Décimo primer libro de la saga colores
El capitán Albert Mercier, un lord arruinado de Floris emprenderá un viaje al mar a una misión de alto riesgo hacia una tierra desconocida, (Polemia) un reino helado donde se topara con Mermit, una nativa arisca que desafiará su destino.
¿Podrá el amor superar las barreras del entendimiento? Descúbrelo ya.
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5. Engaño por inocencia.
...MERMIT:...
Seguir al dios era mi única opción.
Subí extrañas pendientes y me sorprendió hallar un cielo.
Observé alrededor.
El viento era fuerte, sacudía mi cabello.
Estábamos al bordo del monstruo de madera, sobre el charco que no parecía tener fin.
Allí había muchas cuerdas, sujetas a mantas blancas extendidas.
Caminé, sorprendida, siguiendo al dios.
El otro hombre se movió, dándole acceso a algo que giraba en sus manos.
Él se posicionó.
Me aproximé, observando lo que hacía, lo sostenía con sus manos y lo movía un poco.
"Barco" Señaló todo a su alrededor.
¿Se refería al monstruo de piedra? ¿Así le decía?
— Bar... co — Intenté repetir.
Él me observó, sorprendido y asintió con la cabeza.
"Barco"
— Barco.
"Eso es, Mermit"
Su sirviente de la tribu le dijo que yo era una Mermit, así que con más razón ya sabía que yo era su hembra.
Observé su cabello agitándose con el viento.
— Dramori Ocup.
"¿Qué significa?" Se quedó pensativo.
Era un dios muy despistado, debía conocer el ritual.
— ¿Dramori Ocup? — Arqueó las cejas.
Asentí con la cabeza.
Me alejé y observé el gran charco de agua, se movía con el viento y era de un color más claro que el cielo nocturno.
Toqué las cuerdas, corrí de un lado a otro.
También quería tocar eso que él movía.
Extendí mi brazo, pero él usó su espalda para detenerme.
Gruñí.
"Deberíamos ir más rápido"
El sirviente podía comportarse y hablar como ellos ¿Cómo lo logró? Su quesac era igual a mí, tan curioso como yo, tampoco había visto a los dioses.
¿Por qué su hijo se comportaba así?
Lucía prendas negras y tenía varios adornos en las orejas, lo que me indicaba que era de alto rango en su tribu.
"Lo estoy intentando, las corrientes no ayudan demasiado, nos faltan hombres"
"Entrena a las mujeres y niños para que puedan ayudar"
Mi dios puso los ojos en blanco.
"¿Cómo las voy a entrenar si no se Polemo?"
"Yo las entrenaré, había olvidado que nadie de aquí es bilingüe"
"Bien"
Mi dios llevaba un adorno en el cuello, me acerqué a tocarlo. Sonaba, era de conchas.
Observé hacia abajo, aún debía averiguar como quitar esa tira de cuero, tiré de ella nuevamente.
Él me apartó con más cuidado.
"No hagas eso, insisto, me tienes que enseñar Polemo"
" ¿A cambio de qué?" Él se cruzó de brazos.
Quería saber que tanto parloteaban.
Me volví a entretener curioseando a mi amo, tocando su collar y despeinando su cabello mientras ellos seguían haciendo ruido.
"¿Aún le quieres hacer de niñero?"
"Es mi responsabilidad"
"Asumiste una responsabilidad que no te corresponde, la salvaje solo te traerá problemas"
"Espero que Eudora vuelva a oírte" Mi dios soltó un gruñido.
"Piensa bien, no podrás cargar con ella en los barcos, pensarán que la compraste en algún mercado negro, que tratas con traficantes de personas"
"¿Cómo estás tan seguro?"
"Porque yo fui secuestrado y vendido en Hilaria"
"La esclavitud es ilegal"
"Lo es, pero no todos respetan las leyes, los piratas y criminales andan por doquier haciendo de las suyas, mientras haya gente comprándoles y siendo parte de sus negocios sucios, esto nunca acabará"
"Yo no soy pirata, solo la rescaté"
"Tal vez, pero no siempre creerán tus palabras y más cuando ella no puede corroborar lo que dice"
Me estiré para tomar un mechón de él y ponerlo sobre mi labio, como el otro hombre grande que se paseaba con una barba así.
Él apartó su cabello.
"¿No puedes hacer algo por mí?"
"¿Tanto deseas conservarla? Si esto es parte de una fantasía retorcida"
" En lo absoluto, no me voy a aprovechar de ella, de su inocencia, ya no soy esa clase de hombre"
¿Por qué lucía tan irritado? Fruncí mis labios.
" ¿Y entonces por qué?"
"Es un tipo de acto redimido por todo lo que hice mal en el pasado, ayudarla es lo que deseo"
"¿Crees qué la ayudas?"
Ese hombre lo estaba haciendo enojar.
"Por supuesto, está muy enérgica y animada, le gusta la comida, aún no se deja vestir, ni bañar... Pero, disfruta dormir en el catre..."
"Adoctrinar puede ser difícil y hasta imposible en algunos casos"
"Lo sé, no he progresado nada, aún no me entiende" mi dios soltó un suspiro y me observó de reojo.
¿Hablaban de mí?
"Podría hablar con el rey para que le dé una identidad, teniendo en cuenta que en su tribu ni siquiera tenía nombre, será difícil, no podrá viajar a otras partes sin permisos ni identificación, tampoco podrás conservarla sin que haya una tutela legal, a donde quiera que vayas te meterás en problemas"
" ¿Puedo darle un apellido?"
"Con autorización del rey Adrian, por supuesto"
"Mermit Mercier suena bien"
Si definitivamente hablaban de mí y tal vez el que actuaba como ellos me quería reclamar, pero mi dios lo hizo primero.
Tal vez empezarían a pelear a muerte hasta que el más fuerte se ganara el derecho.
"No es tan fácil, debo convencer al rey de que ella no es un peligro, que si lo puede ser, hasta ahora no ha atacado a nadie del barco, pero no se sabrá que comportamiento tendrá cuando pise el puerto, vea ese nuevo mundo, admito que yo me volví tan loco que terminé destruyendo varios puestos y espanté unos caballos que hice que se volcara en plena vía"
"Trataré de mantenerla quieta" Él volvió a darme otra mirada corta.
"No puedes solo tratar, debes hacerlo, si ella no demuestra poder adaptarse o mantenerse quieta, entonces el rey podría denegar darle una identidad"
"¿Cómo le hiciste para tener identidad?"
"Karla, la mujer que me adoptó, era amante del rey Archibald, logró convencerlo, aunque no mencionó mi proceder, dijo que yo era un niño sucio de la calle, claro, no mencionó que me compró ni que yo no sabía el idioma, ya era un niño adoctrinado en ese momento, pero me dió la identidad y el apellido de Karla, después entré a la hermandad de caballeros y ahí me encontré con el rey, quien reconoció que yo era aquel niño"
"Entiendo, solo con influencia puede funcionar"
Toqué al dios, tirando de sus pieles y observando lo que tenía en los dedos, parecía ser otro adorno, un objeto mágico brillante.
"Cierto y que ella demuestre ser alguien civilizado"
"Me ha estado diciendo una palabra"
"¿Cuál?"
— Dramori Ocup.
Sí, sabía que pronto sería el rito, tiré de su cabello.
El extraño empezó a toser como enfermo.
"¿Qué sucede?"
Él apartó mi mano.
"No vuelvas a repetir eso, maldición"
"¿Por qué?"
"¿Qué significa? dijiste que Dramori era "bendecido en la tierra blanca"
¿Por qué de pronto estaban bendiciendo?
"Si lo sé"
" ¿Y Ocup?"
Al parecer mi dios había ganado.
"Es aparearse. Así que ambas palabras se juntan es el ritual que hacen los salvajes, es bendecir la unión"
"¿Cómo?"
Él se estremeció y me desconcertó.
"Dijiste que no tenías intenciones mal sanas con ella"
"¡No las tengo, los juro, soy inocente, no le hice nada!"
"¿Estás seguro?"
"Sí, no hice nada, tienen que creerme" De pronto se volvió muy sonrojado.
Me alejé para observar el agua.
La mujer de cabellos plateados también empezó a hablar.
Me dolía la cabeza, como no podía entender lo que discutían.
Observé algo en el charco, me sorprendí al ver una bestia enorme de color negra y blanco.
Volví y señalé el agua a los tres.
Ambos se asomaron menos mi dios.
La enorme cola de la bestia se alzó fuera del agua.
Solté un jadeo y ella también rió de la emoción.
"Una cosa es segura, las mujeres siempre se van a impresionar por la naturaleza" Habló mi dios.
Decidí comunicarme con el único que podía entenderme, ese miembro de la tribu.
"Esos monstruos mueven el barco" hice señas, gruñendo.
Negó con la cabeza y él señaló a mi dios.
"Él lo mueve"
Me asombré.
"¿Con eso?" señalé lo que sostenía.
Asintió con la cabeza.
La mujer hablaba con él así que volví a observar por la borda.
El barco se estremeció, la bestia lo golpeó, tal vez quería derribarlo, desafiando al dios, él demostraría ser más fuerte, estaba segura de ello.
Ella se me acercó.
"Ven Mermit" Hizo señas para que la siguiera "Te mostraré algo"
Estaba dudosa de hacerlo, pero debía obedecer a las diosas, porque ellas eran las que bendecían a las mujeres y su apariencia me indicaba que era una de ellas.
Caminó adentro del barco y me guió a la carpa donde dormía mi dios.
Ella rebuscó en donde mi dios tenía sus pieles, buscando algo allí.
Tomé la figura de la superficie donde tenía todas esos objetos mágicos, éste tenía forma de bestia, con una protuberancia larga, la toqué, pero extrañamente se despegó.
Intenté ponerlo de nuevo, pero volvió a caerse.
Lo rompí, esperaba que el dios no se molestara y tirara de mis cabellos, aquella era la reacción más habitual cuando una hembra molestaba a un macho de la tribu y ni hablar de los castigos con fuego.
— Mermit — La diosa me llamó.
Seguí insistiendo en colocarle el trozo faltante, me desesperé y dejé tirado el objeto sobre ese dibujo de símbolos.
Me mostró las pieles del dios, colocándolas frente a ella.
Traté de comprender que era lo que pretendía, tal vez el dios también le daría una lección por tomar sus cosas.
Tocó las que llevaba puestas.
¿Quería decirme que ella usaba las pieles del dios o qué yo debía usarlas?
"Así te vas a vestir"
— Mermit — Dije, negando con la cabeza, yo era una princesa y debía usar mis pieles de búfalo.
"Espera aquí" enseñó las manos y luego se marchó.
Me quedé parpadeando.
No comprendía.
¿Debía seguirla o quedarme?
Observé las pieles del dios, dejadas sobre la superficie.
Las tomé.
Olfateé.
Olían a él.
La diosa volvió cargando algo que parecía contener agua.
— Tonto.
"Oh, sabes decir" "tonto"
— Tonto.
Oía al cabellos de fuego decirle así, posible ese era su nombre, nunca oí de un dios llamado así. Tal vez él era el dios de las bestias del charco.
"Es de Albert" echó el agua en un envase enorme "Albert " Pronunció.
— Tonto — Frunció el ceño.
"Si es un tonto, pero se llama Albert " Movió bien los labios "No más tonto que Levi"
— Tonto — Dije, abrazando la ropa.
Ella se quedó pensativa mientras terminaba de vertir el agua.
Me sentí curiosa al respecto.
¿Qué era lo que estaba haciendo?
¿El agua no era para tomar?
— Mermit.
Llamó y me aproximé con curiosidad, se agachó y sumergió su mano en el agua.
¿Quería jugar con ella?
"Tienes que bañarte"
Evaluó mis prendas con un gesto.
Siguió tocando el agua y observandome.
"Ven" Señaló adentro de ese recipiente y sacudió el agua con la mano "Toma un baño"
Me quedé observando y sacudí mi cabeza, negando a lo que quería sin saber que era lo que pretendía.
Se acercó y me arrebató las pieles del dios.
Solo quería molestarme.
Soltó un gruñido y me lancé hacia ella.
Se apartó rápidamente.
Era hábil.
Observé con furia y corrí hacia ella.
"Bueno, tendrá que ser por las malas, Mermit, no vas a andar apestosa, ya tenemos suficientes con el olor a hombre impregnado en este barco"
Tomó mi muñeca así que guíe mis uñas a su rostro, me empujó hacia atrás.
Volví a atacar, pero esquivó fácilmente.
Se giró, rodeando mi cuerpo, tiró de las pieles que cubrían mis brazos, logró quitarlas y la aventó lejos.
Corrí más furiosa y se alejó.
Quería pelea, tiró de la cuerda que sostenía las demás pieles, mientras yo intentaba tomar su cabello.
Terminé desnuda, intentando comprender como pudo contra mí.
Me hizo tropezar y terminé en el agua.
Estaba muy helada.
Me aferré de los bordes.
La observé con furia.
Esto era lo que quería desde un principio.
albert los celos son malos recuerda que mermit no entiende solo es curiosa tienes que enseñarle
mermit va sentirse triste