¡Advertencia! Está novela es poli amor. Si no desea leer este contenido detengase y no insulte por favor. Ya está advertido.
El héroe y el villano comparten un único amor dulce y posesivo hacia la extra de una historia.
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Capitulo 19
En esta mañana, Bonnie estaba en la sala del consejo menor revisando informes sobre las regiones del norte cuando escuchó a dos nobles discutir cerca de la ventana; hablaban lo suficientemente bajo como para pensar que nadie más los oía, pero no tanto como para ocultar del todo sus palabras.
—El reino necesita estabilidad —dijo uno de ellos con tono reflexivo—. Y todos sabemos que un matrimonio adecuado podría asegurarla.
El otro asintió con calma.
—La familia de Elinor tiene tierras, recursos y apoyo militar; después de la guerra eso pesa más que cualquier otra cosa.
Bonnie no levantó la mirada de los papeles, aunque escuchó cada palabra.
—Y el príncipe Bastian necesita una reina que entienda la política —continuó el primero—. Alguien que pueda representar al reino frente a los nobles sin crear conflictos.
El segundo sonrió ligeramente.
—Elinor siempre ha tenido talento para eso.
Bonnie dejó la pluma sobre la mesa y levantó la vista con tranquilidad.
—Es curioso que estén discutiendo un matrimonio real como si fuera una decisión que depende de ustedes.
Los dos nobles se sobresaltaron un poco al notar que ella estaba escuchando.
—Lady Bonnie —dijo uno de ellos—. Solo estábamos hablando de posibilidades.
Bonnie los observó con una expresión calmada, que luego pasó a una mirada amenazadora.
Los nobles intercambiaron una mirada breve con miedo. No añadió nada más, se levantó de la mesa y salió de la sala con paso tranquilo; los dos nobles quedaron callados tras esa mirada.
Mientras tanto, en otro sector del castillo, Calister caminaba por uno de los corredores interiores con la expresión pensativa; acababa de salir de una reunión breve con tres nobles que durante la guerra habían sido aliados cercanos de la corona, hombres que rara vez hablaban de política matrimonial y que sin embargo ahora repetían el mismo argumento con una insistencia que no parecía casual.
Cuando dobló el pasillo vio a Bastian salir de la sala de estrategia.
—Te estaba buscando —dijo Calister mientras se acercaba.
Bastian cerró la puerta detrás de él.
—Entonces nos ahorramos el trabajo.
Calister apoyó un hombro contra la pared.
—¿También escuchaste los rumores?
Bastian lo miró con calma.
—No son rumores.
—Eso pensé.
Bastian caminó unos pasos por el pasillo.
—Tres nobles me hablaron hoy sobre lo conveniente que sería un matrimonio con Elinor; todos usaron argumentos casi idénticos.
Calister soltó una risa baja.
—Eso significa que alguien les dio el mismo discurso.
Bastian lo miró.
—¿Descubriste algo?
Calister cruzó los brazos.
—Algo interesante; dos de esos nobles han estado visitando recientemente las tierras de la familia de Elinor, y uno de ellos acaba de recibir una promesa de expansión territorial en el sur.
Bastian frunció el ceño.
—¿Promesas de tierras?
—Exactamente.
Bastian permaneció en silencio unos segundos.
—Entonces no se trata solo de ambición personal.
Calister negó con la cabeza.
—No; es una estrategia organizada.
Bastian respiró hondo.
—Ella quiere asegurarse de que el consejo presione por ese matrimonio.
Calister lo observó con atención.
—La pregunta es por qué tanta prisa.
Bastian respondió con tono firme.
—Porque no quiere solo ser reina. Quiere el poder real. Pero yo no quiero. Mi decisión debe pesar también. Ya hay alguien ocupando ese lugar en el futuro
—Supongo que ese puesto es para ella ¿No? Para Bonnie.
—Calister...
—Tambien su decisión pesa. No podemos obligarla a nada.
—Entonces... Hablemos con ella está noche. No puedo fingir un día más que solo la quiero como amigo.
Calister no respondió al instante. Solo asintió. Él no quiere ser como era antes de conocer a Bonnie. Quiere ser diferente por ella, de que sí elige a Bastian estará feliz por ellos. Pero si lo elige a él, será el hombre más afortunado del mundo.
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Esa noche, cuando la mayoría del castillo estaba en calma y los pasillos principales se encontraban casi vacíos, dos figuras avanzaban por un corredor lateral que llevaba hacia la parte administrativa del palacio.
Calister caminaba adelante con paso relajado, Bastian lo seguía con la expresión más seria de lo habitual.
—Cual quiera que sea su respuesta. No pelearemos entre nosotros. Ella no lo querría así.
Calister sonrió apenas. Llegaron a la puerta de la oficina de Bonnie. Uno de ellos tocó dos veces.
La puerta se abrió casi de inmediato. Bonnie los miró con una mezcla de sorpresa y resignación.
—Empiezo a pensar que eligieron esta oficina como su lugar favorito del castillo.
Calister entró primero.
—Solo venimos cuando el resto del palacio se vuelve demasiado aburrido.
Bastian cerró la puerta detrás de él.
Bonnie volvió a su escritorio.
—Si vienen a hablar de Elinor, ya escuché lo suficiente hoy como para saber lo que está haciendo.
Calister se sentó sobre el borde de la mesa.
—Entonces estamos todos en la misma conversación.
Bonnie lo miró con calma.
—Está presionando a los nobles para que sugieran el matrimonio como una decisión política inevitable.
Bastian asintió lentamente.
—Y algunos de ellos están recibiendo recompensas por apoyar la idea.
Bonnie cruzó los brazos.
—Eso significa que su familia está invirtiendo mucho en esta jugada.
Calister la observó con atención.
—¿Qué crees que busca realmente?
Bonnie no dudó.
—Control. Ya lo dije antes. Si logra casarse contigo con el apoyo del consejo, su posición será imposible de cuestionar; su familia obtendrá influencia directa sobre el trono, y cualquier decisión futura del reino pasará por ella.
Calister soltó un suspiro.
—Es ambiciosa esa perra.
—Calister.— regaño Bastian.
—¿Que? Me cae mal y ahora peor.
El silencio se instaló unos segundos. Bastian habló con voz más baja. Bonnie apoyó las manos sobre la mesa.
—Esto es peligroso.
Bastian la observó con calma.
—¿A qué te refieres?
Bonnie respondió sin rodeos.
—Ustedes son príncipes, y yo soy la persona a la que vienen a ver en secreto en medio de la noche.
Calister sonrió.
—Eso suena más interesante de lo que pensaba.
Bonnie negó con la cabeza, aunque una pequeña sonrisa apareció en su expresión. Bastian la miró con una intensidad distinta.
—No venimos aquí solo por política. Bonnie, tenemos que confesarte algo.
Bonnie sostuvo su mirada sin apartarse. Calister los observó a ambos, luego habló con una voz más baja de lo habitual.
—Creo que los tres deberíamos dejar de fingir.
El silencio volvió a caer, Bastian dio un paso más cerca del escritorio. Bonnie no se movió. Calister apoyó una mano sobre la mesa, cerca de la de ella.
—Esto va a complicar muchas cosas —dijo Bonnie en voz baja.
Calister respondió con calma.
—Las cosas ya estaban complicadas.
Bastian añadió con firmeza.
—Pero no lo queríamos entender.
Bonnie los miró a ambos, uno a cada lado del escritorio.
—Si alguien descubre estas visitas, la corte entera empezará a hablar.— expresó Bonnie, tartamudeando por primera vez.
Calister sonrió ligeramente.
—La corte ya habla de nosotros todo el tiempo.
Bastian no apartó la mirada de Bonnie.
—La diferencia es que ahora hablarían con razón.
Bonnie respiró despacio.
—Ustedes dos son imposibles.
Calister respondió con una sonrisa tranquila.
—Y aun así sigues dejándonos entrar.
Bastian añadió con voz más suave.
—Porque sabes que también lo quieres. Quieres ese caos que causamos. La cuestión es cuál de los dos prefieres.
Bonnie no respondió con palabras, pero su expresión dejó claro que la conversación había cruzado un punto del que ninguno de los tres pensaba regresar. Estaba cansada de debatir en su mente a quien elegir. Estaba frustrada al no encontrar la respuesta. Hasta ahora.
—¿De verdad creen que tengo que elegir? —murmuró.
Calister ladeó la cabeza, una sonrisa lenta apareciendo en su rostro.
—Normalmente sí.
Bastian no apartaba los ojos de ella.
—Pero tú nunca haces lo esperado ¿verdad?
Bonnie respondió acercándose aún más. Tomó la chaqueta de Bastian con una mano y la camisa de Calister con la otra, tirando suavemente de ambos hasta quedar entre los dos. Sus respiraciones se mezclaron.
— Tienen razón. Dejemos de fingir y dejen de intentar encajarme en reglas que no me interesan como tener que escoger a uno.
Durante un segundo ninguno habló. Ambos principes estaba sorprendidos.
Calister fue el primero en moverse. Su mano subió con calma por el brazo de Bonnie hasta su hombro, deteniéndose allí como si quisiera darle tiempo para apartarse. No lo hizo.
Al contrario.
Bonnie levantó el mentón y lo besó.
Fue un beso lento al principio, casi exploratorio, pero cargado de toda la tensión que habían estado acumulando. Calister respondió de inmediato, rodeando su cintura y acercándola más a él.
Bastian soltó una pequeña risa baja a su lado.
—Vaya… —murmuró—. Así que esa era tu respuesta.
Bonnie se separó apenas del beso, todavía muy cerca de Calister, y giró el rostro hacia Bastian.
—Ven, Bastian.
No necesitó repetirlo.
Bastian se acercó por detrás, sus manos posándose con cuidado en la cintura de Bonnie, deslizándose un poco por sus costados. El contacto le arrancó un pequeño suspiro. Calister notó la reacción y sonrió contra sus labios antes de volver a besarla.
Ahora Bonnie estaba entre los dos.
Calister frente a ella, sosteniéndola por la cintura. Bastian detrás, con una mano recorriendo lentamente su cadera mientras la otra subía por su brazo hasta entrelazar sus dedos con los de ella.
El beso se volvió más profundo, más seguro. Bonnie llevó una mano al cuello de Calister mientras la otra seguía entrelazada con Bastian, que aprovechó para inclinarse y rozar un beso suave cerca de su cuello.
Bonnie dejó escapar una risa suave, un poco sin aliento.
—Ustedes dos son un problema…
—Lo sabemos —susurró Calister cerca de su boca.
Bastian apoyó la frente un instante contra su hombro.
—Pero acabas de admitir que también es tu problema.
Bonnie giró un poco entre ellos, atrapada en ese espacio compartido, sintiendo las manos de ambos todavía sobre ella.
Esta vez fue ella quien los miró a los dos con una sonrisa peligrosa.
—No —dijo en voz baja—. Acabo de admitir que me gusta la dos.
— Yo también tengo algo que admitir —dijo Calister cerca de su oído—. No esperaba que fueras tan… valiente de esta manera.
—Ni yo —añadió Bastian con una sonrisa leve—. Pero me gusta.
Bonnie abrió los ojos otra vez.
—Entonces dejen de hablar.
Los dos se miraron por un segundo, cómplices, como si hubieran llegado al mismo acuerdo sin necesidad de palabras.
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Fuera de la oficina, en otro sector del castillo, Elinor caminaba por un pasillo acompañada por dos nobles que hablaban con entusiasmo sobre las ventajas de una futura alianza entre su familia y la corona.
Elinor inclinó la cabeza con gracia.
—Solo deseo servir al reino de la mejor manera posible.
Los nobles asintieron satisfechos.
Pero cuando continuó caminando sola por el pasillo, su sonrisa cambió ligeramente.
—Pronto —murmuró en voz baja— todo estará exactamente donde debe estar.
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Muchas gracias por leer no olviden dejar su me gusta y su comentario ❤️.
Es que debieron de buscarla mucho ante de que todo se volviera una locura 🤭🤭🤭🤭😭😭
Siempre de los digo a mis hijos 🤣🤣🤣