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Conoce más de ellos en el primer libro. Titulado: La esposa del duque.
Tras la muerte de Karelin, el emperador Will se convirtió en un hombre deseado.
Tras pasar un tiempo prudente, la corte solicitó nuevamente que el emperador contrajera matrimonio. Un emperador no debe gobernar solo, por lo tanto deberá contraer nupcias.
Pero eso no es todo. Tras una aventura con la duquesa Eliza, Will comenzó a sentir algo por ella, pero "por el que dirán" decidieron alejarse. Pero su atracción no terminó; tras la muerte de Karelin, Will y Eliza se volvieron a unir, pero esta vez el hijo de Eliza no acepta esa relación. Por amor a su hijo Eliza decide ponerle fin.
¿Podrán estar juntos o simplemente tendrán encuentros? ¿El emperador elegirá a la dama correcta para casarse? ¿Qué hará Eliza? ¿Reconocerá sus sentimientos o simplemente dejara ir a Will para siempre?
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Capítulo 19 Consejo
Eliza
Un dolor de cabeza hace que me ponga de pie; al hacerlo, siento que todo me da vueltas. ¿Pero qué me pasó? Observo mi ropa y es la que tenía puesta. ¿No me quité la bata para dormir?
Vagos recuerdos aparecen en mi memoria: Fernando cerca de mí y... ¿qué idioteces le dije? Me coloco de pie, toco el suelo y el rostro de alguien aparece en mi radar. ¡Will!
Tocan a mi puerta y el dolor de cabeza empeora.
—¿Quién es?
—¡Soy... yo! ¿Puedo entrar? —pregunta Fernando.
—¡Pasa! —hablo tratando de incorporarme.
—¿Cómo te encuentras?
—¡Me duele la cabeza! Antes de que llegaras, ya me había bebido cuatro copas de vino.
—¿Aparte de las dos botellas que había ahí? —pregunta asombrado.
—¡No sé qué me pasó, actué como una adolescente! Perdóname.
—¿Recuerdas algo? ¿Recuerdas nuestra conversación? —pregunta, y trato de hacer memoria.
Veo hacia mi ventana, cierro los ojos... vamos, Eliza, recuerda. "Acelera mi corazón". ¿Por qué aparece esa frase en mis pensamientos?
—¡No recuerdo nada, Fernando! —digo sujetando mi cabeza.
—¡Entiendo! —suspira—. Llamé a más guardias.
—¿Por qué? —hablo sorprendida.
—¡No sé quién rompió el vidrio de tu ventana, posiblemente algún mendigo!
—¿En serio? —pregunto asombrada.
—Sí, ayer justo estando los dos conversando... ya sabes.
Lo veo con duda; el dolor de cabeza no me deja pensar bien.
—¿Pero cómo fue y sobre qué hablábamos?
Suspira.
—¡Pronto lo recordarás! Pero me dijiste que te alegra que fuera... que fuera tu amigo —habla sin ganas.
Asiento, pero me queda la duda de quién pudo romper mi vidrio. El miedo se apodera de mí. ¿Quién pudo ser?
—¡Tengo mucho dolor de cabeza!
—Pediré que te traigan sopa. Descansa, yo me encargo de que se monte vigilancia. Uno no sabe qué enemigos tiene.
El miedo me inunda. ¿Será... será que las hijas de Karelin supieron sobre mi amorío con Will? ¿Ella se los confesaría? No, no lo creo.
—¡Gracias, Fernando!
Él asiente y se marcha. La cabeza me punza y no puedo ni pensar en qué sucedió ayer. Me alegra que estuviera Fernando cerca de mí; si hubieran entrado ladrones, me habrían atacado en mi vulnerabilidad. Me acuesto en la cama; ya no vuelvo a beber como lo hice ayer.
Me traen sopa. Intento comer, pero termino vomitando todo. Santos cielos, ¿qué hacía yo bebiendo de esa manera? Paso toda la tarde en la cama; me traen tés para los vómitos. Me recuesto y el dolor de cabeza va menguando poco a poco.
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Me despierto temprano; me siento renovada y sin dolores de cabeza. La resaca se ha ido y vuelvo a sentirme yo. Bajo a desayunar sintiéndome mucho mejor.
—¡Buenos días! ¿Cómo se encuentran el día de hoy?
—saludo a mis padres y a Fernando.
—Bien, querida, pero debemos marcharnos mañana con tu padre. Debemos ir a arreglar unos asuntos y posiblemente empacar maletas. Fuimos a ver un hogar a Rose Hills y nos ha encantado una casa como la tuya.
—¡Me alegra mucho la idea! —respondo con ánimos.
—Sí, y pues la otra semana es su viaje —habla mi padre.
—Eso creo —respondo.
—¡Así es, el lunes nos vamos! —comenta Fernando.
Hago mis cuentas y hoy es viernes; tendré que preparar mis cosas en estos días.
—¡Muy bien! —respondo bebiendo de mi taza de café.
Luego, él aparece en mis pensamientos.
Al terminar de comer, recuerdo lo que dijo Fernando, así que me encamino a la sala. Observo la chimenea; viejos recuerdos comienzan a aparecer. "Acelera mi corazón" es la frase que da vueltas por mi mente. Luego observo el ventanal; parece como si nada hubiera pasado, ya todo está limpio y el cristal arreglado.
Tomo asiento, recostándome en el sillón, cierro los ojos y... un recuerdo aparece. Abro los ojos de golpe. "Will". Me levanto de golpe. No, él no estuvo aquí, pero... lo vi. No, no, estoy alucinando. Me digo una y otra vez. Estaba tan ebria que no recuerdo todo con exactitud. Para quebrar ese cristal se necesita una piedra; no fue él. Santos cielos, estoy alucinando. Sí, eso fue... mi borrachera ocasionó esto. Él no estuvo aquí. Así que respiro profundo, cuando soy interrumpida.
—Nos iremos hoy por la tarde, así que estarás a solas con Fernando. Trata de ocultarlo, como si no estuviera durmiendo aquí; eres experta en eso —habla mi madre y ruedo los ojos.
—¿Por qué se irán hoy?
—Tu padre lo propuso. Pero una cosa es tener un viaje juntos y otra dormir bajo el mismo techo. Así que ocúltalo.
—¡Bien, lo haré!
—Cuídate y pórtate bien. ¿O puede que te acuestes con él?
—¡Qué! ¡No, estás loca!
—¿O prefieres casados?
—¡Mamá!
Comienza a reír.
—¡Es broma, pero a la vez no! —vuelve a reír—. Solo un consejo de madre te daré.
—¿Cuál?
—¡Déjaselo claro!
—¿A qué te refieres?
—¡Lo de Will!
—¿Qué?
—No es que le digas quién es, ¡pero sí dile que en tu corazón hay alguien!
—¡Eso no! ¡No hay nadie!
Mi madre se cruza de brazos.
—Sí, claro, y a ti te trajo la cigüeña. Solo hazme caso: dile que hay una persona en tu corazón o el pobre hombre se ilusionará más de lo que ya está. Al hacer esto... él estará advertido sobre a qué campo de batalla irá.
—¡Pero no hay nadie en mi corazón!
—¡No intentes negar lo obvio! Así que solo díselo, o el que saldrá más lastimado será él. Solo escucha a tu madre; un día me lo agradecerás.
Le doy la espalda viendo hacia la ventana, respirando profundo.
—¿A qué hora se irán? —pregunto suspirando.
—No lo sé exactamente, ¡pero te avisaré cuando todo esté listo!
—¡Muy bien! —le respondo volteando a verla.
—¡Y espero que sigas mi consejo!
Es lo último que dice antes de retirarse.
Sin duda estás dejando todo claro con Diana si ella ilusiona es xq quiere
Will aquí hay muchas lectoras que quieren estar en el lugar de Eliza
No quiero ni imaginar que si como la piensa podría tomar pensar en tomar malas decisiones x despecho
Y usted solita está arrojando a Will a brazos de Diana
Que es multifuncional
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido.Pars poner en claro tus sentimientos no era necesario viajar con Fernando suerte x que la vas a necesitar
Es injusto que el padre de ella utilice cuentos viejos para darle más a 🪽 a don tonto que ya le dijieron que lo ven como amigo
El que no escucha consejos no llega a ser sabio después no te lamentes Eliza x no tomar buenas decisiones
gracias por el capítulo me gusta el personaje de la duquesa obvio de la madre muy centrada no tiene pelos en la 😛
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