Abril es una estudiante de 17 Años que desde pequeña ha estado enamorada del famosísimo Erick lacost, hijo del fundador de la empresa lacoste, abril determinada y muy alocada con una tremenda mala suerte y muy pero muy patosa, hará todo lo posible para enamorarlo, y conocer ese dulce sentimiento al cual llaman amor, será abril capaz de derretir a Erick un hombre extremadamente gruñón, controlador y perfeccionista en su vida tanto que ha olvidado lo es que es amar. Engánchate en esta divertida historia de amor, en donde los prejuicios no serán tan fuertes que el amor.
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Episode 20
—¿De dónde diablos saliste? —pregunto mirándola ya un poco más calmado de toda esta situación, ella me voltea con una sonrisa para decir.
—De mi mamá, Madeleine Johnson —alzo mi ceja obviando aquel detalle absurdo que soltó, sabe perfectamente que eso no era lo que le preguntaba. Me quedo mirándola un momento y creo que es la primera vez que la detallo bien, no voy a negar que es bastante bonita, su cabello es azabache ondulado y tiene unos enormes ojos marrones y su boca… »¿Qué diablos estás haciendo Erick? Es solo una niñata« ella me mira con confusión sentándose a mi lado, me levanto con rapidez y suelto con seriedad.
—Quiero que tomes tus cosas, limpies mi cocina y te largues de mi casa. No quiero más problemas contigo —tomo las cosas del kit de emergencia y subo a mi cuarto para encerrarme.
*ABRIL*
¿Pero qué le pasa? Estaba segura que me estaba observando en silencio, trate de hacerme la que no lo veía, pero después se largó como alma que llevaba el diablo. Me desinflo soltando todo el aire, aburrida me voy a la cocina, miro mi desastre y me entristezco, no debería a ver sido así, ¿Por qué soy tan tonta? Miro la mano que me vendo con cariño y sonrió sintiendo como el ánimo y las esperanzas de tener su cariño. Una persona que no te conoce de nada, no te cuida como el me cuido, estoy segura que no le soy tan indiferente. Con las energías recargadas y con mi mantra de no rendirme sin dar la lucha, me pongo manos a la obra a arreglar el desastre que le cause a Erick, tal vez pueda salvar un pedazo de pastel y llevárselo, los dulces siempre apaciguan el corazón. Además… si no estoy mal creo que le vi sonreír o solo fue mis ganas de ver una sonrisa en su rostro para mí. Tomo un trozo de lo que sea que se volvió mi torta de chocolate, y le pongo unas fresas que previamente corte con crema batida que había hecho para el pastel que tenía en mi imaginación, termino de barrer la cocina y con la satisfacción de haber enmendado mi error, salto de alegría, tomo con rapidez la tajada de pastel un poco chamuscado y un vaso de leche y subo las escaleras hasta llegar a una puerta de madera, suspiro para espantar los nervios y toco con fuerza para que me escuche, la puerta se abre y sale la cara seria de Erick con un vaso de lo que parece alcohol.
—Quedo un poco de pastel, creo que es comestible. ¿Podríamos hacer las paces? —pregunto mirando esos ojos color tormenta que cada vez que los veo, siento una tristeza genuina, como si algo lo acongojara cada día, pero ¿por qué? Toma el plato que le ofrezco y entra a la habitación dándome la espalda, yo lo sigo a un cuarto con las cortinas cerradas y llena de penumbra, con el día tan bello que hace afuera este hombre es muy raro. Él se sienta en la orilla de su cama azul rey y mira el plato con cierta duda, yo también lo haría si fuera el, parte un pedazo con el tenedor y sin pensarlo lo mete en su boca todo ante mi atenta mirada, por lo menos le apremia el que confiara en mí. Por un momento siento que no me quedo tan mal las cosas, pero todo se echa a perder cuando escupe el pedazo y bebe con rapidez la leche.
—¿A esto le llamas pastel? —yo lo miro con vergüenza sin saber que decir, es la primera vez que hacía algo así, le quito el plato con enojo por no ver mis intentos de cocina casera.
—¡Pues, entonces yo me lo comeré todo! —aseguro con el ceño fruncido, el me mira con una sonrisa de lado a lado, parto un pedazo y lo meto a mi boca masticando con rabia, me detengo un momento sintiendo el fuerte sabor a quemado y la masa dura como una roca, y ni olvidar el chocolate que más que chocolate parece barro. ¿qué diablos hice?
—¿Qué tal esta? —dice con gracia mirándome con intensidad, me paso el pedazo horroroso de supuesto pastel que hice y digo.
—Está…. bastante fresco —suelta una carcajada retumbando sus carcajadas en toda la habitación llenándome el corazón, me quedo mirándolo reír con tanta alegría que no había visto expresarlo. Juro por dios que era la sonrisa más deslumbrante que había visto en mi vida, y lo mejor es que yo sé la saque, el termina de reírse y me sonríe con gracia.
—Que mentirosa, sabes perfectamente que esa cosa no se puede llamar comida —le devuelvo la sonrisa y dejo de lado el plato.
—Está bien, pero era la primera vez que cocinaba. Al menos lo intente —digo inflando los cachetes con fingida molestia.
—Y de paso casi quemas mi cocina —me levanto con molestia y lo acuso.
—Pues… apuesto toda mi mesada a que tú nunca has cocinada en tu vida —él sonríe con maldad y suelta seguro.
—Créeme, cocino mucho mejor de lo que tú lo harías en un año con un chef internacional —dice cruzándose de brazos creído y prepotente.
—Te reto a que cocines —digo igual de segura mirándolo con cierta rabia. En qué momento esto termino así, él está a punto de decir algo, cuando el timbre de su casa suena, él se levanta con seriedad de su cama dejándome atrás.
, saber dónde estaba su padre de Abril que regresa a su vida de su mami se merece una oportunidad con él sería genial más la hermana mayor no se habló de ella , un amor para Chris su cuñado y la boda de Kate y Nike su primera sería magnífico una segunda parte con toda sus historias por favor autora se lo voy agradecer tome su tiempo para hacerla tan mágica como está belleza q acabo de leer se merece un Oscar tiene mucho talento ❤️😘 bendiciones