NovelToon NovelToon
Una Jugada Del Destino

Una Jugada Del Destino

Status: En proceso
Genre:Triángulo amoroso / Reencuentro / Amor eterno / Romance
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Abigail Limón

La vida de Ricardo parece estar completa, tiene una novia hermosa y un empleo prometedor pero un día al reencontrarse con un amor del pasado se dará cuenta que su vida había estado vacía todo ese tiempo. Sin dudarlo más tiempo decide recuperar el amor de aquella mujer que alguna vez tiempo atrás lo había sido todo para él, aunque no le será del todo fácil.

NovelToon tiene autorización de Abigail Limón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

la cita

—Júrame que siempre estaremos juntos —dijo en apenas un susurro, su voz cargada de una fatiga emocional que hacia que incluso le fuera difícil respirar. 

Odiaba ver las manchas de lágrimas en su rostro, sus hermosos ojos delineados por una linea roja y como nuevas lágrimas se asomaban en ellos. Un nudo se formó en mi garganta, yo solo quería verla feliz; deseaba protegerla y lo haría, tenía esa convicción, yo la protegería de quien fuera, incluso de su propia madre.

—Te lo juro, siempre estaremos juntos. Angie , tu eres y siempre serás el amor de mi vida. 

Era el cuarto día de nuestras vacaciones; las cosas iban relativamente bien, salvó por el pequeño detalle de que la mayor parte de mi atención directa o indirecta, iba dirigida a Angie , aunque no lo demostrará e hiciera todo lo posible por no hablarle y ella por su parte hiciera lo mismo. 

—Hola Dafne —salude y me senté al lado de la pequeña que no parecía estarla pasando del todo bien, la pequeña tenía una mueca de fastidio que me parecía adorable —. ¿Por qué te ves tan molesta?

—Es que yo quiero salir a la calle a comer un helado a donde fuimos ayer con el tío Sergio, pero mi mamá no quiere, dice que ella no sabe llegar. 

No tenía idea de que él día anterior ellos habían salido juntos, de hecho Mónica me había dicho que estábamos solos en la casa, pero supuse que Sergio habría ido a algún bar y Angie  a pasear con los niños. Un látigo cruzó mi espalda, estaba celoso no tenía caso que lo negará. 

—¿Qué te parece si yo trató de convencer a tu mamá para que vayamos? —los ojos de Dafne se iluminaron, grandes y preciosos como los de su madre. 

—De verdad. Ire a ponerme los zapatos —dio dos saltos lejos del asiento que me hicieron reír. 

—Espera, primero iré a convencerla. 

—Está bien. 

El ánimo de Dafne decayó un poco. Yo solo puse mi mano en su cabeza y revolví su cabello, alguna vez vi en una película que eso se hace para animar a los niños. 

—No te desanimes. Verás que si va a querer. 

Yo no soy un hombre al que le gusten los niños, de hecho con Mónica teníamos un acuerdo, nada de hijos. La idea en un principio fue de ella, “un embarazo arruinaría mi figura y no querrás tener a una mujer gorda y llena de estrías encima tuyo o sí” decía; en realidad no me veía a mi mismo cambiando pañales y cargando un bebé. Pero ver a Angie  en esa faceta de mamá, con unos niños saltarines y muy parecidos a ella, removía mi interior con un cálido cosquilleo naciente en el pecho. 

La puerta de la habitación estaba entreabierta, de fondo sonaba romance en re sostenido, sin ser yo consciente, mis dedos comenzaron a moverse tocando una guitarra invisible, hacia tiempo que no lo hacía, a Monica no le gustaba esa música y no conocía a nadie que le gustará, pero Angie  seguía conservando ese gusto, y eso me hacía sentirme más identificado con ella. Tres golpes a la puerta fueron suficientes para llamar su atención. 

—¡Adelante! —la escuché decir desde el interior. El pequeño Emir estaba en la cama jugando con un avioncito. Ella estaba parada frente al espejo acomodando su cabello en un moño alto; usaba un vestido negro de esos que llaman vestido princesa, (al menos asi me habia dicho Mónica alguna vez) pero este era corto un poco más arriba de la rodilla; con un cinturón blanco que delineaba su cintura. No podía creer como podía verse tan hermosa con un vestido tan sencillo, pero ahí estaba yo, con la boca seca y el calor corriendo por mis venas —¿Qué sucede, Ricardo? —me preguntó mirándome sonriente desde el espejo. 

Me aclaré la garganta y con un tono casual intenté ocultar que comenzaba a volverme loco. 

—Solo venía a invitarte a dar una vuelta, ya sabes para que los niños se distraigan. 

—Ay si, eso sería genial, para que se cansen y me dejen dormir tranquila en la noche —me reí, no solo por la broma, contra el pronóstico que me había hecho, ella había aceptado—. Pero como Moni quiere salir, si viene de la calle. Fue de compras ¿no? 

—Si, aún no llegan. 

—Ah, quieres que vayamos a encontrarnos con ellos. 

No pude evitar notar que ella se desanimó con la idea, lo más probable es que ella no quería ir al centro comercial y yo tampoco, de hecho por esa razón Mónica se había ido con su hermano. 

—No. Pero podemos ir a la plaza, compramos un helado para los niños. 

—Pero… ¿y si Moni se enoja? —me cuestionó mostrando preocupación. A mí también me preocupaba, aunque solo un poco; la relación con Mónica ya iba decayendo y en ese momento solo me importaba pasar tiempo con Angie, el mundo entero podía colapsar pero yo sería feliz con tener una cita con ella. 

—No tiene porque. Eres su amiga y sabe que nosotros… nosotros nos conocemos desde hace mucho, es normal que queramos ponernos al día. 

—Está bien —me dijo tras pensarlo un poco y esbozando un ligero gesto de emoción —, pero con una condición — en ese momento, tras mirar el brillo en sus ojos yo hubiera aceptado cualquier cosa que ella me pidiera —, no le digamos nada a Moni, no quiero tener un problema con ella. 

Yo solo asentí satisfecho. La mención de Mónica me hizo despertar un poco de esa ensoñación, pero solo un poco.  Tenía una vida formada, tenía una novia hermosa, un departamento propio y un buen empleo, pero no me había dado cuenta del vacío que sentía hasta que ella apareció. Había pasado los días sin acercarme tanto a ella, tampoco hablarle pero su sola presencia a mi alrededor llenaba mi mundo y me hacía más feliz. Angie había removido mi mundo en solo unos pocos días. 

—¿Quieres probar? Está delicioso —Angie estaba frente a mi ofreciéndome probar su helado. Me reí y acepté, envuelto en esa atmósfera de familiaridad y complicidad que habíamos formado, era como si el tiempo no hubiera pasado o quizás más bien como si nosotros nunca nos hubiéramos separado —te gusto ¿verdad? 

—No está mal —respondí sin dar mucho crédito, ella sabía que estaba bromeando —prueba el mío. 

—Mmm, está rico. La próxima vez pediré uno igual. 

Angie volvió su atención a su propio helado al tiempo que observaba a Dafne y Emir lanzándose por el tobogán. Habíamos dado un paseo por el malecón y justo antes de regresar a la casa tomando una ruta alterna encontramos un parque con algunos juegos, los niños saltaron emocionados y yo no podía negarme.

—Entonces eres gerente comercial del papá de Moni. 

—Si, en la sucursal de Oriente. 

—Yo estoy en la sucursal de Plaza Oro. En el área de recursos humanos. 

—Y… ahí conociste a tu esposo —tenía que preguntar, Mónica me había dicho que estaba divorciada, pero no podía evitar querer saber más. 

—No —. Ella rió bajito —Tengo solo un año trabajando ahí. Él no pasaba mucho tiempo en casa y yo necesitaba más. Ni siquiera fue a firmar el divorcio —. Pude notar algo sombrío en sus palabras, ella hablaba con nostalgia. Me sentí culpable por recordarle algo que le causaba pena, quise abrazarla, decirle que ahora yo estaba con ella —¿Y tu? ¿Cuándo vas a hacer formal el compromiso con Moni? 

—La verdad, no hemos pensado en eso —le dije, sin mencionar que Mónica y yo teníamos algunas diferencias que se estaban volviendo una molestia para la relación—. No creo que sea el momento para un compromiso. 

—Es bueno que no lo tomen a la ligera, a veces hacemos las cosas en el calor del momento y no resulta como uno espera —. Acaso hablaba por experiencia propia. Sentirme celoso era algo que me pasaba a menudo en esos días, solo que era absurdo que me sintiera celoso por alguien que ni siquiera conocía —. Aunque déjame decirte que si esperas demasiado alguien más podría adelantarse.

Una carcajada salió de mi, ella había vuelto a esa actitud juguetona. El cielo comenzaba a teñirse de rosa y naranja, en cualquier momento iba oscurecer. 

—Creo que debemos volver —dijo de repente poniéndose de pie yo solo la imité lejos de ser lo que realmente quería. Una oleada de emociones golpeaban en mi interior cuando mis ojos se encontraron con los suyos, ella me miraba de esa forma, como me había visto en el aeropuerto, como lo hacía cuando éramos unos adolescentes de diecisiete, como cuando eramos novios… ella esperaba que la besará.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play