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Mi Hija Es La Villana Sangrienta

Mi Hija Es La Villana Sangrienta

Status: En proceso
Genre:Madre soltera / Embarazo no planeado / Hijo/a genio / Reencarnación / Transmigración / Villana / Poli amor
Popularitas:392k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Isabella Busutil

Soomin nunca imaginó que reencarnaría como la madre de la villana más temida en una historia de fantasía oscura. Atrapada, debe proteger a su hija de un destino sangriento mientras huye de la persecución del emperador. Pero entre la maternidad, el peligro constante, y un amor que nunca esperó sentir, descubrirá que cambiar el destino no será tan fácil. ¿Podrá salvar a su hija de convertirse en la villana sangrienta... o el destino es inevitable?

NovelToon tiene autorización de Isabella Busutil para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

2. Plan de huida (Parte II)

Nunca en toda mi vida había respirado un aire tan limpio como este.

Inspiré y exhalé hasta llenar mis pulmones por completo y fue la mejor sensación del mundo. Definitivamente me encontraba en un mundo de fantasía, ya no podía negarlo.

El cielo era tan azul como si estuviera pintado en lienzo, y el pequeño bosque que rodeaba la cabaña me incitaba a adentrarme cada vez más y descubrir los secretos que guardaba. Miré fijamente mi entorno descubriendo cada detalle, sosteniendo a la bebé en mis brazos, la cual no dejaba de observar el exterior con igual curiosidad.

De hecho, había notado que era una niña muy tranquila. Apenas lloraba y a veces sentía como si me entendiera de alguna forma.

—No se acerque demasiado al bosque mi señora —espetó una joven voz a mi espalda. Ni siquiera había notado que caminaba al bosque inconscientemente. Noté que una verja de madera rodeaba toda la propiedad, seguramente para impedir la entrada de los animales salvajes.

—Lo siento —declaré con fingida timidez y enseguida volví hacia la sombra de un enorme árbol donde las sirvientas habían colocado una manta para sentarse.

Debía fingir ser una mujer ingenua y tímida, así esas mujeres bajarían un poco la guardia.

Esta vez, la mujer que me acompañaba era mucho más joven que las demás. Asumí que seguramente debía tener mi edad. Si no me equivoco, la madre de Eris la había tenido con solo 18 años.

Me senté en la manta con la espalda recostada a la madera del árbol y suspiré profundamente, algo relajada. Debía asegurarme de no olvidar la hermosa sensación que sentía al estar en el exterior. Si mi plan no funcionaba, de seguro no volvería a ver la luz del sol en lo que me queda de vida.

Le dí un vistazo a la bebé y noté que se estaba quedando dormida.

—Es una niña muy tranquila —dijo la sirvienta sentada cerca de mi— Aún no le ha puesto nombre. ¿Ya sabe cómo la llamará?

Fruncí el ceño pensativa ante su comentario. La verdad es que había intentado evitar ese tema en especial. No quería encariñarme con esta niña, ya que tenía pensado abandonarla aquí. La verdad es que viajar con una bebe recién nacida sería muy contraproducente, además de que sería fácilmente encontrada.

—No lo sé —admití un tanto triste.

—Debe asegurarse de ponerle un nombre antes de que el emperador llegue.

Ante aquellas palabras, miré a la joven sirvienta. Era la primera vez que las escuchaba hablar del emperador. Lo cual rectificó de inmediato mis sospechas. Todas ellas trabajaban para él.

Al parecer ella notó el error que había cometido porque de inmediato cubrió su boca arrepentida e intentó retractar sus palabras.

Aunque ya era demasiado tarde.

Me hice la boba, como si no hubiera entendido sus palabras. Eso la tranquilizó un poco y para distraerse empezó a hablar del clima y el paisaje. Yo le seguí la corriente con fingida inocencia, aunque en el fondo no dejaba de pensar en mis posibles vías de escape.

Ya en el atardecer, nuevamente en mi habitacion comencé a maquinar el plan de huida definitivo. Mientras la bebé dormía en su cuna, yo me encontraba sentada en el escritorio con los codos apoyados en la madera y una expresión pensativa marcando mis gestos.

Aún estaba un tanto débil por el parto, por lo que debía evitar de cualquier forma luchar contra ellas. Mi habitación se encontraba en el segundo piso, para bajar por la ventana necesitaría algún tipo de amarre lo suficientemente fuerte para soportar mi peso. Esas malditas me subestimaban. Ni siquiera vigilaban el exterior, solo el interior de la casa.

Eso era una ventaja para mi. Ellas no esperarían que una débil mujer como yo pudiera superar la altura entre la ventana de mi habitación y el pasto del jardín. Lo que no sabían es que en mi vida pasada practicaba mucho deporte y alpinismo en la escuela. También solía practicar esgrima en el dojo de mi padre, por lo que mis conocimientos en el uso de la espada se mantenían marcados en mi mente.

La única desventaja es que este cuerpo tenía el aspecto de nunca haber hecho ejercicio en toda su vida. Luego resolvería ese detalle más adelante, cuando ya estuviera fuera de peligro.

Miré nuevamente a la bebé y noté que ya estaba despierta. Estaba sentada en la cuna, observándome fijamente como si me estuviera reprochando por pensar en abandonarla.

—No tengo más opción —admití un tanto triste, como si ella pudiera entenderme. Algo que claramente era imposible, aunque a veces me diera esa sensación.

Unos golpes en la puerta me alertaron de inmediato y no tarde en notar la figura de la joven sirvienta adentrándose en la habitación sosteniendo una bandeja de humeante estofado en sus manos.

La colocó justo en mi escritorio y yo le agradecí con una sonrisa amable.

Agarré los cubierto y dispuse a devorar todo lo que había, después de todo necesitaría todas las fuerzas que pudiera reunir, pero me detuve al notar que la sirvienta seguía parada a mi lado. Lo cual me extrañó, normalmente me dejaban la comida y se retiraban de inmediato.

—¿Qué ocurre? —le pregunté un tanto confundida. Noté que una expresión algo triste marcaba su rostro.

—Mi señora, usted es una muy buena mujer —admitió algo arrepentida— Lo siento mucho, en verdad. Lamento no poder hacer nada para ayudarla.

Me sorprendí mucho al escuchar eso. Tuve el impulso de contarle sobre mis planes de huida pero detuve esos pensamientos de inmediato. No podía arriesgarme.

Permanecí en silencio, con una línea recta marcando mis mullidos labios. La sirvienta hizo una reverencia rápida y evitando mi mirada, se retiró de la habitación casi corriendo.

Una vez sola nuevamente, suspiré un tanto agotada. Realmente me vendría bien una aliada, pero no tenía tanto tiempo para asegurarme de que era confiable. En cualquier momento podría aparecer el emperador y en ese instante estaría condenada.

—Está bien Soo Min —me dije a mi misma, intentando calmar los repentinos nervios que me envolvieron de pies a cabeza— Todo estará bien. Saldrás de esta como sea.

1
Aniramairos
Seguro es la tipa que le hacía bullying.
Adirom
agitaron
Adirom
aceptadas ❌
acertadas ✅
Adirom
desnudó ❌
desanudó ✅
Anyela samira Nazareno caicedo
la verdad me hizo reír esta parte 😂.
Rebecca H
que tonto
luna tenía que morir
Era difícil que volviera ser un humano completo
tantos años de elfo y no darse cuenta
Rebecca H
sacarracatelas
como puede ser posible??
Rebecca H
yo quiero una hijita asiii
Rebecca H
esa bebé es la protagonista.
segurísimo
Rebecca H
yo creo que es muy pero muy difícil que una persona tan rota como luna se recupere.
siempre quedarán cicatrices imposibles de sanar...
creo que fue lo mejor para la inocente luna.
aunque Calixto no lo comprenderá
Rebecca H
que hermoso y bello sentimiento.
seguramente la maldita loca escritora le pidió matar a su hijita.
pero ella no lo hará y al final espero que haga mier da a esa pinche diosa escritora por culera.
Rebecca H
como le podremos partir su madre a esta pinche diosa caprichosa
no es posible que juegue así con la vida y el alma de inocentes sólo porque alguien le dice que es una patética escritora.
Rebecca H
un mal rey
un mal gobernante que sacrifica a sus leales por una absurda obsesión
Rebecca H
culpa de Calixto por llevarla a ese lugar sospechando lo que es. una druida
Rebecca H
el padre de rude seguramente
Rebecca H
oye se le olvidó el rude
Rebecca H
jajajaja
la pequeña diosa vomitada
Grace Patricia Jacome Hidalgo
Excelente
Grace Patricia Jacome Hidalgo
y le hubiera sacado algo de la caja de ese tipo. igual el no era honorable al querer abusar de ella....digo...
Grace Patricia Jacome Hidalgo
sentada, acostada o como sea... sabiendo como es la vida de ella y la bebé... cómo pretende abandonarla...
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