Keile es el hijo de un estricto general toda su vida fue criado entre régimen reglas y perfección su ojos verdes siempre alerta siempre fríos y distante no omite errores si piel blanca y su cabello dorado no van encanja dentro de los estándares de soldado para el que fue creado a sus 24 años no conoce el amor lo concidera un distracción de lo que realmente importa sengu el.
Su nemesis Brayan hijo del más temido mafioso fue criado de forma muy distinta sin reglas sin estándares
Lejos de la perfección extrema y rodeado no solo de lujos también de amor de pies impecable ojos grises y complexión musculosa a sus 25 años es listo escurridizo estratégico su mente es analítica cuando debe
ambos comienza una rivalidad desde el jardín de infancia cuando Brayan derramó sin queres sobre la mochila de Keile un juego de uva desde entonces Keile lo a visto como un ejecutivo pero mientras el va enserio en querer hundirlo Brayan se divierte viendolo intentar y fracasar tomado todo como un juego
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Entré la ley y el crimen
Keile
El sonido del teléfono de Dante cortó el aire como un disparo. Dante hablo con su sonrisa habitúa derrapente la sonrisa callo reemplazada por una seriedad
En ese instante, la calidez de la cocina desapareció, reemplazada por una frialdad profesional que me recordó exactamente dónde estaba: en la guarida del enemigo.
Dante y Bryan no eran solo dos hermanos cocinando; eran los herederos del imperio criminal más temido del país. Y yo... yo era el soldado que juró proteger la ley que ellos rompen cada día.
—Se acabó el tiempo, Soldadito —dijo Bryan. Su voz, antes juguetona, ahora tenía el filo del acero. Se levantó con la elegancia de un depredador que ya no necesita fingir—. Mis hombres te escoltarán fuera de nuestro perímetro. Regresas a tu mundo, el mundo de los uniformes y las reglas.
Me puse en pie, sintiendo el peso de mi uniforme. Me sentía sucio, no por el polvo de la noche anterior, sino por haberme permitido olvidar, aunque fuera por un segundo, quiénes eran ellos. Me ajusté la guerrera, tratando de recuperar la rigidez que la academia me grabó a fuego, pero mi aroma a menta estaba revuelto, inestable.
Dante ni siquiera me miró mientras se preparaba para la reunión con su padre, el hombre que mi comando lleva años intentando poner tras las rejas sin éxito.
Antes de que me sacaran de allí, Bryan se interpuso en mi camino. Su presencia era abrumadora. Se acercó a mi oído y el contraste entre su aroma a bosque bajo la lluvia y la oscuridad de sus palabras me sacudió.
—No te confundas, Keile —susurró con una intensidad que hizo que mi Alfa interior se pusiera en guardia—. En tu mundo te enseñan a morir por una bandera que ni siquiera sabe tu nombre. En el mío, aprendemos a vivir por la sangre. Tú decides si quieres seguir siendo un peón o si quieres ser parte de la mano que mueve el tablero.
Me escoltaron hasta un vehículo blindado de cristales tintados. Mientras salíamos de la propiedad, vi a los hermanos subir a una camioneta negra custodiada por un ejército privado. Se dirigían a encontrarse con el patriarca de la mafia, el hombre que maneja los hilos de todo lo que yo juré combatir.
Al llegar al cuartel, el impacto fue brutal. Los muros de concreto, el eco de las botas sobre el pavimento y el saludo rígido de mis subordinados me parecieron, por primera vez, una prisión.
—Coronel, lo esperan en la sala de inteligencia —me dijo mi segundo al mando, entregándome un informe—. Tenemos nuevas coordenadas del objetivo principal.
Abrí el sobre. Era la ubicación de una de las rutas de la familia de Bryan. Mi deber era dar la orden de asalto, pero mientras miraba los mapas, solo podía pensar en la risa de Bryan y en la historia de la lasaña que Dante me había contado.
Estaba de vuelta en el lado "legal", pero mi mente se había quedado atrapada en ese bosque bajo la lluvia
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Estoy muy agradecido con esta obra, la disfruté demasiado, muchas gracias.