Reencarna en un mundo mágico, con la oportunidad de vencer los miedos que la ataron en su primera vida.
** Mundo mágico con muchas historias **
* Todas las novelas son independientes*
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Lucan 2
Cuando Willow regresó a la fiesta, aún con el pulso acelerado por la captura del hombre de la capa verde, la música seguía sonando y las risas llenaban el salón como si nada hubiera pasado.
Lucan se acercó de inmediato, pero ya no con la confianza encantadora de antes… sino con los hombros tensos y la expresión seria.
Lucan: Lady Willow… quisiera disculparme. Espero no haberla incomodado con mis palabras. No deseaba causarle molestias.
Willow parpadeó, confundida.
Él estaba tan distinto a como había estado hace un momento, cuando le hablaba de amor a primera vista.
Willow: No… no me incomodó. ¿Por qué habría de hacerlo?
Lucan sonrió con tristeza, como si eso confirmara algo que él ya sabía.
Lucan: Aun así, lamento haberme dejado llevar.
Willow no entendía a qué se refería. No había hecho nada malo. Pero antes de poder preguntar, los capitanes la llamaron para agradecerle su ayuda en la captura, y Lucan se retiró, cabizbajo.
Al finalizar la fiesta cuando los invitados se marchaban y las últimas luces se apagaban, Lucan pidió hablar con el general Cromwell a solas. Este lo observó con desconfianza, pero accedió.
En el patio, bajo la luna, Lucan respiró profundo.
Lucan: General Cromwell… quiero ofrecerle una disculpa sincera. No sabía que Lady Willow… lo había elegido a usted.
El general tensó la mandíbula, quedándose en silencio.
Lucan continuó, dolido pero decidido.
Lucan: Las palabras de mis primas me confundieron… y la belleza de ella también. Me dejé llevar, lo admito. Pero no tengo intención de faltarle el respeto a usted ni a ella.
General Cromwell lo observó fijamente, su expresión dura e impenetrable.
No negó nada.
No corrigió ni aclaró.
Simplemente lo aceptó como una verdad útil.
General Cromwell: Bien. Entonces lo mejor… es que no te le vuelvas a acercar.
Lucan tragó, dolido, pero interpretó la respuesta como la de un hombre protector, quizá un futuro prometido, o alguien a quien Willow ya había dado su corazón.
Lucan: Entiendo. No volveré a hacerlo. Le deseo felicidad con ella.
El general asintió, sin un gesto de culpa ni una explicación adicional.
Lucan inclinó la cabeza con respeto y se marchó.
Y Cromwell quedó solo en el patio, sintiendo un peso extraño en el pecho.
El regreso al ducado Highmont fue silencioso. El prisionero, el hombre de la capa verde, había sido dejado bajo custodia estricta en una habitación vigilada por soldados del general.
Pero apenas amaneció, un grito quebró la calma.
Soldado: ¡Mi general!
Levi Cromwell acudió de inmediato.
Cuando entró en la habitación, el cuerpo del prisionero yacía sin vida en el suelo. No había señales de lucha… solo un rastro sutil de magia oscura desvaneciéndose en el aire.
Levi apretó los puños.
Levi: Asesinado…
Su primer pensamiento no fue el rey.
Ni el ducado.
Ni la investigación.
Fue Willow.
Levi: Si lo mataron aquí… el asesino podría seguir en la mansión.
Sin perder un segundo, salió a grandes zancadas por los pasillos.
En la biblioteca, Willow revisaba antiguos libros mientras Celeste y Elena bordaban.
Willow: Si estas rutas coinciden, entonces el siguiente movimiento sería hacia..
La puerta se abrió de golpe.
Willow se sobresaltó.
Willow: ¿General?
Levi cruzó la sala en segundos. Su rostro estaba tenso, sus ojos oscuros, claramente alterado.
Celeste: ¡General! ¿Qué ocurre?
Pero Levi no respondió.
Se detuvo frente a Willow y, sin pensar, tomó sus brazos, revisándola con rapidez.
Levi: ¿Está bien? ¿No le hicieron nada?
Willow abrió los ojos, sorprendida por la cercanía, por el tono urgente de su voz.
Willow: S-sí… estoy bien. ¿Qué pasó?
Levi bajó un poco la voz, pero no la soltó de inmediato.
Levi: El prisionero está muerto. Lo asesinaron.
Willow contuvo el aliento.
Willow: ¿Aquí… en la mansión?
Levi: Sí. Y hasta saber quién fue, no quiero que estés sola.
Celeste y Elena se miraron entre sí… y sonrieron con complicidad inmediata.
Celeste: Oh…
Elena: Así que eso es.
Willow, aún confundida, intentó apartarse un poco.
Willow: General, de verdad estoy bien..
Levi: No. No es negociable.
Él finalmente soltó sus brazos, pero se quedó demasiado cerca.
Celeste: No se preocupe, general. Cuidaremos muy bien de Willow.
Elena: Aunque parece que usted ya lo hace mejor que nadie.
Willow se puso roja hasta las orejas.
Willow: ¡No es eso!
Levi carraspeó, volviendo a su postura rígida de siempre.
Levi: Reuniré a todos los guardias. Nadie sale de la mansión.
Antes de irse, la miró una vez más, con una intensidad que no supo disimular.
Levi: Si recuerdas algo… cualquier cosa… dímelo de inmediato.
Willow asintió, el corazón aún acelerado.
Y mientras el general se alejaba, las hermanas Highmont se acercaron a ella con sonrisas imposibles de borrar.
Elena: Definitivamente son una pareja.
Celeste: Ni Lucan se veía así de preocupado.
Willow se llevó la mano al pecho, aún sin entender por qué…
el pensamiento de que Levi hubiera corrido por ella primero la hacía sentir tan segura.