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Renacida Con El Corazón Cerrado Al Amor

Renacida Con El Corazón Cerrado Al Amor

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Época / Romance / Completas
Popularitas:238.8k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella renace en otra época, decidida a priorizarse a si misma y a no enamorarse para no sufrir.

* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Rutina

Cuando Regina regresó, apenas cruzó la entrada de la mansión Declan, supo lo que venía.

No tuvo que adivinarlo.

—¡REGINA! —gritaron Celeste y Helena al unísono, apareciendo casi de la nada.

La rodearon de inmediato.

—¿Cómo te fue?

—¿Qué pasó?

—¡Cuéntanos todo!

Sus ojos brillaban.

Demasiado.

Regina ni siquiera se había quitado los guantes… y ya estaba siendo interrogada.

Suspiró suavemente.

—Fue una reunión de negocios.

Las hermanas se quedaron en silencio.

Un segundo.

Dos.

—…¿y? —insistió Helena.

—Eso fue todo —respondió Regina, con calma.

Pero Celeste entrecerró los ojos.

—No.

—No —repitió Helena, cruzándose de brazos

—Eso no es todo.

Regina las miró.

Sabía que no sería suficiente.

—Hablamos de rutas comerciales. Acordamos mantener comunicación por cartas. Revisamos detalles pendientes.

Todo cierto.

Todo correcto.

Todo… incompleto.

Las hermanas se inclinaron hacia ella, como si pudieran sacarle la verdad solo con mirarla más de cerca.

—¿Y? —repitieron.

Regina sintió ese leve cansancio detrás de los ojos.

No físico.

Mental.

—Nada más —dijo, un poco más firme.

Pero ellas no cedían.

—¿Te miró?

—¿Te sonrió?

—¿Pasó algo?

Regina cerró los ojos un segundo.

Solo un segundo.

Y entonces…

—Me duele la cabeza.

El cambio fue inmediato.

Las hermanas se quedaron quietas.

—¿Qué?

Regina llevó una mano a su sien, con un gesto sutil pero convincente.

—Fue un día largo. La reunión se extendió más de lo esperado.

No era mentira.

—Preferiría descansar.

El silencio que siguió fue distinto.

No de insistencia.

Sino de duda.

Celeste miró a Helena.

Helena miró a Celeste.

Y, por primera vez… decidieron no presionar.

—Está bien… —dijo una.

—Pero luego nos cuentas —añadió la otra.

Regina asintió.

—Sí.

Sabía que no lo haría.

Pero en ese momento… era suficiente.

El viaje de regreso a Mercia comenzó poco después.

El carruaje avanzó dejando atrás el reino de Bernicia, mientras el paisaje volvía lentamente a lo conocido.

Dentro, el ambiente era más tranquilo que a la ida.

Las hermanas, aunque aún emocionadas, hablaban en voz más baja.

Comentaban la boda.

Recordaban momentos.

Reían entre ellas.

Pero no insistieron con Regina.

Y eso… lo agradeció.

Regina apoyó ligeramente la cabeza contra el respaldo.

Cerró los ojos.

No dormía.

Pensaba.

Ordenaba.

Intentaba volver a ese punto claro, firme, donde todo tenía sentido.

Donde no había distracciones.

Donde no había… sensaciones inesperadas.

[Fue solo trabajo.. nada mas]

Una vez.

Y otra.

Hasta que las palabras empezaron a sentirse más sólidas.

Más reales.

Como si pudiera encajarlas de nuevo en su mundo perfectamente estructurado.

Cuando finalmente cruzaron de vuelta a Mercia, Regina abrió los ojos.

El paisaje le resultó familiar.

Estable.

Seguro.

Y con ello… algo en su interior también se acomodó.

Volvía a su lugar.

A su rutina.

A su control.

Miró hacia adelante, con calma.

Y tomó una decisión silenciosa..

Todo seguiría como antes.

Como debía ser.

Porque, sin importar lo que hubiera pasado en ese viaje…

Ella no iba a cambiar.

No por eso.

No por nadie.

Y, sin embargo…

En algún rincón pequeño de su mente…

Esa certeza ya no era tan absoluta como antes.

Las semanas siguientes fueron… disciplinadas.

Casi estrictas.

Regina volvió a su rutina con una determinación aún más firme que antes.

Se levantaba temprano.

Revisaba documentos.

Organizaba rutas.

Tomaba decisiones.

Su mente estaba enfocada.

Precisa.

Como si nada hubiera cambiado.

Como si ese viaje… hubiera sido solo eso.

Un viaje.

Y, en apariencia, lo era.

Porque Regina no habló del tema.

No volvió a mencionarlo.

No permitió que nadie lo trajera de nuevo a la conversación.

Ni siquiera Celeste y Helena lograron sacarle más detalles.

Cada vez que lo intentaban, Regina desviaba el tema con habilidad.

O simplemente… no respondía.

Pero había algo que no podía controlar del todo.

Los pequeños momentos.

Los detalles.

Aquellos que no se anuncian.

Que simplemente… aparecen.

Un día, mientras revisaba mercancías teñidas, sus dedos rozaron una tela de tono dorado.

Amarillo profundo.

Y por un segundo…

Pensó en sus ojos.

Ámbar.

Ese matiz extraño que cambiaba con la luz.

Parpadeó.

Y apartó la mano.

—Concéntrate.

Otro día, al tomar una taza de té recién servida, sintió el calor suave en sus manos.

Tibio.

No caliente.

No frío.

Exactamente… ese punto intermedio.

Y sin querer…

Lo recordó.

Ese instante.

Ese roce.

Ese calor inesperado.

Apretó ligeramente los dedos alrededor de la taza.

—No es importante.

Y así, una y otra vez.

Pequeños fragmentos.

Sin aviso.

Sin intención.

Se colaban en su mente.

No como pensamientos completos.

Sino como sensaciones.

Imágenes breves.

Recuerdos… incompletos.

Pero Regina no los dejaba avanzar.

Nunca.

Cada vez que aparecían, hacía lo mismo.

Se detenía.

Respiraba.

Y repetía.

Como una regla.

Como una verdad absoluta.

—Mi corazón está cerrado.

No lo decía con tristeza.

Ni con duda.

Lo decía con convicción.

—El amor solo trae sufrimiento.

Recordaba.

Su primera vida.

El hospital.

La soledad.

La vida que había visto de la Regina original.

El abandono.

El olvido.

Su madre.

La tristeza.

Las infidelidades.

Todo apuntaba al mismo lugar.

[Dolor]

Y Regina no iba a volver ahí.

No iba a depender.

No iba a esperar.

No iba a romperse por alguien más.

[Debo priorizarme.]

Y esa frase… era su ancla.

Su centro.

Su decisión.

Así que trabajaba más.

Se enfocaba más.

Llenaba sus días de tareas, de análisis, de decisiones.

Porque en el trabajo…

No había dudas.

No había emociones impredecibles.

Todo tenía lógica.

Todo tenía control.

Y aun así…

En los momentos más silenciosos…

Cuando no había documentos que revisar…

Ni voces alrededor…

Ni distracciones que ocuparan su mente…

Ahí…

Aparecía.

No como una idea clara.

No como un deseo.

Sino como algo más leve.

Más difícil de nombrar.

Una sensación.

Una curiosidad no resuelta.

Un “¿por qué?” que no terminaba de formarse.

Y Regina, cada vez que lo sentía…

Hacía lo mismo.

Lo dejaba pasar.

No lo sostenía.

No lo analizaba.

No lo nombraba.

Porque sabía…

Que algunas cosas, si se miran demasiado…

Empiezan a crecer.

Y ella…

No estaba dispuesta a permitirlo.

1
Karlite Fabrega
excelente 😍🤩
Diana Garnica
Qué significa ese nombre, alguien sabe???
Diana Garnica
Hola Rebecca me encantó tu historia, y si esa papá no sabe cómo ser papá, pero hizo lo mínimo justo.
Diana Garnica
Hombres, la que se resiste, la que no es fácil, la que se mantiene en su lugar, esa esa, voy de cabeza, es un reto. ella lo dijo son emociones y los humanos construimos sobre emociones momentáneas, efímeras, en ocasiones las bases no son tan firmes. Respetar su espacio hubiera sido más lindo de su parte ella la estaba loquita por el, solo su presencia, bueno los hombres no saben de ser sutiles, no saben de simplemente estar
Maris Benitez
Alejarse del que fue su esposo y seguir estudiando,ya cambio su destino,por lo menos un poco 💪💪
Viveros Karina
Me gusto
Diana Garnica
Humm está papá no aprende, oh Dios, de razón también le fue mal con la otra hija
Rosa Serrano
excelente
Oliva Pérez caicedo
🥰🤣🤣😭😭
Josseline Palma
🌺
Sam bourgeois
hermosa historia autora te botaste con la historia de las hermanas salow
marcela Gimenez
muy buena historia gracias
Ginna Gamez Sauceda
Interesante 🥰
Maria Kupke Probst
Me encantó la historia igual que las otras tuyas. Son maravillosas. Que lástima que Naomi, Regina ni Rebecca supieron que son reencarnada, quizás de la misma época y ciudad. Voy por más. Felicitaciones
Maria Kupke Probst
Maravillosa
Yiza Cuesta
linda novela
Yiza Cuesta
linda novela
Paty Mo
Excelente historia, me encantó Regina en su anterior vida tuvo la mala suerte de tener un novio que no la quería ni se preocupaba por ella, es por eso que cuando encarnó no quería enamorarse, pero conoció a Nelson que es un joven maravilloso en todo sentido y con el encontró el verdadero amor, felicidades autora son 100% recomendadas tus historias, las amó todas ❤️❤️❤️🌹🌹🌹
Paty Mo
Hermosa historia ❤️❤️❤️
Paty Mo
hermosa historia ❤️❤️❤️
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