Hay perdidas que te quitan las ganas de vivir. Ainara perdió a su bebé antes de conocerlo por culpa de la negligencia de su esposo.
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Agonía
Los niños siempre ven lo que pasa a su alrededor, aunque nunca lo digan. Tienen conciencia de la realidad.
Josué muchas veces pasó el día bajo la lluvia. Era el resultado de sus quejas cuando le decía a su madre que no se sentía bien, y ella lo castigaba así poder irse de compras o disfrutar de otros placeres. También se la paso días sin comer y con muchos dolores en su pequeño cuerpo a causa de su cáncer. En ningún momento su madre lo cuidó como correspondía. Josué muchas veces le había pedido a Dios que se lo llevara cuanto antes porque ya no aguantaba más tanto dolor.
Cuando su madre lo Abandonó en el hospital, él por fin había conocido lo que era la felicidad. Todo el personal del hospital lo había recibido con tanto amor que deseaba poder vivir más. Cuando supo que iba a morir, deseaba tanto que su madre viniera a buscarlo y le dijera que lo quería, pero eso jamás pasó.
En su agonía delirante apareció Ainara y cambió su vida. Por fin había sabido que era tener una madre y volvió a rogar a Dios que no se lo llevará, que quería quedarse un poco más de tiempo. Pero eso no pudo ser, por qué la muerte se adelantó y se llevó a muchos el día del terremoto.
Ainara, después de quedarse sola, abrió el sobre y encontró muchos dibujos de Josué: dibujos de las cosas que habían hecho juntos. Al recordarlo se puso a llorar. Después de unos minutos encontró una carta en medio de los dibujos y se puso a leer. La carta decía:
"Me hubiese gustado quedarme más tiempo a tu lado y acompañarte en ese largo camino, pero Diocito decidió llevarme con él. Gracias por haber sido mi madre durante todo el tiempo que nos conocimos. Yo siempre supe que no eras mi madre verdadera porque ella me dejó abandonado en el hospital y jamás volvió, pero gracias a esa acción pude conocerte. Me diste tanta felicidad en poco tiempo que no sé cómo agradecerte por todo lo que has hecho por mí. Si un día vuelvo a nacer me gustaría que vos fueras mi madre, así podría hacerte sonreír más veces de las que sonreíste.
Un día Ander me contó que habías perdido a tu bebé, y así fue como llegaste al hospital. Ahora que me fui te prometo que buscaré a tu bebé para que no se sienta solo, y juntos, desde lejos te cuidaremos, porque siempre serás nuestra mamá. Ander es un buen hombre. A veces también se siente solo y sufre en soledad. Espero que ambos puedan hacerse compañía y nunca me olviden. Los amo mucho."
Ainara, mientras leía la carta, no dejaba de llorar. Cuando terminó, apoyó la carta sobre su pecho y lloro aún más. Muchas veces la vida tiene maneras curiosas de enseñarte de que no todo puede ser malo.
Ainara dejó de sentirse sola. Sabía que, desde otro mundo Josué ya había encontrado a su bebé, porque a ambos los escucho cuando estaba enterrada bajo los escombros. Ahora estaba muy convencida que sus dos hijos la acompañaban.
Ahora tenía muchos motivos para ser feliz, porque a veces los días grises también pueden ser hermosos. Era momento de despertar y hacer que la vida tuviera otro sentido.
Ozias mantenía fija la mirada en la carretera mientras pensaba en su esposa. Se sentía nervioso al repasar cada palabra que le iba a decir. Finalmente, después de un largo viaje, llegó al hospital y fue directamente a la habitación de Ainara. Entró sin avisar. Ella se encontraba acostada, con los ojos hinchados y rojos de tanto llorar.
—¿Estuviste llorando? —preguntó Ozias, sentándose en la silla al lado de Ainara.
—¿Qué haces aquí, Ozias?
—Estuve preocupado por vos.
—No hacía falta que te preocupes. Estoy bien.
—Ainara, mi amor, te extrañé. No sabés lo mal que lo pasé. Mi mamá murió y mi hermana quedó en silla de ruedas. También pensé que te había perdido. Cuando me enteré de que te habían encontrado, todos los días venía a verte. ¿Sabías que te encontró un perro llamado chocolate?
Ainara, en silencio, recordó que uno de sus hijos le había dicho que quería un perrito al que quería ponerle de nombre chocolate. Sintió una gran emoción al enterarse de que fue rescatada por aquel perro con el mismo nombre.
—¿Estás bien? — preguntó Ozias al ver que Ainara no decía nada.
—Lamento mucho que tu mamá haya muerto y también lo de tu hermana. ¿Cómo está tu amante y tu bebé?
—Están bien, por ahora. Pero las cosas pueden complicarse.
—Lo lamento.
—¿Ainara?
—¿Qué?
—Quería pedirte un gran favor.
—En mis condiciones no creo que pueda hacerte ningún favor.
—Solo te pido que cuides a mi hermana por un tiempo. El doctor me dijo que en estos días te darán el alta. Mi hijo esta en riesgo y quiero hacer cualquier cosa para cuidarlo. Sé que estoy siendo un egoísta, pero ambos nos podemos recuperar si nos apoyamos.
Ainara estaba decidida a decir que no, pero lo pensó unos minutos. —Lo haré con una condición —finalmente dijo.
—¿Qué condición?
—Quiero que me devuelvas la empresa que me robaste y que firmes los papeles del divorcio.
—La empresa esta en quiebra.
—No importa.
—Está bien.
los personajes y crea muy bien la trama.
Joshua que astuto resultaste sabes que Aimara no es tu madre pero se lo haces creer te encanta que te abrace y llene de besos 😘😘😘🥰🥰🥰 pero no sabes si cuando te vayas sufrirá por tu partida y quieres que ella este con Ander para que no sufra lo que hace la inocencia de un niño.