La vida es un desafío, un sube y baja en una ruleta donde el más fuerte es el que sobrevive.
Nicolette, una hermosa joven a la cual la vida le jugó una broma muy pesada, solía ser una niña encantadora, la cual estaba perdidamente enamorada de su novio Javier. Sin embargo, la mala amistad y las envidias de su mejor amiga hicieron que ella se convirtiera en la villana de lo que debió haber sido su cuento de hadas y amor.
Kevin Smith, un joven frío que no conocía nada del amor, gracias a la falta de interés de su madre y las malas compañías, se convirtió en un psicópata, una persona sin corazón. Pero en medio de su oscuridad, apareció un ángel llamado Nicolette, que no solo le cambió la vida, sino que también le dio un sentido a ella.
¿Será que el amor que ambos sienten será capaz de sobrellevarlo todo?
¿Es capaz el amor de sanar un corazón lastimado?
Naciendo un villano
Autor: Itzelita León M
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20
-- Javi. -- dijo Nico.
Él la tomó del brazo y la hizo entrar al baño.
–¿Qué? ¿Qué quieres? –Preguntó ella.
–¿Cuánto?- preguntó él.
–Cuanto qué?- ella se alejó de él, pero él la jaló de nuevo y la tomó de la cintura.
–¿Cuánto te ofrece Kevin por estar en su cama?
–Javier, acaso quieres comprarme?, ¡Creí que amabas a Isa!- dijo ella con una sonrisa. –Pobre de Isa, ya que se entere de que su amado me desea seguro, aborta al bastardo que le está formando su ginecólogo
–Eres una cualquiera, no?, Dime cuánto quieres para desaparecer, con gusto te lo daré, no sabes cuánto te detesto, Nico me das asco, ¿desearte? Ya hasta has de tener una enfermedad contagiosa a causa de los hombres con los que te has acostado, eres una cualquiera.
–Quiero la cabeza de Isa, así que no me des dinero, dámela a ella.
Y segunda el que ya ha de tener una enfermedad has de ser tú, ya que tú acudiría a qué me hagan estudios de trasmisión sexual no vaya a ser. Por el hecho de que yo solo he estado con Kevin, creo que me hace no tener algo, y no me arrepiento, vieras que bien lo hacemos una y otra y otra vez.
Javier se enfureció y llevó a Nico contra la pared del baño.
–Ya no permitiré que le hagas daño a mi mujer…
–No descuida, yo no sé lo haré, ella sola se lo hará por sí misma, espero y cuando abras los ojos Javier no sea demasiado tarde, por qué a mí ya me perdiste cuando me encerraste en esa cueva donde me golpeaban y me trataban peor que un animal.
–Tarde para qué?, tú me amas. ¿Dime qué se siente estar con él pensando en mí?– Javier pareció confundido por un momento por lo de la cueva, pero el hecho de que ella lo retara con cada palabra lo hacía hablar sin medir sus palabras
–Ja, ja, ja, cariño no me da tiempo de pensar en ti, Kevin, si es un hombre en todo el sentido de la palabra no como tú, que ni una sola vez me tocaste como él, ja, ja, ja, ni siquiera tuvimos sexo ni una vez, seguro lo tienes pequeño. –Dijo ella sonriendo.
–Eres una!-
–¿Qué? ¿Una zorra, puta que más? Dime ilustrarme que más soy para ti Javier, ¿sabes que matas poco a poco el amor que te tenía?, y ya no hay vuelta atrás.
Javier estaba muy molesto.
–¡Tú eres mía!- le dijo presionando el pequeño cuerpo de Nico más a la pared y después la beso.
Nico estaba tentada a seguir con ese beso, pero no lo hizo, le metió un derechazo con todas sus fuerzas a Javier.
–Que sea la última vez que se atreve a tocarme, señor Reyes usted es un hombre casado, respete a su puta, ¿o querrá que mi prometido la remate con usted.? Dudo que a él le guste compartir a su mujer – Ella se alejó de él, pero él la tomó de la mano antes de que saliera del baño.
–¿Qué tan rápido dejaste de amarme?- preguntó él.
–¿Rápido?, Mandaste que me encerraran, me golpearan, y me mojaran en las noches frías y como si eso no fuera poco, me vendiste a esos mafiosos, para qué me llevarán a ese prostíbulo. –Unas lágrimas resbalaban de los ojos de Nico.
–Yo… yo no hice eso!- Javier trató de limpiar las lágrimas de Nico, pero ella lo vio con tanto odio que su mano solo se quedó en el aire.
–Tu amada mujercita, me lo dijo una y otra vez, si querías vengarte de mí por ser una estúpida rogona, solo me hubieras metido a prisión por qué de lo único que me arrepiento es no haberte matado cuando dabas la vida por tu puta, no era necesario todo eso de torturarme Javier, duré un año en ese encierro donde solo suplicaba salir de ahí y, no sabes cuánto te odio Javier.
Javier la soltó y ella salió del baño secándose las lágrimas que la traicionaban y caían sin dudar por sus mejillas
–Te ves fea cuando lloras. –Dijo el hermoso hombre frente a ella, ella sonrió ligeramente, pero las lágrimas la traicionaron.
–Kev. – ella salió corriendo y se aferró a los brazos de Kevin, quien la recibió con un abrazo. –¿Estás…?? ¿Estás bien?-
–Sí, podrías sacarme de aquí?-
–Si, andando.
Él la tomó de la mano, Javier salió del baño cuando los miraba irse.
Golpeó con fuerza la pared.
–Amor ¿aquí estabas?, te estuve buscando. –Dijo Isa, quien se acercaba muy feliz a su esposo.
–¿Tú…? Isa, tú sabías que Nico estuvo encerrada en la cueva?- preguntó él con enfado –No me mientas o juro que…–
–Yo? No, Javier yo no sabía ¿Ahora que te dijo esa? Seguro solo quiere que tú y yo tengamos problemas, es una.
–Vámonos.
–Javier júrame que ella no te importa, soy tu esposa. -- Isa comenzó a llorar sin parar.
–Nico, ella ya tiene a alguien más.
–Esa no es la respuesta que espero de mi esposo!- dijo Isa sin poder ocultar su molestia
–Isa, ella no me interesa, ya vámonos.–
Se fueron a la mansión Reyes, pero en cuanto llegaron Javier se encerró en su despacho, sacó una botella de whisky y bebió mientras en su mano sostenía la foto donde él y Nico estaban muy felices.
–¿Por qué me engañaste?- dijo mientras acariciaba la mejilla de Nico en la foto. –Y ahora estás con otro hombre que no soy yo, te odio Nicolette, te odio con todo mi ser- aventó el vaso que tomaba, se acercó a la pequeña barra y comenzó a beber.
Guardo la fotografía.
–Amor, estás bebiendo mucho. –Entró Isa sin tocar la puerta.
Javier se acercó tambaleante a Isa.
–¡Te amo mi pequeña, saltamontes!- le dijo de una forma muy dulce, la atrajo a sus brazos y la besó.
“¿Saltamontes?” se preguntó Isabelle, pero decidió no romper el momento, él nunca la había llamado de esa manera.
Continuaron el beso, la pasión los llevó a su recámara, él solo la miraba a ella a su pequeña saltamontes como muchas veces la nombró, le quitó la ropa lentamente y beso cada parte de la mujer que creía tener en sus brazos.
–Di que me amas solo a mí!- dijo él mientras la embestía, Isa no hablaba solo gemía sin parar, Javier nunca la había tomado de esa manera, era dulce pero apasionado a la vez.
~¡Aaaah si! Más!~ gritaba Isabelle mientras él salía y entraba de su interior haciendo los movimientos más y más rápidos, le dio la vuelta y la puso en cuatro mientras tiraba de su cabello, la embestía, con dureza.
–Dime que lo hago mejor que él.- Isa estaba tan sumida en el placer que su esposo le daba que no prestaba mucha atención a sus palabras, pero ya no había dulzura en sus embestidas, solo era esa rabia de imaginar a esa mujer en brazos de alguien más que no era él, en las veces que ellos estuvieron a punto de estar juntos, pero que tomaron la decisión de no hacerlo hasta el día que se casaran, así que el hecho de que ella fuera de otro lo hacía hervir por dentro y más que ella tuviera el descaro de decirlo tan abiertamente, una vez la vio en la cama con otro, pero ella lo negaba, ahora ni le suplicaba que creyera en ella …
~oooh si Javier… aaaaah siii, más SII aaaah Dios. ~
Terminó por llegar al clímax dentro de ella y se tiró en la cama, ella estaba agitada y adolorida, él la había embestido con salvajismo como si quisiera desquitar todo lo que sentía con el cuerpo que estaba siendo pen*** sin una pizca de delicadeza por él.
Por la tarde Javier despertó primero, con un fuerte dolor de cabeza a causa de lo mucho que había bebido.
Él despertó de un lindo sueño donde a quien tenía entre sus brazos era a Nico, pero al ver a Isa desnuda entre sus brazos y con marcas en su cuerpo solo se enfureció, ¿cómo es que estando con su mujer deseaba a otra?
Su celular sonó era la notificación de una invitación
La invitación la había enviado Edwin, en la cual se decía que se daría la bienvenida a su hijo y se anunciaría el compromiso con su amada Nicolette.
–Nico!- dijo él en lo bajo.
–¡¿Cariño qué sucede?!- Isa limpiaba sus ojos y después lo abrazó por la espalda recargando su cabeza en los hombros de él
–Nada, vuelve a dormir.
–Dijiste el nombre de esa cualquiera.
–Nico, se va a casar con Kevin y anunciarán el compromiso hoy en una cena. – a pesar de que su voz era calmada, sentía mucho dolor.
–Vamos a ir!?-
–No, no tengo ganas de ver cómo ellos….
Isa lo interrumpió
–Amor, deberíamos de ir, me iré a bañar ¿No te quieres bañar conmigo?- dijo ella levantándose, quedando totalmente desnuda ante él
–No, báñate tú, haré algunas llamadas y después me bañaré yo, me duele la cabeza
–es que tomaste mucho!- dijo ella se acercó a darle un beso que quería que fuera profundo, pero él no lo profundizó, solo le dio un beso fugaz en los labios
Se levantó completamente de la cama y fue a su despacho, buscaba desesperado la foto de Nico
–¿Dónde demonios la dejé!?- la encontró entre medio de un libro, suspiró aliviado cuando esa foto estaba entre sus manos.
–¿Qué se siente estar con otro mientras piensas en mí? –Se preguntó así mismo mientras miraba el rostro de esa hermosa mujer– Soy un idiota, me acosté con Isabelle pensando en ti, Nico!- … –No te cases con él.– una lágrima salió de sus ojos.
Guardo la foto donde sabía que su curiosa esposa no la encontraría.