NovelToon NovelToon
Una Jugada Del Destino

Una Jugada Del Destino

Status: En proceso
Genre:Triángulo amoroso / Reencuentro / Amor eterno / Romance
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Abigail Limón

La vida de Ricardo parece estar completa, tiene una novia hermosa y un empleo prometedor pero un día al reencontrarse con un amor del pasado se dará cuenta que su vida había estado vacía todo ese tiempo. Sin dudarlo más tiempo decide recuperar el amor de aquella mujer que alguna vez tiempo atrás lo había sido todo para él, aunque no le será del todo fácil.

NovelToon tiene autorización de Abigail Limón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

complicidad

—¡Mami! ¡Mami! —Emir corrió hacía nosotros gritando eufórico y detrás suyo Dafne se acercaba saltando. En ese momento pude recobrar el aliento. 

—¿Que vamos a cenar? 

Sin duda Emir es un niño con un buen apetito, había pasado alrededor de una hora que había comido una hamburguesa y tenía veinte minutos que había terminado con su helado y todavía podía pensar en cenar. Yo solo reí pero la seriedad con que Emir me miró me dejó claro que para él era de suma importancia el tema de la cena. 

—Creo que ahora sí debemos irnos —dijo Angy dirigiéndose a mi, divertida por la situación —Veamos, cariño. ¿Qué te parece si les hago unas quesadillas? O prefieres un sándwich —le decía Angy adelantándose unos pasos con Emir saltando emocionado. 

—¿Te gusta mi mamá? 

La vocecita de Dafne me sorprendió a lado mío, mirándome con ojos grandes y vivaces. Al inicio pensé que la niña me estaba reclamando la cercanía con su madre, pero no parecía molesta, por el contrario esbozaba una sonrisa pícara, tanto cómo podría ser una niña de su edad, acompañada de la inocencia propia de la niñez. 

—¿¡Disculpa!? —le respondí un tanto sorprendido pero divertido por la situación—¿Por qué lo dices? 

—Porque te le quedas viendo así, como enamorado. 

—¿Cuántos años tienes Dafne? —comencé a caminar y estiré mi brazo para que ella lo hiciera también —. No te parece que eres muy pequeña para hacer ese tipo de preguntas. 

—Ya casi voy a cumplir ocho. Bueno aún me faltan… —de reojo ví a Dafne contar con su dedos —...cinco meses, pero mi mami dice que el tiempo se pasa rápido. Aunque a mí no me parece, cuando estoy en la escuela el tiempo no pasa. Y tú ¿cuántos años tienes? 

No había visto a esa niña hablar tanto desde que llegamos, a excepción de lo que hablaba con su madre y su hermanito, tampoco con Mónica y Sergio a quienes decían tíos, pero conmigo estaba platicando como si nos conociéramos de mucho tiempo. Eso me hizo sentir tranquilo, en cierto modo una complicidad silenciosa había surgido entre nosotros. 

—Yo tengo veintiocho, pero no debes decirle a nadie —respondí con una sonrisa. 

Angy volteó un segundo, solo para confirmar que Dafne estaba bien pero la manera en que me miraba me estremecía y me inundaba de una calidez que podía hacerme olvidar cualquier cosa y solo hacerme vivir ese momento, como si estuviéramos dentro de una burbuja donde podíamos ser algo parecido a una familia. Angie siguió caminando con Emir. Me pregunté si acaso había escuchado algo de mi plática con su hija, lo más probable era que no. 

—¡Igual que mi mamá! —la emoción desbordaba en sus ojos y toda su expresión corporal, pero podría entristecer con facilidad —. Mi papá ya tiene treinta y tres —hizo una breve pausa y pude notar un tono triste en su voz, pero solo fue breve, hasta que volvió a insistir con su pregunta —Pero no me has respondido. 

—¿Qué cosa? 

—¿Que si te gusta mi mamá?

Fue un poco tonto de mi parte creer que Dafne lo había olvidado, quizás era por mi poca experiencia tratando con niños. Dafne no parecía dispuesta a quitar el dedo del renglón por más que yo trataba de evadirla. 

—No podría responderte eso —el gesto de la niña me hizo gracia. Fingía estar molesta pero yo sabía que solo era una estrategia para obtener de mí una respuesta satisfactoria para su curiosidad. Estábamos a una cuadra de la casa, Angy y Emir nos esperaban unos pasos adelante. No podíamos entrar juntos, Angy no quería problemas con Mónica y yo podía entender e inclusive estar de acuerdo en evitar ese tipo de problemas. 

—Tengo novia ¿sabes? 

—Si, la tía Moni —dijo Dafne encogiéndose de hombros —pero tu me caes bien y ella pues si, pero no tanto. Creo que no hacen una bonita pareja. Mejor dime si te gusta mi mamá. 

Dafne se detuvo de golpe. Para forzarme a responder, antes de que logramos alcanzar a su madre y hermano. En definitiva ella no iba a dejarlo pasar. 

—Tu mamá es muy linda —le dije bajito y me agaché hasta quedar a su altura. 

—Entonces si te gusta. 

—Si —acepte por fin —pero guárdame el secreto, quieres. 

—Pero ¿por qué?. Es mejor que se lo digas ahora. 

No sé cómo pude pensar que al confesar aquello, Dafne se quedaría conforme. Una nueva discusión comenzaba y yo me sentía en desventaja. 

—No es tan fácil. Yo tengo novia y…

—Es por nosotros ¿verdad? —me interrumpió con apenas un susurro, el rostro de la niña se ensombreció y sus ojos se cristalizaron. Cómo podía ella creer eso —. Por eso no quieres. 

—Dafne, por supuesto que no es por eso, yo…

—¡Oigan! Debemos entrar —escuché a Angy volviendo unos pasos acercándose a nosotros. 

—Lo hablamos después, si. 

Dafne solo asintió en silencio y se limpió los ojos un poco antes de que las lágrimas brotarán. 

—¿Qué pasa, cariño? —se agachó Angy preocupada. La pequeña solo negó con la cabeza —¿Te sientes mal? ¿Qué te duele princesa? 

—Nada, mami. 

—¿Segura? —Dafne no respondió —Bueno, tal vez solo estás cansada —dijo Angy poco convencida. Ricardo, gracias. 

—No tienes nada que agradecer. Yo soy quien tendría que agradecer, me la pasé muy bien.

Su sonrisa siempre fue un aliciente para mí, desde años atrás. Inclusive yo me la pasaba diciendo tonterías en clase solo para hacerla reír, sobre todo esos días en que veía sus ojos rojos tras haber llorado en su casa.

—Te parece si entramos primero —como deseaba terminar aquella cita con un beso. Probar de nuevo sus labios, saber si ella me había olvidado o si aún había algo para mí en su corazón.

—Claro. Yo esperaré. 

La miré hasta que entró a la casa con los niños, luego pensé en caminar un poco pero solo dí unos pasos y me senté en la acera. Un montón de sentimientos encontrados me cayeron como una avalancha. Por un lado estaba Mónica, no quería lastimarla; si bien nuestra relación no estaba del todo bien sería una canallada que terminará con ella por Angie, que además era su amiga. Por otro lado estaba Angy, no podía negar que verla de nuevo había trastocado todo en mi, pero y si solo era los recuerdos de un amor de juventud, si ella en realidad no sentía nada y todo estaba en mi cabeza. Pero si dejaba todo pasar, cómo me sentiría después y si ya no la volvía a ver. Dafne creía que me afectaba que Angie fuera madre soltera. La pregunta era, realmente no me afectaba. Mi mente evoco a esos dos niños riendo y jugando divertidos, era un hecho que ellos no me molestaban en lo más mínimo. Mire mi reloj y me pareció un tiempo prudente para entrar, Angy no quería que Mónica supiera que salimos, yo respetaba eso, de hecho tampoco quería que ella se diera cuenta. Pero qué tan bueno era yo ocultando mis sentimientos si hasta una niña de siete años fue capaz de darse cuenta

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play