Charlotte Ricci, huérfana criada en un orfanato de monjas, sale al mundo a los 18 años para trabajar 6 meses —si no encuentra su lugar, se convertirá en monja. Sin saberlo, se hace asistente de Marcelo Romano, CEO cuyo imperio es fachada de la mafia.
Marcelo siente una obsesión por la inocente Charlotte, pero su interés despierta enemigos que buscan destruirlo usando ella como arma. Cuando comienzan las amenazas, descubren que su orfanato guarda secretos antiguos ligados a la mafia y que Charlotte es heredera de un legado peligroso.
Ahora deberán enfrentar traiciones y el peso de un destino escrito en sangre, mientras ella decide entre su antiguo hogar y el hombre que ha robado su corazón.
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La Llamada
En la empresa de Tecnología Romano, estaba un hombre furioso en su oficina apunto de explotar contra su asistente
—¡Que Creías que no me enteraría que estabas por pasar información a la competencia! —gritaba molestó a la mujer frente a él
—N...no je...fe, jam...as quise hacer eso —se excusaba ella, pero el tenía las pruebas contra ella, la miraba furioso, las venas se le saltaban de todos lados y la sangre le hervía, quería sacar su arma y darle un disparo en la cabeza, por qué el jamás deja ni permite que lo traicionen, pero si se encargaría de destruirla, se aseguraría de que nadie más la contraté en todo Italia
—Es mejor que te larges por las buenas, por qué no sabes de lo que soy capaz, ahora tienes 5 minutos para recoger tus cosas y lárgate de mi empresa —le espetaba, y la mujer con la mirada baja salía en silenció para irse de ahí, antes de que le pasará algo, pero sabía que debía dejar Italia ya que ahí jamás volvería a encontrar trabajar, al menos uno decente no
Por otro lado Marcelo daba la orden de que quería una nueva asistente, y que fuera investigada hasta cuándo iba al baño.
—Ya te tengo a la asistente —decia Lorenzo el mejor amigo y socio de Marcelo
—¿Si?, Quien es —preguntaba sin levantar la vista para ver la información
—Es la chica perfecta, acaba de dejar el orfanato, tiene promedios excelentes, reconocimiento de primer lugar y la mejor de su clase, vive en el centro de la ciudad y sobre todo ella está alejada del mundo al que perteneces —decia Lorenzo a su amigo, este solo asentía
—Ok, contratala, Pero déjale claro que son dos meses de prueba y que yo me muevo rápido y que me gusta la responsabilidades y sobre todo la puntualidad y odio el desorden —le recordaba a Lorenzo, el asentía saliendo de ahí para hacer la llamada y agendar la cita para el día siguiente
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Mientras tanto Charlotte recibía una llamada de un número privado, al celular que le había dado la madre superior para que se mantuviera en contacto, y por qué sabía que lo necesitaría.
«Llamada Privada»
-¿Alo?
-La señorita Charlotte Ricci
—Si, quien habla
-Le hablo de tecnología Romano, para agendar la cita para el trabajo que solicito como asistente
-Si, claro dígame
-Puede presentarse mañana a las 9 de la mañana
-Si claro, ahí estaré
-Perfecto, la veo mañana
«Fin llamada»
Charlotte estaba feliz por qué ya tenía su primer trabajo y también en dos meses tendria la oportunidad de ingresar a la universidad para estudiar negocios o algúna carrera que se le parezca..
Esa noche ella durmió tranquilamente en su nuevo hogar, dónde el silencio reinaba, aunque le costó hacerse a la idea de que a partir de esa noche el silenció y la soledad serían su única compañía por las noches...
Despertó Temprano el sol aún no se asomaba y ella ya salía de la ducha envuelta en una bata lista para vestirse para el gran día en su nuevo trabajo, miro su ropa y quería algo que fuera con ella, pero mostrara su responsabilidad y sobre todo que no mostrara jamás de más, se colocó un conjunto de los que la madre superior le habia regalado antes de irse del convento, era una falda gris de tubo hasta un poco arriba de sus rodillas, una camisa blanca y el saco gris, se colocó unas medias debajo y sus tacones, se colocó solo máscara de pestañas y un poco de gloss, jamás necesito más y tampoco le interesaba aprender a ponerse más, su cabello largo y lacio lo dejo suelto, se miró al espejo aún y a pesar de que no era su estilo de ropa, sabía que debía verse bien para trabajar en una empresa como la de tecnología Romano, Joaquín se ofreció a llevarla a su primer día y ella feliz acepto, ya lista lo esperaba y el llegó puntual por ella
—Te vez hermosa —le decía dejando un beso en su mejilla
—Gracias Joaquín, aunque estoy nerviosa —respondia ella con una sonrisa
—Tranquila si, todo saldrá bien, y si algo no te gusta me llamas y vengo por ti —ella asentía, mientras Joaquín ponía en marcha el auto hacia la empresa