En un mundo donde el poder corrompe y la sangre siempre se paga con más sangre, la paz no es más que una mentira bien contada.
Ella creció entre sombras, bajo las reglas de una familia donde la mafia dictaba cada paso.
Ahora sigue el mismo camino hasta que un enemigo de su familia aparece para arrastrarla a un infierno de verdades que duelen, pactos rotos y recuerdos que jamás murieron.
Entre la oscuridad del odio y la fragilidad del amor, deberá elegir: ¿vale su alma mas que la venganza… o ya es demasiado tarde para salvarla?
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Capitolo 18
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Markus Becker:
Llevaba más de una hora sin apartar la mirada de la pantalla. Desde mi oficina observaba cada movimiento que hacía chiara allí adentro. Todas las cámaras las mande a reubicar para mantenerla un poco más vigilada.
Todo esto porque me causaba curiosidad. Necesitaba saber cada paso que daba para ver si no se metía en problemas. Pero al ver lo que paso en el comedor me di cuenta que esa mujer era una fiera, una leona que si parecía digna hija de Salvatore vindicta.
Lo que me atraía era su forma de defenderse, esa mujer no necesitaba que la protegieran, al contrario, ellos debían protegerse de ella. Analizaba cada gesto, cada pausa que hacía frente al computador.
De repente un golpe suave interrumpió mi concentración, arregle mi camisa y hable.
—Eingeben—murmuró sin desviar su vista.
Allí mi hermano Volker entro y se dejó caer en el sillón frente al escritorio de Markus. Observo con detalle el rostro tenso de su hermano antes de notar la pantalla.
—Supongo que esa mujer no volverá al comedor...
—chiara la dejo mal delante de todos, parece que se ganó una enemiga más.
—ella es intocable aquí, lo sabes Markus.
—Es una mujer muy fuerte. Se nota que es alguien que entrenaron bien por la forma en como pelea.
—ella tiene sangre de mafiosa, nació en este mundo. Por eso me intriga cada vez que la tengo cerca.
—No será que te estas obsesionando con esa vindicta?
—Tengo novia, respeto mucho a Adelaide.
—En la forma en que ves a la hija de Salvatore, lo dudo.
Volker se inclinó hacia adelante y fijo su vista en la cámara número ocho la cual daba la imagen de chiara ya en su oficina. Organizando los documentos que le trajeron como quien busca una pieza perdida en un rompecabezas gigantesco.
—Se ve muy bonita concentrada—comento Volker—seguro está revisando información para padre.
Negué con la cabeza.
—Se nota muy tensa, se ve que algo le preocupa. Lo noto… se mueve distinto cuando algo le interesa o algo la confunde. Y hoy…—fruncí el ceño—hoy el suceso del almuerzo la dejo rara.
—O quizá te intriga porque quieres saber cómo es tener bajo tu control a la hija del peor enemigo de la familia?
—Volker, por favor.
—Vamos, Markus. Siempre has sido malo mintiendo. Además, sé que ya no amas Adelaide y que solo te la quieres sacar de encima porque ya el trato que tienen no servirá a futuro.
—Me comprometí con ella, tengo que respetarla, pero lo que estoy empezando a sentir por chiara es algo más.
—hermano, Adelaide lo único que hace es causar problemas. Hasta los idiotas de los primos de Zelda y los trillizos lo han notado—comento.
Yo presione mis labios.
—ella tiene sus contactos…
—tu eres el Boss de la mafia alemana, tienes más poder que esa mujer que solo era una prostituta, y aun sigues detrás de ella como si fueras su perro.
Golpee suavemente el escritorio con los dedos, incomodo. No quería hablar de ese tema. No ahora.
—No quiero hablar de ese tema ahora, desde ahora tendremos que vigilar a chiara todo el tiempo para ver si es alguien de confiar o es una espía. Tenemos que considerar todas las opciones.
—¿Espía? No creo que viniera aquí Alemania para espiarnos, ¿viste la pelea que tuvo con su padre?
Mire serio a Volker.
—¿No se te hace extraño que de repente, después de años de una relación perfecta que tanto presumían, termine así de mal? Todos saben que Salvatore la idolatraba paso por encima de sus dos hijos mayores para darle un rango más alto. Una vez fue capaz de regalarle una pantera solo porque ella tenía ese capricho cuando tenía 7 años.
—La has investigado bastante bien, cuando tienes una relación tan perfecta de padre e hija, puede acabar mal, ya ves cómo están nuestro padre y el de ella, quien pensaría que un día se trataron como hermanos y al otro día solo quieren matarse.
—Mi padre nunca habla del tema, siente mucho odio por Salvatore vindicta, pero chiara… ella es distinta. Y se que oculta algo, así que lo averiguare.
Volker sonrió, satisfecho.
—Haz lo que quieras, pero no mezcles tu cabeza con tu…—alzó una ceja—tú me entiendes.
Yo lo ignoré y seguí observando la pantalla. Ahí, abrió una carpeta nueva. Su expresión cambió: un ceño fruncido, una ligera tensión en su mandíbula.
Estaba encontrando cosas que no debía y él lo sabía.
Chiara Vindicta:
En mi oficina no paraba de dar vueltas, los acontecimientos del almuerzo me estresaron bastante al punto de por poco perder mis estribos. Estuve concentrada en mi trabajo revisando todo lo que se me mando. Pero al abrir una carpeta color roja mi expresión cambio.
Revise a mis lados y nadie se encontraba allí, era información sobre la mafia serbia, memorice cada código de registro estaba encontrando plata, pero resulte encontrándome con oro también, con esto tenía en cuenta lo que tocaba hacer. Con un solo “enviar” supe que esto había comenzado.
En mi apartamento en las horas de la noche, caminaba de un lado a otro, ansiosa. Monica y Ricci estaban en la mesa, conectados al computador, transfiriendo y encriptando los datos que encontré sin parar.
—¿Funcionará?—pregunte con desconfianza.
—Tranquila Bambola—dijo Ricci sin despegar los ojos del computador—Tu computador es más avanzada que la mitad de las bases policiales de Italia. La información llegará al servidor de tu familia antes de que cualquiera en la organización de los Becker note que hemos trasladado esos datos.
Seguimos esperando hasta que toda la información llegara finalmente a la familia. Mientras tanto, yo revisaba que me correspondía hacer al día siguiente, tratando de centrarme en algo concreto. Para mi sorpresa y casi con cierta ironía. Debía presentarme con el uniforme asignado. Bruno me esperaba mañana a primera hora en su oficina, así que sabía que no podía permitirme llegar tarde ni descuidar ningún detalle.
Decidí descansar y a la mañana siguiente prepararme, me hice una cola alta en el cabello y me maquillé poco. Cuando me puse mi uniforme táctico color azul me dirigí a la organización de inmediato cuando ingrese fui hacia la oficina de bruno en donde me esperaba con un café en sus manos mirándome serio.
—Signore Bruno, aquí estoy.
—Puntual. Me gusta mucho tu actitud. Pero quiero que hablemos de los hechos del día de ayer.
—Me disculpo por mi comportamiento, pero esas mujeres empezaron a provocarme y no iba a dejar que me pisotearan.
—Tienes carácter de capo, la misma fuerza que tenía Salvatore, por eso te comprendo. Si pedí que vinieras con ese uniforme es porque tengo algo importante que decirte.
—Desde que nací me educaron para ser una capo, carezco de toda mi experiencia por ellos. Así que lo escucho.
—Hoy empezaras tu entrenamiento táctico, son los que participan en misiones de campo. Nos estamos preparando para atacar precisamente algunas mafias extranjeras que vienen aquí.
—Como usted diga, me gusta que empecé con el pie derecho en su organización.
—Eres muy eficaz vindicta, pero una cosa más… Sé cómo te mira mi hijo Markus. Él tiene una prometida. Aléjate de él si no quieres salir perjudicada.
—No debe preocuparse. Nunca me fijaría en su hijo. Si algo más llegara a pasar, se desataría una guerra peor que la que usted ya tiene con mis padres.
—Me alegra que lo tengas claro. Espero que sigas sirviendo lealmente a nuestra organización. Ahora puedes retirarte.
Me retire de su oficina satisfecha, aunque era consciente de que mi puesto despertaría la envidia de muchos. Entrar en esa división sin haber pasado antes por ciertas pruebas no sería bien visto. Sin embargo, eso no me importaba. Sabía quién era, de donde venia y lo que Valia.
...CONTINUARÁ ...