—Pablo Santander es un enólogo y bodeguero muy conocido en su pueblo, y un día, rescata a su sobrina Antonella de un orfanato, quien vivió situaciones traumáticas, pero es carismática y sonriente. Con el paso del tiempo, Antonella va viendo la rivalidad en la que se ve involucrada sin desearlo.
Muchos adolescentes/jóvenes inexpertos descubriendo el amor por otro lado.
—<<<Rivalidades, amor, amistad, amor sano, romance, amistad, romance estilo "RyJ", infidelidades, dr, problemas de autoestima, mafia, negocios, realismo, bodegas, viñedos, familia disfuncional, clasismo, amor eterno, etc>>>
—Idioma: español (Argentina)
—Pueblo de Buenos Aires.
—Ambientado en: Junio 2002- Febrero 2006.
—Cantidad de temporadas: 4.
—Duración de capítulos: 45/50 minutos.
NovelToon tiene autorización de Aram526 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
T1 E18
*En el hospital, Antonella salió lentamente, con Miguel a su lado*
Miguel: Anto... ¿el médico te dio alguna indicación?
Antonella: (sacudiendo la cabeza) No, no me dijo nada. Solo que intente comer mejor... Gracias por tu preocupación...
Miguel: (mirándola con atención) Antonella... ¿qué te pasa? ¿Por qué estás así?
Antonella: ¿Así cómo?
Miguel: Tan apagada, tan desentendida...
Antonella: Tengo mis razones, sabrás vos cuáles...
Miguel: ¿Por Mariano?
Antonella: (asintiendo lentamente) Sí, pero no quiero hablar. No puedo, me duele, me hace mal...
Miguel: Anto, quiero que sepas que podés hablar conmigo cuando vos quieras, siempre contás conmigo. Yo puedo ayudarte a arreglar las cosas con Mariano, si querés...
Antonella: Ya no hay retorno para nuestra ruptura. Gracias de todas formas por ayudarme... vos no sos como todos los 'tostos' de acá que se burlan de mí, vos sos distinto, y te lo agradezco, de verdad...
*Miguel le sonrió con calidez, tratando de ofrecerle un poco de consuelo*
Miguel: Siempre voy a estar acá para vos.
Antonella: (sonrisa triste) Cuidate...
*Antonella se alejó, la tristeza aún visible en sus ojos. Miguel se quedó allí, viéndola irse con el corazón apesadumbrado, preocupado por ella*
*En casa de Malena, la escena era desoladora. Sentada sola en la mesa, rodeada de paquetes de comida.. Sus ojos estaban hinchados por el llanto y su cabello algo despeinado, reflejando su estado emocional*
*Mientras comía con ansiedad, los recuerdos de las palabras de Mariano resonaban en su mente*
[[[[Mariano: ¡Yo no me enamoré de Antonella por el físico, sino por su forma de ser! ¡Su forma de ser, su personalidad, que me vuelve loco, que enamora! ¡No es algo que pueda controlar!]]]]
Malena: [voz quebrada] ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué siempre la segunda!? ¿¡Por qué!? ¿¡Será que lo merezco!?
*Con cada bocado, intentaba llenar el vacío que sentía, pero la ansiedad y la tristeza seguían presentes. Finalmente, tomó unos paquetes de papas fritas y corrió a su habitación, buscando un refugio en la soledad*
*En su cuarto, se dejó caer sobre la cama, comiendo de forma apresurada y desesperada*
Malena: ¡Y después me pregunto por qué nadie me quiere! ¡Porque solo sé comer y comer!
*El ciclo de pensamientos autocríticos se intensificó, y de repente, sintió una oleada de náuseas. Se levantó rápidamente y corrió al baño*
*Momentos después, el sonido de Malena volviendo el estómago rompió el silencio, tratando de aliviar sus culpas de un método insano*
*En la casa de los Santander, Antonella entró con un aire de tristeza. Al verla, Lorenzo se acercó de inmediato, la preocupación evidente en su rostro*
Lorenzo: ¿Estás bien?
Antonella: Lorenzo, hola... sí, ¿por?
*Sin decir más, Lorenzo la abrazó con fuerza, transmitiéndole su apoyo. Antonella, aunque un poco confundida, le devolvió el abrazo, sintiendo un poco de consuelo en el gesto*
Antonella: (curiosidad) ¿Todo bien?
Lorenzo: Nunca más me asustes de esa forma, ¿sí? Sé que lo amabas, pero tenés que seguir adelante, aunque sea por nosotros, ¿sí?
*Las palabras de Lorenzo hicieron que Antonella sintiera una punzada de tristeza*
Antonella: Está bien...
*En ese momento, Pablo y Gina se acercaron, sus rostros llenos de alivio al ver a Antonella de vuelta en casa*
Pablo: ¡Anto, volviste!
Antonella: (forzando una pequeña sonrisa) Hola, tío... sí, volví...
Gina: (ternura) ¿Cómo te sentís, nena? ¿Mejor?
Antonella: Sí, un poco...
Gina: (entusiasmo) Bueno, nos alegramos. ¿Querés que te haga algo de comer?
Antonella: Dale...
Gina: Perfecto, ahí te preparo algo muy rico.
*Mientras Gina se dirigía a la cocina, Lorenzo le dedicó una sonrisa a Antonella, intentando levantarle el ánimo*
*Rato más tarde, en la cafetería de Mariano, él estaba limpiando con movimientos rápidos y tensos, claramente de mal humor*
*Giuliana entró y se acercó a él con una sonrisa cálida*
Giuliana: Hola, Mariano...
Mariano: (sorprendido, deteniendo lo que estaba haciendo) Giuli, hola, no te esperaba...
Giuliana: Se te ve mal, molesto... ¿todo bien?
Mariano: Sí, perfecto...
Giuliana: No me mientas, Mariano, basta con verte a la cara.
Mariano: Bueno, adivinaste, no estoy bien.
Giuliana: ¿Por qué? ¿Porque te peleaste con Antonella?
Mariano: (intrigado) ¿Cómo sabías?
Giuliana: Ella me contó, ¿es por eso?
Mariano: (asintiendo) Sí, es por eso... ella me falló, me mintió, jugó conmigo...
Giuliana: Mariano, en lo poco que conozco a Antonella, te puedo asegurar que no es así. Sí, mintió, pero todos mentimos alguna vez...
Mariano: Pasa que justo su mentira era que es de esa familia de delincuentes.
Giuliana: Mariano, solo te digo, como amiga, no te pelees con Antonella por eso. Ella no tiene la culpa, no sabía nada.
Mariano: (escéptico) ¿Cómo no va a saber? Los padres tuvieron que decirle...
Giuliana: Ah, se ve que no te contó...
Mariano: (curiosidad y preocupación) ¿Qué cosa?
Giuliana: Ella no tiene padres, Mariano, es huérfana.
*La sorpresa se reflejó en el rostro de Mariano, sus ojos abriéndose con incredulidad*
Mariano: ¿Qué? No puede ser...
Giuliana: Es. ¿Por qué te pensás que antes no vivía con Pablo y ahora sí? Porque él la adoptó, ellos son la única cosa que ella tiene...
*Mariano se quedó pensativo, procesando la nueva información con tristeza*
Mariano: (remordimiento) Yo... no sabía nada...
Giuliana: Solo te digo... Tratá de entenderla, de entender sus motivos... ella se equivocó, sí, pero lo hizo porque tenía miedo de perderte. Además, ella no tiene la culpa de las cosas que haya hecho su familia...
*Mariano permaneció en silencio, su mente ocupada con pensamientos y emociones encontradas*
*Al día siguiente, en la casa de los Santander, la familia estaba reunida alrededor de la mesa para desayunar. El ambiente era cálido y acogedor, y todos se alegraban de ver a Antonella participando*
Gina: Menos mal que estás mejor, nena...
Antonella: Sí... ya entendí, por suerte...
Lorenzo: ¿Y ahora a dónde vas?
Antonella: A verme con alguien...
Lorenzo: ¿Con quién?
Antonella: (nerviosa) Ay... Ay, no importa...
Lorenzo: Siento que escondes algo...
Antonella: (ignorandolo) Familia, tengo que irme. Riquísimo el desayuno, Gini...
Gina: Gracias, nena...
*Antonella se levantó y salió casi corriendo, dejando a Lorenzo con una sensación de inquietud*
*Lorenzo la observó con el ceño fruncido, claramente confundido por su comportamiento*
Lorenzo: Esta chica esconde algo...
Pablo: (intentando calmarlo) Ay, dejala, Lorenzo, no seas desconfiado...
Lorenzo: No, es que algo esconde, y yo no me voy a quedar de brazos cruzados.
*Sin más, Lorenzo se levantó de la mesa, dispuesto a seguirla*
Pablo: Lorenzo, ¿a dónde vas?
Lorenzo: A ver qué esconde.
Gina: (suspiro) Antonella se va a enojar...
Lorenzo: Bueno, aunque se enoje.
*Lorenzo salió tras Antonella, decidido a descubrir qué estaba ocultando. Pablo y Gina se miraron entre sí, negando con la cabeza*
*En la cafetería, Mariano y Miguel estaban sentados en una mesa, conversando en voz baja. Mariano estaba profundamente preocupado*
Mariano: No sé qué hacer, amigo...
Miguel: Y perdonala, amigo...
Mariano: Es que... ¿y si me vuelve a mentir? Yo no me quiero llevar otra decepción.
Miguel: Antonella no tiene otro motivo para mentirte... yo que vos lo pienso...
*En ese momento, Lucas se acercó a la mesa con una expresión de enojo evidente*
Lucas: ¿No te habrás zarpado un poco?
Mariano: (confundido) ¿Perdón?
Lucas: Ya me contó Malena lo que le hiciste...
Mariano: A ver, yo no le hice nada, ya le expliqué.
Lucas: ¡Ya estoy harto de tu actitud conmigo, con nosotros, todo por esa chinita!
Mariano: ¡A ella no la llames así!
*Mariano lo empujó ligeramente, y Miguel rápidamente se interpuso entre ellos, preocupado por la escalada de la situación*
Lucas: ¿Qué? ¿Ahora te vas a meter conmigo por defenderla a ella? ¡Idiota!
Mariano: (enojado) ¡A mí no me insultes!
Miguel: ¡A ver, basta! ¡Calmense!
Lucas: ¡Este idiota, mujeriego!
Mariano: ¡A mí me bajás un cambio, imbécil, eh!
Miguel: ¡Basta, son amigos! ¿Cómo van a desconocerse así por una mujer?
Lucas: ¡Decile a este idiota y patán! ¡Lo único que mira es a su chinita de patas cortas y no le importa lastimarnos con tal de defenderla!
Mariano: Te lo digo en serio, BASTA de insultarla.
Lucas: (desafiante) ¿O sino qué? ¿Me vas a pegar? ¿Vas a tirar nuestra amistad a la basura por esa...?
Mariano: (interrumpiéndolo) ¡Te lo advierto!
Miguel: (interviniendo con más firmeza) ¡A ver, basta! ¡La cortan los dos!
*Lucas y Mariano se quedaron mirándose con enojo*
*En otro lugar, en un parque desértico, Antonella estaba ayudando a Dani a elegir su atuendo*
Dani: (incertidumbre) ¿Qué decís vos que me ponga?
Antonella: Mirá, yo te diría que uses esa camisa con estos pantalones de jean...
Dani: ¿En serio? Pero no es mi estilo...
Antonella: De todas formas, relajate. Seguro te van a dar un uniforme y listo, no importa...
*Desde la distancia, Lorenzo los observaba con una mezcla de curiosidad y confusión. Decidió acercarse para aclarar sus dudas*
Lorenzo: (llamando su atención) ¡Antonella!
*Antonella se volteó, sorprendida de verlo allí*
Antonella: Lorenzo, ¿qué hacés acá? ¿Me seguiste?
Lorenzo: Eso es lo de menos, ¿quién es este?
Antonella: Ey, ey, no mal pienses las cosas, es mi hermano.
Lorenzo: (sorprendido) ¿Hermano?
Dani: ¡Soy Dani, un gusto!
Lorenzo: (incredulidad) No nos dijiste que tenías un hermano...
Antonella: ¡Porque es problema mío! ¿Por qué me seguiste? ¿Dudabas de qué?
Lorenzo: ¡Porque sentía que escondías algo! ¡Aparte quería asegurarme de que no fueras a verte con ese tipo!
Antonella: ¡Ahora resulta que estamos en el siglo 42! ¡No me gusta que me controlen! ¡Después voy a hablar seriamente con vos!
Lorenzo: Vos me vas a explicar unas cuantas cosas después...
*Visiblemente molesto, Lorenzo se dio la vuelta y se fue, dejando una atmósfera tensa*
Dani: (curioso) ¿Quién es ese, Anto?
Antonella: Es mi primo, no le hagas caso...
*Con el incidente detrás de ellos, Antonella y Dani volvieron a concentrarse en lo que hacían*
*Rato más tarde, en casa de Malena, Sandra se dirigió al comedor y se detuvo al ver los restos de comida esparcidos por la mesa, testigos silenciosos de la noche anterior*
Sandra: ¡Malena!
*Malena bajó las escaleras, con una mezcla de confusión y preocupación en su rostro*
Malena: ¿Sí, ma...?
Sandra: (señalando el desorden) ¡Explicame ya qué es esto!
Malena: (nerviosa, buscando palabras) Eh...
Sandra: ¿Qué hablamos de comer estas porquerías?
Malena: ¡Mami, entendeme, yo...! ¡Yo estaba deprimida!
Sandra: ¡Claro, y tu solución es ponerte a comer, porque es en lo único que pensás!
Malena: (lágrimas en sus ojos) No me digas eso, mamá...
Sandra: ¡Digo la verdad, tenés que ser más disciplinada, hija! ¡Ya te tuviste que poner a dieta hace 2 años atrás! ¿Querés volver a sufrir? ¿Querés volver a que nadie te mire? ¡Ya hay un chico que se fijó en vos, no lo eches a perder!
Malena: ¿Me estás diciendo que nadie se puede fijar en mí?
Sandra: ¡Como sigas así, no! ¡Yo lo hago por tu bien! ¡Nadie te va a querer si volvés a subir de peso! ¡Ya es un milagro que alguien se haya fijado en vos!
*Las palabras de Sandra cayeron como un golpe, y Malena la miró con los ojos llenos de lágrimas*
Malena: Sos una bruja, te odio...
*Con el corazón apesadumbrado, Malena se dio la vuelta y salió corriendo de la habitación, casi llorando*
Sandra: ¡Sabés que digo la verdad! ¡Malena!
*Por otro lado, Thiago caminaba de regreso a casa, su mente nublada por el efecto de las sustancias que había consumido. Sus pasos eran inestables y su percepción estaba alterada*
*De repente, alguien lo chocó accidentalmente, sacándolo de su estado*
Hombre: Disculpame, flaco...
*El contacto físico encendió una chispa de ira en Thiago, quien se dio la vuelta, enfurecido*
Thiago: ¿¡Qué te pasa, imbécil!?
Hombre: ¡Pará, ya te dije que fue sin querer! ¿Qué te pasa?
*La ira de Thiago, amplificada por su estado, lo llevó a actuar sin pensar*
Thiago: ¡Yo te voy a enseñar a andar con más cuidado!
*Sin más advertencias, Thiago le lanzó un golpe, y ambos cayeron al suelo, enfrascados en una pelea. Los movimientos eran torpes y descoordinados, pero la intensidad del enfrentamiento no disminuía*
*En la cafetería de Mariano, la atmósfera estaba cargada mientras Lucas, Miguel y Mariano discutían en voz baja. De repente, Malena entró con un aire de enojo evidente*
*Mariano, al verla, se acercó rápidamente, con preocupación en sus ojos*
Mariano: Malena, menos mal que viniste, tenía ganas de hablar con vos...
Malena: (fría y distante) Yo no vine a hablar con vos, solo vine a buscar a Lucas, porque voy a salir con él...
Mariano: Malena...
Malena: No, Mariano, me duele lo que me hiciste...
*Las palabras de Malena dejaron a Mariano visiblemente entristecido. Mientras ella y Lucas se preparaban para irse, Antonella y Dani entraron, creando una incómoda tensión en el ambiente*
*Todos se miraron con incomodidad: Antonella y Mariano intercambiaron miradas tensas, Malena miraba con odio a Antonella, Dani miraba confundido a Malena, y Lucas lanzaba una mirada irónica a Antonella*
Lucas: ¡Ah, bueno, lo que faltaba, el show de pobres y ausentes!
Dani: Disculpame, ¿qué te pasa a vos?
*Malena, llevada por la ira, hizo un movimiento para acercarse a Antonella, pero Lucas la detuvo suavemente*
Lucas: Dejala, no lo vale.
Antonella: (confundida) ¿Qué les pasa?
Mariano: (tono conciliador) Antonella, ¿podemos hablar?
Antonella: Ahora no es momento, Mariano, por favor.
Malena: Vos solo me arruinaste la vida, Antonella.
Dani: ¿Por qué le decís eso a mi hermana, Malena?
Malena: (sorprendida) ¿Qué? ¿¡Ella es tu hermana!?
Lucas: ¿Vos de dónde conoces a este, Malena?
Antonella: ¿Vos conoces a Malena, Dani?
Lucas: Claro, que se podía esperar, de tal árbol, tal madera.
Antonella: Lo que acabas de decir no tiene sentido, ¿sabías?
Lucas: (ofensivo) ¡Vos no tenés sentido, enana piojosa!
Dani: ¡Eh! ¿Qué te pasa a vos? ¿Por qué tratas así a mi hermana?
Antonella: (desconcertada) ¡Esperenme! ¿Por qué todos están contra mí?
Malena: Tené por seguro que te voy a arruinar la vida, Santander.
Mariano: (autoridad) ¡A ver, basta! ¡Yo no voy a tolerar estos problemas en MI cafetería! Lucas, Malena, les voy a pedir por favor que se retiren, sin armar escándalo. Antonella, necesito hablar con vos...
*Con miradas cargadas de resentimiento, Malena y Lucas se alejaron de la cafetería*
*Mientras la cafetería se iba vaciando, Antonella permanecía firme frente a Mariano*
Antonella: Yo no tengo nada que hablar con vos...
*Miguel, al percibir la tensión creciente en el aire, decidió marcharse discretamente, dejando a Antonella y Mariano solos para resolver sus asuntos*
Mariano: (curiosidad genuina) ¿Por qué viniste entonces?
Antonella: Vine a acompañar a mi hermano, no a verte a vos.
Mariano: (preocupación) ¿Cómo te sentís hoy? ¿Mejor? ¿Ya no estás mareada ni te volviste a desmayar?
Antonella: Ay, Mariano, como si te importara...
Mariano: (insistencia y un tono más suave) ¡Me importa, claro que me importa!
Antonella: ¿Por qué?
Mariano: (sinceridad y emoción, dando un paso hacia ella) Porque te amo, Antonella...
*Las palabras de Mariano resonaron en el silencio de la cafetería, dejando a Antonella sorprendida, con confusión y sorpresa ante la confesión inesperada*
Antonella: ¿Pero no me habías dicho que...?
Mariano: Por eso, dame la oportunidad de que hablemos... ¿sí?
*Antonella se quedó en silencio, su mente llena de pensamientos contradictorios mientras lo observaba*
*Por otro lado, Thiago llegó a casa, sus pasos eran pesados y su rostro mostraba los signos visibles de una confrontación: moretones oscuros en su ojo y mejilla. Al entrar, Giuliana, que estaba en la sala, se giró al notar su presencia*
Giuliana: (aliviada al principio) ¡Al fin llegaste, te habías tardado...!
*Pero al verlo, su alivio se transformó en desconcierto y preocupación*
Giuliana: ¡Thiago, por Dios! ¿¡Qué te pasó!?
Thiago: Nada, Giuliana, nada...
Giuliana: ¿Cómo que nada? ¡Mirá cómo traes la cara!
Thiago: ¡Te dije que nada, Giuliana, no seas pesada!
Giuliana: ¡No me hables así, solo me preocupo por vos!
Thiago: ¡Bueno, no lo hagas!
Giuliana: ¿Con quién te peleaste? ¡Decime la verdad!
Thiago: Con un tarado que me chocó. Y a mí NADIE me choca.
Giuliana: (incrédula) ¿Te peleaste por eso? ¡Por Dios, Thiago! ¿Qué te pasa?
Thiago: Dejame en paz, NO sos mi mamá.
Giuliana: (sospecha) Estás raro... ¿estás borracho?
Thiago: ¡Que no, Giuliana, que no! ¡Me tenés harto! ¡Metete en tu vida!
*Con eso, Thiago se alejó rápidamente, dirigiéndose a su cuarto, dejando a Giuliana parada allí, llena de preocupación y sospecha por el comportamiento errático de Thiago*
*En la cafetería, Antonella y Mariano se miraban en silencio, sus rostros serios*
Antonella: (rompiendo el silencio) ¿Y?
Mariano: ¿Qué?
Antonella: Dijiste que querías hablar conmigo y ya llevamos 5 minutos en silencio...
Mariano: Solo pensaba...
Antonella: (curiosa) ¿En qué?
Mariano: (emoción) En nosotros.
Antonella: ¿Y por qué?
Mariano: (voz temblorosa) Antonella, yo... yo te sigo amando...
Antonella: Yo también te amo, pero vos ya dejaste todo muy claro. Nunca estarías con una Santander. Ayer te escuché cuando se lo dijiste a Lorenzo en el hospital.
Mariano: (arrepentimiento) Eso se lo dije en caliente, no es lo que pienso de verdad...
Antonella: ¿Ah, no? ¿Y qué pensás?
Mariano: (sinceridad y vulnerabilidad) Mirá, Antonella, yo... Miguel habló conmigo y me hizo entender un montón de cosas... Yo te amo, y admito que en el fondo sí me afectaba enterarme que fueras familiar de esa gente que estafó a los míos. Pero vos... con vos todo es diferente...
*Antonella lo miraba atentamente, sus ojos reflejando una mezcla de esperanza y cautela*
Mariano: Y a pesar de lo que piense tu familia, te quería decir que... que no me importa quién seas, o de qué familia seas... lo que siento por vos es mil veces más fuerte...
*Las palabras de Mariano sorprendieron a Antonella, llenando su corazón de felicidad inesperada*
Antonella: ¿Estás diciendo que...?
Mariano: ¿Estás dispuesta a seguir con lo nuestro? ¿Que hagamos como que no pasó nada?
*Antonella lo miró profundamente a los ojos, viendo en ellos la sinceridad y el amor que siempre había deseado. Sin decir una palabra más, se inclinó hacia él y lo besó, sellando su reconciliación*
*En la parada del autobús, Miguel estaba sentado en una banca, esperando pacientemente. Era el único allí, disfrutando de la tranquilidad. Sin embargo, su atención se desvió al escuchar voces elevadas a lo lejos*
*Reconoció una de las voces: era Luli, y su tono estaba cargado de tensión. Curioso y preocupado, Miguel aguzó el oído para escuchar mejor la discusión*
Luli: (desesperación) ¡Pará, calmate!
Manuel: ¡No me calmo nada! ¿No ves que me dejás en ridículo vistiéndote como una cualquiera?
Luli: ¡No tiene nada de malo cómo me vestí!
Manuel: (autoritario) ¡Andá a cambiarte!
Luli: ¡No lo voy a hacer!
*Preocupado por la dirección que tomaba la discusión, Miguel se levantó y se acercó a ellos, su determinación creciendo con cada paso*
Manuel: (desafiante) ¿Perdón? ¿Qué dijiste?
Luli: ¡Que no quiero!
*En ese momento, Manuel levantó la mano en un gesto amenazante, pero Miguel intervino rápidamente, empujándolo para detenerlo*
Miguel: ¡Te dijo que no quiere!
Manuel: (irritado) ¡Esto es una pelea de pareja así que te sugiero que no te metas!
Luli: Miguel, por favor...
Miguel: ¿No te enseñaron a respetar a una mujer? ¡Patán!
Manuel: No, ¿vos me vas a enseñar, poco hombre?
*Sin pensarlo dos veces, Miguel le lanzó un golpe a Manuel, dejándolo en el suelo, aturdido*
Miguel: (urgente y protector) ¡Vení conmigo!
*Tomando la mano de Luli, Miguel la guió lejos de la escena, corriendo juntos hacia la seguridad mientras dejaban atrás la tensión y el peligro*
*En la casa de los Montero, Giuliana se acercó cautelosamente al cuarto de Thiago. La puerta estaba ligeramente entreabierta, y al asomarse, notó que el cuarto estaba vacío. Con el corazón acelerado, decidió entrar y cerrar la puerta suavemente detrás de ella*
*Con una mezcla de curiosidad y preocupación, Giuliana comenzó a inspeccionar los cajones del mueble de su hermano. Al abrir el primero, se detuvo, sorprendida al encontrar varias cajas de cigarrillos. La vista de los cigarrillos la dejó desconcertada*
*Justo en ese momento, su madre, Chiara, entró al cuarto cargando una montaña de ropa. Al ver a Giuliana, se detuvo, confundida por su presencia allí*
Chiara: Hija, ¿qué hacés acá?
Giuliana: (sobresaltada) Mami, me asustaste, pensé que eras Thiago...
Chiara: ¿Estabas revisando los cajones de tu hermano?
Giuliana: Sí... ¿viste lo que tiene?
Chiara: No...
Giuliana: (mostrando los cigarrillos) ¿Desde cuándo fuma?
Chiara: Ya hace tiempo lo hace, lo agarré el otro día.
Giuliana: (sorprendida) ¿En serio?
Chiara: Sí, ¿por qué le estabas revisando los cajones?
Giuliana: ¿No lo viste cómo llegó? Todo golpeado, raro...
Chiara: Sí, él me dijo que se había peleado con alguien porque lo provocó, o algo así...
Giuliana: ¿Pero no viste su actitud? Parecía como ebrio o...
Chiara: ¿O qué?
Giuliana: (cautela) O drogado...
Chiara: ¡Ay, Giuli, no digas tonterías! Tu hermano no anda en esa...
Giuliana: Pero anda en algo muy serio y groso, lo intuyo...
Chiara: No le des más trascendencia de la que tiene, hija. Si estuviera en algo así, ya lo sabríamos...
*Giuliana se quedó pensativa, sus pensamientos girando en torno a la preocupación por su hermano*
Chiara: Ahora permiso, que tengo que guardarle la ropa a tu hermano...
*Giuliana se apartó para dejar pasar a su madre, pero su mente seguía llena de dudas y sospechas*
*En la intimidad de la cafetería, Antonella y Mariano se besaban apasionadamente, perdidos en el momento y unidos por el amor que compartían. Después de unos segundos, se separaron levemente, todavía envueltos en la calidez del momento*
Antonella: (sonrisa tierna) No sabés cómo te extrañaba...
Mariano: ¿Sí?
Antonella: (mirándolo intensamente) Sí, extrañaba tus besos, tu piel, todo...
Mariano: Yo extrañaba empezar cada mañana viendo tus ojos, más brillantes que el océano...
Antonella: (bromeando) Tenés más ligues encima, acostumbrado a coquetearle a otras chicas...
Mariano: Para qué negarlo...
Antonella: (riéndose) Ahora estoy celosa...
Mariano: No lo estés, no hay chica más linda y especial que vos.
*Se volvieron a besar, disfrutando de cada segundo juntos*
Mariano: ¿Y ahora qué vamos a hacer?
Antonella: (confundida) ¿Con qué?
Mariano: Con lo nuestro, ¿cómo lo blanqueamos?
Antonella: (pensativa) No sé, tendré que decirles...
Mariano: Nella, no lo van a aceptar. Ya viste que tu primo me amenazó para que no me vuelva a acercar a vos...
Antonella: Bueno, pero no me importa lo que él piense...
Mariano: Yo pensaba que por ahí podríamos... no sé... ¿esconderlo?
Antonella: (sorprendida) O sea... ¿esconder nuestro amor de todos?
Mariano: Sí, del pueblo, de tu familia...
Antonella: Ay, pero... qué importa el qué dirán, gioio...
Mariano: Es que todos se van a oponer... pensalo bien, qué dirán de que una Santander y un Santana estén juntos a pesar de la rivalidad...
Antonella: Entiendo tu punto...
Mariano: ¿Entonces?
Antonella: (sonrisa traviesa) Tenés razón, hagamos eso. Después de todo, me encanta lo prohibido...
Mariano: ¿Ah, sí?
Antonella: Sí, me encanta, me encanta lo prohibido y me encantas vos...
*Se besaron nuevamente, disfrutando de su complicidad*
Antonella: Pero pará, ¿eso significa que no te voy a poder besar en público?
Mariano: (sonrisa) Y no, Nella, ese es el punto...
Antonella: (suspirando) Oh, va a ser difícil la abstinencia...
Mariano: Bueno, pero todo por lo nuestro...
*Antonella sonrió, aceptando el desafío*
*Justo en ese momento, alguien entró a la cafetería, interrumpiendo su momento. Ambos se separaron rápidamente, adoptando un aire casual*
Antonella: Ehh, mi buen "amigo", nos vemos más tarde, dale...
Mariano: (siguiendo el juego) Dale, "amiga"...
*Las personas que entraron los miraron con curiosidad, pero Antonella se despidió con una sonrisa y salió de la cafetería, mientras Mariano la observaba partir con una sonrisa en su rostro*