Victoria Pérez descubre un secreto íntimo y peligroso de su jefa, Christina Jonas. Una verdad capaz de destruir la imagen impecable de una mujer con un matrimonio perfecto… y de abrirle a una simple empleada la puerta a un sueño que siempre le fue negado.
Convencida de tener el control, Victoria decide usar ese secreto para avanzar. Pero la extorsión se vuelve contra ella cuando el poder cambia de manos y el precio deja de pagarse con silencio o ambición, para exigirse en obediencia y entrega.
¿Qué sucede cuando los límites morales se quiebran y el cuerpo se convierte en moneda de cambio? A veces, la verdadera trampa no es la obligación… sino el deseo que despierta.
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BAJO CONTROL
NARRADOR
Victoria se movió. Ella fue liberada causando sorpresa en su ex prometido. Ella parecía haberse endurecido después de su ruptura.
Por primera vez no se alejó.
Trevor se acercó más. Sabía que tenía que sacar a su secretaria de allí.
-Era joven. Me equivoqué por confiar en ti y lo perdí todo, pero ahora ya no tengo nada que perder- Le dijo con frialdad
-Estás dolida porque conocí a alguien mejor que tú- Él sonrió de lado y ella lo miró con suficiencia
-No fui tuya y nunca lo seré. Me compadezco de quién te acompaña esta noche porque no vales la pena- Trevor escuchó y su secretaria se dió la vuelta para volver rápidamente a la mesa
Victoria no reparó en su presencia y chocó contra su cuerpo. Él la sostuvo poniendo sus grandes manos en sus brazos y se alejó cuando estuvo seguro de que no caería.
--Perdóneme, señor. No lo vi-- Dijo por primera vez sin desviar su mirada
--¿Ese hombre la estaba molestando?-- Indagó aún con la inquietud de saber que si aquella conversación tensa escalaba, él no hubiese llegado a tiempo
--No. Él ya no puede molestarme. Todo está bajo control-- Afirmó con el orgullo brillando en su mirada
Para Victoria, defenderse había cerrado un doloroso ciclo y se sentía más liviana. No sabía de donde había obtenido el valor suficiente para hacerlo, pero estaba orgullosa de sí misma.
Cuando el jefe y la empleada estuvieron en el hotel e ingresaron a la habitación compartida, ella quiso ir a su lugar seguro de inmediato para descansar.
--Señorita Pérez-- La voz de Trevor la detuvo-- ¿Puedo saber quién es ese hombre que la molestó?
--Señor Montalvo, no estamos en horario de oficina y él formó parte de mi pasado. Lo correcto sería que no pregunte-- La adrenalina experimentada aún estaba fluyendo por su cuerpo y debido a eso respondió de esa forma
--Tiene usted razón. Buenas noches-- Él reconoció que ella no estaba equivocada en su respuesta. Fue educada y estableció un límite. Eso lo había sorprendido y también le había agradado
--Buenas noches, señor-- Victoria fue a su habitación
En la soledad de su cuarto y después de ponerle seguro a la puerta, ella tembló siendo consciente de lo que había hecho. Su jefe aunque sorprendido, no parecía haberse molestado. La inquietud en la joven creció cuando fue consciente de que tal vez su actitud la había alejado más del malévolo y descabellado plan de Christina.
--¿Cómo haré para cumplir lo que debo si solo me alejo más y más?-- Se preguntó en voz baja imaginando que la posibilidad de ir a prisión acababa de volverse más real
Ella recibió un mensaje de Christina recordándole el plan y deseándole suerte en el propósito. Allí pensó que su ex jefa estaba realmente loca. ¿Cómo una esposa podría querer que su marido la engañara?
Ella respondió diciendo que necesitaba tiempo. Christina sabía que su marido no era un hombre fácil, por lo que esperaría. También entendía que Trevor no se involucraba con sus secretarias.
Para Christina, Victoria era una pequeña cobarde. Tal vez Trevor la interpretara como una sumisa que podría amoldar a su antojo. No estaba segura, pero esperaba que así fuera.
Mientras Victoria intentaba tranquilizarse, Trevor pensaba en lo ocurrido. Siempre su secretaria le hablaba con respeto e intimidada hasta que ese hombre apareció. En ese momento ella había demostrado que tenía carácter y también lo había puesto en su lugar cuando hizo una pregunta de carácter personal para la cual no tenía derecho. Aquello no le generó deseo, pero si curiosidad.
Victoria sin proponérselo estaba llamando la atención de su jefe. La manera en que acataba las órdenes, como cuidaba celosamente un libro en su bolso, la forma en que se defendió de ese hombre, así como también su manera de comportarse sin titubear en un lujoso restaurante. Él analizaba, tal como lo hizo en todas las secretarias que tuvo. Algunas eran despedidas casi de inmediato debido a algunas inconsistencias.
Victoria despertaba interés y también contradicción. Podía ser sensual, pero parecía no querer serlo. Mostrar su cuerpo usando un lindo vestido la mantuvo en tensión. Trevor no comprendía si era timidez, vergüenza o solo una mujer que luchaba por mostrarse después de una vida reprimida.
Ella era leal. Sabía cada regla. No fallaba. Durante la cena casi no había hablado. Siempre educada, retraída, pero sin perder detalle de la conversación.
(.....)
Victoria se aseguró de que su jefe tuviera su café a las diez en punto. Dentro de la habitación ese día había un hombre vestido sin formalidad y con el cabello suelto.
Para ella era nuevo verlo así y también amenazante. Vestido con una playera y un jean se notaban sus músculos, unos que los trajes oscuros disimulaban bastante bien. Los pectorales se marcaban también. El cabello suelto le daba un estilo salvaje. Ella no supo qué versión le resultaba más aterradora, si la del hombre casual o la del empresario prolijo.
Reconocía que era guapo, una belleza salvaje que no pide permiso para imponerse. Su cuerpo era grande, demasiado para ella. No imaginaba poder defenderse de alguien como Trevor. No tendría oportunidad. Además sus gustos peculiares en la intimidad eran demasiado para una virgen sin fantasías como ella.
Los dos apenas si hablaron durante el viaje después de lo ocurrido con el ex prometido, solo estuvieron más cerca durante el vuelo de regreso. Victoria había comprado una revista sobre el horóscopo. Después de la predicación acertada sobre el suyo, quería leer más y así sobrevivir el vuelo sin reparar en su jefe.
Trevor observó de reojo. No tenía nada en su poder para mirar y ya había trabajado suficiente.
--¿Le molesta si leo con usted para matar el tiempo?-- Preguntó con formalidad y ella levantó la mirada de la revista
--¿Quiere leer el horóscopo y sobre signos zodiacales?-- Preguntó con escepticismo. Una lectura de ese tipo era muy suave para él
--Si no tiene nada más interesante para leer aceptaré ver eso-- Ella suspiró y la colocó en medio de los dos. Nuevamente estaba más cerca de su jefe y eso la hacía sentir nerviosa
Nunca quiso complacer a su marido por estar con sus perversidades sexuales q muy bien pudo experimentar con su marido
el no es ni victoria
seguro es uno de tantos con los que te acostaste ya que se ayan enterado que eres una empresaria millonaria🤣🤣