demás. Isadora entró despacio, como si temiera despertar a alguien — o a alguna cosa. Se quitó los zapatos, dejó el bolso sobre el aparador y caminó hasta la sala.

Adriano estaba sentado en el sofá, el celular en la mano, la expresión tensa.

— ¿Dónde estabas? — preguntó así que la vio.

Isadora lo observó con ojos nuevos. El tono preocupado. La postura ensayada. Todo parecía… entrenado.

— Con Clara — respondió, simplemente.

Ella percibió el instante exacto en que algo cambió en el rostro de él. Fue rápido. Un microsegundo de rigidez antes de que la sonrisa surgiera.

— Ah… — dijo él. — ¿Ella está bien?

Isadora sintió el estómago revolverse.

— Está — respondió. — Embarazada, inclusive.

El silencio que se siguió fue ensordecedor.

Adriano parpadeó una vez. Dos.

— ¿Embarazada? — repitió, fingiendo sorpresa. — No sabía.

Isadora sostuvo la mirada de él por algunos segundos. Buscaba cualquier fisura. Cualquier error. Pero Adriano era bueno en lo que hacía. Siempre lo había sido.

— Ella parecía nerviosa — añadió Isadora, caminando hasta la cocina. — Dijo que necesitaba conversar conmigo.

— ¿Sobre qué? — él preguntó, siguiéndola.

Isadora abrió el refrigerador, cogió una botella de agua y bebió algunos sorbos antes de responder.

— Sobre la vida — dijo, vagamente.

Adriano asintió, aliviado de más.

— Clara siempre fue intensa — comentó. — Tú sabes.

Isadora cerró la botella con cuidado excesivo. Quería gritar. Quería reír. Quería preguntar cómo él conseguía mentir con tanta facilidad. Pero no hizo nada de eso.

— Estoy cansada — dijo, por fin. — Voy a dormir.

— Isa… — Adriano se acercó. — Pareces extraña hoy.

Ella se giró hacia él lentamente.

— ¿Extraña? — repitió, con una sonrisa suave. — Tal vez solo esté creciendo.

Él rió, sin entender.

En el cuarto, Isadora se acostó al lado de él, manteniendo una distancia mínima entre sus cuerpos. Adriano se durmió rápido, como siempre. Ella permaneció despierta, observando el techo, contando las propias respiraciones.

Cuando tuvo certeza de que él dormía profundamente, estiró el brazo con cuidado y cogió el celular de él en la mesa de noche.

El corazón latía fuerte ahora.

El aparato estaba desbloqueado.

Isadora abrió los mensajes. No necesitó buscar mucho. El nombre de Clara estaba allí, en lo alto de la lista, con una notificación reciente.

Ella abrió la conversación.

Las palabras confirmaban todo lo que Clara había dicho — y mucho más. Declaraciones, promesas, planes. Mensajes intercambiados mientras Isadora dormía al lado de él. Fotos que hicieron su garganta arder.

Un mensaje, en especial, hizo su sangre helar.

“Después de que resuelva esto con ella, estaremos juntos de verdad.”

Isadora apagó el celular y lo colocó exactamente donde estaba.

Se acostó nuevamente, de espaldas para Adriano, sintiendo algo nuevo nacer dentro de sí.

No era tristeza.

No era amor.

Era decisión.

En aquella noche, Isadora Valença dejó de ser solo una mujer traicionada.

Ella comenzó, silenciosamente, a desaparecer.

1
Elena Franco
Bonita historia
Yanira Mendoza
Sigo sin entender quién la mando a matar 🤭
Maria Drpic Gallardo
para mí gusto diálogos demasiado rebuscados y simplemente me agotaron y llegó hasta acá, se que me queda poco para llegar al final, pero no tengo paciencia 🤭😊🇨🇱🇨🇱🇨🇱
Maria Drpic Gallardo
a mí me gusta las narraciones más ágiles, hablan siempre lo mismo y bno avanzamos, el cuento de nunca acabar, la persona que escribe la historia no se da cuenta de que aburre?
Alejandra Sanchez
bien
Niniam Betzaida Reyes Rangel
LA NARRATIVA EXPECTACULAR. ÚNICA Y DIFERENTE
MAYI
Solo con el echo de escribir una novela ya es un reto ☝️☝️. Exitos futuros 🙏🙏
MAYI
Una novela distinta a la acostumbrada a leer, muestra la supervivencia de alguien que nunca existió en la vida de la persona que creía amar y luego su renacimiento como el ave fénix, muy sencilla pero firme la protagonista 👏👏
Ventura Calcaneo
Ya no leo más m arto su drama
Ventura Calcaneo
Ya me aburrió esta mujer ni k fuera la primera ni la última mujer traicionada en el mundo está paranoica
Ventura Calcaneo
Si kien fue
Isabel Martín
Es una buena historia, felicidades autora 🤗
Maria Soto Schiller
Mas enredada que plato de espaguetis, ¿porque Clara llevaba el apellido de Adriano, quien provocó el incendio, quien la rescató ...ufff y muchas dudas más, me podría haber gustado ya que empezó muy bien pero la escritora se enredó entre tantos líos...
Maria Soto Schiller
Siii mas y mas de lo mismo, .e estoy saltando párrafos para terminarla luego, aparte que hay cosas que o entiendo cómo Clara tiene el mismo apellido de Adriano, equivocado la rescatódel incendio quien era, donde la llevó....tengo muchas interrogantes,,, además los tres era solos sin familia???? raro me parece
Maria Soto Schiller
por qué Adriano y Clara tienen el mismo apellido, ellos se casaron??
Leonor Marino
pregunta tonta ¿por qué escribir desconfortable en lugar de incómodo?
Mari Cruz
🙄Ya me aburre 😏
Marta Bettucci
y el final de terror.....
Marta Bettucci
super aburrida....iba salteando hojas.....no me quedo claro lodel accidente, del incendio ni de quien la salvó.
MargaraMaria Correa Escobar
yo me he dado cuenta que tiene el mismo apellido de el y supongo que se casó con ella
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