Alaia reencarna en una novela romántica pero es un extra que muere por el ML (protagonista masculino)
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17.
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-¡¡Alaia!!
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-Iris, ¿Cómo estás?
-¿Qué como estoy? triste porque mi querida amiga me abondono, se fue al mar lejos de mi donde no puedo apretar sus mejillas y molestarla, ven aqui.
-No quiero interrumpir.
-No interrumpes nada, ven
Alaia no estaba muy segura de ello ya que podía sentir las mirada fija de Amelia y Hans en ella, pero era difícil rechazar su invitación tomando en cuenta que incluso los sirvientes ya habían puesto una silla extra junto con otra taza de té.
-Cuéntame, ¿cómo te ha ido?
-Bien, en realidad no hay mucho que contar fueron más como unas vacaciones.
-Nosotros estábamos planeando también en cambiar de aires, Hans propuso que podríamos hacer algo como un picnic o mejor aún, salir a cabalgar, estábamos a punto de mandarte una invitación pero no sabíamos si tenías demasiado equipaje ya que hace mucho no vas al marquesado, que te parece ir a pasear a caballo?.
-No creo que pueda ahora, acompañe a padre de imprevisto ya que venía al palacio.
-Ahora no, solo estábamos haciendo planes, ¿donde crees que sería bueno ir con caballos?
-amm
Era algo shoqueante la cantidad de energía que desbordaba Iris y el que Hans estuviera tan tranquilo, ella esperaba encontrarse a ambos en un estado de extrema preocupación y ansiedad aunque quizá esa es su forma de sobrellevar las cosas ya que nunca han podido mostrar debilidad por la emperatriz.
-Quizá, en realidad no conozco muchos lugares pero hay bosques cerca de la capital que pertenecen a Archie que son buenos para ello, creo que el más cercano a la capital y más apto para cabalgar es el que se utilizó este año para la caza.
-¿El joven duque? ¡Cierto! ¿pero será seguro?.
-Yo suelo cabalgar ahí así que es seguro.
-Es verdad que los bosques de Archie son perfectos para salir a caballo, ¿deberíamos invitarlo también?
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-¿Tu qué piensas Alaia?
-¿Yo? Si, sería agradable si lo invitamos pero hay que preguntarle con tiempo ya que ha estado ocupado estos días.
-Entonces solo hay que ponernos de acuerdo con el día.
Así fluyó todo, Amelia parecía ser una persona agradable por el momento, no se sabría decir ya que Iris era la que llevaba las riendas de la conversación hasta que ya había pasado algo de tiempo, Alaia aviso que debía retirarse pues no quería hacer esperar mucho a su padre.
En su camino de regreso, en el jardín se asusto debido a que sintió como alguien la tomo de la mano.
-Perdón, no era mi intención asustarte.
-¿Paso algo?
-No es eso, solo quería hablar contigo.
-¿Es así?
-Si, seguramente ya habrán muchos rumores sobre el día de la caza por lo que es probable que ya lo sepas, Amelia, no la recordaba pero es una niña con la que Iris y yo solíamos jugar hace mucho tiempo y como no tenía conocidos ni familiares en la capital estaba bastante aislada ese día, por eso le di mi caza.
-¿?
-Tambien está aquí en el palacio debido a que se está haciendo cargo del proyecto de su padre en el cual debo participar porque es muy grande y complicado, mi punto es que, espero no lo malentiendas.
Más que malentender Alaia estaba muy confundida en este momento ¿Por qué Hans le daba tantas explicaciones de la nada?
-Entiendo, pero...
Este tipo de situación le era algo extraña, no había forma de que era lo que realmente creía, Hans desde el primer día dejo en claro que ella no era su tipo y además Amelia ya apareció, acaso ¿había hecho algo para que las cosas cambiarán otra vez?
-Señorita Alaia el marqués la está buscando.
-Ya veo, ¿Hans te parece si en otro momento hablamos?
-Si.
-Dejeme escoltarla, una señorita no debería andar sola.
-Esta bien, gracias.
Alaia fue escoltada por un noble, recordaba que era uno de los nobles que estaba fastidioso después del cumpleaños de Iris, el conde Herve, sin embargo decidió ignorarlo y simplemente ir donde su padre.
-Señorita Alaia, si me deja hacerle una recomendación, no creo que sea adecuado para una señorita como usted que proviene de una buena familia que mantenga buenas relaciones o sea cercana con su alteza el príncipe Hans.
Ya lo veía venir, uno de los nobles corruptos fieles a la emperatriz incluso hacía muy obvias sus intenciones saltándose el título de heredero de Hans.
-En cambio, en cuanto a mi opinión creo que es más adecuado para alguien de su estatus que sea más cercana al príncipe Lewis, ya que el pronto será el emperador, es alguien mucho más favorable que ese niño hijo de una caza fortunas, usted sabe que el fruto no cae lejos del árbol, siendo usted la hija del marqués de Itzayana estoy seguro que sabe muy bien que debe cuidarse de este tipo de personas que solo ven su dinero, créame cuando le digo que no conseguirá nada beneficioso si sigue siendo cercana a ese niño que ni siquiera es hijo del emperador, quien sabe y si no va a terminar robando sus riquezas señorita, está gente plebe siempre es
-Conde Herve, ya escuché suficiente, deje que me escoltara por educación no para escuchar palabras sin sentido, usted no es nadie para venir a decirme con quién debería ser cercana y con quién no y si hablamos de gente que solo ve a los demás por su billetera y es capaz de ser tan desvergonzado como para robarles el dinero estoy segura que en eso usted es un experto más que nadie en todo el imperio.
-¿Disculpe? Señorita, ¿qué está insinuando ahora mismo? ¿cómo se atreve? increíble, la juventud hoy en día tiene tan poca etiqueta y educación a sus mayores, le estoy dando un consejo por su bienestar y me insulta ¿una ramera como usted que anda coqueteando con el príncipe heredero y con el joven duque? se va a arrepentir, ¿no sabe quién soy?
-¿Usted no sabe quién soy yo? conde Herve, es la primera y última vez que se atreve a hablarme así, no lo dejaré pasar dos veces, como hija de mi padre nunca hablo de nada hasta que esté asegurado su éxito por lo que yo no insinuó nada sin fundamento, si no quiere arrepentirse de sus propios actos en el futuro, tenga cuidado en como se dirige a mí y a mis cercanos
El conde se quedó sin palabras, la niña que estaba en frente de el no parecía la misma hija del marqués que han mimado y sobreprotegido, no parecía débil en especial su tono de voz y su mirada eran tan firmes y frías que no veía ni una pizca de duda por lo que se quedó congelado sin saber que decir, sentía miedo, en cuanto Alaia, lo dejo sin dirigirle más la palabra en busca de su padre, ya se había cansado de tener que lidiar con gente así.