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CUANDO YA NO NECESITABA AMOR, LLEGÓ EL VERDADERO

CUANDO YA NO NECESITABA AMOR, LLEGÓ EL VERDADERO

Status: Terminada
Genre:CEO / Autosuperación / Completas
Popularitas:7.4k
Nilai: 5
nombre de autor: RENE TELLO

Ella creció creyendo que el amor era resistencia: ser fuerte en silencio, ceder un poco más, esperar que las cosas mejoren. Durante años sostuvo una relación que hacia afuera parecía perfecta, pero puertas adentro la hacía dudar de sí misma. Él era encantador con el mundo y tormentoso en privado. Y ella, paciente, probablemente demasiado paciente.

Hasta que una noche, en medio de una cena donde entendió que nadie iba a defenderla, ni siquiera ella misma, respiró hondo y tomó la decisión más difícil y más necesaria de su vida: irse.

Se fue con una maleta, con miedo, con incertidumbre, pero también con una extraña sensación de alivio.

Lo que no sabía era que marcharse no era el final, sino el comienzo. Que después de una relación que la apagó, podía existir un amor distinto, uno más sano, más ligero, uno donde no tuviera que disminuirse para quedarse.

Porque a veces perder una historia es la única manera de encontrarse con la que realmente está destinada a vivirse.

NovelToon tiene autorización de RENE TELLO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 19

Aquel día lo recuerdo por la tensión que me atravesaba sin razón visible. No era la primera vez que su nombre aparecía en la pantalla de mi celular, pero esa mañana se sintió distinto. El aparato parecía más pesado en mi mano. Ver “Leonardo” iluminando la pantalla me obligó a inhalar con cuidado, como si cualquier movimiento brusco pudiera alterar algo frágil.

Tardé unos segundos en desbloquearlo. No porque dudara en contestar, sino porque necesitaba acomodar la voz, alinearla con la versión serena de mí que quería mostrar. Hay llamadas que exigen compostura antes de empezar.

—¿Hola? —dije.

—Hola, Samantha. ¿Interrumpo? —respondió él.

Su tono era el de siempre tan claro, tranquilo, sin adornos. Yo, en cambio, ya tenía las manos frías.

—No, dime.

Hubo un segundo de silencio al otro lado.

—Pensé en ti ayer —dijo.

El corazón me dio un giro pequeño, preciso.

—¿Ah, sí? —intenté que sonara casual.

—Sí. Pasé por el café del que hablamos la otra vez. El de la esquina con ventanales grandes. Me pregunté si todavía te debía esa invitación… o si ya la había perdido por exceso de prudencia— comentó, me hubiese gustado ver su rostro.

Sonreí sin darme cuenta.

—No sabía que estabas compitiendo contigo mismo.

—Siempre compito conmigo mismo —respondió con una leve ironía—. Pero en esto preferí no apresurar nada.

La cuchara de avena había quedado sobre la mesa. No la había probado. Me concentré en mantener la voz estable.

—Quería preguntarte si te gustaría que finalmente tomemos ese café. Si todavía te interesa— dijo Leonardo.

Guardé silencio apenas un instante, pero en mi cabeza fue suficiente para que se acumularan imágenes de yo sentada en la sala, con el pijama más decente que encontré esa mañana, el cabello sin peinar, la cara lavada, intentando parecer más segura de lo que me sentía. Era absurdo, pero tuve la impresión de que podía verme dudar desde el otro lado de la línea.

—Sí, claro. Claro que me interesa. Solo que esta semana la tengo un poco llena— respondí.

No estaba llena de compromisos, sino de nervios. De preguntas que creía superadas. No era falta de interés; era miedo a repetir patrones, a ceder demasiado rápido, a terminar recogiendo sola los restos de algo que empezó con ilusión.

—Sí, claro. Claro que me interesa. Solo que esta semana la tengo un poco llena— dije.

No estaba llena de compromisos, Sino de nervios. De preguntas que creía superadas; no me quería viéndome otra vez recogiendo mis ilusiones por ahí ir corriendo y no saber detenerme a observar, a conocer si podía sostenerme sin fantasías.

—No hay prisa —dijo él—. No estoy proponiendo una fuga a otro país. Solo café.

Reí, y el sonido salió más libre de lo que esperaba.

—Eso lo hace menos intimidante— expresé sin pensar.

—¿Te intimido?— preguntó él.

La pregunta fue directa, pero no invasiva.

—No —respondí, y luego corregí—. Bueno… un poco.

—¿Por qué?— insistió él.

—Porque pareces saber exactamente lo que haces— manifesté.

—No siempre —replicó—. Ahora mismo estoy esperando que no me digas que prefieres quedarte en casa reorganizando tus archivos.

—Eso es bajo —dije, riendo.

—Entonces todavía tengo oportunidad— comentó Leonardo. Respiré para pensar exactamente lo que quería.

—La próxima está bien. ¿Te parece el martes?— pregunté.

—Martes está perfecto. A las seis, ¿puedes salir?— preguntó él.

—Sí, puedo— respondí.

—Paso por ti— dijo él.

El ofrecimiento fue sencillo, pero se quedó suspendido entre nosotros.

—No tienes que hacerlo —aclaré.

—Lo sé. Quiero hacerlo.

Otra pausa breve.

—Está bien —dije, más suave.

—Entonces martes. Y Samantha…— mencionó.

—¿Sí?— pregunté.

—Gracias por no cerrar la puerta antes de tiempo— dijo él, con voz clara.

No supe qué responder a eso. Colgamos con una despedida breve, pero la sensación no fue breve en absoluto. Me quedé mirando la pantalla apagada, como si todavía pudiera escuchar su voz flotando en la habitación.

—¿Y entonces? —preguntó Jessica desde la puerta, con esa mezcla de curiosidad y picardía que la caracteriza—. ¿Vas a ir o vas a inventar una fiebre estratégica?

—Acepté —respondí, dejando el celular sobre la mesa como si fuera evidencia delicada.

Jessica abrió los ojos exageradamente.

—¿Aceptaste sin redactar un contrato previo?— preguntó ella, medio en broma.

—Es un café, no una fusión empresarial— respondí.

—Para ti es casi lo mismo— dijo Jessica.

Me dejé caer en el sofá.

—No sé cómo se hace esto. Estoy oxidada. Lo último que tuve fue alguien que me hacía sentir culpable por pedir compañía. Ni siquiera algo extraordinario, solo que estuviera— manifesté.

Jessica se sentó a mi lado.

—Leonardo no parece de los que castigan por necesitar— expresó mi amiga.

—Eso no lo sé —dije—. Solo sé que me habla y no siento que tenga que demostrar nada. Y eso… eso me asusta un poco.

—Porque no estás acostumbrada a que te gusten sin exigirte un examen previo— dijo Jessica.

La miré.

—Cuando hablas de él sonríes distinto —añadió.

—No sonrío distinto— negué.

—Acabas de hacerlo— insistió ella.

Intenté contener el gesto. Fracasé.

—No quiero ilusionarme —admití—. No quiero empezar a imaginar cosas que después no se sostengan.

Jessica apoyó su cabeza en mi hombro.

—Entonces no imagines. Ve. Escucha. Mira cómo te sientes cuando estés frente a él. El amor no empieza con fuegos artificiales, empieza con tranquilidad; cuando es más que ilusión o pasión se nota, y ahora ya tienes las herramientas para verlo— manifestó Jessica.

Esa palabra se quedó conmigo. Nos quedamos en silencio, viendo una serie sin volumen, compartiendo la tranquilidad de no tener que explicarlo todo. Comimos galletas saladas con queso, las que ella siempre trae “por prevención emocional”. No lloré. Tampoco necesitaba hacerlo. Lo que sentía no era tristeza, era vértigo.

Más tarde, mientras recogía la cocina, el celular vibró de nuevo.

Un mensaje de Leonardo: “Prometo no hablar de trabajo más de diez minutos. Después de eso, solo café y conversación honesta.”

Sonreí y respondí: “Quince minutos. No soy tan flexible.”

Tardó poco en contestar: “Negociaremos en persona.”

Sentí algo leve en el pecho. No era euforia. Era expectativa sin urgencia.

El martes empezó a instalarse en mi mente con una mezcla de cautela y deseo contenido. Decir que sí a esa cita era, en el fondo, decir que no quería seguir protegiéndome a costa de aislarme.

Me asustaba reconocerlo, pero había algo firme debajo del miedo, la sensación de que, esta vez, nadie me estaba empujando ni arrastrando. Solo extendiendo la mano.

Ese martes todavía no había llegado, pero ya había empezado a mover cosas dentro de mí.

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Celina
simplemente encantadora 🥰🥰🥰💛💛💛🤗🤗🤗🤗 felicidades ☺️ Infinitas bendiciones 🙏🏻
Graciela Saiz
ella se fue,y quedó todo así nomás? no hablaron ? así terminó la relación 🤔🤨
Anonymous
👏👏👏👏👏
Anonymous
Bueno samanta atrevete a dar el siguiente paso solo así sabrás que pasará
Anonymous
Qué lindo autor me gustaría pusieras fotos
Anonymous
Lo que más me gusta de este autor es su precisión para redactar es hacer que cada párrafo encaje en el y el lector se meta en la historia 🥰🥰🥰👏
Anonymous
Bueno cada historia de este autor tiene su propia esencia y realmente me quedó con el
RENE: Muchas gracias ☺️
total 1 replies
Anonymous
Octavio Ya tú oportunidad pasó tú mismo la mataste con tú arrogancia ahora ella es dueña de si misma 👏👏👏👏
Anonymous
Es difícil pero si has podido 👏👏👏
Anonymous
Esa es la actitud 👏👏👏
Anonymous
Jessica es la amiga que todos necesitamos 👏👏
Anonymous
Un gran Reto 👏
Ana Elena Jiménez
hermosa historia
Ana Elena Jiménez
ya eres pasado pisado Octavio así que no seas iluso
Ana Elena Jiménez
muy buena la trama
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja Jessica es genial
Ana Elena Jiménez
woaoo,esto es impresionante
Anonymous
Me gusta cuando no hay promesas solo sentimientos y se van descubriendo excelente capítulos quiero más 👏👏👏👏
Anonymous
Me gusta la actitud qué el autor Le está dando a está protagonista demuestra que desde la cenizas se puede resurgir y con más fuerza
Anonymous
Excelente este capitulo 👏👏👏👏
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