Nicolas Peltz, es un detective, que se convierte en el protector de Eva II, una creación genética, del científico Elias Vance, quien la creo con el fin de que sea un banco donante de órganos viviente para su hija biológica que sufre una enfermedad degenerativa. La existencia de Eva II sale a la luz después de que el laboratorio del doctor Vance, se incendiará. El detective Peltz se convertirá en el protector y defensor de Eva II, luchará para que la vean como humana y a la vez ella se convierte en una ayuda invisible para el detective para que no pierda la custodia de su hija de cinco años Clara. ¿Pelts conseguirá que se reconozca a Eva II como humana? ¿Eva II podrá vivir lo que es tener una familia? ¿Qué pasara cuando la verdadera Eva resurja? ¿La reconocerá como su gemela o la repudiará como fenómeno?
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Capitulo 20- Cena de gala del departamento de detectives.
🔶️NICOLAS
Las luces tenues del elegante salón bañaban con un resplandor dorado los uniformes de gala y los vestidos de noche.

Me presente impecable en un traje oscuro, escuchaba con una sonrisa discreta los elogios del Comandante Vargas. A mi lado, Eva, con un vestido elegante, del mismo color que mi traje, que resaltaba su mirada perspicaz, sonreía con orgullo, su mano cómodamente apoyada en mi brazo.
—Peltz.
Tronó el Comandante, levantando su copa.
—Su labor en el caso 'Luna Roja' ha sido ejemplar. Un detective de su calibre no se ve todos los días. Su instinto, su dedicación... Es usted un orgullo para esta unidad.
Varias voces se unieron en un aplauso. Me limitó a inclinar la cabeza en agradecimiento, sintiendo la suave presión de la mano de Eva. Ella me susurró:
—Te lo mereces, Nico.
Justo en ese momento, las puertas principales del salón se abrieron de nuevo y, entre el murmullo de la multitud, una figura irrumpió con una determinación arrolladora. Era Laura, mi exesposa, con un vestido rojo vibrante y una sonrisa forzada. Y a su lado, la razón de nuestro divorcio, mi antiguo compañero y ahora mi mayor dolor de cabeza, Marcos, con la misma sonrisa petulante que recordaba.
La sala, antes ruidosa, se sumió en un silencio incómodo. Laura, con la mirada fija en mi y en Eva, avanzó como una depredadora. Al llegar a nuestra mesa, sus ojos ardían.
—Vaya, vaya, Nicolás.
Dijo Laura, su voz un filo de navaja.
—Veo que no has perdido el tiempo. ¿Traes a tú muñeca para exhibir en tus cenas de éxito?
Marco, a su lado, solo sonreía, disfrutando del espectáculo.
La mire con una calma que la desarmó. Ni una fibra de mi ser se alteró, al sentir la mano de Eva entre las mias.
—Laura.
Respondi con un tono nivelado.
—No esperaba verte aquí. ¿Vienes de visita, quizás?
La indiferencia en mi voz picó a Laura como un aguijón. Sus ojos se desviaron hacia Eva, quien la observaba con una expresión serena, casi curiosa.
—¿Y qué hace aquí esta... perfección?
Espetó Laura, con un gesto despectivo hacia Eva, pero con un matiz de histeria.
—¡No es real, no puede serlo! ¡Ella es un clon! ¡Una abominación creada por algún científico loco!... ¡Solo esta para manipularte, Nicolás! ¡Mírala! ¡Es demasiado perfecta!
Un murmullo de incredulidad recorrió la sala. Marco intentó calmar a Laura, pero ella estaba fuera de sí.
—¡No es una persona, es un engaño! ¡Una maquina diseñada para hacerte creer que la vida es mejor, que los casos se resuelven solos! ¡No entienden el peligro que representa!.
Laura gesticulaba, su voz subiendo de volumen.
Antes de que pudiera siquiera procesar la acusación, el Capitán Mendoza, un hombre de rostro curtido y pocas palabras, se levantó de la mesa contigua.
—Con todo respeto, Laura, (dijo Mendoza, su voz grave pero firme). —Creo que te equivocas. Quizás la señorita Eva sea 'perfecta' a tu juicio, pero te aseguro que es muy real y, más importante, muy beneficiosa para esta unidad.
La boca de Laura se abrió, estupefacta. Marco la sujetaba con más fuerza.
—Desde que la señorita Eva ha estado cerca de Nicolás, (continuó Mendoza, mirando a Eva con una sonrisa respetuosa), —Peltz ha vuelto a ser el detective que conocíamos. Más enfocado, más rendidor. El caso 'Luna Roja' fue un laberinto, y sin embargo, su instinto sabueso, el que creímos perdido, resurgió con una fuerza increíble. Y muchos aquí pensamos que ella tuvo algo que ver con ello.
Varias cabezas asintieron vigorosamente entre los presentes.
El Comandante Vargas, volviendo a tomar la palabra, añadió con una mirada severa hacia Laura:
—Laura, la dedicación de Nicolás y la claridad con la que ha abordado los casos imposibles últimamente es algo que celebramos. Y si tener a la señorita Eva a su lado le devuelve esa chispa, esa capacidad para ver lo que nadie más ve, entonces no solo no es un peligro, sino una bendición para el departamento.
Laura se quedó sin aliento.
La falta de reacción por mi parte, el hecho de que yo no estuviera ni remotamente afectado por su presencia o la de Marcos, era un golpe mucho más fuerte que cualquier confrontación. Pero que todos la defendieran, borrando esa imagen de Eva como una amenaza, y atribuyéndole el resurgimiento de su exesposo, era humillante.
Marcos, dándose cuenta de que la situación era insostenible, la jaló del brazo con más fuerza.
—Vamos, Laura. Esto no vale la pena.
Laura lo miró, luego volvió a mirar hacia mi y hacia Eva, que permanecíamos serenos, casi victoriosos en nuestra tranquilidad. Con un bufido de desdén, se dejó arrastrar por Marcos, lanzando una última mirada de odio antes de desaparecer entre la multitud, mientras el murmullo de la sala se reanudaba, esta vez con un matiz de alivio y cotilleo.
Me volvi hacia Eva, quien me ofreció una sonrisa cálida.
—Parece que soy el clon más rendidor que conocen.
Bromeó ella con un guiño.
Le devolvi la sonrisa, tomando su mano y entrelazando sus dedos con los mios.
—Sin duda el mejor. Y el más real.
Le dije, con una mirada que solo ella comprendió.
Y con eso, el brindis por mi excelente trabajo continuó, con Eva a mi lado, y el pasado por fin, en el pasado o eso creía.
Hasta que en mi celular comenzaron a llegar notificaciones de los foros amarillistas, con fotos de Eva conmigo en la fiesta.
La presión mediática se había disparado a niveles insostenibles. Los periódicos amarillistas y los programas de televisión sensacionalistas clamaban por "la verdad" sobre Eva. El juicio, aún en curso, había sido relegado a un segundo plano ante el morboso interés público por la "mujer artificial", la "creación de laboratorio".
De seguro esto era obra de Laura, al sentirse insatisfecha por no obtener ninguna reacción por sus provocaciones hace unos minutos. Recurre a estos recursos tan bajos y de mal gusto por su parte.
El capitan Mendoza, se aproximó enseñándome una noticia y me susurro.
—No se preocupe detective Peltz, nos ocuparemos de que dejen de lanzar falsa información, solo para ocasionar miedo general. Eso va contra la ley.
Asentí nervioso, pero de algo estaba seguro, no le dejaría a Laura salirse con la suya.