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LA FAMILIA OLVIDADA DEL CEO

LA FAMILIA OLVIDADA DEL CEO

Status: Terminada
Genre:Hijo/a genio / Malentendidos / Reencuentro / Completas
Popularitas:1.4M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yoisy Ticliahuanca Huaman

Dalila Rosales sargento ejemplar del ejército, madre protectora y esposa de uno de los hombres más poderosos del país, su vida parecía dividida entre dos mundos imposibles de conciliar.

Julio Mars, CEO implacable, heredero de un imperio y temido por muchos, jamás imaginó que el amor verdadero llegaría en forma de una mujer que no se doblega ante el poder, ni siquiera ante el suyo. Juntos comparten un hijo extraordinario, Aron, cuyo corazón inocente se convierte en el ancla que los mantiene unidos cuando todo amenaza con destruirlos.

Una historia de amor y poder...

NovelToon tiene autorización de Yoisy Ticliahuanca Huaman para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

PRÓLOGO

El duelo de Antonio Rosales duró lo que dura un suspiro: un par de meses y nada más. Apenas se apagaron las coronas y los rezos por su esposa muerta arrojada al asfalto por un auto que jamás se detuvo apareció del brazo de Olga, la amante de años, con Ema, la hija de ambos, una niña de doce años de ojos despiertos y sonrisa entrenada.

Entraron a la mansión Rosales pavoneándose, como si la alfombra hubiese sido extendida exclusivamente para ellas y la ciudad entera estuviera obligada a reconocerles el título de alta sociedad.

Desde entonces, la vida de Dalila se volvió un infierno, Olga reorganizó la mansión como quien mueve piezas en un tablero: cambió cortinas, despidió al ama de llaves que había visto crecer a Dalila, cerró el invernadero donde su madre cuidaba orquídeas y convirtió la biblioteca en un salón de té para sus amigas. El perfume de la madrastra ocupó cada pasillo; su voz, cada regla nueva.

No fue sino hasta el día anterior a cumplir sus dieciocho años cuando, al volver del colegio, su padre y su madrastra, reunidos en la sala con unos señores que, al verla, le sonrieron con cortesía.

A primera vista se notaba que pertenecían a la alta sociedad, incluso con mayor poder que su padre; en el rostro de él y en el de Olga había enojo, sí, pero también un destello de envidia.

Los cuatro estaban sentados tomando té en la mansión cuando ella cruzó el umbral.

Los señores Mars Henry y Amalia habían acudido a pedir la mano de una hija de Antonio Rosales.

Olga, veloz, ofreció a su hija Ema: los Mars eran los más poderosos de la ciudad, quizá del país, y a su juicio Ema merecía entrar en esa familia.

Pero los Mars pidieron por Dalila. Habían estado con la madre de la niña en sus últimos segundos de vida; Amalia, gran amiga de la difunta, recibió entonces un ruego: que protegieran a Dalila, porque al alcanzar la mayoría de edad sería heredera de todo y corría peligro.

Por eso habían decidido concertar su matrimonio con su hijo, próximo a regresar del extranjero tras concluir sus estudios.

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Dalila, hermosamente vestida, esperaba en el Registro Civil junto a su padre.

Llevaba el cabello recogido con delicadeza y un vestido sencillo, limpio y digno, que resaltaba su belleza tranquila. No se movía mucho, pero por dentro temblaba.

En su corazón noble sonreía con anhelo y ternura. No era un día cualquiera o una mañana más, hoy se casaría con el amor de su adolescencia: Julio Mars.

Lo había visto solo una vez en su vida, Julio era un joven guapo, de porte firme, expresión seria, mirada recta. Tenía esa presencia silenciosa que hace que los demás se hagan a un lado sin que él diga una palabra.

Desde que lo vio por primera vez, Dalila supo que su corazón lo había elegido, fue amor a primera vista.

Pero después de aquel día… nunca más lo volvió a ver, hasta hoy, después de tanto tiempo, el día de su matrimonio.

Cuando por fin vio a Julio cruzar la puerta del Registro Civil, su pecho se apretó con una mezcla de ilusión y nervios… pero la ilusión se quebró al instante.

Julio no venía arreglado, venía con el cuello de la camisa torcido, la correa mal abrochada y ese caminar ligeramente pesado porque ha estado bebiendo. Olía a alcohol y no la miró.

No hubo un “hola”, no hubo un “qué linda estás”, no hubo ni siquiera el gesto más pequeño de reconocimiento, pasó a su lado como si ella fuera parte de la pared.

Julio se apoyó en el borde del escritorio y dijo, con la voz un poco áspera:

—Dame el papel ¿Dónde firmo? — dijo sin suavidad.

El juez civil, incómodo, carraspeó y señaló la línea al final del acta. El padre de Julio estaba detrás de él, observando, con la mandíbula apretada.

El padre de Dalila estaba al lado de ella, en silencio, con esa mezcla de preocupación y resignación

Julio tomó el lapicero, estampó su firma con un trazo rápido, devolvió el bolígrafo, y se enderezó.

Dalila escuchó su propio nombre completo cuando le pidieron que firmara como esposa. Ella sí firmó con cuidado, una firma bonita y limpia.

En esa sala no hubo anillo puesto en la mano con ternura ni promesa murmurada al oído, hubo solo una firma. Eso fue todo y, aun así, la sonrisa de Dalila no se apagaba, era una sonrisa chiquita.

Para Julio, en cambio, aquello era una obligación, bajo las amenazas de su propio padre “Vas, firmas y cumples. ¿Me entendiste?”

Julio había ido al Registro Civil casi arrastrado, no por amor, no por deseo, sino por deber, o por miedo, o por rabia, da igual cuál. Lo cierto es que estaba ahí porque lo habían mandado.

Una vez terminado el trámite, el juez dijo “felicidades”, pero Julio ya estaba de salida.

"¿Vamos a la celebración?" Preguntó el padre de Dalila, tratando de mantener la compostura.

"Lo que quieran" respondió Julio, sin emoción.

Fue, sin duda, la peor boda que Dalila pudo imaginar: sin sonrisas, sin emoción, solo un deber cumplido frente a todos.

Después de la ceremonia, fueron a la pequeña recepción, alguien le ofreció una bebida. A partir de ese instante, todo se volvió un vacío, no recordaba más.

Cuando despertó a la mañana siguiente, lo primero que escuchó fueron los gritos de Julio, que resonaban "¡Maldita mujer!" vociferó, con el rostro desencajado

"¿Pensabas que arrastrándome a tu cama y casándote conmigo lo tendrías todo? Pues lamento informarte que no va a pasar. Solo eres mi esposa de papel… ¡no esperes mi amor!"

Sin darle oportunidad de responder, se dirigió a la puerta y salió dando un portazo que estremeció las paredes.

Dalila confundida bajo a la primera planta de la mansión, tímidamente pregunto al personal por sus suegros, el mayordomo le dijo que poco después de la ceremonia, sus suegros abandonaron la ciudad sin dar explicaciones.

Nadie supo por qué emprendieron aquel viaje de manera tan repentina.

Dalila, confundida y con el corazón desgarrado, permaneció unos momentos, tratando de comprender lo sucedido. No recordaba nada de la noche anterior, ni cómo había terminado allí.

Miró a su alrededor: la mansión era imponente, majestuosa, un mundo al que no sentía pertenecer.

Con lágrimas contenidas y la dignidad aún intacta, tomó sus pocas pertenencias y decidió marcharse. Sabía que ese no era su lugar… ni ese, su destino.

Autora: Hola mis queridos lectores 👋

nuevamente por aquí, espero que me acompañen en esta nueva historia y sea de su agrado.

Una abrazo y mucho apoyo...

1
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
Si el general la quiere como una hija porque no la fue a ver al hospital y estar pendiente de ella.
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
pendejo debería pedir ADN,ya se dejó engañar de una zorra y va abandonar a su verdadero hijo.
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
De seguro esas víboras le enfermaron el corazón con mentiras y el viejo bobo se las creyó y desprecio a su hija y de seguro la tal Ema ni hija a de serde ese viejo.
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
Dalia no estará enterada de la herencia que le dejo su madre y los malnacidos de su familia están disfrutando de lo que no es de ellos sinvergüenzas.
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
porque se pone celoso y el la desprecio y se olvidó de ella.nunca la busco vergüenza le debería de dar y la familia de Dalila son unos mal nacidos.
noris partidas
este Aaron se las trae
noris partidas
hermoso mensaje y la humildad con que lo dijo. abrazo a todos en ese discurso.
Victoria
👏👏👏👏
Nayeli Zapata
me gustó mucho, la verdad fude en leela por los comentarios pero me gusto
Nayeli Zapata
me gustó mucho, la verdad fude en leela por los comentarios pero me gusto
Karol Murillo
muy buenas tú novelas me la disfrute de principio s fin mil bendiciones
Karol Murillo
hay q chevere q se reconciliaron me gusta mucho está novela
Karol Murillo
q linda y humilde q es Dalila
Karol Murillo
q bueno q julio y los amigos cambiaron para bien lastima q marcos y Antonella allá. perdido a su bebe 😢😭
Karol Murillo
bueno si lucas q se había echo todo este tiempo ni en la investigación estuvo😡😡
Karol Murillo
la perra de la Emma y la zorra de la Olga no no se arrepienten piensan seguir dañando a Dalila aún sabiendo todo lo q les a ocurrido
Karol Murillo
ahJajJJ ese aron es un un diablillo
Karol Murillo
será Samuel o algún mal intencionado o alguna q le gusta marcos 😈
Karol Murillo
bueno le podemos dar una oportunidad pero rocío debe de hacerlo sufrir
Karol Murillo
bueno le podemos dar una oportunidad pero rocío debe de hacerlo sufrir
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